jueves, octubre 29, 2015

Bienvenidos los 37 años

Pues ya soy toda una señorona de 37 años, cada día más guapa y muy bien conservada. Hoy todo el día ha estado lloviendo, pero yo sigo en el festejo, pory jarcor que le dicen... :D

miércoles, octubre 28, 2015

Despedida a los 36 años

Hoy por la mañana le dije a Crix: "hoy en mi último día con 37 años..." Y ella me vio raro y me interrumpió: "el último con 36 años, Ana, mañana cumples 37, yo tengo 37". La mire incrédula. ¿En qué momento se me olvidó en qué año vivo, en qué año nací y sobre todo, mi edad? :O
En fin, hoy, en mi último día con 36 años, estoy feliz de ser un año más jóven de lo que esperaba, me vestí de amarillo porque es miércoles y ya son muchos años como para romper rutinas y hábitos bien arraigados, me arreglé muy guapa (o eso dijo una mamá de la escuela de mis hijos) y festejaré en Outright Community Center comiendo pizza y viendo una peli de terror.
No sé por qué razón siempre me emocionan mis cumpleaños, y aunque andamos en una pobritud extrema por la cual no podremos festejar más, como quiera ando muy feliz porque la vida nos ha regalado ya muchas cosas buenas y creo que vienen muchas mejores.
Así pues, hoy me despido de un año más y me dispongo a recibir el día de mañana con toda la buena vibra que puedo encontrar en mi. :D

lunes, octubre 26, 2015

Me quedé en blanco... ya no supe qué postear...

domingo, octubre 25, 2015

Hija de madre lesbiana

****Este texto ha sido escrito por una persona muy querida mía. Ella y su madre han sido maestras para mi. El link al texto original se encuentra aquí. Me tomo la libertad de reproducirlo porque  admiro con toda mi alma a madre e hija. :D <3


Por Karla Oriana González Vergara


Karla Oriana González Vergara reflexiona sobre las críticas hacia las lesbianas y los homosexuales por su deseo de adoptar o tener hijos e hijas. A través de su experiencia cuenta lo que ha aprendido a lado de mujeres lesbianas y envía un mensaje a las personas que discriminan y critican cómo debe ser el amor de padres y madres gays y lesbianas. 

¡Hola! Me llamo Karla. Soy estudiante de bachilleres y tengo 16 años. Me gusta leer, cocinar, jugar con mis amigas, escuchar música, ver anime. Disfruto del cine, la pintura, el baile, dibujar, hacer teatro, aprender a tocar la guitarra, salir mucho con mis amigos y amigas... Hago todo eso y, además, soy hija de una madre que es lesbiana.
En los tiempos recientes, he visto en los medios de comunicación debatir sobre si las parejas de homosexuales y lesbianas deberían adoptar o no, si deberían tener hijos o no y los más conservadores dicen que los niños y niñas van a sufrir discriminación por ser de una familia que ellos consideran diferente. También hablan sobre temores a que esos niños vivan violencias. Yo me pregunto por qué hablan de algo que desconocen, por qué hablan de cómo serían esas familias si les permitieran tener hijos, como si fuera algo del futuro o algo que pudiera suceder. ¡Es algo que ya sucede! No esperamos su permiso. Los hijos e hijas de gays y de lesbianas existimos desde hace varias generaciones. Se trata sólo de que se atrevan a vernos. Una buena idea para saber cómo es nuestra vida, sería preguntarnos, pero como no lo hacen, aprovecho este espacio para contar cómo es la vida mía, la vida de una hija de lesbiana.
Voy a comenzar por contar cómo es la mujer con la que he crecido: Mi mamá se llama Karina. Es una mujer muy trabajadora, que ha dado la cara en medios para defender los derechos de las mujeres lesbianas y de las mujeres en general. Es maestra y actualmente está estudiando un doctorado. También es como todas las mamás, me regaña si llego tarde o no limpio mi cuarto y me obliga a tomarme un licuado de avena muy espeso y horrible en las mañanas, pero también hace cosas buenas como llevarme a museos o invitarme un café en un restaurante que me gusta.
Muchas personas preguntan cómo hacen las lesbianas para tener hijos, pues yo sé que pueden adoptar, pueden tener inseminación asistida o tener relaciones sexuales con hombres para embarazarse. Yo nací de una relación que mi madre tuvo antes de elegir vivir una vida lésbica. Mi papá y mamá se conocieron en la universidad y se enamoraron, pero después de que yo nací vieron que su relación no funcionaba. Mi padre se fue y vive en Estados Unidos y mi madre se quedó viviendo en México, a pesar de que viven separados y sus vidas son muy distintas, ellos se aprecian y sé que los dos me aman mucho y me siento alegre por ello.
Exactamente no recuerdo cuándo me dijo que le gustaban las mujeres pero desde que yo tengo memoria yo sabía que ella era lesbiana, es decir, que tenía una vida amorosa con otras mujeres y a mí me parecía bien. Yo pensaba que la gente debería y podía amar y relacionarse con quien quisiera sin importar prejuicios. De hecho, ya fue después de los diez años que me enteré que había personas que critican o maltratan a otras por no amar según los criterios de un grupo conservador y religioso de la sociedad.
Yo no supe de los prejuicios sociales porque crecí en un entorno de gente que lucha por los Derechos Humanos, también algunas anarquistas o por las libertades de todas las personas. Por ejemplo, mi mamá tiene muchas amigas, la mayoría de las cuales han decidido no tener hijas ni hijos, pero ellas me han tratado como si fuera hija propia. Una de ellas me enseñó a leer, Norma me enseñó a andar en la bicicleta, una que se llama Ana me enseñó a bailar, Yan me llevó a museos, otra a cantar, Belén y Amparo a cocinar y a hacer serigrafía y rayar paredes, Margarita a defenderme, otra a cuidar a los animales y Coty y Susi me enseñaron también lo que es ser vegetariana y vegana. Miriam me llevaba desde chiquita a sus talleres de sexualidad. También le han dicho a mi mamá cuando es sobreprotectora y negocian entre ella y yo. Así, todas las mujeres con las que trabaja y hace cosas de defensa a las mujeres mi mamá, me han enseñado algo y han sido parte de mi vida y ellas son como otras mamás, yo le digo a eso maternidad colectiva.
Desde que iba en el kínder siempre salíamos de viaje a diferentes lugares como Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Zacatecas, Guatemala, Veracruz, Querétaro y Aguascalientes. Mi mamá va a hablar con otras mujeres de organizarse entre todas y vivir mejor ayudándose y otras mujeres dicen cosas parecidas y entre todas se dan ideas. Hemos estado en hoteles muy lujosos y comido cosas muy elegantes y hemos dormido sobre pisos mojados y en tiendas de campaña y comido arroz con frijoles. En esas ocasiones lo que más he extrañado ha sido un baño de verdad. Pero, como sea y a donde sea cuando salimos siempre, ella y yo nos divertimos, recorremos todo el pueblo que visitemos, vamos a los mercados y a los lugares artesanales y vemos los paisajes.
En mi casa, cuando hay mujeres en caso de necesitar ayuda siempre las apoyamos. Las que nos conocen saben que siempre habrá una cama y comida. Cuando yo era más chica tenía una litera en mi cuarto que era para que durmieran hijos o hijas de mujeres que necesitaban refugio. La gente es amable porque cuando pasan los años y ya están mejor y no necesitan refugio nos visitan y nos llevan comida o dulces de regalo. También luego nos llevan a otras mujeres que necesitan ayuda.
Mi vida tiene que ver todo el tiempo con la lucha por los derechos de las mujeres de mis mamás colectivas, pero no es tan distinta de otros niños y niñas que tienen madres lesbianas. Ya sea en sus trabajos o en sus escuelas o en organizaciones políticas, haciendo distintas cosas, donde esté toda esa gente trata de hacer cosas para que la sociedad sea mejor, menos discriminatoria para todas las personas.
En cuanto a la lesbofobia, que es el odio o miedo a las lesbianas, yo, como hija de lesbiana la he vivido dos veces:
Cuando era pequeña, a los cinco años llegué con mis mamás a vivir a un lugar en el Estado de México. Los vecinos murmuraban acerca de mi mamá y su pareja y porque las visitaban sus amigas de cabello corto y que se les hacían muy masculinas, también las visitaban personas trans y a los vecinos se les hacía que no eran unas personas muy confiables. Yo tenía unos columpios en el jardín y los mismos vecinos no dejaban que los otros niños jugaran en los columpios ni se acercaran a mí. Afortunadamente, hubo una vecina que no era prejuiciosa y se hizo amiga de mi mamá y su hija, Diana, que es dos años mayor que yo, se hizo mi amiga y jugábamos juntas y al paso del tiempo ya los demás niños y niñas comenzaron a convivir conmigo y ya todos nos llevamos bien y los vecinos se atrevieron a conocer a mis mamás y ya no les tuvieron miedo. Yo no me enteré de eso cuando era pequeña, hasta ahora porque la mamá de Diana y la mía lo cuentan en las fiestas... porque al paso de los años Diana sigue siendo mi mejor amiga y nuestras mamás se siguen apoyando entre ellas.
La segunda vez que viví lesbofobia fue cuando me mudé al D.F., cuando entré a una primaria a mediados de cuarto grado. Todo iba bien, me llevaba muy bien con mis compañeros y maestros, esa mitad de año fue excelente. Después, entré a quinto grado de primaria y la maestra nos pidió de tarea hacer un árbol genealógico. Cumplí con la tarea, pero después de la hora del refrigerio me llamaron con el psicólogo de la escuela y me hizo unas preguntas sobre mi tarea, me dijo que le explicara mi árbol genealógico. Le expliqué que tenía mis abuelas, mis abuelos, mis tíos y tías y después que tenía a mi mamá Karina y a mi mamá Adriana y él tenía cara de no entenderlo. Después de eso me empezó a llamar durante mis clases y me preguntaba cosas de mi familia. A mi mamá le dijo que yo estaba mal y exigió unos estudios muy costosos y dijo que la SEP estaba vigilando mi caso, que podían quitarle mi custodia por no atenderme. Al principio mi mamá no entendía qué estaba pasando o por qué ese señor nos amenazaba, hasta que nos acordamos del árbol genealógico y mi mamá le preguntó si todo eso era por esa razón y ya el psicólogo le dijo muchas cosas lesbofóbicas de que no estaba bien el modo de vida y que no debería tener una hija si era lesbiana. Mi mamá me llevó a una pedagoga para que me hiciera un diagnóstico, luego fue y discutió con la escuela para que me dejara de molestar el psicólogo y ya que estuve lejos de él, lo denunció por discriminación. Para sexto año mi mamá habló con la directora de una nueva escuela y le dijo que era lesbiana y que no estaba dispuesta a que yo volviera a vivir ningún maltrato y la directora le dijo que no se preocupara. Fue bueno mi sexto año. Cuando me preguntaban mis amigos de la escuela, yo les decía que tenía dos mamás que me querían mucho y de ellos no viví ningún rechazo ni prejuicio.
Un día el psicólogo de la escuela anterior, nos vio por la calle y cuando pasó por nuestro lado dijo en voz muy fuerte: "¡Sucias!". Fue algo muy desagradable. Mi madre dice que no le tengamos rencor porque ese hombre tiene muchas cosas en su cabeza por resolver y que el odio y las fobias sólo lo envenenan a sí mismo. Así que lo dejamos en el pasado.
Nosotras, hemos vivido cosas muy felices y cosas muy tristes. Hemos vivido muchas cosas muy felices, como conocer lugares nuevos, perdernos en un pueblo que no conocemos y encontramos muchas cosas novedosas, comer cosas que ni sabíamos que existían. Hemos acampado en bosques y hemos hecho fogatas y hemos decorado nuestra casa como nos gusta. Pero, algo muy triste fue cuando se murió Adriana, en agosto de 2012. Fue muy duro para las dos. Mi mamá la amaba mucho, ella estuvo muy triste y lloró mucho tiempo su muerte. Adriana, aunque se haya muerto es una persona que sigue muy presente en nuestras vidas. La queremos mucho y nunca la olvidaremos.
Poco a poco, mi mamá ha vuelto a ser la misma. Aunque aún se pone triste cuando nombra a Adry. Pero, trata de que lo superemos y seamos más fuertes, trata de que otra vez la vida sea como era antes, de recuperar la alegría.
Hemos vuelto a ir de viaje, fue en las vacaciones pasadas que fuimos a Chiapas, a Palenque y un día nos fuimos de excursión a las cascadas de Agua Azul. Ahí empezó a llover cuando estábamos en la selva y nos mojamos mucho y de tanto que llovió perdimos nuestros zapatos en el lodo. Ella y yo tuvimos que subirnos a la combi sin zapatos y cuando llegamos a la terminal en Palenque caminamos descalzas y empapadas por la calle hasta el hotel. Fue un momento muy divertido para mí porque la gente se nos quedaba mirando raro pero fue algo muy bonito que viví con ella.
Ahora, mi mamá está saliendo con una mujer que se llama Gaby que es guapa y tiene una hija de 16 años como yo. Nos estamos conociendo las cuatro, estamos aprendiendo a divertirnos juntas y a ver qué pasa.
Yo soy una hija de madre lesbiana, me siento bien. Soy muy feliz. He pasado momentos muy divertidos y bonitos pero también tristes y desagradables, pero eso no tiene que ver con que mi madre sea lesbiana, son obstáculos de la vida.
Quiero agregar, porque la gente siempre me pregunta, cuáles son mis preferencias sexuales. Yo ahora sólo puedo decir que tengo 16 años, todavía no lo sé. Si preguntan a mi madre si quiere que yo sea lesbiana o heterosexual, ella dice que eso no le importa, que le interesa más que me sienta satisfecha con quien soy.
A esas personas que sienten prejuicios o que se ponen a opinar sobre cómo deben vivir su vida otras personas, a aquellos que intentan cuestionar cómo debe ser el amor de padres y madres gays y lesbianas hacia sus hijos o hijas, que no hablen de lo que no viven, que aprendan, que respeten. No soy mejor o peor que otras mujeres de mi edad, pero estoy orgullosa de mi madre y de lo que soy. 

viernes, octubre 23, 2015

Vida gringa .- Haciendo nuevas alianzas

Pues desde que llegamos anduve buscando nuevas amistades, nuevas alianzas y nuevas personas para realizar mis acostumbrados activismos. Ya les había contado que de las ocho, casi nueve semanas que llevamos aquí, hace cinco (o sea casi a las tres semanas de llegar) que andamos yendo al OUTright Community Center, un lugar donde puede reunirse la comunidad LGBTIQ de El Paso, Tx.  Vamos regularmente, un miércoles sí y uno no a las "lesbian nights" con Celest. Vamos también el tercer jueves del mes (hasta el momento nos han tocado dos) a las reuniones de PFLAG El Paso (parientes de la comunidad LGBTIQ). Me gusta bastante el ambiente que tiene y la gente ha sido muy buena y receptiva con Diego y Santiago. Los tratan bien, les hablan bonito, los que no saben español intentan comunicarse de otras formas, en fin, han sido personas maravillosas con nuestros grandes tesoros.
Anoche fuimos lxs cuatro a la reunión de PFLAG. Es para "parents & friends of lesbian & gay", en realidad es para toda la familia, aliadxs y mistades de la comunidad LGBTTTIQ. Hay dos abuelas maravillosas y hetero, cada una yendo a fortalecerse para hacerle la vida más fácil a su respectivx nietx y hay muchas otras personas maravillosas. en realidad, no puedo decir nada más allá de la dinámica del grupo, ya que al ser un grupo de apoyo y autoayuda es también un grupo que requiere confidencialidad, así que lo que pasa ahí se queda ahí.
Ayer, por ser octubre el mes de salir del clóset, el tema fue la salida del clóset. Me encantó que se le diera a lxs familiares la oportunidad de trabajar lo que es para ellxs salir del clóset como pariente de alguien LGBTTTI. También habíamos bastantes gays y lesbianas presentes (las personas trans tenían un taller en otro salón para trabajar cosas específicas, ya que ellxs se reúnen todos los jueves ahí mismo). Así pues fuímos compartiendo nuestras respectivas historias. Santiago y Diego cuentan con una habitación llena de juegos de mesa para jugar, sin embargo, las reuniones les encantan y aunque entienden menos de la mitad porque son en inglés, se quedan muy atentos oyendo. Ayer un compañero hizo el favor de irles traduciendo al oído casi todas las participaciones. Me pareció súper conmovedor.
De hecho, todas las historias me parecieron conmovedoras. De entrada yo agarré mi servilleta porque ya se me hacía que iba a llorar con alguna. La experiencia es reconfortante y espero con ansia la siguiente reunión que será el 19 de noviembre porque haremos una cena especial de Thanksgiving. Estoy muy contenta además porque entre una cosa y otra ya encontré varias lesbianas con hijxs en la ciudad. Ya las he ido contactando por Facebook y espero que en breve podamos convocar a una reunión para irnos acercando y crear comunidad.

jueves, octubre 22, 2015

Vida gringa .- El Otoño

El otoño entró puntual a El Paso. El 22 de septiembre estuvo fresquito y creo que por esos días, pudo ser el sábado 19 o 26, hasta llovió. Una lluvia suave, cálida, más bien refrescante en el caluroso desierto. Desde entonces, al menos una vez a la semana, ha vuelto a llover, algunas noches más que otras, pero siempre de forma intensa, como si el clima quisiera compensar tantos días de sol y calor. 
Así se miran amarillas algunas banquetas rumbo a la escuela.
   Ya tiene un mes, pues, que entró el otoño. Ahora ya está decidido a notarse, a hacerse patente que es hora de refrescar y llover. Ya las calles se pintan de amarillo con las hojas que caen de los escasos árboles que hay afuera de una que otra casa. Ya el sol no cala igual, aunque está ahí, casi todos los días entre 3 y 4 de la tarde que voy por los hijos, arriba de mí, siguiéndome como si fuera niña y como si fuera Monterrey.
     Ayer llovió de nuevo. Llovió muy fuerte. De forma intermitente, casi toda la tarde. Empezó como a medio día. Se cargaron las nuves, se pusieron obscuras, escondieron al sol y se volvió tarde de julio en DF. Una tarde oscura y fría, muy atípica de este desierto. Una lluvia errática que de pronto se olvidaba de caer y dejaba secarse la tierra para recomenzar con más ahínco media hora más tarde.
     Cuando a la hora usual, salí de la biblioteca de UTEP para encaminarme al shuttle que me lleva gratis a la parada más cercana a mi casa, me agradecí a mi misma de que en un último y raro impulso, antes de salir de casa, haya tomado el paraguas, que aunque destartalado, ayer sí me sacó de apuros. Correr los pocos metros que me separaban del edificio de ingenieria y metalurgia hasta la parada fue una osadía, tomando en cuenta que ayer se me ocurrió ir en vestido y con zapatos de tela sin calcetines, muy primaveral ella, en otoño.
     El techito de la parada sólo nos hizo favor de hacernos sentir resguardadxs, pero todxs lxs que allí esperábamos nuestros camioncitos, estábamos más empapados que en balneario. El hielo se me metía en los zapatos. ¿A qué hora comenzó a caer el granizo? Luego amainó, como para darme oportunidad de subirme tranquila al bus en cuanto llegó.
Por estas calles camino mientras pienso pendejadas para ir a recoger a los hijos.
     A veces me pongo muy mística, me imagino que la Universa confabula en mi favor o en mi contra y que yo sola peleo contra las fuerzas de la Naturaleza. Juro y perjuro que la Tierra me maldice dejándome sentir su furia o su buena voluntad, según toque el clima del día. Y voy pensando todas estas pendejadas mientras camino por las calles en solitud. Porque qué más puede una hacer sino platicar con una misma mientras camina. Ayer, entonces, maldecía a los vientos y me prometía que en cuanto llegara a mi casa iba a agarrar todos mis suéteres y hasta la pijama de ser necesario.
     La tregua del agua siguió unos minutos más allá de que me bajara del camión. Me permitió llegar a mi casa, correr al baño, darle rienda suelta a mi vejiga. Salir dando tumbos para no perder tiempo. Cambiarme y ponerme el pantalón de mezclilla. Echar al piso los zapatos mojados, enfundar los pies en una mullidas calectas y luego en los únicos otros zapatos que tengo acá. efectivamente, cumplí mi promesa y agarré hasta la camisa de la pijama "por si las dudas" y la eché junto con las chamarras de los niños en una bolsa.
     "Time's up" dijo la primera gota de lluvia que cayó en mi ventana. Comenzó el chipi chipi de nuevo. Salí rapidísimo de la casa. Aún tenía que caminar hasta la escuela de los hijos. Tomé de nuevo el paraguas y me enfrenté a El Paso y sus intentos de desanimarme.
     Me fui caminando tan rápido como pude. La verdad no es muy rápido tampoco. Hago como 15 minutos de la casa a la escuela de los hijos. Según google maps debería de hacer menos, pero yo me lo tomo con calma. Excepto ayer, ayer hice malabares porque justo cuando creí que había dejado de llover nuevamente, comenzaron a caer del cielo cubetadas de perdigones helados. Nuevamente pelotitas de hielo amenzaban con meterse en mis zapatos, pero no contaban con mis calcetas súper wow.
     Así, peleándome contra el clima, el viento indomable que hacía todas las groserías que quería con mi paraguas, incluso doblarlo hacia afuera como si sólo lo llevara de accesosrio, finalmente llegué a la escuela. Recogí a mis pequeños vástagos y los enchamarré. Caminamos de regreso a la parada, y juro y perjuro que el clima se burlaba de mi porque otra vez dejó de llover. Mis hijos, por supuesto, pensaban que yo soy una exagerada de esas que traen chamarras ante cualquier lloviznita.
Estas inocentes calles se vuelven ríos indomables cuando llueve.
     Sólo cuando llegamos de regreso a la parada del shuttle fue que se desató de nuevo la lluvia torrencial, con grandes ríos y cascadas formándose en las calles elevadas que llegaban hasta la parada, amenazando con mojarme los pies aún secos. Lo bueno, es que pudimos meternos al edificio de Campbell St y esperar ahí hasta que llegara el shuttle.
     Santiago, no quiso esperar dentro, él estaba decidido a atrapar un granizo en la boca y aprovechar que esta no es lluvia ácida como la de su ciudad natal. Nunca lo logró, no es muy hábil mi'jito. Así pues, en cuanto llegó el bus nos regresamos a la biblioteca de UTEP y nos refugiamos del inclemente clima ahí toda la tarde.
     Por la noche, cuando Criseida salió de clases y pasó por nosotros para caminar de vuelta a casa, ya no llovía más. Aún así, no quise arriesgarme, estaba fresco y yo no iba a andar cargando de oquis, así que saqué de la bolsita mi gorro de invierno y la camisa de la pijama que me puse como chamarra encima de todo.

martes, octubre 20, 2015

Yo soy lesbiana... y soy madre

Yo soy lesbiana. Soy lesbiana con hijos. Soy lesbiana madre.  Soy lesbiana política. Me asumí lesbiana, no sólo porque me supe enamorada de una mujer, sino porque asumí que no deseaba ser una cuerpa disponible a la heterosexualidad obligatoria. Me asumí lesbiana queriendo construir relaciones diferentes con otras mujeres, de forma sororaria, accesible, desde el empoderamiento que da el reconocerse a una misma vulnerable y vulnerabilizable, pero acompañada en la fuerza de muchas recorriendo el mismo camino que yo.
Yo soy lesbiana. Soy lesbiana mientras hago el desayuno, mientras llevo a mis hijos a la escuela y cuando me subo al autobús. Soy lesbiana todo el tiempo, no se me quita. Es una identidad que yo elegí. Sí, así es, yo elijo llamarme lesbiana, no soy lo que otras personas quieren que sea, ni lo que esperan de mi. Yo me nombro, yo me elijo. 
Soy lesbiana y soy madre. Participo en la crianza de Diego y Santiago, junto a Criseida cada día, todos los días. Tuve el privilegio de gestarlos y por ello la ley me concedió por muchos años un estatus de "ser más madre" que su "otra" madre. Soy lesbiana y no puedo separarlo de ser madre porque me atrevo a ejercer una maternidad que a muchas personas les ofende, les cuestiona y les explota sus limitados pensamientos.
Como lesbiana y madre, cada día necesito pensar estrategias de supervivencia y adaptación que muchas otras madres quizá no imaginen. Las dos somos igualmente madres, ninguna es más madre que la otra. Todos esos años que la ley decía que Criseida no era "tan" madre como yo, sus hijos aprendieron a llamarla "mamá" y a mi "mami", para que cuando la gente tuviera duda y preguntara "¿quién es tu mamá?" la señalaran sin dudarlo a ella. 
Ayer, un día como cualquiera, descubrí que en DF hay una jueza nueva que no está al día con toda la lucha que nuestras familias han tenido que efectuar. Una persona a la que no le convence que se haga un reconocimiento de hijx y se elija en qué orden deben ir los apellidos de ellas. Para la jueza, una de las dos es "más" madre que la otra. Para ella es cuestión de interpretación de un código, para nosotras es cuestión de seguridad de nuestras familias. Somos personas, vivas, sintientes, palpables. No somos un papel en el registro civil. ella puede decidir que como es muy complicado y no aceptan su disposición, mejor ya no se hagan reconocimientos. Y así, de un plumazo y carpetazo pone punto final a la seguridad de cientos de familias que están en una condición como la nuestra (en la que los hijxs nacieron fuera del matrimonio y no pudieron ser registrados con los apellidos de ambas desde el inicio). Aún está pendiente hasta mañana qué decisión tomará, si se seguirán haciendo o no los reconocimientos (logrados desde el 20 de agosto de 2013) y qué acuerdos se tomarán con respecto al orden de los apellidos.
Yo soy lesbiana y contrario a la mayoría de las madres heterosexuales, necesito pensar cada día en estrategias para que el patriarcado no lastime a mi familia. Por eso me enuncio, por eso me visiblizo, por so lucho y por eso existe este blog. 

Vida gringa .- El Concierto

Esto pasó hace ya un par de semanas. Como tenemos esa manía y facilidad para edscubrir eventos gratis, teníamos boletos para ir a un evento, una Christmas Cantata 2015 en El Paso. Fue el miércoles 7 de octubre. Antes de eso, y para entrar en calor, mis hijisto iban a dar su propio concierto escolar.
La escuela hace muchas actividades, y eso tiene muy emocionados a mis hijitos. Así pues, como técnicamente cada uno está en salones diferentes, aunque en la práctica están en el mismo, sólo a Santiago le tocaba presentarse con su grupo para cantar. Sin embrago, Diego fue y preguntó si él también podía cantar, y lo dejaron.
El miércoles, fui por ellos a la escuela a las 3:15 como es usual, y caminamos a la casa para comer algo. Santiago quería ponerse algo elegante en lugar del uniforme, pero en vista de que su guardarropa aún es limitado, tuve que convencerlo a quedarse con el uniforme. Volvimos a las escuela muy puntuales a las 4:30, se suponía que el concierto comenzaba a las 5 pm. sin embargo, descubrimos que el dichosos concierto era una especie de "trampa" para lograr el quorum suficiente para que se pudieran llevar a cabo las elecciones del PTA (parent-teacher association). Como para poder participare n el PTA hay que pagar $6.00, yo definitivamente opté por no involucrarme este año en nada de eses tipo.
Una vez que fue elegida la mesa directiva del PTA se llevó a cabo el magnífico concierto estelarizado por lxs alumnxs de kínder, primero, segundo y tercero. Hubo un delicioso repertorio de canciones en inglés, español, francés y alemán que versaban sobre partes del cuerpo, pollitos de granja y actividades con la abuelita. Lo que puede esperarse de eventos de esta magnitud, por supuesto. En el cuadro musical de lxs alumnxs de tercer año, a Diego le tocó bailar la polka, lo cual supongo lo hizo recordar sus raíces regias, o algo así. Se puso muy contento dando vueltas con la niña que le tocó, contrario al otro compañero al que le tocó hacer lo mismo en el extremo opuesto del escenario (ya saben, para guardar la siemtría del evento se pone una pareja del lado derecho y una del izquierdo. A Diego le tocó el lado derecho, por si se preguntaban).
Al finalizar tan magno evento musical, pasamos a la casa para ir al baño y recoger los suéteres porque las noches ya han estado frescas. Sin embargo, algo habrá salido mal con nuestros cálculos, porque llegamos al lugar pasaditas las 7 pm y ya estaba repleto el auditorio. No nos permitieron pasar, lo cual fue una pena, porque además comenzó a llover y nos quedamos afuera mojándonos un ratito, hasta que se pasó la lluvia y pudimos emprender nuestro camino de vuelta.
Por supuesto, Diego se quedó muy enojado. Santiago, que tiene mejor leche y es más filosófico lo vio como una bonita oportunidad para caminar de noche por el centro de el Paso. Nuestro camino de regreso a casa se vio un poquitín accidentado porque ya venía yo enfermilla de varias dolencias que he traído y en cuyos detalles quizá entre en un post próximo.
En fin, así transcurren nuestros días, entre actividades de la escuela de los hijos, actividades de UTEP y uno que otro evento que nos topamos para darle variedad a la vida.

lunes, octubre 19, 2015

Vida gringa .- La venta de Chocolates

La vida no es del todo como en los programas y caricaturas de Disney, pero se le parece bastante. Antes de venirnos a El Paso, les dijimos a Diego y Santiago que las escuelas eran como las de la tele, con casilleros y todo. La verdad es que falló nuestra expectativa, porque los casilleros son para middle school y no elementary. De ahí en fuera, todo ha sido muy similar a lo que ellos esperaban de acuerdo con lo que veían en Nick y Disney Channel. Las maestras son lindas, hay una persona "cuidapasillos" que no los deja correr en los pasillos, hay un coach y la escuela tiene biblioteca, comedor (con todo y charolas), "parque" (playground o área de juegos que mis hijos insisten en llamar "el parque"), salón de música y enfermería.
Por eso, para ellos no fue de extrañar que un día les pidieran vender dulces y chocolates. "Se hace igual que en las caricaturas, mami, vas casa por casa y casi se venden solos," me dijo Santiago para convencerme. Resulta que la escuela necesita fondos para poder pagar así paseos y demás actividades, y su solución fue poner a vender dulces y chocolates a lxs niñxs. La caja traía 60 piezas de $1 cada una. Yo me infarté pensando de dónde iba yo a scar $120 dólares para pagar el contenido de dos cajas (una por cada hijo). La maestra tuvo el buen tino de decirme que solo tendrían que, "si querían," vender una. Eso hizo mi vida más sencilla.
Ya me veía yo, a mil grados bajo el sol, por la tarde recorriendo casa por casa, acompañando a mis hijos, para poder vender los chocolates. Sin embargo, la primera tarde que les dieron la caja, mientras hacían su tarea en la biblioteca, una chica se les acercó y en inglés les preguntó si vendían chocolates. Mis hijos con cara de what, ella señalando la caja. Ya salió Criseida al quite a interpretar entre ellxs y consolidar la transacción. Resulta que los chocolates estos sí se venden solos!!! La gente (local) reconoce la caja, saben que son para recaudar fondos, y solo preguntan para qué y compran muchos. Ella de una sola se llevó diez.
Así, en tan sólo dos días mis hijos vendieron todos sus chocolates y no hubo forma de que les hiciera yo entender lo "difícil" que resulta recaudar fondos y ganar dinero en el mercado neoliberal. Para ellos todo se resuelve con su bonita cara, una sonrisa y ni si quiera ocupan entender a la otra persona.

miércoles, octubre 14, 2015

Competencia en dos idiomas

Y entonces, se supone que los hijos están en un programa bilingüe. Y Bueno según esta nota de periódico: "‘Los programas bilingües han demostrado que pueden enseñar a los niños a comunicarse de una manera competente en dos idiomas’, afirmó el senador Rodríguez." A mi me dijeron que les permitiría conservar su cultura y adquirir competencia en AMBOS idiomas, es decir inglés y español. Y entonces hoy llego a recoger aSantiago Coco y me entero que está en "tutoría" porque (y cito textualmente) "no entiende español". Sorprendida pedí que me enseñaran el examen y bueno... resulta que YO TAMPOCO entiendo español o lo que sea que su google translator interpreta como "español". De plano le dije a la maestra: "oiga, ¿y qué quiere decir esto de 'Qué los detalles son más detallados en el parágrafo segundo'?" Y como esa joya TODO el examen. :/ No, si mi hijo sí entiende español, lo que no entiende es Google Translate.
Otra hermosa era: "¿Por qué extraño conceder deseo a Midas?" Y yo con ganas de decirle, "no pues no sé por qué lo extrañe, maestra"
Estoy muy enojada porque me manda recados que dicen: "al niño le tocava(sic) la vacuna" y así se supone que sean competentes en dos idiomas :/