La gente habla de mí porque suelo estar bien afuera del clóset. Les molesta lo público de mi vida porque pública sólo puede ser la vida de la gente heterosexual. Las personas que están genéticamente relacionadas a mí suelen pensar que debería ser más discreta y privada en la manera en la cual suelo llevar mi vida. Lo que las personas que están genéticamente relacionadas conmigo no se dan cuenta es que a muchas de ellas tengo más de la mitad de mi vida sin hablarles. O bien, tenemos más de la mitad de mi vida sin siquiera hacer una pinche diferencia en nuestras vidas. Eso no quiere decir que esté negada a un reencuentro o a una reelección como familiares, quiere decir que nuestro afecto malamente se da por sentado. Tengo primos que no se saben mi nombre, que si me los topo en la calle no sabrían quién soy. Esto viene a colación porque hace unos días una tía que solía ser muy querida para mí me eliminó y bloqueó del facebook. Creo que fue una persona que pudo ser muy importante en mi vida, pero ella no quiso eso. Ella hizo sus elecciones y aunque fue la más cercana de mi familia extendida esa relación terminó cuando nacieron mis hijos.
Pero luego se murió tanta gente que todos nos conmovimos. Yo quise volver a intentarlo. Yo quise recuperar a todas aquellas personas que estuvieron en mi infancia. Soy una mujer de cara dura y que está rapada pero soy una sentimental. Yo siempre doy las segundas oportunidades que a mí la gente no me da. Yo he sido cortés y amable con todos y cada uno de los que se acercan a mí. Son bienvenidos en mi vida, si quieren estar en mi vida.
Con esta cosa del facebook, nos encontramos amigos de la primaria, de la secundaria, de la prepa y en mi caso, con el listado de familiares que dejé de frecuentar prácticamente desde los 10 años. Tengo 35. Todos sabemos sumar y restar. Hay familiares a los que es fácil retomar. Hay familiares con los que yo me tendría que esforzar. Hay familiares de los que no espero nada. De mi tía esperaba una graciosa tranquilidad. Todavía me escribió inbox el día de mi cumpleaños para felicitarme pero después me eliminó para siempre jamás. Es obvio. Por algo suelo tener como cover picture una leyenda que dice PARENTAL ADVISORY porque mis noticias, mi lenguaje y mis fotos no tienen el grado de censura y decencia que les gustaría a las buenas conciencias. No es la primera, ni tampoco la última persona que lo hará. Sí. El principal objeto de mis críticas son la Iglesia católica. El machismo. Arjona y Peña Nieto. Y en todas y cada una de las categorías muestro una intolerancia exacerbada. En todas y cada una de las categorías hay gente que defiende encarnizadamente sus posturas y hay mucha, bastante gente, que no comparte mis opiniones.
Siempre me ha intrigado la razón por la cual la gente me bloquea del facebook. Incluso, me intriga un poco saber la razón por la cual le da unfriend. A muchas de esas personas las he echado muchísimo de menos. Es curioso, cuando dan por terminada la amistad en facebook, dan por terminada la amistad en sí. No te vuelven a dirigir la palabra. Algunos se declaran tus enemigos acérrimos. Por eso me intriga que me haya borrado mi tía. No sé qué esperaba de mí. No sé exactamente en qué la ofendí. Sobre todo, no entiendo a qué viene esto de borrarme del facebook cuando ella voluntariamente decidió salir de mi vida, en el 2006, en el momento más importante de la mía. Luego me puse a pensar que las relaciones de parentesco construyen en nuestra cabeza cosas que son imposibles de sostener. Ella no tiene por qué quererme. No tiene por qué aceptarme. No tiene por qué quedarse a mi lado. Pero yo tampoco, caray. Yo sigo cumpliendo años y cada vez la cantidad de tiempo pesa más del otro lado de la balanza. Cada vez es otra gente la que me echa la mano, la que ve por mí, la que se preocupa por si puedo o no mantener a mis hijos en este monstruo de ciudad, la que sabe de mis afectos, la que conoce que no me encanta estarme peleando por todo. Cada vez es otra gente la que acumula años y años de saber quién soy. Y lo mismo de regreso. Cada vez me alejo más de los vínculos y los afectos que me impusieron en la niñez. Cada vez fijo uno o dos momentos en la memoria. Cada vez entiendo que todas las personas, todas absolutamente todas, son las plantitas que hay que estar regando para que no mueran. Hasta los padres. Hasta las madres. Hasta los hijos. Hasta las hijas. Compartimos genes y en algunos casos compartimos la vida, pero ni el respeto, ni el afecto se da por obligación. Hoy la dejo ir para siempre. Total, nada nos cuesta enterrarnos mutuamente y seguir nuestras respectivas vida como hasta ahora. Me borró del facebook. Me bloqueó. Me dejó de hablar. ¿Cuál es la diferencia de lo que había estado ocurriendo desde hace poco más de 10 años?
Eventualmente morirá alguno de nosotros. Iremos de cursis a llorar en su tumba y a preguntarnos por qué no nos podemos llevar bien. Entonces lo volveremos a intentar y cuando se acabe el duelo verán que no he cambiado, que sigo siendo la lesbiana, pelona, malencarada, malhablada que he sido TODA mi vida. TODA TODA mi vida excepto los mismos y únicos 10 años que tuvimos a bien en coincidir los domingos en la casa de la abuela.






