lunes, noviembre 08, 2010

Crónicas rastafaris cuarta parte

Sólo me faltan 5 rastas y que terminen de prender todas. Después de un extraño consenso hemos decidido que las peinaremos con gel para que den la apariencia de estar, sino peinadas, al menos apropiadas para los ojos públicos.
Ahora bien, todavía no me acostumbro a ellas y no sé si sacarlas a pasear. No me malentiendan, a lo que me refiero es a que todavía no sé si dejarlas libres como el viento o seguir usando sombreros para que solo se vean las patitas de esa tarántula que habita en mi cabeza y que empieza a tener vida propia.
El día de hoy, definitivo, acabaremos con todas las rastas. Es un proceso bien raro que no sé si es disciplina o es terapia de aceptación, pero de que requieren atención, la requieren. Eso de lavarlas y después secarlas con el secador de pelo y después darles su sobada para que se vuelvan a enroscar, en realidad me hace cuestionar todo el tiempo que NO le he invertido a mi pelo que suele estar perpetuamente despeinado. No entiendo a qué viene ahora mi preocupación de lucir mi hair style "rastas obedientes".
En fin, así va el adelanto. Me tomé esta foto sin lentes para evitar el reflejo de la computadora porque ahorita me encuentro cual desperate housewife haciendo laundry en casa de nuestros queridos amigos después de haber estado todo el día de ayer cocinando como loca para poder dejar todo listo y en smooth transition para estos días en los cuales me ausentaré. Ana, cabe destacar, está sumamente angustiada por mi inminente viaje en las belicosas carreteras de Tamaulipas y una prima mía que muere por ir a Brownsville me comentó cuando le dije sobre mi viaje a Houston lo siguiente:

Ahi me avisas como está. Me siento que estoy en Al Hassan y que tengo que cruzar la frontera con Kuwait.

Ok, espero que Ana lea este post cuando esté de vuelta para que no siga atormentándose con la situación. Yo, cabe destacar, tengo más mortificaciones respecto a si me darán o no permiso para internarme en Estados Unidos o si mis rastas seguirán despeinadas para toda la vida... creo que estoy evadiendo algo con esa actitud.
Mientras tanto, les dejo la foto:

2 comentarios:

NN dijo...

Yo se que cada quien sus greñas, pero me gusta mas tu pelo normal ;)

Helga dijo...

Hace mucho que no me paseaba por acá. Pues como me ha tocado vivir de cerca el proceso de rastificación de mi marido, lamento darte la mala noticia de que se ven despeinadas por varios meses, se tardan, pero eventualmente van agarrando forma.

Lo único que no va conmigo de las rastas es el compromiso a largo plazo (jajajaja, cosa rara, porque no tengo ese conflicto para cosas importantes); pero pensar en que mi cabello se va a ver igual por más de dos meses me da un estrés bárbaro!