Mostrando las entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta duelo. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 19, 2013

Esta vida

La gente habla de mí porque suelo estar bien afuera del clóset. Les molesta lo público de mi vida porque pública sólo puede ser la vida de la gente heterosexual. Las personas que están genéticamente relacionadas a mí suelen pensar que debería ser más discreta y privada en la manera en la cual suelo llevar mi vida. Lo que las personas que están genéticamente relacionadas conmigo no se dan cuenta es que a muchas de ellas tengo más de la mitad de mi vida sin hablarles. O bien, tenemos más de la mitad de mi vida sin siquiera hacer una pinche diferencia en nuestras vidas. Eso no quiere decir que esté negada a un reencuentro o a una reelección como familiares, quiere decir que nuestro afecto malamente se da por sentado. Tengo primos que no se saben mi nombre, que si me los topo en la calle no sabrían quién soy.  Esto viene a colación porque hace unos días una tía que solía ser muy querida para mí me eliminó y bloqueó del facebook. Creo que fue una persona que pudo ser muy importante en mi vida, pero ella no quiso eso. Ella hizo sus elecciones y aunque fue la más cercana de mi familia extendida esa relación terminó cuando nacieron mis hijos.
Pero luego se murió tanta gente que todos nos conmovimos. Yo quise volver a intentarlo. Yo quise recuperar a todas aquellas personas que estuvieron en mi infancia. Soy una mujer de cara dura y que está rapada pero soy una sentimental. Yo siempre doy las segundas oportunidades que a mí la gente no me da. Yo he sido cortés y amable con todos y cada uno de los que se acercan a mí. Son bienvenidos en mi vida, si quieren estar en mi vida. 
Con esta cosa del facebook, nos encontramos amigos de la primaria, de la secundaria, de la prepa y en mi caso, con el listado de familiares que dejé de frecuentar prácticamente desde los 10 años. Tengo 35. Todos sabemos sumar y restar. Hay familiares a los que es fácil retomar. Hay familiares con los que yo me tendría que esforzar. Hay familiares de los que no espero nada. De mi tía esperaba una graciosa tranquilidad. Todavía me escribió inbox el día de mi cumpleaños para felicitarme pero después me eliminó para siempre jamás. Es obvio. Por algo suelo tener como cover picture una leyenda que dice PARENTAL ADVISORY porque mis noticias, mi lenguaje y mis fotos no tienen el grado de censura y decencia que les gustaría a las buenas conciencias. No es la primera, ni tampoco la última persona que lo hará. Sí. El principal objeto de mis críticas son la Iglesia católica. El machismo. Arjona y Peña Nieto. Y en todas y cada una de las categorías muestro una intolerancia exacerbada. En todas y cada una de las categorías hay gente que defiende encarnizadamente sus posturas y hay mucha, bastante gente, que no comparte mis opiniones.
Siempre me ha intrigado la razón por la cual la gente me bloquea del facebook. Incluso, me intriga un poco saber la razón por la cual le da unfriend. A muchas de esas personas las he echado muchísimo de menos. Es curioso, cuando dan por terminada la amistad en facebook, dan por terminada la amistad en sí. No te vuelven a dirigir la palabra. Algunos se declaran tus enemigos acérrimos. Por eso me intriga que me haya borrado mi tía. No sé qué esperaba de mí. No sé exactamente en qué la ofendí. Sobre todo, no entiendo a qué viene esto de borrarme del facebook cuando ella voluntariamente decidió salir de mi vida, en el 2006, en el momento más importante de la mía. Luego me puse a pensar que las relaciones de parentesco construyen en nuestra cabeza cosas que son imposibles de sostener. Ella no tiene por qué quererme. No tiene por qué aceptarme. No tiene por qué quedarse a mi lado. Pero yo tampoco, caray. Yo sigo cumpliendo años y cada vez la cantidad de tiempo pesa más del otro lado de la balanza. Cada vez es otra gente la que me echa la mano, la que ve por mí, la que se preocupa por si puedo o no mantener a mis hijos en este monstruo de ciudad, la que sabe de mis afectos, la que conoce que no me encanta estarme peleando por todo. Cada vez es otra gente la que acumula años y años de saber quién soy. Y lo mismo de regreso. Cada vez me alejo más de los vínculos y los afectos que me impusieron en la niñez. Cada vez fijo uno o dos momentos en la memoria. Cada vez entiendo que todas las personas, todas absolutamente todas, son las plantitas que hay que estar regando para que no mueran. Hasta los padres. Hasta las madres. Hasta los hijos. Hasta las hijas. Compartimos genes y en algunos casos compartimos la vida, pero ni el respeto, ni el afecto se da por obligación. Hoy la dejo ir para siempre. Total, nada nos cuesta enterrarnos mutuamente y seguir nuestras respectivas vida como hasta ahora. Me borró del facebook. Me bloqueó. Me dejó de hablar. ¿Cuál es la diferencia de lo que había estado ocurriendo desde hace poco más de 10 años?
Eventualmente morirá alguno de nosotros. Iremos de cursis a llorar en su tumba y a preguntarnos por qué no nos podemos llevar bien. Entonces lo volveremos a intentar y cuando se acabe el duelo verán que no he cambiado, que sigo siendo la lesbiana, pelona, malencarada, malhablada que he sido TODA mi vida. TODA TODA mi vida excepto los mismos y únicos 10 años que tuvimos a bien en coincidir los domingos en la casa de la abuela.

martes, mayo 29, 2012

Te crees que no me entero!!!!

Quería guardármelo para más tarde pero simplemente no puedo. No quería hacerlo público porque me daba cierto pudor pero después pensé que nada tengo yo que aparentar. Les contaré la historia desde el principio. Esta historia tiene que ver con mi familia y los numerosos desaires que opté por seguir sufriendo. Y digo opté porque la verdad nadie me tiene ahí insistiéndoles ser parte de una familia que me excluye y no me toma en cuenta.
Escribo con las vísceras y escribo porque mi primo Alan se va a casar. Mi primo Alan es hermano de mi prima Nayeri. Mi prima Nayeri ha sido una lindísima persona conmigo y no le importó meterse en problemas con su mamá cuando se casó hace casi 6 años. Ella y su marido, que es muy amigo de Ana, nos eligieron como testigos para su boda civil y ese es un detalle que me parece muy lindo de parte de ellos; fue la manera en que reconocieron nuestra unión aún y cuando eran los tiempos en que todos me habían dado la espalda. Fuimos testigos en su boda aún y cuando en México todavía ni se discutía el matrimonio universal.
Luego Diego y Santiago nacieron, las cosas cambiaron y de pronto tuve un repentino acercamiento con algunos. Pensaba yo que las aguas se habían apaciguado. 
Mi primo Alan se va a casar, el hermano de Nayeri. El hermano del difunto Primo Beto al que todos estuvimos llorando el año pasado. Mi familia es muy romántica, de algún lado tuve que sacar yo lo cursi, y durante todo el 2011 estuvieron en la insistencia de que Beto nos había unido y no había dado una gran lección. Sí sí, igualito como cuando mi abuela murió. Igualito que cuando murió el finado. Cosas que decimos pero que nunca hacemos, que a todos se nos olvida y que a todos nos choca que se nos olvide pero de cualquier manera ahí le seguimos con el cuento.
Resulta que el primo en cuestión contraerá nupcias con una señorita aparentemente muy pudiente. Yo ignoro si lo sea o no. De verdad que lo ignoro. No me consta que la niña sea proviniente de familia acaudalada ni nada por el estilo. Lo que sí sé es que mi tía se volvió loca y empezó a acosar a todos con la importancia de vestir de etiqueta, a saber, smoking y vestigo largo. De pronto empecé a enterarme de la inconformidad de todos porque en cada conversación mi tía sugería que nadie sabía vestirse para la ocasión. Después de un par de chismes, pasé de la risa a la preocupación. Es decir, noté que de pronto poco a poco fui siendo tratada de una manera poco amable. 
Todo empezó con el aniversario luctuoso del primo Beto. Después de estar acudiendo mes con mes a las misas y de estar conviviendo en la cena posterior, el día que cumplió un año de fallecido, luego de haber organizado tremendo pachangón para festejar que su hijo murió (no era la día, pero así sonó) me dijo que ella no iba a estar pagándole la fiesta a todo mundo. El comentario debió ofenderme, pero yo he decidido tenerle mucha paciencia, a ella y a todo aquel que en algún momento formó parte de mi infancia y mi niñez. Luego insistió en que a la fiesta invitaría a puros sobrinos y al final terminó invitando a todos excepto a mí. Yo decidí no entender la indirecta aunque la sospechaba.
Resultó que poco después de esto, le organizó un Baby Shower a mi prima con motivo de su segundo hijo. Y la verdad, Ana y yo somos más de regalos útiles y funcionales sobre todo cuando andamos escasas de dinero. El punto es que al vernos llegar con el presente, mi tía nos dijo groseramente que esa fiesta no era de regalos, que era de sobrecito. Ana, con el carácter tan claridoso que se carga, le sonrió y contestó "pues le tocó regalito". En ese momento mi tía se encargó de hacerme saber que tan magnánimo evento estaba lleno de colados, de gente a la cual no se le había invitado. Y yo opté por ignorar la indirecta aunque estaba muy clara. Por fortuna, teníamos que irnos y no nos quedamos cuando sirvieron la comida así que con toda la amabilidad que un kilo de Prozac puede darme le informé que tanto nuestras sillas como nuestros platillos estaban disponibles. Mi prima se sintió incómoda porque pensó que nos habíamos ofendido y la verdad DEBÍ HACERLO.
Porque ahora resulta que no estoy invitada a la boda. Mi madre con una mezcla de emociones me dijo: "No te iba a decir... pero... me dijo que si yo quería llevarte, que te llevara... pero que te llevara sola, sin compañía". Yo en ese momento deseé que se quemara en el mármol del infierno, pero después comprendí que el único que está subiendo de status es mi primo, no yo, ni mi tía, ni nadie más. Mi primo. Él es el que debería, en todo caso, estar preocupado por el estrés de estar complaciendo a su familia política. No yo. Me molesta, eso sí,  que mi tía prefiera verme vestida con sandalias y shorts en la boda que acompañada de MI ESPOSA! Pero ese no es problema mío, es problema de ella. Finalmente, yo no me voy a casar con la niña pudiente, sino su hijo. Y finalmente para qué me enojo, ella nunca ha ocupado tener mi cariño, nunca le ha hecho falta y no es algo que extrañe o vaya a lamentar si lo pierde. Y la verdad, tiene que empezar a ser mutuo. Tenemos que empezar a correspondernos. La cosa es que yo pretendía que ella me correspondiera a mí, pero veo que es más fácil que yo la corresponda a ella.
No me siento mal por la boda. No me siento mal por los agravios alrededor de la boda. Me siento mal porque esto tiene que ver con todo menos con el cariño, con el afecto y con el amor. Mi verdadera familia es otra: es Ana, es Diego, es Santiago y aquellos locos que se largaron a Redmon. El amor es uno solo. Se tiene o no se tiene, es básico. Yo quiero a los que me quieren. Y aprendo a querer a los que me quieren querer. No puedo limitar mis afectos a lo consaguíneo. Me quedaría en la calle.
Ni tampoco me puedo culpar por seguirles dando una y otra oportunidad.

miércoles, octubre 08, 2008

Carta de una madre por opción

A continuación les presentamos una Carta de una madre por opción a propósito del tema que en esta semana ha estado calientito. Se las dejo para que la lean, las disfruten y reflexionen sobre esta problemática tan particular de la maternidad lésbica.

Carta de una madre por opción
Por Patricia Karina Vergara Sánchez
pakave@hotmail.com

Una vez, leí, que existen hijos que son del útero, porque en ese sitio de la madre se formaron y existen otros, que son hijos gestados en el corazón de la madre, que los busca y se queda con ellos para criarles y amarles con ese corazón. Pues, bueno, tú no te formaste en el útero mió, pero tampoco te busqué, ni te deseaba, ni me imaginaba la vida a tu lado y sin embargo, eres hija de mi corazón, hija a quien amo.
Las madres lesbianas usamos el termino madre por opción. En este caso, yo no estaba segura de querer nombrarme así ¿Cuál opción? Yo ya estaba enamorada y venías como regalo extra, incluida en el paquete de una relación con tu madre.
Después comprendí, fuiste hija mía porque tuve la opción de nombrarte hija, porqué tomé la elección de abrazarte, de quererte, de cuidarte, de sentirme profundamente comprometida contigo. De compartirte con la hija de mi sangre y de mi amor que yo ya tenía y nombrarte su hermana. Así, sin saberlo, tal vez hasta sin quererlo, te convertiste en hija de esta madre lesbiana.
Tenías ocho años y eras lista, juguetona y berrinchuda. Todo al mismo tiempo. Las mejillas redondas y brillantes, los ojos color miel y muy inteligentes, el cabello castaño y cortado en la melenita que suelen llevar las niñas traviesas. Siempre con un muñeco de peluche en tus brazos, el suéter atado a la cintura y la pancita de niña comelona que eras.
Te convertiste en otra hija, con todo el trabajo que eso implica. A mi hija amada, una bebé de tres años, tú la adoptaste de juguete y le hacías toda clase de maldades. Supuse que estaba bien, que así aprenderían a quererse.
Tu madre y yo iniciamos una vida juntas y estaban ustedes como regalo adicional a esa maravilla.
No fueron fáciles esos primero tiempos. Casi nadie hablaba entonces de maternidad lésbica. Hoy existen cientos de blogs en Internet, libros y hasta encuentros. Pero, hace años…no teníamos idea de cómo hacerle, ni certeza alguna. Apenas por intuición nos íbamos inventando…Luego, unir a dos madres lesbianas ya con hijas y constituir una familia...era armarse para luchar con los dragones de la cueva y con los que habitaban fuera de la cueva.
Ella trabajaba tiempo completo, yo la mitad del tiempo. Fui la que tenía el privilegio de mirarlas crecer cada día. Te preparaba la sopa que te gustaba, me peleaba con la pequeña a quien no le gustaba comer y reíamos y creo que fuimos felices.
Cuando salía yo con mis dos hijas, a veces, me sentía como mareada. Corrían, gritaban, jugaban, gritaban, brincaban, gritaban, hablaban, gritaban. Hacían ruido como si fuesen doscientas. Una comía por tres y la otra se negaba a abrir la boca durante horas. Yo estaba acostumbrada a la tranquilidad, viviendo antes con la pequeña, casi siempre solas. Me costó reponerme del susto, era agotador cuidar de las dos juntas, parecían un torbellino girando por todas partes, dejaban dulces, juguetes, pedían un elote, luego querían helado, pero una tenía tos. ¡Las chamarras, las bufandas, los guantes! Una caída ¡¡¡Buuuuaaaaaaa!!!!, Los cabellos de punta. Un algodón de azúcar, Un globo. Una quería pollo, la otra hamburguesa, un cuento, pero mejor una canción... un huracán que hacía girar mis sentidos y mis sentimientos alrededor de ustedes.
Mi hora favorita era en la mañana, demasiado temprano, cuando apenas podía medio abrir los ojos y ni siquiera tenía fuerza para gruñir, dos entes en pijama rodeaban la cama impidiendo toda escapatoria. Atacaban con besos, juegos, exigencias. Me gustaba tanto, me sentía llena de hijas. Una quería Hotcakes y otra, tacos para el desayuno. Era maravilloso y a la vez Espeluznante.
No fue fácil adaptarnos. El caos completo, platos sucios por lavar, los uniformes, las escuelas, los gritos, juegos y peleas de las niñas. Niñas consentidas que se peleaban en un duelo de princesas que a las madres dejaban descorazonadas, cansancio cotidiano, prisas, problemas económicos...
Hacia afuera tampoco fue fácil. Lesbofóbia en los vecinos, lesbofóbia en algún amiguito. Siempre se trató de protegerlas, de darles diversas opciones. No siempre se logró, pero todas aprendimos.
Ustedes aprendieron que el mundo es como es y encontraron amigos, amigas, que les han querido mucho y les han acompañado. Yo creía que era posible ir educando a la gente y trataba de compartir mis convicciones, cuando lo cierto es que las mejores educadoras fueron ustedes. Dos niñas sanas y alegres que enseñaban que el amor hace posible el estar satisfecha cada día.
Luego creciste, así, de pronto, y aunque la víbora esponjosa de juguete, llamada Lulú todavía dormía en tu cama, ya me estabas preguntando de anticonceptivos y de qué era la virginidad y de Enfermedades de Transmisión Sexual y ya te gustaba un niño y una niña y preguntabas de noviazgos y esas cosas. Yo fingía hacer la cruz de los católicos y te decía “va de retro Satanás” y te reías y yo les enseñaba a ti y a tu hermana libros y hablábamos del derecho al placer y ustedes aprendían.
Entraste a la secundaria y te pegó fuerte la adolescencia, te deprimías y para colmo la nueva escuela era un sitio violento como tantas otras escuelas de México. Tú llorabas, llorabas y tu madre parecía una gata fiera escuchando a su cachorra herida y desesperada, que no encontraba cómo lamer lo que te estaba lastimando.
Una de esas ocasiones de llanto, las dos fuimos a tu habitación y te acompañamos y te abrazamos y recuerdo que te dije que la diferencia entre nuestro hogar y otros hogares era que mientras a algunas jovenas se les reprimían los pensamientos, la acción, la independencia, la sexualidad y hasta las palabras; a ti no te ocurriría eso, que pasara lo que pasara siempre estaríamos contigo, que eso no quería decir que no nos enojaríamos o no te regañaríamos cuando fuese necesario, pero que siempre estaríamos a tu lado, que siempre te apoyaríamos. No se trataba sólo de un asunto de maternidad, era un principio feminista, yo te reconocía mujer, mujer amada, y quería ser sororaria contigo. Te dormiste mecida, enorme beba de doce años, en los brazos de tu madre y yo te miraba y pensaba en cuánto te amábamos y en lo importante que era que superaras con bien esa etapa.
Peleamos con los maestros opresores, nos hicimos cargo de tareas de colaboración en tu escuela para cumplir la palabra, para estar a tu lado, para que te sintieras protegida, afirmada.
Cumpliste trece años y te hicimos tu última fiesta de niña. Con juego inflable. Yo me recuerdo cocinando una cantidad interminable de tacos dorados y vinieron tus amigas y hubo pastel y te dieron muchos regalos.
Lo único que no me gustó, fue el papel de amiga de tu madre, que me colgaste porque ya no estabas en edad de dar tantas explicaciones a tus invitados. Respeté tu elección y te abracé muy fuerte y me mordí los labios.
Un día, estábamos a punto de salir de casa. Yo me peinaba frente al espejo y tú tenías prisa por levantarte el flequillo raro con el que te peinabas en ese tiempo. Te colocaste a mi lado y de pronto descubriste algo en el espejo. Reíste a carcajadas y no podías creerlo y yo no podía creerlo. Ahora eras más alta que yo. Tú habías crecido mucho, o yo me había hecho más pequeña, o el mundo estaba cambiando. No podíamos explicarlo.
Ese día, al cruzar la calle, tomé con una mano el brazo de tu hermana y traté de tomarte con la otra y tú me dijiste que ya sabías cruzar sola. Desde entonces, al ir por la calle, me tomabas de los hombros y eras tú la que guiaba el camino y yo me sentía tan orgullosa.
Un día se rompió la magia.
Tu madre tenía una relación nueva, con una mujer 20 años más joven que ella y muy hermosa. Me pregunté mil veces qué había yo hecho mal, me pregunté cuándo había terminado ese amor y cómo yo no me había dado cuenta.
Las amigas me consolaban diciendo que ella había entrado en la crisis de los cuarenta y yo me reía imaginándola, por pura maldad, como el estereotipo del hombre calvo y con gran barriga, comprando una motocicleta y chamarra de cuero para recuperar la juventud perdida
Fue como un trueno que partió mi cielo y desató mi interior diluvio, lluvia funesta que todo lo disolvía. Nunca más quise saber de tu madre, quise arrancarme de la piel la traición que no entendía. Pero, no pude despedirme de ti, cuando menos darte un abrazo, una palabra cualquiera.
Yo perdí mi fe, mi certeza, perdía a mi compañera, pero también perdía a la hija que había criado por años, a la hija querida que mi corazón seguía amando. Sin derecho a reclamar nada respecto a ti, al tiempo y el amor invertidos en tu crianza, sin la hermana de mi hija, sin nada.
Volví a saber de ti cuando tu madre pareció perder la cordura, cuando surgieron conflictos entre ambas. En los momentos de crisis, en los momentos de llanto llamabas y yo me desesperaba. No podía intervenir, no podía darte soluciones y no podía dejar de estar contigo. No sabía cómo evitar todo aquello.
Después, un día cualquiera, iba yo por una calle y de pronto venía hacia mi una jovencita que sonreía, eras tú y habías crecido tanto, te veías segura andando sola y apropiándote del mundo. Me alegraba tanto.
Te abracé muy fuerte y prometí llamarte pronto. Pero no lo hice, dejé el contacto contigo pues me dolías mucho, me dolía extrañarte, me dolían los silencios en donde ambas evitábamos mencionar a tu madre, me dolía todo lo roto y no quería hacerte doler conmigo, pensé que era mejor estar lejos.
Yo me construí de nuevo, amé otra vez al lado de una mujer maravillosa que ha tenido la valentía de sostenerme cuando he llorado, de ser paciente, de dejarme lamer heridas y curar a mi ritmo. Que ha sido capaz volverme de poquito a poquito – y casi sin yo quererlo- loca de amor por ella, de sonreír, de aprender a dormir en sus brazos y ser feliz. Hice muchas cosas que me gustan en mi trabajo, me ocupé de cosas que tenía ganas de hacer, hace tiempo. Me alegre de la vida.
Un día navegaba en Internet buscando información sobre la prehistoria para la tarea de tu hermana, y de pronto, en el mensajero, una mariposa de color azul solicitó charlar conmigo ¡Eras tú! Qué regalo más hermoso.
Nos encontrábamos de cuando en cuando. Hablábamos de los gatos, de tus amigos y de tus amigas, de tus convicciones, de tus dudas y certezas. Saber cómo estabas, cómo ibas encontrándote y el acompañarte un poco me hacía tener un rato alegre esas tardes.
Yo no mencioné este contacto a tu madre, porque realmente no quería tener ninguna interacción con ella. Tú, no lo creíste necesario o no sentías la confianza para ello. No lo sé. No la mencionábamos.
Hace días recibí un mensaje de ella. Se ha enterado de que seguimos en contacto. Te ha hecho sentir traidora. Me dice que no soy buena para ti.
Hace poco, una amiga lesbiana me contaba, apasionada, lo hermoso que es ser madre por opción, que si amabas a tu compañera, por qué no aventurarse en la maravilla de ser madre de la hija, de criarla y adorarla.
En mi caso, hoy, tendría algunas dudas en repetir esa experiencia. Nadie piensa en el final de una relación, pero si ocurre, en el papel vulnerable de las que somos madres por opción, cuando te arrebatan al hijo o a la hija que parecía ser tuya, algo se desgarra y no hay ley humana que te proteja, y no hay ética posible que te restituya lo que el egoísmo humano no es capaz de entender, lo que es capaz de destrozar.
Alguien debería poner un anuncio que dijera: Cuidado, puedes criarla como si fuera tu hija, puedes quererla como si fuera tu hija, puedes darle vida como si fuera tu hija, pero en el momento decisivo: No es tu hija.
Tengo que respetar el reclamo de tu madre. No estaré más cerca de ti. Pero escribo estas líneas, pequeña, para que si un día las encuentras, sepas que te tiendo esta mano. Como te dije aquella vez: yo siempre estaré de tu lado.
Aún cuando no exista un documento, ni un artículo constitucional que lo pueda decir, afirmar, aunque yo no tenga nada que exigir, aun cuando hoy no pueda ni usar las letras que forman tu nombre y no pueda estar junto a ti para acabar de verte construir, saber qué ha pasado con tu gato, verte salir con tu primer amor, seguirte cuando elijas tu profesión, invitarte un helado o, simplemente, verte reír una vez más, aun cuando todo eso no pueda ocurrir:
Eres la hija de mi corazón y estas letras son para decirte: Amor pequeña, aquí estoy, si un día hace falta.
No te olvido. Hija, Te quiero tanto.

miércoles, septiembre 24, 2008

Como las gallinas...

Si pones un huevo
Una amiga me ha dicho a propósito de esta racha de buena suerte que he tenido, que haga lo que las gallinas, que ponga un huevo y lo cacaree. Así que les voy a contar algo sobre lo cual no me gusta hablar: mi vida profesional.
Cuando yo vivía en Las Cruces conocí a un escritor llamado Jesús Alvarado; era de Durango y era una de las personas más respetadas en la Universidad Estatal de Nuevo México por los maestros y por los compañeros. Jesús, decían, era un buen escritor, y había optado por escribir una novela durante el último año de su residencia ahí, porque de eso se trataba el programa, de poder combinar la venia creativa con lo que llamaré el "mundo real". Yo empecé a indagar sobre cómo le hacía porque a mí me resultaba un enigma que tuviera en su haber premios y publicaciones, así que le seguí la pista durante ese tiempo. Jesús, en verdad, era una persona que le caía bien a todos, era serio, era dedicado y siempre daba la impresión de saber lo que estaba haciendo. Yo llegué a Las Cruces seis meses después que Jesús, así que tuve oportunidad de tratarlo durante un año y medio. Ambos compartíamos el cariño hacia nuestro mentor, el profesor Ricardo Aguilar. Total, que al cabo del tiempo, me enteré que Jesús había obtenido el Premio Binacional de Novela Joven Frontera de Palabras/Border of Words y entonces pensé que yo también podía, dado que soy de Dr. Arroyo y en ese entonces vivía en los estados fronterizos de Estados Unidos y México. Yo también me dediqué a trabajar en el último año una novela, misma que envié el mentado concurso, pero no resultó nada. Después pasaron mis años en el DF y como regresé a vivir a Monterrey, pensé que tal vez era buena idea volver a intentarlo en este periodo 2007-2008, y así lo hice. Tampoco gané el primer premio, pero me dieron la única mención honorífica, que después de todo no es obligación darla. El jurado (para aquellos que le entiendan a esto estuvo conformado por Francisco Rebolledo, Daniel Sada y Mario Bellatín) la recomendó para su publicación en el Fondo Editorial Tierra Adentro y he tenido la buena fortuna de que el comité dictaminador resolvió favorable y ahora espero que me entreguen la versión que tengo que aprobar después de que editores y correctores le han puesto mano.


Encuentro extraño del mismo tipo
Hoy recibí el mail donde me dicen eso, que la próxima semana me harán llegar esa versión. Y también hoy envié toda mi documentación para entrar a un programa donde se Recupera la Literatura y Herencia Hispánica en Estados Unidos. El programa es en Houston, a donde, como ya les habíamos dicho, tenemos planes de emigrar. Ana por la Región IV, yo por medio de la Universidad de Houston.
A algunos, en especial a nuestros respectivos padres, les emociona la idea. Ayer fui a visitar a mi padre y a mi madre para ver si podía usar su nombre como aval en esta empresa (jaladas de inmigración que se inventan los gringos) y les platiqué cómo estaría la cosa, que es para trabajar en proyectos de recuperación de la historia de los hispanos en Estados Unidos desde los tiempos de la Conquista. Dijeron enseguida que sí, porque para ellos todo es bueno, excepto que me quede en Monterrey (no entiendo por qué). Fue una plática cordial, amable, sin agresiones, y eso que no nos veíamos desde la Navidad pasada, cuando conocieron a Diego y Santiago. No hicieron muchas preguntas sobre los hijos, para qué más que la verdad, se centraron en mí y en los planes de irme. De repente por ahí yo decía algo de ellos o de Ana, pero nada más. Precisamente le platicaba a Ana hace unos días que yo creía que ya había madurado la idea de todo este asunto con mis padres. Al parecer, ellos están bien así, con sus dos hijos, con su vida, con vernos una vez al año. Y a mí ya no me hace sentir el patito feo esa situación. Le dije a Ana que al fin había comprendido aquello de dejar ir las cosas (en este caso a las personas) y que después de todo uno no está aquí para que lo cuiden sus papás todo el tiempo, y todo parece indicar que a los hijos tampoco, que al final de los días uno termina siendo una persona con la cual se puede o no convivir, como el resto de los mortales. Es un tema complejo sobre el que seguiré pensando.
El punto es que ya he decidido dejar de coleccionar los agravios de mis padres... para que luego no vengan los terroristas virtuales a decirme que yo lloriqueo porque mis papás no me quieren.


¿Pero por qué Estados Unidos?
No lo sé. En este momento no lo sé. Yo quiero viajar, yo quiero aprender de otras personas, de otras maneras de ver la vida, y el único recurso que tengo para hacerlo, para solventarme este deseo es mi mente y lo que está dentro de ella...


Mis papás son mi nación: me han dado la lengua y son mi aval... creo.

jueves, abril 24, 2008

Senos y cosenos por la tangente...

Nunca entendí ni madres del cálculo, en fin, y lo intenté por un par de años. A lo mejor si entiendo más de lo que aparento, pero me cansé de sentirme presionada a ser más lista de lo necesario. Órale, creo que esta línea sonó más inmoral que cualquier otra cosa que haya escrito antes en el blog. Mejor, lo dejamos como que simplemente me harté de las matemáticas y de la presión de mi padre porque algún día tendría yo que ser una súper arquitecta.
La verdad lo único que me gustaba era dibujar las gráficas. Que me quedaran bien exactas y que parecieran de verdad onditas que suben y bajan. Batallaba horrores para diferenciar un seno de un coseno y fue sumamente irónico el día en que a Crix y a mí nos encargaron un puesto del departamento de matemáticas en la prepa donde una grafiquita brincaba en una pantalla con sus senos y cosenos. La verdad es que me encanta cómo suena: "senos y cosenos" "senos y cosenos" jajaja Tengo issues...
En fin, ¿a qué vienen mis debralles (¿o son debrayes?)? A que las grafiquitas esas dichosas con sus onditas que suben y bajan me han impactado desde niña. Es más desde el kínder cuando nos ponían a dibujar ondas para mejorar la cosa esa motora gruesa o fina, no sé cuál. Siempre me han hecho pensar en las altas y las bajas de la vida. Me imagino que son como la montaña rusa, o luego también me imagino los valles y montañas y esa otra gráfica de las ondas del sónido que me enseñaron en secundaria. En fin que lo movimientos ondulatorios siempre han tenido un influjo hipnótico en mi psique.
Todo se vino a coronar a la perfección el día en que me diagnosticaron con ciclotimia. Se me hizo que aunque irónico tenía mucha lógica, ya que alguien tan seducida por los ciclos de la vida no podía sino expresar sus emociones en ciclos repetitivos con valles y crestas.
En fin, había evitado postear porque ahora que ando convencida de la ley de atracciones, no quiero atraer lo negativo habvlando de ello. Pero, la verdad, es que la vida tiene sus altas y sus bajas y aunque no quiera enfrentarlo todo el tiempo, hay días que estoy triste. Llevo tres día muy triste porque mi perro EL PERRO está enfermo! Clotilda lleva tres días muy grave. Y eso me pone triste. Para quien no convive con los animalitos de una forma tan cercana ponerse trsite por ellos es una tontería, pero para mí es grave, y estoy triste.
En fin, la vida sigue, Crix está muy bien, los niños están bien, el trabajo está muy bien, mis papás siguen vivos, tenemos una casa y parece que hasta la naturaleza nos sonríe. Todo está muy bien. El mundo va a seguir rodando si mañana ella no despierta. Yo me tendré que levantar a trabajar como cualquier día porque en ningún trabajo normal por mucho IMSS que te den, te dejan tomarte un día de duelo por EL PERRO. Y eso me hace sentir que en realidad la trascendencia es un mito que nos inventamos los humanos para tener consuelo ante lo inevitable, somos como cualquier amiba, como cualquier cucaracha apachurrada que se vuelve comida de hormigas. Somos carbón que se descompone y se pudre y vuelve a la tierra. No hay cielo y no hay mañana después de nosotros para nosotros mismos. Es triste pero cierto. Por eso el cielo, el paraiso debemos gozarlo aquí, y construirlo aquí y vivirlo aquí mientras podemos. En fin, ya acabé mi meditación filosófica de la vida y la muerte, no me queda más que emprender camino hacia arriba y esperar a estar una vez más arriba en la cresta, salir de mi valle de lágrimas.
Bueno, bye!

martes, diciembre 18, 2007

Oopss, they did it again...

El día de hoy se espera sea aprobada la LEY DE LA FAMILIA que tanto escozor ha causado en los últimos días. El PRI del que se decía había pactado con el PAN para aprobar la ley, cuando vio el alboroto, prefirió salirse de la polémica e incluso pidió a Nati que vetara la ley, sin embargo, nuestro gobernador solo pidió cordura y optó por guardarse sus opiniones. Dijo: "espero que en un proceso de esta naturaleza no se dejen fuera los derechos de nadie y que se actúe con mucha responsabilidad, y por lo mismo yo no quiero prejuzgar". Y esto precisamente me hace pensar en algo importantísimo: cerca de 22 personas van a aprobar una ley en representación del pueblo y me da tristeza dos cosas: 1) que si en verdad el pueblo está de acuerdo con esta ley tenga la arrogancia de querer legislar la moral del prójimo y al "proteger" su idea de estructura social dejen no únicamente desprotegidas a las minorías sino expuestas, con la Constitución que debería ser para todos como una amenaza latente. Y la 2) que este grupo de legisladores panistas haya creado una ley para beneficios personales y ante las exigencias de un grupo pequeño no representativo de la realidad de los habitantes de Nuevo León.
Sí le hicieron ajustes a la LEY
Al final, algunos de los ajustes para la LEY DE LA FAMILIA quedaron así:
Artículo 1:
El objetivo de la ley es garantizar los derechos de la familia establecidos en la Constitución Federal, local, en las Leyes del Estado y por los instrumentos internacionales.
Dentro de este artículo, se eliminó que sería el Estado el que fijaría las responsabilidades y los elementos rectores para la convivencia familiar, lo cual era una mamada dado que eso nos acercaba this close de El Gran Hermano.
Artículo 2:
Se definieron los conceptos de integralidad, perspectiva de familia y transversalidad.
Artículo 3:
Se añadió que aparte de ser una institución natural reconocida por la ley, también es reconocida por instrumentos jurídicos internacionales.
Se eliminó la parte que decía que los medios de comunicación, deben de ser medios positivos para la construcción de la sociedad y de los derechos de los miembros de la familia, de tal forma que sean protegidos adecuadamente contra los efectos negativos y los abusos de los anuncios, la publicidad, noticias y programas que estos puedan generar.
Se precisa que es responsabilidad del Estado y los municipios que esta ley se cumpla.
El Instituto Estatal de Política Familiar se va a llamar Instituto Estatal de la Familia y su atribución fundamental es proponer a las demás instancias de gobierno programas de apoyo a las familias vulnerables como los encabezados por viudas con hijos y madres solteras de bajos recursos económicos.
"Espero que en un proceso de esta naturaleza no se dejen fuera los derechos de nadie": NATI
Yo también lo espero.
Regresando el cassette: En los últimos días todo mundo tiene una opinión moral, religiosa, social, psicológica, filosófica en contra y en favor de que parejas del mismo sexo tengan hijos o críen juntos a los hijos; el problema de esto es que ése es un debate de la percepción que cada quien tiene sobre el asunto, la cosa aquí es más sencilla o compleja, según se mire, la cuestión aquí no es si está bien o mal, sino que sean consideradas legalmente, que una ley no vaya a perjudicar lo que de todas maneras sucedió, sucede y sucederá desde que la humanidad habita este redondo planeta. Vamos a ver, ¿el Estado, la religión, la sociedad pueden de alguna forma evitar que dos personas tengan atracción sexual e intelectual?, ¿pueden evitar la decisión de una mujer de tener al hijo que lleva en el vientre ya sea por coito, inseminación o reproducción asistida?, porque si puede pues que de una vez nos digan cuándo tener hambre y cuándo empezar a amar y cúando dejar de querer.
Yo creo que el ser humano vive en una constante: la conciliación entre cuerpo y alma, de materia y espíritu. De alguna forma las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo nos intrigan, nos ocupan, nos hacen constreñir nuestra esencia intangible como si el hecho de tener pene o vagina nos moldeara el pensamiento, lo que sentimos, lo que nos da miedo, nuestros sueños y deseos. Y entonces tratamos de explicarnos la torpeza, los impulsos de nuestros huesos y músculos y grasa y pelos, y de pronto encontramos la forma, decimos: "ah, somos como animalitos, como los perritos, la perrita va abajo y el perrito va arriba" y vivimos mucho tiempo con esa teoría hasta que viene otro y nos tumba la certeza en la que estábamos creyendo al decirnos: "pero eso es una tontería, se han publicado investigaciones donde han descubierto que hay gaviotas que comparten nido y cuidan a las crías juntas, y se han documentado orgías entre los manatíes machos, se han grabado cortejos entre pingüinos del mismo sexo, los orangutanes se hacen sexo oral". Pero bueno, qué importa, al fin y al cabo ni somos perros, ni gaviotas, ni manatíes, ni pingüinos y aunque a veces somos como orangutanes, somos otra cosa, somos humanos y por alguna misteriosa razón desarrollamos conciencia o razonamiento o esa cosa que nos hace estarnos preguntando por qué estamos aquí, cuál es el motivo de nuestra existencia, hacia dónde vamos, y perdemos mucho tiempo en la angustia, en ponernos de acuerdo, en estarnos agrediendo, en querer controlar la vida y la sociedad y el pensamiento porque lo contrario implica salirnos del rebaño y de nada sirven mil cabras desperdigadas.
"Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero estoy dispuesto a morir por defender tu derecho a decirlo": VOLTAIRE
La frase de agenda del pensador inglés me ha dado mil vueltas en la cabeza, porque creo que todos, de cierta manera, la repetimos como merolicos pero no arriesgamos un ápice por nadie. Y eso me hizo reflexionar en lo siguiente: yo no estoy de acuerdo con la imposición de una estructura familiar, pero ya que van a legislarla yo lo que quiero es que todos gocemos de los mismos derechos y obligaciones por medio de un contrato civil como bien podría ser un matrimonio (o una sociedad de convivencia o un pacto de solidaridad y ya menos institucionalistas, pues el concubinato). Quiero decir que, si lo que realmente busca la LEY es proteger a los niños y procurar una red de apoyo que se ocupe de ellos, entonces lo adecuado sería que si las partes están de acuerdo se pudiera establecer que dos mujeres o dos hombres o un hombre y una mujer que tengan una relación íntima, duradera y solidaria tengan derechos y obligaciones sobre los niños que por alguna razón están bajo su cobijo. Porque la estabilidad y la confianza la da el entorno, el ambiente saludable y este entorno y estabilidad pueden ser proporcionadas por cualquier persona común y corriente, cualquier mujer, cualquier hombre.
Pero...
Pues tenemos una enorme desventaja como minoría: el grupo de poder siempre decide, se escuda en el anonimato que da la mayoría e impone la moda, la ideología, las necesidades. Es la historia de nuestra vida, ¿no?, de eso se ha tratado la historia de la humanidad.

lunes, septiembre 17, 2007

Ya se cayó el arbolito donde dormía el pavorreal...

Mi padre llamó el lunes pasado con una noticia shockeante. Mi abuela estaba en coma y los doctores le daban dos días más de vida. Yo no cabía en el asombro o más bien, no cabía el asombro en mí, dado que mi padre nunca procuró llevar buena relación conmigo, me ha hablado como diez veces en la vida y además se trataba de la mamá de mi mamá. Sin embargo, aún no entiendo qué lo motivó a buscarme.

Luego de eso empecé a indagar con mis hermanos sobre lo ocurrido, pero no me dieron muchos detalles. Mi hermano dijo que él estaba de malas y mi hermana dijo que habían operado a la abuela pero no sabía bien de qué. Finalmente, el miércoles recibí la noticia de que había dejado la batalla y había muerto sin poder despertar de la inconciencia en la que entró luego de la operación.

Decidí ir al sepelio, aunque tenía la adrenalina al mil por ciento, porque tenía ya más de un año de no hablar con mi madre y porque la última vez que hablé con mi abuela... NO HABLÉ PORQUE ME COLGÓ EL TELÉFONO!!!! Y porque a raíz de nuestro regreso a Monterrey,todo intento de dejar atrás el pasado no fructificó principalmente porque en esta batalla campal, nadie cede un àpice en sus demandas. Sin embargo, mi padre da pasos tambaleantes y no puedo entender cuàl es el fin de todas sus acciones. No importa, porque ahora que mi abuela ha muerto y que la gran parte de mis tíos se acercó a saludarme para decirme lo mucho que me extrañaban y que su familia siempre me ha querido, mi madre fue víctima de una euforia incomprensible para mí.

Anticipando un poco los desequilibrios mentales de mi familia, le pedí a un amigo que me acompañara a la capilla, no quería ir sola pero tampoco quería que vieran agresiones donde no las hay. Cuando entré en el lugar donde estaban velando a mi abuela, me sentí cual Andrea (Angélica Aragón) en Vivir un Poco. Mi madre entró en un furor del que no salió en toda la noche; me llevó de la mano al ataud y empezó a decirme cosas, que mi abuela se había ido en paz, que perdonó y la perdonaron y que arregló todos los asuntos pendientes. No voy a negar que me dolieron esas palabras, porque eso me dio a entender que yo no era tan importante para mi abuela, pero sobre todo que no soy tan importante para mi madre, ya que si ella decidió no hablarme para no contrariarla y darle calidad de vida en los últimos años para poder sentir que no le debe nada a nadie, el precio no fue tan duro ni tan alto, sino más bien colateral. Me pareció de mal gusto recordarle sobre qué tumba estaba parada en realidad.
En la mitad del velorio se me acercó con mucho gusto, todavía. Me dijo: "Criseida, yo quiero llevar una relación contigo, yo tú madre, tú, mi hija y nadie más, no quiero a nadie más". El golpe fue doble, porque la única salida para llevar la fiesta en paz es exactamente lo que ella hizo conmigo, es decir, me pide muy explícitamente que cuando se trate de ella yo no sea más que hija, no madre de sus nietos, no pareja de Ana, no hermana de mis hermanos ni tampoco hija de mi padre... así de claras las cosas.
Ahorita me siento realmente mejor y estoy en el camino de realmente comprender y dejar ir las cosas, de dejar la necedad y vivir y dejar vivir. De vivir con la convicción de que ante esta situación, lo mejor es voltear hacia el nuevo clan, hacia la nueva familia y dejar el cobijo de los padres para crecer y construir un hogar. Yo en verdad quería que mi abuela conociera a su bisnieto y me reconociera en él, y también quería que mi madre amara con locura a su nieto y viera cómo se parece a mí y todos los gestos... pero no puede ser.
Tampoco voy a cargar con esto toda la vida, pero estoy en medio de la introspección, de estar pensando y pensando y pensando... me enojo, me siento impotente, pero los sentimientos tienden a volver a la calma y a aceptar con sabiduría que en esta vida esta lección debía aprender y que hice lo mejor que pude con la inteligencia y madurez que tenía. Y al final del día, después de todo tengo que reconocer que lo mismo aplica para mi abuela y para mi madre...
No es tan literal, pero se acerca mucho a lo que siento: (Pido perdón de antemano a feministas y al lado de Criseida feminista...)