viernes, enero 29, 2010

Entrega de calificaciones

Hace unos días fue la entrega de boletas de calificaciones en la escuela de Diego y Santiago. Nos encargaron mucho que asistiéramos y que si yo me encontraba en Monterrey que no dejara de ir a hablar con los directores y maestras.
La Teacher Magali, que es la maestra de los tiagos, nos contó cómo había sido el avance de Diego y Santiago desde que regresaron a la escuela. En fin, parece que todo marcha de maravilla, mis hijos cada día aprenden más y están en un ambiente de respeto y cariño.
La Teacher Magali nos dijo que eran unos niños muy felices, que Diego se la pasaba contando cuando yo me iba de viaje y cuando venía de visita. Y de hecho Diego le ha explicado que Ana es su Mami y yo su Mamá, así que todos los reportes vienen dirigidos a las "Mamis".

El reporte de Diego decía "Es feliz hablando de su familia" y el de Santiago "Es feliz con su familia"

Por otro lado, como Diego estaba dormido, nos llevamos a Santiago y nos enseñó su trabajo artístico. Era un avión y dentro tenía un perro negro. Cabe destacar que la mascota de los niños es una labrador negra que fue bautizada como La Negra y a la cual nuestros vástagos se refieren como "mi perrito llamado Negra".


El de Diego era una mancha pequeña rosa con unos pelitos. Nos acercamos y el título de la obra era "Medusa rosa". Lamentablemente no encuentro la foto del dibujo de Diego.
En fin, las maestras están contentas con mis hijos. Mis hijos están contentos con la escuela. Y Ana y yo también estamos contentas con las maestras, los hijos y la escuela.

viernes, enero 15, 2010

¡Que vivan los novios! Ximena Peredo: ¡Sí a los matrimonios entre personas del mismo sexo!

¡Que vivan los novios! Ximena Peredo: ¡Sí a los matrimonios entre personas del mismo sexo!

El Lun a las 10:11
¡Que vivan los novios!
Ximena Peredo
11 Ene. 10
Lo absurdo es que el Estado mexicano conceda derechos por goteo, según prescripción del cardenal Rivera. Es lamentable que estemos enmarañados en un debate premoderno sobre quién merece y quién no ciertas garantías civiles -como firmar un contrato matrimonial ante un juez. En unos años resultará tan inverosímil como que las mujeres alguna vez no podíamos votar o que las personas de raza negra no podían inscribirse en universidades públicas. Esta omisión del Estado se tornará imperdonable.
Que cada quien se case con quien le plazca sería lo mínimo indispensable en una sociedad que se jacte de democrática. Para rechazar esto con vehemencia -como les gusta- las religiones cuentan con sus propios espacios y lo más importante, con sus ritos, que dirigen con total discrecionalidad: aquí no casamos personas del mismo sexo, pero subastamos anulaciones matrimoniales, por ejemplo.
Muchos años me quejé de la cerrazón de la religión católica, pero ahora reconozco que, como cualquier empresa, tiene derecho a ofrecer sus productos al mercado con el diseño y las características que desee. Ya es asunto del cliente si el producto se queda abandonado o no en la estantería.
Temer al condón y declarar que los homosexuales no se van al cielo me parecen curiosidades de otro club de aficionados al que no deseo pertenecer. Sin embargo, la opinión de los curas o predicadores deja de ser anecdótica cuando violenta los acuerdos sociales, fundamentados en derechos. El frente de religiones cristianas que se ha sumado a la beligerancia de Norberto Rivera evidencia el grave malentendido en el que operan al pensar que lo que Dios les dice debe ser obedecido por la ciudadanía.
Dicen que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una amenaza a "la familia". ¿Cuál familia?, a mi alrededor no veo a nadie que haya perdido sus lazos filiales por la decisión que tomara la ALDF, el 21 de diciembre pasado. Todo lo contrario, creo que con esta decisión la figura jurídica que conocemos como matrimonio saldrá beneficiada. Las futuras nupcias entre personas del mismo sexo convocarán a reflexiones sobre la vigencia de algunos de sus significados.
Es paradójico que mientras un grupo desea para sí el derecho del matrimonio, otros desean librarse de esa presión. En México se da por sentado que nacimos para casarnos y para tener hijos. En este sentido, el matrimonio es una condición impuesta por la cultura que la mayoría obedece, aunque al poco tiempo se torne en tormento o resulte en un total fracaso. Pocas parejas cuestionan la pertinencia de vivir en unión libre y muy pocos solteros valoran la decisión de permanecer sin pareja estable. La gran mayoría asume estos artificios sociales como verdades biológicas incuestionables: tengo que casarme.
Por eso, cuando la ALDF legalizó los matrimonios entre personas del mismo sexo una parte de mí celebró -por la paridad de derechos conquistada-, pero la otra se incomodó un poco al pensar que las parejas homosexuales podrían contaminarse del anquilosamiento nupcial que padecen muchas parejas heterosexuales que al casarse persiguen un contrato patrimonial o desean librarse de un pendiente existencial. Que se casan porque toca hacerlo, no por estar convencidos.
Una sociedad moderna empuja a sus instituciones a evolucionar. Si el Estado discrimina a la comunidad LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) es porque la sociedad no está comprometida con los derechos humanos. La tolerancia fortalece nuestros vínculos. A todos nos conviene que todos los mexicanos y mexicanas, sin importar credo, raza o preferencia sexual, recibamos un trato de profundo respeto. No es ningún privilegio tener un derecho que a otros les falta, al contrario, ésa es una situación vergonzante.
Espero que lo que ha iniciado en el DF se replique en todo el territorio nacional y que quienes hoy se rasgan las vestiduras puedan reconocer que a lo largo de la historia se han cometido graves injusticias en nombre de la tradición. Que sepamos pedir perdón a tiempo.

jueves, enero 14, 2010

Bodas gay

Y este otro artículo también salió en EL NORTE y desde luego en EL REFORMA. He aquí la opinión de Guadalupe Loaeza. ¿Qué tal que se animara a ser testigo en el matrimonio entre Ana y yo?

BODAS GAY
Por: Guadalupe Loaeza Visita su BLOG
12 Ene. 10

Precisamente porque creo en la institución del matrimonio (me he casado dos veces) apoyo el matrimonio entre una pareja de gays. Porque sí creo en el matrimonio, estoy convencida que cuando dos personas, aunque sean del mismo sexo, se quieren y desean compartir sus vidas, se deben casar, siempre y cuando esta pareja homosexual adquiera los mismos derechos que los matrimonios heterosexuales. Por último, considero normal que un matrimonio gay desee adoptar hijos o procrear hijos biológicos para educarlos con responsabilidad, amor y ternura, como cualquier pareja que aspira a formar una familia.

No hay duda que el matrimonio gay es un tema álgido. Sin embargo, como bien dice Marina Castañeda en su libro "La nueva homosexualidad", editorial Paidós, es uno de esos temas que "definen hacia dónde va una sociedad y dónde están sus líneas de fractura". Temática que también divide. Allí están las opiniones homofóbicas del conductor (¿será normal?) del programa "Matutino Express", Esteban Arce: "¿Ser homosexual es normal?"; o las del propio Cardenal Norberto Rivera: "A nosotros también nos quieren prohibir hablar en nombre de Jesús, predicar su doctrina, cumplir con el mandato del señor... defender el vínculo sagrado del matrimonio".

Es evidente que (la muy desprestigiada) Iglesia católica no está de acuerdo en casar a homosexuales. También es evidente que los gays no quieren casarse por esta institución, jamás lo han pretendido, pero a partir de marzo, en la Ciudad de México (la isla de libertades en el país de prohibiciones, como llama Sabina Berman al DF) ya podrán casarse pero por lo civil. En un Estado laico como es el nuestro, es el único matrimonio que cuenta. Lo anterior, lo explica muy bien Marina en su libro: "El tema del matrimonio gay atañe a todo el mundo porque, a final de cuentas, involucra una serie de valores que han sido centrales en las sociedades occidentales desde el Siglo de las Luces: la libertad individual, el papel del Estado en la vida privada, la separación entre Iglesia y Estado, y varios temas más recientes como la composición de la familia, la equidad de género, los derechos de las minorías y la participación de la sociedad civil en la elaboración de las leyes".

Gracias al libro de Castañeda descubrí muchos aspectos legales en lo que se refiere a los matrimonios gay; me enteré de que el matrimonio otorga muchos más derechos que la Sociedad de Convivencia (2007), una formalización legal frente a la autoridad correspondiente entre dos personas que pueden ser pareja o no.

Por ejemplo, la sociedad de convivencia tiene una validez nada más local, si las dos personas están viajando en otro país su unión no está reconocida en caso de accidente o enfermedad. En cambio en un matrimonio heterosexual, hay una serie de beneficios fiscales, crediticios, frente a las aseguradoras, o incluso para obtener membresías familiares en clubes y comercios, y tiene validez internacional, lo cual todo lo anterior no ofrecen las sociedades de convivencia.

Hay que decir que lo importante no es que deban o no casarse las parejas homosexuales, sino que puedan elegir libremente esta posibilidad, igual que sus pares heterosexuales. Esta libertad de elección en las parejas gay se aplica asimismo a la homoparentalidad. Se trata en este caso de darles plenos derechos parentales a las parejas homosexuales que estén criando hijos no sólo adoptivos, sino sobre todo a los hijos biológicos que ya existen de las mujeres lesbianas y de los hombres gay en relaciones heterosexuales anteriores.

"Finalmente, existe la posibilidad de que una pareja homosexual ya constituida procree hijos propios, ya sea a través de relaciones sexuales con una persona del otro sexo quien entonces cedería sus derechos parentales, o con la ayuda de la inseminación artificial", escribe Castañeda. Pero lo importante hoy día es darles garantías y protección a estos niños, ya que "si el padre o madre biológico fallece o queda incapacitado, el niño quedará básicamente huérfano; no gozará de la seguridad que tendría si los dos miembros de la pareja tuvieran derechos parentales".

Sobre cómo son educados estos niños de parejas homosexuales en muchos estudios especializados han encontrado que tales criaturas crecen con la misma salud mental y física, con el mismo desempeño escolar y el mismo nivel de adaptabilidad social que los niños criados por parejas heterosexuales. (Habría que preguntarse cómo un pareja de padres heterosexuales tuvieron un hijo como Al Capone).

Es importante señalar y contrariamente a lo que se piensa, no hay mayor incidencia de homosexualidad en estos niños. Cuestión de sentido común: si los niños imitaran la orientación sexual de sus padres, no habría homosexuales en el planeta. No hay duda que la sola heterosexualidad no garantiza que las personas se conviertan en buenos padres. Es obvio que la sola homosexualidad tampoco garantiza que serán buenos padres.

Por último diré que nada me gustaría más que ser testigo de una boda gay. ¿Por qué? Porque sí creo en la institución del matrimonio. Estoy a sus órdenes...


gloaeza@yahoo.com

miércoles, enero 13, 2010

Tolerar

Este artículo salió el martes 12 de enero de 2010 en el periódico EL NORTE, ya saben, un periódico de Monterrey que tiene mucha presencia en la sociedad regiomontana. La opinión de Rosaura Barahona siempre ha sido de las más controvertidas dentro de los sectores conservadores. He aquí la reacción sobre el escándalo de Esteban Arce. Clara y concisa.

TOLERAR
Por: Rosaura Barahona

12 Ene. 10

Una de las primeras cosas que nos enseñó don Pedro Reyes Velázquez a la hora de discutir o argumentar a favor o en contra de algo fue a definir, junto con el opositor, el concepto sobre el cual se discutiría.

Fue muy útil. Él, panista, decía que aprendía mucho de sus discusiones con don Ricardo Covarrubias, priista. Y que no se peleaban porque si una discusión degenera en pleito se acaba toda la posibilidad de aprender, exponer o armonizar puntos de vista distintos y válidos. Pero, claro, ambos eran muy inteligentes.

Nosotros suponemos que las definiciones que traemos en la cabeza para conceptos complejos o simples son las correctas y si alguien difiere, está equivocado. Por eso antes de discutir se debe definir desde un punto de vista y desde el otro.

Me detendré en el verbo tolerar, tan de moda ahora que Estaban Arce impuso sus puntos de vista sobre los de una sexóloga experta. Arce puede estar en desacuerdo con quien sea, pero no se vale descalificar algo o a alguien a partir de creencias personales y sin argumentos comprobables.

El ataque de Arce a los homosexuales y las entrevistas para apoyar sólo su punto de vista son una muestra de mal periodismo. Un reportaje debe presentar puntos de vista diversos y, si se puede, opiniones de expertos con distintas posiciones. Omitirlo es un error periodístico, además de una falta de ética.

Y no fue la primera vez: cuando se discutió la despenalización del aborto, Arce condenó a todas las mujeres que abortan y a quienes defendemos su derecho a hacerlo dentro de la ley.

Quizá el verbo "tolerar" y el adjetivo "normal" sean los más socorridos en esta polémica. Nos acusamos de ser tolerantes e intolerantes o normales y anormales, pero rara vez nos sentamos a ver qué significa eso para cada quien. Y olvidamos que todos somos tolerantes e intolerantes o normales y anormales en determinadas circunstancias.

Tolerar tiene varias definiciones y se usa en muchos campos. La Enciclopedia del Idioma dice: llevar con paciencia, disimular algunas cosas que no son lícitas sin consentirlas expresamente. Larousse: sufrir, soportar un agravio o a alguien cuya presencia nos molesta, permitir, aguantar, resistir, admitir sin recibir daño alguno, respeto a la libertad de los demás, a sus formas de pensar o de actuar y a sus opiniones políticas y religiosas.

En filosofía, tolerancia es un criterio o principio discriminatorio el cual, implícita o explícitamente, va en todo juicio de valor en materia de estética o moral.

Y mi preferida porque me parece muy desafiante es: buscar la verdad sobre algo, a partir de diferentes perspectivas y estando siempre abierto a las creencias y verdades del otro.

A mí no me parecen sinónimos tolerar y respetar. Yo respeto a mis amigos judíos, protestantes y ateos, pero nada debo tolerarles. ¿Ellos me respetan o me toleran a mí?

A los homosexuales tampoco les tolero nada; me basta con respetarlos, como ellos respetan mi heterosexualidad.

Tolero a un antipático, pero nunca toleraré a un terrorista ni a un pedófilo (cura o no).

Si Arce hubiera sido tolerante con la sexóloga, le habría preguntado qué significa para ella normal o natural y luego él habría expuesto sus propias definiciones. Desde ahí hubiera descubierto una falta de coincidencia que no le daba derecho a imponer sus creencias. En apariencia hablaban de lo mismo, pero en realidad, hablaban de cosas muy diferentes.

La definición de normal es "lo que se apega a la norma" y una norma es "una regla general sobre el modo de comportarse o de hacer algo, una forma por la que se rige la mayoría de las personas". Y las normas han cambiado, cambian y seguirán cambiando siempre, por eso no se vale equipararlas con lo natural que es inamovible.

Los comunicadores pueden y deben defender sus principios, siempre y cuando entiendan que éstos son una de tantas opciones, no las únicas ni las verdaderas. De otro modo se vuelven pequeños dictadores de los que en este País sobran.

En "Los Caminos de la Tolerancia", el libro de Henry Kamen, se estudia el concepto de tolerancia a partir de la Reforma y se analizan los conflictos sociales, problemas e incluso guerras debidos a la intolerancia. Y seguimos en las mismas.


rosaurabster@gmail.com

domingo, enero 10, 2010

Secretos de alcoba audiovisual

Primero es Diego, quien explica cómo se le salió su corazón:


Despues Santiago explica el procedimiento de convertirse en una variedad de mostruos:


Y el par dispar canta para su mamá:



El post de esta ocasión fue grabado, procesado y subido por el tio Manuel. ¡Saludos a la tia Elva que me está leyendo en Reader!

Nota de Ana:
El domingo pasado, después de participar en el programa de Cambios con el Arquitecto Benavides, Crix pidió ride a la central a Karla y Denisse, mientras los niños y yo nos fuimos por otra parte con Rocío y Adriana a casa y Diego lloró y lloró y lloró por una hora continua. Al llegar a casa, les puse las pijamas, los metí en la cama, les leí su cuento y a Sampi se le cayó un monito y le dije: luego te lo paso. Diego me miró y me dijo: Mami, y mi corazón?
¿Cuál corazón, Diego?
El que se me salió.
¿De dónde se te salió? ¿Cuándo? ¿Cuál corazón, Diego? ¿De qué me hablas? (Debo admitir que estaba exasperada por tanto llanto.)
Y señalando su pancita me dice: El que se me salió de aquí de tanto llorar porque Mamá se fue.

Hermoso. Me sentí tan orgullosa de su capacidad de explicar lo que siente que me la pasé presumiéndolo a todo mundo toda la semana y ahora se los presumo también a ustedes, claro, en una versión menos espontánea. También me dijo que le dolía la panza, allí donde le falta su corazón y que necesita que su mamá vuelva para volver a ser feliz. Ah, claro y que cuando vuelva, nos haremos chiquitas y entraremos en un submarino por su boca a ponerle el corazón. Sampi quiere ir el el subamarino, pero Diego solo quiere que vayamos Crix y yo. En fin, alguien ve muchas caricaturas....

Del monstruo de chocolates les cuento luego, valga decir que sólo puedo darle un beso a Sampi porque sino se vuelve en monstruo lleno de gusanos... ¡Niños!

Gracias!

Antes que nada les agradezco infinitamente todo su apoyo y sus comentarios. Como no tenemos internet y me lo prestan solo cuando pongo mucho gorro no tengo muchas oportunidades para contestar cada comentario, pero sí los leo y agradezco muchísimo el apoyo que nos dan en todo momento. También agradezco las opiniones contrarias, son las que nos motivan a seguir luchando, gracias a esos comentarios nos damos cuenta que todavía queda mucho camino por andar y muchas cosas que mejorar. Y aquí estamos les guste o no, trabajando para un mundo más equitativo para todas y todos.

Besos
atte.
Ana de Alejandro

viernes, enero 08, 2010

¡Feliz año 2010 en una ciudad un poco más igualitaria!

Hay un texto circulando en la red atribuido a Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe que se llama precisamente ¡Feliz año 2010 en una ciudad un poco más igualitaria! Ana y yo acudimos un par de veces a El Hábito, en aquellos años en los cuales vivimos en el DF, a ver el show de esta pareja y la verdad era delicioso. En fin, les comparto el texto que encontré en el blog La Exiliada del Sur:

... y vivir 30 años en amasiato

Publicado por Arturo Guerrero Guevara

¡Feliz año 2010 en una ciudad un poco más igualitaria!
Debido a la ausencia de leyes en la materia, no tuvimos otra opción que vivir 30 años en amasiato; ahora que al fin tenemos los mismos derechos y obligaciones que todos los demás, Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe participamos nuestro próximo enlace matrimonial en la Ciudad de México.

Deseamos a su vez solicitar en adopción a dos niñas de la calle para darles la educación a la que nunca tuvieron acceso, ellas son: Mariana Gómez del Campo y Gabriela Cuevas. A pesar de lo difícil que es reducar a un adulto, pensamos que con paciencia y cariño todo se puede lograr.

A Onésimo Cepeda y compañía, les devolvemos la pregunta: y los niños violados por Maciel, ¿a quién le dirán papá, a quién abuelito, a quién santo pedófilo?

A todos los que aún no lo han hecho les deseamos que este 2010 salgan del clóset y disfruten su vida plenamente.



¡Viva la igualdad!
Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe

jueves, enero 07, 2010

Y sigue el debate nacional sobre el matrimonio gay y adopción...

El hecho de que en el Distrito Federal se haya logrado legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y que se haya quitado el candado de la adopción ha levantado ámpulas. La opinión pública ha volteado y defendido toda clase de posturas, desde las más sensatas hasta las más aberrantes. Como siempre, quienes salimos ganando somos la gente de la comunidad LGBT que por fin hemos conquistado un espacio para iniciar un diálogo con la sociedad civil y con los legisladores.
La opinión del arzobizpo primado de México, Norberto Rivera, ha sido por mucho una de las más homófobas e impulsivas que he escuchado. Es por eso que en el programa del domingo 3 de enero en el cual participó Ana me dejó s0rprendida el nivel de discusión el párroco de la iglesia El Rosario, que es una de las parroquias de mayor importancia en Monterrey. Hay una infinitad cantidad de cosas en las cuales no estoy de acuerdo con el sacerdote Rogelio Narváez Martínez, particularmente en su interpretación sobre algunos artículos de la Constitución Mexicana, pero creo que ha tenido una de las posturas más respetuosas de parte de la Iglesia como institución.
Hay quienes no se han tomado el tema muy bien, hay quienes lo han tomado bastante mal, es el caso del comentador de televisión Esteban Arce que en los últimos días ha estado en boca de todos por haber hecho gala no solo de su homofobia e intolerancia sino también de su ignorancia. La repercusión es grande y creo que ya hay personas que han puesto su queja ante CONAPRED.
El programa al cual me refiero es Matutino Express:

El programa alcanzó una gran repercusión que en otros programas como Nocturninos y hasta columnista de periódicos se han visto en la obligación de opinar al respecto.

El tema da mucho mucho para discutir, pero mientras tanto les dejo el artículo que sacó hoy Carlos Loret de Mola en EL UNIVERSAL en su columna Historias de reportero:

Homofobia
Por: Carlos Loret de Mola
Fuente: El Universal

Seis de cada 10 mexicanos están en contra de que se casen los homosexuales y siete de cada 10 de que adopten hijos. Las convenciones internacionales sobre derechos humanos, la Organización Mundial de la Salud y casi la totalidad de los pensadores más respetados de la humanidad forman, frente a esa encuesta de Mitofsky, una minoría a la que este reportero se ha sumado hace tiempo.

Hurgar en los fundamentos ideológicos de quienes se oponen a otorgar mayores derechos a la comunidad gay termina aterrizando en algunos de estos conceptos muchas veces heredados y pocas procesados: ser homosexual no es normal, es antinatural, es una enfermedad.

¿Son “normales” los homosexuales? El calificativo “normal” ha sido sepultado por la democracia, la tolerancia y la inclusión que son signos-anhelos de nuestros tiempos. La ecuación papá-mamá-hijos es, en uno de cada tres casos, escenario de violencia intrafamiliar. Eso bajo ningún concepto puede ser considerado normal. La familia tradicional como estructura básica de la sociedad se ha convertido en un cuerpo con osteoporosis: por fuera se sostiene, pero por dentro está desgastado, fracturado, desbaratándose.

¿Es “natural” que un hombre golpee a una mujer? ¿Que se calle y esté sometida “por el bien de sus hijos”? ¿Que ella aguante todo lo que el hombre haga con la mira puesta en la unión familiar? Porque ésas son las ideas que permean cómodamente en amplios sectores sociales y se antoja que palidecen en la categoría de “naturales” frente a una pareja del mismo género.

¿Están enfermos los homosexuales? El 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud, perteneciente a la ONU, retiró la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud. Desde hace casi 20 años, la homosexualidad no es enfermedad para ningún doctor serio.

Con estos antecedentes, quienes hemos conformado la manera habitual de vivir alrededor de nuestra preferencia heterosexual no tenemos autoridad moral para reprimir, mucho menos suprimir, el ejercicio de otras formas de convivencia social y, ultimadamente —y aunque suene cursi—, de amor.

Me atrevería respetuosísimamente a pedir a quienes están en contra de la plenitud de derechos y deberes para la comunidad gay que tomen en cuenta en su análisis moral —incidido por la fe y por tanto, de toda consideración— estos datos que exhiben el fracaso de los modelos vigentes, no para rendirse y abandonar a la familia tradicional como modelo ideal, sino para intentar reforzarla sin hipocresías y al mismo tiempo tolerar otras maneras de fundar comunidad (no confundir: nadie se ha vuelto gay por la crisis de la pareja tradicional; aceptar los matrimonios homosexuales es un tema de universalidad, no un plan B).

Lo principal es romper el estereotipo: la familia de papá-mamá-hijos no es una familia feliz en automático y las parejas homosexuales no son drogadictas, proxenetas entregadas a la lujuria. Hay parejas hombre-hombre y mujer-mujer que son modelo de felicidad, y hay hogares tradicionales a los que los hijos no quieren volver después de la escuela porque es como regresar al infierno.

En Tercer Grado, Denise Maerker aportó un argumento incontrovertible a ese otro tema que es la facultad de adoptar niños a parejas homosexuales: que si bien lo ideal para un menor es contar con las figuras paterna y materna, los infantes sujetos a adopción no tienen ni uno ni otro, viven muchas veces en el abandono de guarderías tutelados por un par de buenas personas que hacen sus mejores esfuerzos para encauzarlos pero que muchas veces no pueden construirles un blindaje que los libere de estar a merced de traficantes de órganos y niños. Los casos concretos se agolpan en denuncias de medios de comunicación semana a semana.

Son pequeños sin hogar, sin padre, sin madre, sin perspectiva, sin futuro, quienes a través de un riguroso procedimiento son asignados a personas que les puedan dar un horizonte. Que en este grupo de personas sujetas a adoptar figuren homosexuales que garanticen una oferta de porvenir digna para los niños me parece hasta un gesto.

Hasta ahí los argumentos. Pido ahora permiso para una nota personal: no soy capaz de concebir una sensación de responsabilidad mayor a la que se tiene para con los hijos; entre mis personas más queridas y admiradas hay tres homosexuales. No dudaría un instante en encomendarle a mis hijos a alguno de ellos. Tampoco a un par de entrañables amigos solteros, amigas solteras, y más matrimonios heterosexuales con quienes me unen lazos que se antojan indisolubles. Pienso que cuando se escoge tener un amigo, que sea abogado o doctor es una característica colateral, pues hay abogados delincuentes y doctores asesinos, pero no son a ellos a los que nos estamos refiriendo.

SACIAMORBOS

Con el mismo respeto, considero que un debate que tiene que ver con la moral pública no puede aspirar a la unanimidad, pero tampoco puede llevarse a cabo —mucho menos conducirse— entre descalificaciones, discriminaciones, insultos y rabia. No en lo privado, mucho menos en lo público como lo hizo Esteban Arce.

martes, enero 05, 2010

Segunda parte debate matrimonio gay CAMBIOS

Ya pueden ver la segunda parte del debate sobre el matrimonio gay y adopción que se llevó a cabo el 3 de enero de 2010 en el programa Cambios del Arquitecto Héctor Benavides.

domingo, enero 03, 2010

Debate matrimonio gay esta noche en CAMBIOS

El día de hoy, domingo 3 de enero de 2010. Ana estará de nuevo en el programa CAMBIOS. Es la segunda parte del debate sobre matrimonios entre personas del mismo sexo y adopción.

Participan en el debate:

Mons. Raúl Vera López
Obispo de Saltillo, Coah.

Hernan Salinas Wolberg
Diputado Local del PAN


Héctor García García
Diputado Local del PRI

Juan Dabdoud Giacomán
Presidente Familia Mundial ABP

Mario Rodríguez Platas
Nuevo León Incluyente AC

Ana de Alejandro García
Activista Social

El programa se transmitirá EN VIVO a las 9 de la noche por el canal 12 de Monterrey. En algunas regiones de Tamaulipas, Coahuila, incluso en Houston se sintoniza la señal. Es el canal de Multimedios Televisión

A la gente que vive en Monterrey, los invitamos a presenciarlo en el estudio, para esto hay que llegar a las 7:30 al canal 12. Paricutín y 2 de abril (Jesús Dionisio González) . Es importante su asistencia para apoyar la causa del colectivo LGBT.

Y a la gente en el resto de la República Mexicana y algunas partes del mundo, pueden seguirlo EN LÍNEA a través del siguiente link:

http://www.multimedios.tv/videos/envivo


Hay que luchar por la legalidad de nuestras uniones en el mundo entero!

sábado, enero 02, 2010

El amor a los hijos no tiene género

Esta nota apareció en la edición impresa de MILENIO DIARIO DE MONTERREY el 29 de diciembre de 201o, a propósito del debate en el programa de Cambios.

El amor a los hijos no tiene género

Desde su fundación en 2007, la Comunidad de Madres Lesbianas (Comales) ha recibido a 40 familias integradas por dos mamás e hijos.

Monterrey, NL.- Desde su fundación en 2007, la Comunidad de Madres Lesbianas (Comales) ha recibido a 40 familias integradas por dos mamás e hijos, y en ninguno de los casos la descendencia ha manifestado preferencias homosexuales.

La ONG la integran madres lesbianas. Foto: Liliana Cavazos

“Cada pareja (de mamás) tiene entre uno y tres hijos y nietos porque algunas son adultas mayores y tienen hijos que viven en matrimonios heterosexuales; hasta ahorita yo no conozco a ninguna pareja que tenga dos mamás o dos papás que tenga un hijo gay”, explicó Adriana Sánchez, integrante de Comales.

Esta organización ofrece el dato a la opinión pública a modo de estadística y en un intento por crear conciencia acerca de la vida de familias conformadas por jefes del hogar homosexuales.

Mientras que preparan la plataforma para presentar al Congreso Local una iniciativa de Ley similar o igual a la recién aprobada en el Distrito Federal, que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, Comales busca abrir el debate y revelar sus experiencias y opiniones al respecto.

Uno de los puntos que esta ONG coloca en la mesa de análisis son los logros obtenidos en sólo dos años, como la integración de más madres lesbianas al grupo.

“Cuando empezamos éramos sólo diez familias”, comentó Ana de Alejandro García, fundadora de la Comunidad.

La agrupación ha implementado una red de apoyo, que a decir de sus integrantes estimula a las madres lesbianas a tocar puertas y obtener respuestas favorables sobre todo en ámbitos académicos y profesionales.

“Tenemos casos de que varias madres por opción (parejas de madres biológicas) las han felicitado en sus trabajos por el Diez de Mayo y es muy reconfortante”, comentó Ana de Alejandro, quien agregó que esta situación se ha presentado en colegios y escuelas cuando en el Día de las Madres consideran a las dos mamás.