martes, mayo 24, 2011

Me gusta ser una zorra

El día de hoy en Ana y Crix presentan... martes de leperadas! estaremos hablando de una cuestión que en algún momento nos ha quitado el sueño: SER UNA ZORRA, SER UNA PERRA.
¿Cuántas veces no hemos escuchado expresiones como "es bien huila", "nomás quiere andar de huila", "es una pinche zorra", "esa vieja es bien perra" y demás exquisiteces de nuestro rico y variado lenguaje?
Pues bien, el día de hoy vamos a tomar el toro por los cuernos y vamos a tratar de dilucidar qué es lo que la gente intenta decirnos con estas frases cargadas de veneno y ponzoña.
Si trato de hacer memoria, no puedo ubicar cuándo fue la primera vez que me empezaron a observar estas "conductas" ya fuera en mí o en otras mujeres. Tengo un vago recuerdo de los ocho años. Yo estaba en la comodidad de mi cuarto, acostada en mi cama y por estirarme levanté las piernas. La cortina estaba corrida porque hacía calor pero yo me encontraba como a dos metros de distancia. Mi madre vio esta momentánea escena y expresó: "Benito ni para qué batalla en tener dónde andar viendo piernas si contigo tiene". Benito era nuestro vecino como unos 5 o 7 años mayor que yo y tenía como rutina salir a la terraza sin camisa nada más para asomarse a la calle mientras hablaba por teléfono en su aparato inalámbrico. A Benito, OBVIO, no le interesaba asomarse a mi cuarto porque ni le interesaba yo, ni le interesaban mis piernas, pero mi madre tenía esta idea extraña en mente: La zorra era yo por levantar las piernas en MI cama dentro de MI cuarto y no Benito por andar exhibiendo sus lonjas en la comodidad de su pública y contigua terraza.
¿Alguna experiencia similar? ¿Quién les enseñó lo que era una zorra? ¿Recuerdan quién fue la primera persona que las trató de putas? Cuenten, cuenten, cuenten!!!!
Y mientras me cuenta, las dejo con este video:


viernes, mayo 20, 2011

Que te mejores, Manuel!!!!

Al primo Manuel lo operaron ayer y como tiene que guardar reposo, Diego y Santiago le cantan y le mandan un saludo para que se mejore!!!!!


martes, mayo 17, 2011

Marcha contra la homofobia

La homosexualidad fue eliminada en 1973 del DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) de la American Psychiatric Association de Estados Unidos y la ONU la eliminó como trastorno mental el 17 de mayo de 1990, fecha considerada como Día Internacional contra la Homofobia.
Por eso en Monterrey haremos una marcha en silencio el día de hoy.
 
Así fue la del 2009.


Soy lencha y qué y qué y qué!

A mí me sucedió que cuando recién descubrí que prefería estar con mujeres, llamarme o denominarme a mí misma LESBIANA me parecía una cosa muy fuerte. Creo que la palabra tenía una carga emocional que no podía manejar. No sé por qué. Es más, ni recuerdo qué significaba para mí. Ni qué hablar, ni qué decir de todos los apelativos a los que poco a poco les fui perdiendo el miedo. Encontraba menos aterrador definirme como gay pero en aquel entonces gay todavía era muy masculino y homosexual me parecía etimológicamente otra cosa. Así que yo me autodefinía como "me gustan las mujeres". 
LESBIANA me parecía una palabra muy fuerte. Sin embargo, no podía (no quería, más bien) ir por la vida teniéndole pavor a una simple palabra, sobre todo yo que me autodefinía también como experta en letras. El punto es que no sé en qué libro leí que había que habituarse a ello y una recomendación era mirarse en el espejo y repetir la palabra: Lesbiana, lesbiana, lesbiana, lesbiana, LESBIANA! No fue lo único que hice, también incorporé el activismo en mi vida y en ese momento de mi vida (hace unos 8 años) el activismo me exigió la autodefinición casi a diario, con lo cual tuve que decir lesbiana muchas veces, muy alto y muy fuerte.
A eso le siguió la pérdida total de miedo y la reapropiación de cada uno de los términos con los cuales la gente pretende hacernos sentir mal. En este momento de la vida si alguien me dice LENCHA no me voy a molestar, al contrario, contestaría con un poco de impaciencia SI! Soy lencha y QUÉ!
Ahora bien, me gustaría saber cómo ha sido su proceso. ¿No les gusta la palabra lesbiana? ¿Prefieren asumirse como gays? ¿Les? ¿Lésbicas? Esta es una reflexión que hago y que me gustaría que hiciéramos junt@s en el marco del DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA.

domingo, mayo 15, 2011

Nunca sabrás...

De pronto me da por pensar barroquismos. Soy de un rostro transparente y cejas chismosas. Creo que se me da poco el arte de disimular. Por eso me doy risa cuando me pongo a pensar que nunca sabrás cuánto me importas. lo digo así al aire y en segunda persona, porque no importa quién seas, si tienes el infortunio de conocerme en persona tu sabrás, vaya que sí, tú lo sabrás.
Hoy platicaba de eso con Elva y Manuel que son mis gurús en estas cosas de poner en equilibrio mi plato derecho de la balanza, porque si no luego se ma va la olla y me derramo por la izquierda. ¿Suena feo? ¡Se siente peor! Ah sí, ya me lo han dicho: soy mainstream y es un arte que creo a final de cuentas manejo con sumo placer y mucho encanto. Total, que nuestra conversación giraba en torno al terrible arte de disimular enfados y disgustos. Y llegamos a la conclusión de que hay quién no puede disimular. Yo en cambio, soy buena para disimular enfados, pero no importancias. Es decir, si hueles feo seguro no te lo diré aunque probablemente se me note en la ceja derecha que estará muy parada. Ahora bien, lo más certero es que el 75% de las veces esté yo lo suficientemente entretenida en mi propio olor corporal, porque así soy de egocéntrica y me gusta pensar en mí.
por otra parte, mi distracción es tal que necesitaré de un par de encuentros y un par de datos relevantes para recordar un nombre. Me es más fácil recordar un signo zodiacal.
pero bueno, supongamos que estamos ya en la fase en que logro recordar quién eres y todavía más allá supongamos que has pasado la prueba del olfato. Mejor aún, digamos que mis ojos no sólo no se estresan, sino que hasta descansan al verte, en ese momento estoy segura que tu ya sabes lo que siento por tí. No lo sé disimular. Cuando alguien me cae bien se me nota. No soy de las que son muy efusivas, así que si logras tener mi atención más de veinte minutos es que me has caído bien.
Hace unos minutos escuchaba con atención y ternura un par de canciones que incluyen la frase "nunca sabrás cuánto te..." amo, quiero, whatever, fill in the blanks... Y caí en la conclusión de que esa frase no se me puede aplicar. Yo quise creer que sí, es más estaba segura de que sí, hasta hoy. Después de mi más reciente reflexión he caído en la cuenta, es obvio que cuando quiero QUIERO y quiero mucho. Soy evidente y descarada cuando ando de buenas, cuando ando de malas, cuando te quiero y cuando no. Cuando me gustas, cuando me disgustas, cuando me has caído en gracia y cuando de plano las cosas no van.
Probablemente no soy la persona más fácil, pero bueno, así me han aprendido a querer unas que otras personas, así que tan terrible no ha de ser. Por lo menos podrás tener la seguridad, tu siempre sabrás cuánto te quiero.




jueves, mayo 12, 2011

Entrega No. 17

Esto de ser mamá es una experiencia de no mames no mames no mames.
Ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, pero la semana pasada hice un viaje exprés a Houston. Salí domingo por la noche y regresé jueves por la mañana. El punto de todo esto es que de lunes a miércoles, la Abuela entró al quite para llevar a Diego y Santiago a la escuela. Pues bien, a exactamente una semana del suceso, la Abuela consideró prudente informarme una noticia: Diego había se había llevado a Cebrita, Elefantito, Jirafita y Leoncito (el regalo de Navidad, pues) a la escuela y sólo había vuelto con dos. Cuenta la mamá de Ana que ella no se había percatado del suceso porque como fue el día en que hizo frío, Diego se los llevó en la bolsa de la chamarra. Se dio cuenta, relató para mi estupefacción, cuando la maestra lo regañó delante de ella y le dijo que no volviera a llevar juguetes a la escuela.
Ahora bien. Los juguetes son un tema aparte. Además de que viven la mayor parte del tiempo regados por el piso, tanto hijos como madres desarrollan apegos. Yo no sé cómo vaya a tomar la noticia Ana ni que tan apegada haya estado al regalo de Santa, lo que sí me deja perpleja es que no sé ni por dónde entrarle a la conversación con Diego.
¿Decirle que desobedeció las reglas de la escuela al llevar jugetes y eso está muy mal?
¿Decirle que NO preste sus juguetes como a todos nos han dicho alguna vez?
¿Decirle que no se preocupe, que los juguetes son para compartir pero que evite compartirlos con niños de su escuela?
Le dije con mucha tranquilidad que quería que me dijera dónde estaban Cebrita, Elefantito, Jirafita y Leoncito. Me contestó que Cebrita y Elefantito estaban en la lonchera, listos para ir esta tarde a la expedición del radio. Y que Jirafita y Leoncito no querían ir. Le insistí que dónde estaban y él contestó que debajo de la cama de su hermano. Obviamente los buscamos y no aparecieron y entonces le dije: "Diego, piénsalo bien, cuando estés listo para decirme lo que pasó me buscas". Han pasado 15 minutos y Diego no me ha buscado, con lo cual pienso que él ha dado por terminada la conversación. El problema se complica ya que no es solo la llamada de atención al estilo "NO LLEVES JUGUETES A LA ESCUELA" sino que ahora tendré que decirle aquello de "PUEDES CONFIAR EN MÍ, SIEMPRE PUEDES DECIRME LA VERDAD".
Finalmente, no soy persona de esa clase de apegos y sé que los juguetes a final de cuentas son para eso, pero lo complicado es explicarle que no tiene por qué mentir y que evite romper esa clase de reglas.
Por otro lado, Sampi volvió a romperse. Despertó en la mañana ahuevado y con mucho calor. Le dije "ok, espérame aquí voy a traerte más jugo" y ¿qué encuentro cuando regreso? Una inundación tal de sangre saliendo de la nariz del mayor de mis hijos. Obviamente pregunté y Diego dijo "se pegó". Luego le pregunté a Santiago qué le dolía y me contestó que LA MANO!!!! El interrogatorio lo llevé a cabo bajo la regadera para irle parando la hemorragia. Dije "si es por calor, aquí mismo se lo bajamos". Total, paró la hemorragia y le volví a preguntar qué había pasado y no me supo explicar de nuevo. Ahora le dolía la rodilla. Supuse, entonces, que fue el calor.
Ay... los hijos.

miércoles, mayo 11, 2011

Entrega No.16

Esto de ser mamá es una experiencia de no mames no mames no mames.
Ayer fue Día de las Madres en México. Cabe destacar que este año prácticamente ignoramos la festividad, es decir, como el dichoso festejo costaba 120 pesos y nos avisaron muy tarde, tomamos la decisión de no pagarlo. Sin embargo, no dejo de pensar tantas cosas. Ayer fui por Diego y Santiago y apenas entré una de las maestras asistentes de Diego me preguntó: "Mañana, no viene Diego, verdad?" que sonó más bien a un recordatorio amigable a "como no pagó no tiene derecho a asistir al festival". Ok, esto mismo ya pasaba en la otra escuela que sí era de paga, pero lo que me parece francamente ODIOSO es que en una escuela pública suceda EXACTAMENTE el mismo tipo de situaciones. Voy a explicar por qué: La escuela es un recinto público donde el gobierno imparte la educación laica y GRATUITA. Entiendo muchísimo aquello de las cuotas para mejorar la infraestructura, pagar maestros extra como el de canto y el de educación física que no los proporciona la SEP, pero lo que no entiendo y me será muy difícil entender es por qué un festejo de esta índole tiene por qué robarle un día escolar a nuestros hijos. O sea que porque en determinado mes no nos alcanza para pagar un festejo, la consecuencia más lógica es: "Entonces que no asista a clases" como si este día no fuera parte de los días del calendario académico que PREVIAMENTE todos los mexicanos YA pagamos a través de nuestras contribuciones. 
Tal vez no me enojaría si no fuera porque en esa escuela no hay semana que termine completa porque si no es la junta del Consejo Técnico, es la visita de no sé quién y es el seminario no sé cual por el cual les dan salida temprano o de plano no hay clases. Esto, me parece, es un problema muy profundo. A los 4 años se acaba el servicio de guardería del IMSS, con lo cual, la educación pre escolar se vuelve obligatoria. Si el sistema está diseñado para que durante el cuarto y quinto año del niño mexicano esté en el limbo porque ya no puede estar en las guarderías del IMSS ni tiene un horario escolar que permita a las madres contar con un trabajo remunerado de 8 horas diarias, es que algo está MUY MAL con ese sistema. Y encima de todo, hay suspensión de clases a lo pendejo. Si fuera yo la maestra, tal vez no me estaría quejando, pero como soy esa madre de familia que los lleva a las 8:30 para tener que recogerlos a las 11:45, me encuentro en la absurda laguna que es el hecho de no tener tiempo de trabajar.
A eso, le podemos añadir la eterna agenda sobre el hecho de que Diego y Santiago tienen dos mamás y estas festividades vulneran a su familia cuando hacen una tarjeta para "Mamá" o para "Mamita" pero no hay una extra para "Mami". Esa es una falta de sensibilidad que tenemos que trabajar durante todo un año académico y que, como fue en este caso, no obtuvimos el éxito que el bienestar de Diego y Santiago merecen. Faltan 7 años de estar en lo mismo, hasta que el propio sistema deseche la festividad en la educación secundaria. No me arrepiento de haberlos cambiado a la escuela pública por dos razones: Porque de nada le sirve a nuestros hijos que les maquillemos el mundo, ni tampoco de nada les sirve que no los enseñemos a que cada cabeza es un mundo y tienen que encontrar la manera más creativa de hacer frente a su situación específica. Diego lo resolvió diciendo que "Mi maestra me dijo que hiciera una tarjeta para MAMÁ", Santiago diciendo "aaaash, e para la 2".
No hay de otra que seguir trabajando en darles herramientas y en insistirle a las escuelas. Hay veces que me dan ganas de meterme de profesora nada más para INSTITUCIONALIZAR formas más armónicas de trabajar con familias diversas. El mensaje final debe ser el mismo "vámonos respetando".

martes, mayo 10, 2011

Día de las Madres

Un pequeño regalito para todas ustedes!!!
He aquí Diego cantando en el radio con Mami y Mamá en el show de ANA Y CRIX PRESENTAN...!!!