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martes, mayo 24, 2011

Me gusta ser una zorra

El día de hoy en Ana y Crix presentan... martes de leperadas! estaremos hablando de una cuestión que en algún momento nos ha quitado el sueño: SER UNA ZORRA, SER UNA PERRA.
¿Cuántas veces no hemos escuchado expresiones como "es bien huila", "nomás quiere andar de huila", "es una pinche zorra", "esa vieja es bien perra" y demás exquisiteces de nuestro rico y variado lenguaje?
Pues bien, el día de hoy vamos a tomar el toro por los cuernos y vamos a tratar de dilucidar qué es lo que la gente intenta decirnos con estas frases cargadas de veneno y ponzoña.
Si trato de hacer memoria, no puedo ubicar cuándo fue la primera vez que me empezaron a observar estas "conductas" ya fuera en mí o en otras mujeres. Tengo un vago recuerdo de los ocho años. Yo estaba en la comodidad de mi cuarto, acostada en mi cama y por estirarme levanté las piernas. La cortina estaba corrida porque hacía calor pero yo me encontraba como a dos metros de distancia. Mi madre vio esta momentánea escena y expresó: "Benito ni para qué batalla en tener dónde andar viendo piernas si contigo tiene". Benito era nuestro vecino como unos 5 o 7 años mayor que yo y tenía como rutina salir a la terraza sin camisa nada más para asomarse a la calle mientras hablaba por teléfono en su aparato inalámbrico. A Benito, OBVIO, no le interesaba asomarse a mi cuarto porque ni le interesaba yo, ni le interesaban mis piernas, pero mi madre tenía esta idea extraña en mente: La zorra era yo por levantar las piernas en MI cama dentro de MI cuarto y no Benito por andar exhibiendo sus lonjas en la comodidad de su pública y contigua terraza.
¿Alguna experiencia similar? ¿Quién les enseñó lo que era una zorra? ¿Recuerdan quién fue la primera persona que las trató de putas? Cuenten, cuenten, cuenten!!!!
Y mientras me cuenta, las dejo con este video:


sábado, noviembre 06, 2010

La teología de Santiago

*Este es un post sobre perros
Hoy, cuando fuimos a desayunar a la casa de la abuela, el abuelo antes de decir "buenos días" dijo: "Se murió Xocoy". Ese fue el detonador para que Santiago estuviera inmerso en una serio debate sobre la trascendencia del espíritu y la vida. Ya esto había ocurrido antes cuando Chuleta murió, hace un par de años.
Lo curioso fue ver cómo construye su idea del cielo. Él piensa que un viejito que se llama Vejitos y vive en el cielo viene por sus perritos.
Luego de desayunar y ya cuando Mami y yo estábamos a punto de hacer algunas tareas del hogar, Santiago entró en nuestro cuarto y dijo que quería decirnos una cosa. Y preguntó por Xocoy que por qué Vejitos se lo había llevado.
"¿Po qué Vejitos no e amabe, Mami, po qué?" Entonces Ana y yo nos vimos entre sí e intentamos explicarle un poco el por qué Xocoy jamás volvería. Ana le explicó con sencillez que el cuerpo de los seres vivos es como una máquina que se descompone y que hay veces que no se puede componer. Santiago, un poco angustiado, dijo que iba a vigilar que el viejito no se llevara a otros perros y que no entendía por qué se los estaba llevando. Y convencido de que él podía evitar la catástrofe y que además de todo es un súper héroe dijo: "Ah, ya sé, vo a vigilar, tengo puños!"
Le explicamos que la muerte (ni mucho menos Vejitos) no es algo que se pueda ver y que Xocoy no iba a volver. Y entonces ocurrió un extraño proceso de síntesis en el cerebro de nuestro hijo que se acordó de un sombrero que había perdido hacía ya 6 meses: "Ah! Como mi sombero, no puede vover!" y Ana le dijo que sí, que más o menos. Entonces él mismo reflexionó: "Pelo mi sombero no respira ni puede caminá po eso no puede volvé". En este punto de la conversación Diego intervino: "Ay, me hacen reír Mami, los sombreros no son personas por eso no se van al cielo". Mami miró a Diego con una de esas miradas fulminantes como diciéndole "pero este sombrero sí!".
Total, después de una larga conversación, Santiago se fue a ver la tele un poco reconciliado con la idea, pero regresó al cabo de 10 minutos: "Mami, etoy tiste extaño mucho a Xocoy!! Yo le enseñé a jugá con el palo, yo le daba futa". Mami lo abrazó aunque se dio cuenta que todo era más bien producto de la imaginación de Santiago porque él nunca hizo estas cosas con el perro, cabe destacar, era uno de los perros de afuera con los cuales casi no les dejamos tener contacto, aunque bueno, Xocoy era Xocoy, era un beagle muy malhumorado y, según la descripción de Ana, con cara de zapato. Santiago se fue después de un largo abrazo pero volvió a los 10 minutos: "Mami, sigo tiste y Diego no etá vigilando que Vejitos no venga a robá más perros".
Yo, la verdad, no entiendo mucho de los vínculos con los animales, sin embargo, no puedo dejar de reconocer que Xocoy era un perro que no pasaba desapercibido y al que yo le había guardado cierto respeto. O a lo mejor, como Santiago, eso es lo que yo me imagino.
En uno de los ratitos que Santiago nos dio tregua, Ana me dijo: "Te lo juro que explicar la existencia del hada de los dientes, de Santa Clos, el conejito de Pascua, los ratones que dejan dinero, los Reyes Magos o los Pandas de Año Nuevo y hasta de dónde vienen los niños es mil veces más fácil de explicar la muerte".

miércoles, julio 16, 2008

Un soneto...






Soneto al perro valenciano.


¡Uy el perro! Bonica, ¿quién es el perro?


Perro es la mía Clotilda María,


formal es su nombre pa’ que me ría.


Tiene ojos preciosos como becerro.



Que para las pulgas es un gran cerro


su lomo de manchas y motería.


No puedo más con tanta tontería,


blanca y café, tiene chinos de berro.



Manchas de perro desequilibrado,


desequilibrado que trepa mesas.


Se trepa a la mesa el perro manchado.



Todo cabe en una Clotilda de esas.


Todo come, hasta el cerdo mechado.


La perra Clotilda tiene sorpresas.



Ana de Alejandro



México, D.F. Abril de 2005

Un soneto, una oda, cien canciones, mil conciertos, quince puestas en escena, todos los museos del mundo y las palabras que soy capaz de decir no bastarían para declarar en el mundo el amor tan grande que te tuve, que me tuviste, que nos tuvimos. Y un día, triste y lentamente anunciado te fuiste. Moriste, me dejaste. Otra vez con ese huequito que habías vendio tan dispuesta y perrunamente a llenar. Me dejas ahora con la tarea de tratar de escribir una y otra vez una carta de amor que nunca llegará a su destinataria y que jamás lector alguno terminará de descifrar. Me quedo con el corazón arrugadito, en pantuflas, despeinado y con pelusa en los pliegues, sin ganas de levantarse a palpitar.
Me quisiste como nadie me quiso, como nadie me ha querido y como nadie me querrá. Tu amor nacía de la necesidad de complacerme, de tu necesidad de seguir con vida. Tu amor era pura puro impulso de conservación. Impulso, porque dicen los expertos que no hay instintos, solo impulsos. Tu amor variaba según si traía yo manzanas o croquetas, según la hora del día y la cantidad de mismos recibidos, pero era amor siempre.
El perro valenciano nació el 16 o 17 de julio de 2001, de su vida poco se sabe hasta aquel fortuito día de septiembre, el mismo año, en que una humana mexicana entró a la tienda de mascotas en donde era expuesta y cometió un acto de profunda mala educación, completa irreverencia, falta de ética y responsabilidad: golpeó con los nudillos el plexiglás del aparador donde este cachorrito era era expuesto.


Yo podría decir que fue amor a primera vista, pero sería desde un punto de vista de supremacía humana donde presupongo que sentiste lo que yo. Por aquel entonces mi deporte era mirarme el dedo gordo de los pies como decía Marcela Serrano al hablar de la depresión. Y tu que eras una pequeñita bola de pelos no hacías más que darme motivos para sacar mi culo del sillón y obligarme a dar largos paseos por la playa que terminaron por remendarme el alma que llevaba rota ya buen rato.


Toleraste, llantos, gritos, reprimendas y exabruptos sin saber de dónde provenían estos desbordes emocionales. aguantaste horas y horas en kennel de un lugar a otro, de un pueblo a otro, de una ciudad a otra, de un continente a otro. Viajaste por avión, en coche y en autobús. Me seguiste a mi antojo, como objeto de propiedad.


Te adquirí en un intercambio monetario nada modesto sin si quiera enterarme de tu opinión. Te puse a vivir en un balcón, luego en mi recámara, más tarde en una casa grande, luego en un jardín y en otro y de regreso al primero. Te llevé con gatos, con perros, otra vez con gatos y finalmente con más perros. Te puse a vivir a nivel del mar y a más de dos mil metros de altura. En climas templados, en climas semi desérticos. De aquí para allá, de allá para acá. Te condené a mi existencia de piedra rodante y nunca diste una muestra de no estar conforme con ello.


Cumpliste incluso mi más egoísta capricho de convertirte en madre, con o sin tu consentimiento. Pariste en mis piernas. Me seguiste queriendo. Me esperaste, y me amaste en cada instante de tu vida. Tu perra vida. Fui un mal humano de compañía, mal agradecida para alguien que me quiso tanto. Y ni en vida hubieras comprendido estas palabras que ahora llegan tarde. Yo soñaba con mis hijos jalando tus orejas. Y tu con paciencia los veías con recelo, a sabiendas de que ellos te habían quitado más del 90 por ciento de atención. ¿Dónde quedó tu amiga? ¿Dónde quedaron los abrazos al perro, los mismos al perro, las canciones al perro?




Aquí están, todos, todos los mismos, todos los abrazos, todas las palabras quedan aquí gurdadas. Quedan pues representadas por unas cuantas de las que caben en mi escaso vocabulario que intenta viajar a las estrellas donde tu te has mezclado ya con el cosmos, con la ometéotl, con la Diosa, con la Sofía que nos abaraca y acapara a todas y todos en una sola masa de energía. No somos nada, pero somos todo lo que hay. Y te quiero, todavía te quiero tanto y no sé dónde guardar ahora esta energía que se niega a irse contigo. Espero que estas palabras ayuden a mis entimientos a enfilarse hacia ti y llegar a donde sea que estés. A que se mezclen contigo y con tu escencia. Y si a alguien le parece que es mucho amor para un perro, es que nunca conoció al Perro. Mi Clotilda María Chocolat. ¡Uy el Perro!




El alma y cuerpo de Cloti se separaron el 3 de mayo de este año, pero su recuerdo me acompañará por siempre. Y hoy en el día de las Carmelas que es cuando siempre la festejaba yo, quiero hacerle este homenaje a mi perro no más porque se me antojó.

jueves, octubre 11, 2007

Breve informativa

AAAAHHHH!!!!!!! AAAAHHHH!!!!!!!!
NO LO TOLERO!!!
NO AGUANTO MÁS!
Creo que voy a claudicar, estoy harta y quiero renunciar!
Creo que oficialmente hoy dejo Can Can para siempre!
Estoy tan enojada que creo que voy a ir a ahogar un perro. Al fin y al cabo, con 26 que hay ni se va a notar. En fin, esto sólo era para desahogarme...
Luego les cuento más, y sobre todo la segunda parte de la Super Fiesta de cumpleaños de los bebes lindos. Nótese que es bebes sin acento, no crean que no sé escribir bebés.
Bueno, bye

domingo, septiembre 30, 2007

Actividades laborales



Mi mamá está enferma. Al principio pensamos que era dengue, porque hay una terrible epidemia de dengue en Monterrey, pero resultó que es una infección gastrointestinal. Es increíble como las cosas suenan más complicadas cuando usas un nombre científico. Diego también está enfermo, lo de él es algo viral y ya lleva una semana así, de hecho ya son casi dos. Me siento completamente exhausta y agotada. Cuidar un hijo y una madre y además fingir que trabajo con mi padre es un arte complicado de manejar. No tengo tiempo para mí, no tengo tiempo para pensar y mucho menos tengo tiempo para escribir. No tener tiempo para escribir me deprime, así que dejo de rendir igual.
Con mi papá llevamos tres semanas trabajando Myrna, que es mi amiga desde la secundaria y yo. Mi papá nos está enseñando cómo adiestrar perros. Hasta el momento lo único relevante que hemos logrado fue hacerle el corte de snaucer a un cocker. Al menos no fue por equivocación, sino completamente a propósito, para practicar. Lo único que no pudimos hacerle a Filomeno, que así se llama el perrito, fue el corte de cejas, porque los cockers no suelen tener las cejas de los snaucers.
Todo empezó hace casi un mes cuando casualmente Manuelito nos contó que PC Azul le había hecho unos trabajitos de compus a un reconocido lugar que entrena perros en Monterrey. Luego se puso a describirnos el reconocido lugar que entrena perros en Monterrey nos dijo: “definitivamente es algo que tu padre podría intentar”. Así que me puse a hacer labor de convencimiento y le dije a mi papá que pusiéramos un hotel canino, con spa, área de recreo, guardería, entrenamiento, campamentos, y esas cosas. Lo único que llamó su atención fue lo del entrenamiento. Y así, tras dos semanas de discusiones, gritos y sombrerazos decidimos poner la Universidad Canina de Monterrey. Y allí tuvimos nuestro primer tropiezo, porque resulta que un emprendedor regio más vivo que nosotros ya puso la UCAM: Universidad Canina Monterrey.
Desde el principio hemos tenido un montón de conflictos de horarios. Mi papá es antes que nada un madrugador, pero es muy disipado, en realidad él sólo quiere verlo a uno despierto para sentirse acompañado, porque luego ni si quiera deja que hagamos nada. Se le olvida que yo tengo dos bebés que atender y que Myrna tiene tres hijos que no puede dejar desatendidos por 14 horas. Mi padre pretende que tengamos una jornada laboral de 16 horas si es posible.
Entre el marido de Myrna que ya está harto de que Myrna llegue a las 10 de la noche, el estudiante de veterinaria que nos dejó botado el trabajo a medias, y dos perritos traumatizados que no quieren recibir ningún tipo de alimento que no sea en su plato, esto parece una empresa encaminada a la perdición. Como quiera no pierdo las esperanzas de que esto algún día funcione y que valgan la pena tantos sacrificios. Ya van tres clases de los bebés a las que llegamos tarde o que de plano perdemos porque el horario del entrenamiento se mezcla con el las clases. Y en fin, eso me descorazona un poco.
Mientras tanto, los bebés tuvieron su primer fiestecita mexicana hace ya tres semanas, justo un día antes de que empezaran los adiestramientos con los perritos sampetrinos que tantos problemas nos han causado. También hemos descubierto que Santiago es un imán de accidentes y que Diego tiende a que le baje la temperatura cuando se enferma y por eso le salen unas ronchas raras en la piel. No le dio nada en realidad, sólo nos plantó un tremendo susto un día que lloró intensamente por más de una hora y que se le pusieron las piernas rojas. Ya les puse su última vacuna del año, una vez que la pediatra dijo que no se iba a confundir con todos sus otros síntomas raros.
Mis hijos extrañan tanto a su abuela que Santiago hasta está empezando a decir abela-alela también dice algo así como lets, que significa leche.
En fin, esto de dejar de ser una paria social para introducirme al mundo laboral y a la población económicamente activa, es muy estresante. No me convence del todo dejar tantas horas a mis hijos botados para ir a amaestrar a un Jack Russel Terrier rebelde que no tiene ni la mínima intención de colaborar en su educación, ni por un labrador que está tan obeso que no puede ni sentarse sin jadear. Hay ciertos sacrificios que una tiene que evaluar si valen la pena o no, y mientras tanto yo sigo evaluando. Espero que los tiempos se empiecen a normalizar para poder seguir escribiendo como antes, de perdida una vez a la semana!
PS. A quien corresponda y le interese y a quien sienta su ego extendido afectado por mis desmanes, ya tengo lentes nuevos, me quedé esperando los donativos... jaja pero ya junté unos centavitos y me fui a comprar unos lentes de lo más monos, finalmente me despido de la plastiloca y la cinta scotch!

viernes, mayo 04, 2007

Y sigue la triste historia...

La historia ya me aburrió. Han sido dos meses de conflictos diarios, de interminable y agobiante paranoia de mi padre, de tipos locos rondando la casa, de inconsistencias y coincidencias muy extrañas. A los 5 días del evento me llamó la madre de Alejandro el Desalmado y Fernando el Bueno para pedirme una cita y llevarme a comer.
Fuimos a comer el sábado. Venían de música y acompañamiento una de sus hermanas Adame y Crix y los niños. Por mucho que intentamos desviar el tema en cosas como si mis bebos son hermosos y que el clima cada vez viene más terrible, no pudimos hacer nada para evitar que Doña Estela (que así se llama la señora) me suplicara hacer entrar en razón a mi padre para evitar un pleito legal. Encarecidamente me pidió que convenciera a mi señor padre de entregar el lote en disputa a sus "dueños legales" los testigos de Jeohvá para hacer su templo. A Doña Estela parecía escapársele el pequeño detalle de que su hijo realizó una venta fraudulenta de un terreno que ni era suyo ni tenía posesión, uso y dominio para vender.
Entre chiste y chance le conté que su hijo mandó retirar los vehículos de mi padre y que nos hizo pasar muy malos ratos en ese sentido. Ella por su puesto no me creyó que su dulce retoño fuese capaz de actos tan viles. Seguramente yo me confundí y no fue su hijo el que iba junto a la retroescabadora agitando papeles y gritando que ese terreno era suyo. Su bebé jamás hubiera sido capaz de hacerle daño a nadie. Claro, yo debí confundirme. Y por supuesto, su hijito jamás, jamás, pero JAMÁS pudo haber pedido a tránsito que se llevarn esos coches.
El lunes mismo, Doña Estela fue a la Dirección de Tránsito a corroborar versiones. ¿Qué esperaba la dulce señora? ¿Esperaba que el Director de Tránsito dijera algo así como "sí señora soy corrupto y yo mandé a mi gente nomás porque su hijo es mi amigo y se lo hice como favor personal"? En plena temporada de destituciones de cargos y de grabaciones a los tránsitos desde teléfonos móviles era de esperarse que el señor negara cualquier relación en un hecho tan chueco. Lo "simpático" del asunto fue cuando ella desde la oficina del Director de Tránsito me llamó para pasármelo por teléfono para que él en persona pudiera decirme mentirosa. ¿Qué esperaba Doña Estela, que nuestra conversación fuera algo así como "mi gober precioso autoincúlpate que es bien bonito"?
Obviamente yo estaba que trinaba del coraje. Al señor Director de Tránsito le dije que yo entendía su posición y que lamentaba que nuestras versiones no coincidieran. Ha sido uno de los momentos más humillantes de mi vida. En cuanto colgué, le llamé a Alejandro y le pedí que mantuviera a sus "abogadas" y "mediadoras" a raya, porque yo no necesito que nadie venga a ofenderme y menos a hacerme pasar por una mentirosa con las autoridades locales.
En los díoas subsecuentes el descarado de Alejandro tuvo la desfachatez de venir a buscarnos para ofrecernos una negociación. Ofreció como el 25% de lo que en realidad debería de entregar, a cambio de que le diéramos el terreno que él le tiene que entregar a los Testigos de Jeohvá. Mi papá y mi mamá que hay días que no tienen ni para comer estaban más que dispuestos a aceptar, pero entre los abogados y yo los convencimos de no acceder.
En una de tantas visitas que nos realizó Alejandro, se puso a cargar a mis bebés como el tío más lindo y tierno del mundo. Y de pronto, de la nada, preguntó: "¿Es un óvulo de cada una, verdad?" La sorpresa fue por el hecho de que, aunque no lo oculto, tampoco recuerdo habérselo comentado, por el simple hecho de que él y yo NO hablamos. Así que concluyo que ha de ser un asiduo lector de este blog. Me encanta la diversidad de nuestros fans.
Por si se preguntan, el coche lo fuimos a rescatar del corralón una semana y media después de que se lo "robaron". Hubiera podido ser antes, pero ante el despliegue de buenos modales que tuvo mi papá y aunado a la tierna mami de Alejandro el Desalmado haciendo visitas a nuestras autoridades locales, se vieron mermadas nuestras influencias para sacar el coche pagando las menos infracciones y multas posibles. Al final lo sacamos, pero el permiso que traía para circular sin placas venció a los cinco días y salió igual que si nos hubieran robado el coche.
Felizmente las vacaciones de Semana Santa pasaron sin pena, ni gloria. Sin embargo, mi padre está convencido de que todo, TODO lo que les he relatado en los últimos tres capítulos es un complot en su contra en el que todos estamos puestos de acuerdo y orquestados para quitarle su tesoro (nuevamente remítanse al Gollum).
Lo más triste en que hay días que parece cierto. Como el día, hace dos semanas en que quisimos llevar a mi mamá al doctor. Terminamos llevándola con una de las Adame. Por alguna razón cuando son trece adames parece que se multiplicaran por todo Monterrey y su brazo alcanzara hasta el más mínimo rincón de esta ciudad. La adame en cuestión trabaja en el ISSSTE, y fuimos con ella aunque mi madre ni es derechohabiente, porque Fernando consiguió que le diera a mi madre una consulta gratuita.
El día uno la vió y le mandó estudios. El día dos fueron mi papá y mi mamá a hacerse los estudios. El día tres y cuatro descansaron. El día cinco intentaron ir, pero llegaron tan tarde que la doctora se fue y yo aproveché para vacunar a los niños (por cierto el DIF casi me los quita, pero esa es otra historia). El día seis volvieron a llegar tarde y mi madre se puso histérica con mi padre por llegar tarde otra vez. Mi papá me llamó al móvil para pedirme que le hablara a Fernando para que Fer le hablara a la doctora y le dijera que los viera a como diera lugar. Después de tres o cuatro llamadas, arreglamos que los iba a ver al día siguiente. Por la tarde el Adame favorito de Fernando le llamó a mi papá para decirle que no confiara en la doctora Adame porque ella iba a atestiguar que él (mi padre) es un loco desaforado que necesita tratamiento y no puede hacerse cargo de sus bienes materiales. El día siete mis papás no fueron con la doctora, la dejaron plantada y ella me llamó tres veces para rogarme que los llevara y convencerme de que su ética profesional le impedía hacer declaraciones en contra de mis padres. El día ocho por la mañana yo le llamé y le dije que no iba a poder ir. Ella me llamó dos veces y mi padre interceptó la segunda llamada. Mi padre le advirtió que si nos seguía acosando iba a traer a la policia. Mientras tanto yo hablaba en otra linea con el abogado quien me pedía que no dejara salir a mi papá en ese estado de alteración porque lo iban a detener como loco eufórico en caso de que la doctora adame llegara con la policia a la casa. Como nota al calce el abogado me confesó que su mamá (que también es una Adame) había fugado información al enemigo, ya que Alejandro el Desalmado ofreció mil pesos a quien quiera que le llevara información de nosotros (con gusto les daría su teléfono para que aumentaran sus ingresos personales, pero mejor no). Así que ahora hasta recompensa ofrecen por mis intimidades. Por eso mejor Crix y yo aceptamos una entrevista del periódico El Sol para revelar todos nuestros secretos y deshacerle el negocito a quien se le fuera a antojar (jajaja, esperen la nota el 10 de mayo, nos prometieron páginas centrales).
Finalmente creo que solo me falta contarles que una de las treinta perritas se murió y aunque no le fuera leve, ya no más nos quedaban veintinueve. De los veintinueve que tenía, mi padre vendió dos a un cadete, ya no más nos quedaban veintisiete. De los veintisiete que tenía, uno muy viejo se murió con las patas al revés, ¡ya no más nos quedan veintiseis! Ok, quizá sea muy cruel mi cancioncita tratándose de perros reales y no de una canción de cuna, pero créanme que vivir así no es vida. Y como mi papá insiste en que la gente de Prodan (Pro Defensa Animal) es muy buena, pero yo no veo que ninguno de ellos se haya ofrecido a encontrarle un hogar a todos estos perritos, estoy muy enojada. Mi molestia radica en que mi papá conoce a la presidenta de dicha asosiación, y ella conoce la situación en la que viven estos perritos y no los rescata. No sé si sea porque no le interesa o porque piensa que si le quita estos perros a mi papá él va a ir a conseguirse otros. Sea cual sea la razón, hay aquí una cocker spaniel viejecita de 13 años con un tumor creciéndole en las ubres y nadie que la rescate. Hay también cerca de diez golden retrievers con una especie de sarna nerviosa y mi padre se disputa entre empeñar a ver ahora cuál aparato para comprarle comida a mi mamá, comprarle medicinas a mi mamá o comprarle comida y medicinas a veintiseis perritos. Hmmm... en fin, mejor allí paro mi historia porque sino la que se va a deprimir ahora soy yo.
Por ahora, aquí termina la Triste Historia, o al menos eso espero...

jueves, abril 12, 2007

Lo que hemos estado haciendo...








Bueno si se preguntaban qué ha pasado con nosotras, he aquí unos ejemplos...




La primera es el 11 de abril en Applebee's.

La segunda es el 9 de abril en Plaza Sésamo.

La tercera es en el Parque Rufino Tamayo, donde llevan a jugar a los perros.


Y la cuarta es en Montemorelos el 17 de marzo.