jueves, junio 11, 2009

A dónde pertenezco?

Este par de semanas de vuelta en Houston han sido simplemente espantosas. He estado muy sensible y no sé por qué. Pero el punto es que este fin de semana mi roomate irá a Laredo. Al principio le dije a Ana que no podía por mil y un razones, y aunque no lo tomó de buena manera al final me propuso que fuera para el día de la marcha, fecha que veo aún más imposible.
Y en esas estábamos cuando me contó que Santiago se fue a tomar la siesta en el sillón de la tele de la casa de la abuela, justo donde el abuelo también tiene la computadora. Y que mientras estaba quedándose dormido, una sobrecarga tronó la compu e instaló al abuelo en un ataque de histeria de donde no fue posible regresarlo ni explicándole que Santiago no contaba con esos poderes. Pero el abuelo no escuchó y siguió diciéndo que Santiago le había movido. Y entonces Ana me dijo que el abuelo despotricó como por diez minutos y que Santiago no dijo nada, sino que hasta después va y le dice a ella: Tati no temó putadora da belo. Tati no picó putadora. Yo no sé qué sentí, pero me imaginé la carita de Santiago y el corazón se me estrujó.
Y entonces hoy por la tarde que estaba en la copiadora del trabajo, le comenté a mi jefa y a una compañera que la verdad extrañaba mucho a mis hijos, pero no en el sentido general que uno puede extrañar, sino así neta neta, que me estaba pegando mucho la ausencia.
Y entonces mi jefa me dijo que si de plano me estaba sintiendo así que me fuera, que me llevara las cosas que podía hacer y que fuera a visitarlos.
Camino a casa estuve reflexionando, recordando cosas. Y entonces paré un momento en HEB y compré dulces para ellos y dulces para Ana, y regresé a casa con la esperanza de encontrarla online para ver qué le parecía, para hacer cuentas y ver si siempre sí me lanzaba, que qué le parecía, pero Ana nunca apareció, y hoy es uno de esos días en que me come la indecisión.
Luego recordé que después de todo siempre se puede ser un poco tramposamente espontáneo y eso es lo que haré. Iré a Laredo con mi roomate y de ahí me cruzaré para tomar un camión a Monterrey y después a ver qué pasa, a ver cómo los encuentro, a ver dónde los encuentro, a ver qué planes tienen.
Se los cuento a ustedes mientras Ana aparece, porque en realidad el mensaje es para Ana: Nunca te vayas sin decir te quiero.

3 comentarios:

Ana de Alejandro dijo...

Aqui te esperamos amora mia!!

farala dijo...

Hola, tengo una encuesta en mi blog ¿te importaría pasarte y responder una preguntita? ¡gracias!

marga dijo...

pues vete a verlos ya ya ya!!!

así de simple

besos