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lunes, abril 02, 2012

Segundo día de vacaciones

Hoy es lunes y por obvias razones no hubo clases. Aún así no le perdoné la vida a mis críos y apenas tuve un segundo para dedicarles me senté a hacer la tarea con ellos. Diego hizo una plana de la O y Santiago escribió los números del 1 al 10 y dibujó sus respectivas bolitas. Francamente no estoy preocupada por el desempeño académico de mis hijos, sobre todo porque están en kinder. Lo que sí me preocupa es que sean unos vagos y por vagos me refiero a que no aprendan y su cerebro no se aproveche todo lo que se podría. Yo nunca necesité que mi madre estuviera a mi lado haciendo la tarea. Como algunos de ustedes sabrán, yo asistí a la primaria en el turno vespertino, de manera que al regresar de la escuela hacíamos la tarea. En la escuela a la que mis hermanos y yo asistimos siempre había tarea del libro de Lecturas. SIEMPRE. Todas las tareas, en el número 1 iba la página del libro de Lecturas que habíamos de leer. En eso era en lo que me ayudaba mi madre. Me hacía leer en silencio la página y luego me tomaba la lectura. Fuera de eso nunca ocupé mayor ayuda. Pero Diego y Santiago son diferentes. Tal vez es la edad o simplemente que son personas diferentes, pero ellos sí ocupan que alguien esté con ellos apurándolos a terminar. Para estas vacaciones, del kinder mandaron kilos y kilos de tarea. En parte está bien porque son muchos días y regresan todos fríos a la escuela. Pienso que de poquito en poquito es mejor.
Por otro lado, Ana me pidió que le llevara comida a mediodía. Pues ahi voy yo, con toda la buena voluntad a pasarme una hora con mi esposa. Al despedirse se le ocurrió pedirme un enorme favor. Me mandó por unas copias que quería entregar el día de hoy en una reunión. Yo me encaminé hacia la copiadora y francamente cometí una imprudencia: me estacioné en un lugar prohibido y prendí las intermitentes pensando más en que no le fueran a dar un golpe que en la infracción que estaba cometiendo. Total, no había terminado de poner el pie en el lugar de las copias cuando escuché el pito de un tránsito sonar con estruendo. Entonces me regresé y le dije que ya iba a moverlo. Sin embargo, como era de esperarse el señor me pidió los papeles del carro y la licencia. Con toda propiedad, le enseñé la documentación y me dijo que esa falta ameritaba grúa. Me caga la rete puta contra madre que para todo quieran llamarle a la grúa. Sí, el carro estaba en un lugar que no debía pero ya. No hay necesidad de levantarlo y llevarlo a ninguna parte. Total, el fulano le habló a la grúa mientras me interrogaba sobre lo que me había impulsado a estacionarme ahí. Hablé con la verdad, le dije que fue de esas veces en que piensas que sí se puede pero que qué se le iba a hacer, que la multa y el corralón eran mi castigo. Total, el tránsito quiso portarse amable y me dijo que no, que no era necesario que se llevaran el carro, que él me escoltaba hasta Tránsito para que pagara la multa. Yo muy inocente le pregunté que de a cuánto iba a ser la multa y él me contestó que de 2 mil pesos. Yo me quise parar de pestañas pero me contuve y le dije que no, que no tenía ese dinero y que ni modo, que ya después veía yo cómo sacar el carro del corralón. Empecé a bajar mis cosas y el mono dijo que se le hacía muy feo dejarme sin carro, en el solazo. Yo le dije que sí, que estaba muy feo el sol pero pos qué le iba a hacer. Y entonces me dijo que me diera la vuelta, que me estacionara para ponerme nada más la multa porque no era onda dejarme sin carro. Yo todavía conciente de mi falta automovilística fui a estacionarme al sitio indicado pero el agente jamás apareció. Eso me dejó aún más intranquila porque me da pendiente de que me vaya a inventar una multa de algo que no hice. Total. Entré en estado de alteración al centro de copiado y el USB donde llevaba el documento que Ana necesita no funcionó. Entonces con toda la angustia del mundo volví a casa. Llego y cuando estaba a punto de regresar a sacar las copias vi el recado que decía que hoy no habría reunión por temporada vacacional. En ese momento sentí un instinto asesino que por fortuna controlé. Casi me meto en un problemón por una copias que ni son urgentes!!!!
En fin, para los que me conocen saben que soy extremadamente ansiosa y que un evento así mueve los platos de mis balanzas y me hace desconcentrarme de una manera asombrosa. Así que comprenderán que después del incidente con el tránsito me sucedieron cosas como acelerar en reversa cuando quería simplemente avanzar y chocar contra un puesto de tortas. Por fortuna, mi sentido del equilibrio lo recupero con Ana aunque cabe admitir que en esta ocasión también recurrí a un pan con crema de avellana sabor a cacao con leche. O sea, prácticamente parece que me comí un lonche de Duvalín. Es increíble como esas chingaderas tienen la propiedad de darte la sensación de que todo está bien y todo es felicidad.
En fin, veamos que nueva aventura me acontece mañana.

sábado, junio 21, 2008

Se le fue el avión

Así como lo oyen, a Ana se le fue el avión. Y no por otra cosa, sino literalmente llegó al aeropuerto y ya no la dejaron abordar ni a ella, ni a los bebés, ni a la madre de ella que tan amablemente accedió a acompañarla.
Resulta que, según fuentes oficiales, es decir, según Ana y su madre, el padre de ésta (de Ana, claro) había de llevarlas al aeropuerto el día de ayer pero no apareció por ningún lado alrededor de las seis de la tarde que tenían que marchar jubilosas así que Ana con la ecuanimidad que la caracteriza me dijo: "Mi papá no aparece por ningún lado, vas a tener que ir a dejarnos al aeropuerto". Yo estaba trabajando y pasando por alto mis deberes editoriales, tomé un taxi y las alcancé en la casa. Para no hacer el cuento largo, cuando llegaron, pese a que todavía no cerraban el avión y todo eso, el piloto no quiso esperar a los pasajeros y fue necesario discutir para que los mandaran en el siguiente vuelo, mismo que sería hasta las 10:40 de la noche.
Yo estaba con los nervios de punta porque la última vez que había agarrado un automotor fue en febrero de 2007 y bien recuerdo que choqué contra un auto del año. Después del incidente, le dije a Ana que yo no quería volver a manejar en mi vida y menos semejante camionetón donde apenas si cabemos con todo y carriola. Pues así las cosas, lo único que me dijo Ana fue: "¿traes tu licencia de manejo, verdad?" Y ya.
Total, estuvimos mil horas esperando a que se diera la hora de entrar a la sala de espera de adentro y mientras mi olfato detectó una cámara de televisión. Yo le dije a Ana con curiosidad "¿a qué celebridad estarán esperando?", pero no supimos atinar, sino que simplemente nos dedicamos a cuidar de Diego y Santiago y de paso echarle un ojo a los que iban llegando para ver de quién se trataba.
En el ínter, Diego decidió ir a jugar con una beba que estaba en brazos de su madre, y total, que después la mamá vio que Diego tenía un hermano y que juntos amenazaban con destrozar una tienda de souvenirs y entonces decidió hacer la pregunta: "¿son gemelos?" y Ana respondió que sí. Yo creo que por andar pensando en que nos iba a preguntar de quién eran atraje la mala suerte de que efectivamente lanzó las palabras: "¿y de quién son?" y Ana sin dudar contestó: "de las dos... somos pareja y los niños salieron de un tratamiento", la señora no se despeinó ni nada, sino que siguió actuando natural "ah qué padre", dijo, y Ana y yo aprovechamos que Santiago quería saltar de las escaleras para dejar la plática.
Total, después de una hora, decidimos comprarles papas criss cut para aplacarles el hambre y justo con Ana haciendo fila y yo persiguiendo a Santiago para que no rompiera un cenicero de la tienda de souvenirs que voy viendo que se enciende la cámara de televisión y va saliendo de la Entrega de Equipaje nada más y nada menos que Eduardo Yánez. Yo, claro, quise correr y pedirle un autógrafo en la panza de Santiago por varias razones:
a) No traía papel
b) No tenía pluma
pero no puede hacerlo porque
a) Santiago estaba destruyendo una planta
b) Hubiera sido irresponsable abandonar a la planta por muy artificial que ésta fuera.
A lo que me limité fue a empezar a gritar: "¡¡¡Muchachas!!! ¡¡¡Es Eduardo Yánez!!!" y luego Ana me preguntó y me acerqué a aclararle que era el de FUEGO EN LA SANGRE. Ana se quedó con una impresión que se podría traducir en "no me podría importar menos", así que no me dijo lo que debía haber dicho: "Yo me encargo de Santiago, toma la cámara y consigue una foto". No, al contrario, me dijo: "Ash, quién va a querer un autógrafo de Yánez".


Al cabo de otra hora ayudé a Ana a equipar a lo niños para el viaje y les deseé buena suerte. Y agarré el camionetón y me fui tranquilamente a otro lado.
Me paró la anti alcóholica pero me dejaron pasar y ya cuando llegué a la casa el papá de Ana me preguntó qué onda. Yo le dije más o menos cómo habían estado las cosas y él aseguró que no tenía idea de que el viaje fuera a efectuarse ese día. Pero bueno, como me sentí muy bien porque no choqué contra una palmera ni nada por el estilo, al día siguiente, hoy sábado, pensé que era buena idea venir al trabajo en vehículo particular y apenas tomé Félix U. Gómez un tránsito me paró con una excusa inverosímil: "Intención de pasarse un rojo". ¿Podrán creerlo? Cómo se mide la intención de pasarse un alto. Yo le contesté que dado que no me lo pasé la infracción no se había realizado, le dije "pero no me lo pasé", y él contestó "pero si no me hubiera visto se lo habría pasado" y yo, sumamente ofendida le dije: "Mire, yo ni siquiera manejo, esta vez porque me prestaron el carro, así que después de un año lo último que busco es pasarme altos, porque no tengo prisa, porque yo no me paso altos porque soy nicolaíta", total, la conclusión de todo el asunto fue como siempre: "algo para las sodas". La cosa sucedió en Monterrey y lógico el argumento de "soy nicolaíta" le valió un cacahuate.
En fin, extraño mucho a mis despertadores ambulantes (mis hijos) y extraño mucho a mi mujer. Lo bueno es que la veo el sábado y la ausencia terminará pronto.

martes, enero 23, 2007

Actualización de Nuestra Vida al Volante

Como lo prometí, la segunda entrada del día. Pues bueno, hay más cosas que compartir. Ana, yo y los niños seguimos en cuatro ruedas. Ayer llegamos un poco tarde porque fuimos a vacunar por primera vez a Diego y Santiago. Fuimos al Hospital Metropolitano donde el sentido del tiempo cobra una dimensión diferente. En México, para la fortuna de nuestros bolsillos, tadas las vacunas, excepto la del neumococo y papiloma humano, son gratuitas en cualquier Centro de Salud. Llegamos un poquitín tarde a la oficina de Manuelito y solo alcanzamos a realizar una vuelta porque fuimos a registrar a su hijo. La cosa iba así: Ana se quedaría con Elva y los niños y yo acompañaría a Manuel al Registro Civil. Nuestro carro estaba bloqueando la cochera, así que había que moverlo y de paso meterlo para aprovechar los espacios. Entonces, prendo el carro, meto reversa, sale el carro de Manuel, meto el mío y de repente una lluvia intensa brota del piso. Yo no sentí ningún golpe, pero la llave de paso de Manuel yacía en el piso y nuestro carro tomaba un refrescante baño de burbujas al estilo Car Wash. Manuel tuvo que meterse a la cascada con todo y los cinco grados centígrados que hacía. De ahí nos fuimis al Registro Civil (previo cambio de ropa, claro), pero como cerraban temprano tuvimos que buscar otro. Ahí, el tiempo de espera fue eterno, pues estaban registrando a unos cuatrillizos. Leímos mil veces la tabla de trámites con sus precios. Registro de Acta de Nacimiento, 7 pesos. Acta de Defunción solteros 200 y cacho, Acta de Defunción casados 400 y cacho. ¿Por qué cobraría más en caso de morir casado? Divorcio, 1000 y cacho, ah, pero eso sí, incluye seis anotaciones al margen. Al final venía una leyenda así: Estimado cliente, si en su cuenta aparece un cobro por un monto superior al aquí señalado, favor de pasar a pagar a la oficina de Washington y Dr. Coss. Yo pensé que iban a pedir disculpas y en caso que la señorita no entregara el comprobante de pago, las actas eran gratis. Error mío. Regresamos a la oficina de Manuel a las 3:30 y cuando nos disponíamos a continuar con las vueltas, nos encontramos la llanta trasera ponchada. El hecho fue misterioso, ya que de ese lado no estaba la llave accidentada. Nomás porque ya la habíamos visto baja, que si no, pondría las manos al feugo de que la casera de Manuelito había cobrado venganza, pues momentos antes nos había interceptado para ver qué había pasado con la llave. Manuel le dijo que yo la tumbé y ella con cara de Doña Frígida se quedó inspeccionando mi talante.
--- ¿Y ella quién es?
--- Ah, trabaja con nosotros en el negocio
Doña Frígida asintió y dijo como si le estuviera hablando a una delincuente juvenil
--- Pero ésta, me la pagas
Manuel salió al rescate y dijo que no se preocupara, que él mismo iba a reparar la llave.
--- ¿Entonces no necesitas plomero?
--- No, señora. Yo hacía esto todo el tiempo en casa de mis papás.
--- Ay, mijo, pos sí. Tú siempre has sido muy guapo.

Hoy no fuimos a trabajar los niños y yo. El clima está muy feo y Shanty ha andado tristón. No sabemos si fue la vacuna o le está pasando lo que a los artistas: exceso de trabajo, stress, etc. O bueno, quién sabe, a lo mejor le está dando su primer resfriado.

viernes, enero 19, 2007

Cuidado Mami a bordo






Esto podría titularse una serie de eventos desafortunados o lo que antes era mi vida, ahora es mi leyenda, pero es sólo un capítulo más de mi vida. Juro por las diosas que si yo les dijera que a Chuchita la bolsearon deberían de creerme porque estas cosas sólo me pasan a mí.



Un día de la semana pasada, estábamos Crix y yo, devanándonos los sesos, pensando qué hacer para ganar dinero y conseguir un trabajo que nos ayude a no malpasarnos tanto. Se nos ocurrió que sería bueno hacer tarjetitas, separadores de libros, muñequitas hechas a mano y esas pendejaditas que a mí me encanta comprar. Estábamos debatiendo acerca de los materiales que deberíamos usar cuando entró la llamada de nuestro amiguito Manuelito y éste le preguntó a Crix que si estaría interesada en un trabajo. Èl y su esposa acababan de leer nuestro blog y se enteraron de lo del Tec Milenio, así que le ofrecieron un trabajo como repartidora para su empresa de enseres computacionales en pleno crecimiento: PC Azul.



Mis papás se fueron de espaldas cuando les contamos de la propuesta y les dijimos que aceptamos. Mi padre opina que si me "subempleo" ahora lo haré siempre. Sin embargo, Crix y yo escuchamos lo que es importante para nostras: "pueden venir las dos y traer a los niños." Obviamente, el trabajo y la paga son para una, pero la oportunidad de andar juntos los cuatro para todos lados es única e inigualable.



Originalmente la idea era que Crix fuera la repartidora y se llevara el coche que nos presta mi papá (le hacemos un favor al llamarle coche, en realidad es casi una carcacha, pensábamos dedicarnos a carretoneras, con borrico y perro ya que los niños cumplan cinco años, para que ellos vayan tocando la campana y gritando "basura, le recogemos su basura!"). Sin embargo, a los 40 minutos de haber aceptado el trabajo Crix estuvo de acuerdo en declararse una papa al volante. Yo que de perdida me defiendo fui declarada chofer, pero ambas concluimos que era mejor que ella tuviera el trato con el público (por si me daba por atacar a alguna persona).



Empezamos el jueves pasado, después de medio día (tenemos flexibilidad de horario, hola Manuelito, eres el mejor jefe del mundo :P ). Ese día todo fue muy divertido, llegamos a todos los lugares que nos mandaron y nos fue muy bien.



El viernes, hicimos varias vueltas por la mañana, nos perdimos por San Nicolás de los Garza. Fórmula para perderse en un municipio en tres pasos: a)Busca un puente en una calle con nombre de militar sin pena ni gloria; b) trata de seguir las vías del tren (si las encuentras); c)busca una empresa que le quita el zinc a los tubos para ponérselos al cereal. Tras encontrarnos en una Guía Roji volvimos a un municipio conocido e invertimos nuestro tiempo porque tuvimos un par de horas libres en las que intentamos vacunar a los niños, pero resulta que sólo ponen vacunas de 10 a 11 de la mañana así que no pudimos. Más tarde fuimos a una empresa donde hacen semáforos a recoger una factura, nada del otro mundo, todo muy bien. La nota del día la dio el último reparto. Nos mandaron a punta de la chingada, y si no era la punta, seguro era una de sus orillitas, al límite entre Guadalupe y Juárez (nota: Juárez es divertido cuando vas por tamales, pero pasada la media hora que toma comerlos, ese municipio pierde todo su interés).



Salimos como a las seis de la tarde rumbo a casa de un señor al que le íbamos a dejar unos audifonos y a graparle una red en la pared. Crix recibió las instrucciones mientras yo cuidaba a los niños en el coche. En el camino, Crix me pidió que mejor yo grapara la red porque me quedan más derechitos los trabajos manuales. Llegamos pasaditas las siete, ya cuando todo estaba oscuro en aquel pueblo. Como nos dijeron que la casa quedaba en una esquina, pero no se veía el número tocamos en tres de las cuatro esquinas hasta que alguien se adjudicó la red y los audifonos.



En la casa correspondiente salió un señor mayor con cara de pocos amigos, se nos quedó viendo con desconfianza y preguntó qué queríamos. Le preguntamos que si allí esperaban unos audífonos y dijo que sí, luego dijo: "¡ah, ahora mandan mujeres!" Intenté pasar por alto el comentario y sonreí con mi mejor sonrisa edecanezca. Entré a la casa y me llevó hasta el fondo y luego al segundo piso para que empezara yo a engrapar el cable de la red a la pared. Eran metros y metros y metros de cable para una casita tan pequeñita. Me paré viendo la pared con la mirada perdida en el infinito mientras evaluaba la situación en mi cabecita. Luego con resignación pregunté: "¿Movemos los muebles para empezar desde detrás de la compu?" Me dijo, o más bien me gruñó que no y me indicó desde dónde junto a las escaleras. Volví a perderme en la nada tratando de dilucidar por dónde convendría pasar el cable. La casa tenía escaleras con mosaico, pero el hombre pretendía que yo le grapara allí para que nadie se tropezara. Hmmm, qué grave dilema. Y yo como burócrata (pero eso sí, muy sonriente) le dije "pos no se va a poder". El hombre me vio feo y me regañó por no llevar cinta adhesiva para pegar el cable. Luego me preguntó que si no llevaba yo otra cosa además de la grapadora, le dije que claro que sí, también llevaba yo las grapas. Total me dediqué a grapar, pero al señor no le gustó por dónde quería yo pasar el cable. Me regañó por mi falta de visión estética y luego me quitó la grapadora para ponerse a grapar el. Ante esto me dijo que le iba a cobrar a Manuelito por su tiempo. Luego cuando vio que de cada tres grapas que yo ponía se me salían dos por falta de fuerza el muy grosero me dijo, que yo no la hacía para este trabajo. Le dije que entonces iba al coche por Crix para que ella le siguiera y me contestó: "No, mejor que mañana venaga el Ingeniero porque éste no es trabajo para mujeres". Hmmm... Y yo mordiéndome la lengua para que Manuelito no pierda clientes por mi culpa. Al volver a la civilización Crix y yo decidimos que de ser posible ella se encargara SIEMPRE de dar la cara al público y yo solamente manejaría.



El lunes transcurrió sin problemas, a pesar de la lluvia y de las pésimas condiciones del coche y de las horribles calles regias. Y entonces llegó el martes y las pésimas temperaturas. Como estuvimos entre 2 y 0 grados Celsius, decidimos que era muy frío para llevar a los niños a trabajar, así que sólo fui yo. Desempeñé bastante bien mi rol. Recogí facturas, dejé partes de computadora donde correspondía, me enamoré de un gabinete rojo con uno de los proveedores, y escogí la que va a ser mi tele de pantalla plana Samsung de 40 pulgadas con otro de los proveedores (in my dreams). El miércoles volví a trabajar solita, y esta vez me mandaron a Ciénega de Flores. Para que se den una idea, este municipio es taaaan interesante que se autodenomina la capital de la machaca con huevo. Éste lugar ya no queda en el área metropolitana, pero fui a un parque industrial a la planta de GE para dejar unos tapetes para teclado. Seguí las instrucciones lo mejor que pude y como quiera me perdí. Pasé tres veces por el mismo monumento y por dos retornos antes de encontrar el dichoso lugar. Cuando finalmente llegué seguía haciendo mucho frío, sino es que más porque tan lejos de la civilización suele hacer más frío. Ma estacioné junto a la caseta de vigilancia y esperé a que el guardia saliera a preguntarme a dónde iba. Desde la caseta el guardia en cuestión le preguntó a un fulanito con el que platicaba que yo qué esperaba. Muy atento el fulanito le dijo: "pues espera aque usted vaya a preguntarle qué se le ofrece, ¿no?" Y desde adentro me grita, "oiga, ¿qué busca?" "Vengo a..." "No, párese aquí" y me hizo una seña indicándome un espacio muy ancho, por lo que yo entendí que debía mover mi coche y pararme más pegada a la caseta. Giré a la derecha, avancé, giré a la izquierda el volante y retrocedí, me enderecé, volví a avanzar y retroceder hasta que mi coche estuvo lo más pegado posible a la ventanilla. Me asomé por la ventana y le dije: "Vengo a..." "Que no, que se baje y que se pare aquí". Me bajé, me paré frente a él y en eso suena su teléfono y se pone a platicar dejándome allí parada en medio del frío, así que corrí y me regresé al coche. El guardia colgó el teléfono: "¿Qué hace? ¿Por qué se va? Necesito verla, póngase aquí" "Pos a ver a qué horas, ¿no? Hace frío y usted allí me tiene parada, como está usted muy calientito..." "¿Qué necesita?" "Vengo a dejarle unos tapetes para teclado a don Zutano de tal" "A pos no se va a poder" "¿Por qué?" "Porque el señor ya se fue a su casa" "Bueno, me mandaron a dejarlos en el almacén, no importa quién les de entrada" Total ya me indicó cómo y con quién ir a dejar las cosas. Se tradaron muchísimo en recoger las cosas y luego dieron mil vueltas con los papeles administrativos que les llevé y lo único que le pedí al muchacho que me recibió es que me regresara una hojita azul con un sello y una firma de recibido. Dicho sea de paso fue lo único que no me regresó. Al salir le pedí al guardia mi hojita porque el muchacho me había dicho que él me la daba, pero el guardia me dijo que si no me la habñían dado es porque ellos la necesitaban más que yo. Hmmmm.... Me pregunto si estaré haciendo algo mal...



El día mejoró en cuanto a trato con la gente se refiere, pero la temperatura siguió bastante mal y para rematar me fui a perder a una zona de Monterrey que no sabía que existía y cuando finalmente recuperé mi camino mi coche se apagó en medio de Gonzalitos, más bien Fidel Velázquez que es una de las avenidas más transitadas. Era hora pico, la hora de salida de todos los empleados que regresan a sus casa en San Nicolás. Todo mundo me pitó, me la rayó y me gritoneó. Por su puesto cual es mi costumbre cada que me sucede una Anuyada de ese tipo entré en pánico. Me estaba colapsando dentro del coche sin poder salir porque los coches pasaban super pegadito y no podía abrir la puerta. Entonces un chico que se ve que se estaba dando la divertida de la vida viendo mis caras, se animó a cruzar y me ofreció ayuda (casi a costa de su vida, porque estuvieron a punto de atropellarlo). El chico empujó mi coche y me orilló. Ya ahí me preguntó si se habría calentado el coche y yo toda inteligente conteste: "no sé." Le dije que quizá se le habría acabado el aceite (porque en el tablero todo estaba prendido y mi padre me había advertido que este coche tan viejo necesita aceite a diario). El chico me vio con cara de condesendencia y me explicó que si le faltara aceite se habría calentado. Ok, opción descartada. Entonces le dije: "quizá sea la terminal de la batería, me mandaron con unas pinzas en la bolsa, ¿las quieres?" Esta es la parte en la que Manuelito y Elva agradecen que no hubiera yo dicho algo así como: "traigo dinero en una bolsa y pinzas en la otra, ¿cuál prefieres?" El chico me miró extrañado y le dije que en la mañana y también a mediodía el coche se había quedado sin encender, entonces alguien le había movido a la terminal del menos en la batería y ya había prendido. Nuevamente mirada de ternura y condesendencia en la cara del chico. Barbie Malibú y Barbie Mecánica saben más de automovilismo que yo. El chico me hizo el favor de moverle y mi coche volvió a encender. Cinco minutos después llegué a mi casa sana y salva.



El jueves pasamos medio día tratando de arreglar el coche. Y Crix fue a una entrevista de trabajo para el mismo puesto que el del Tec Milenio, pero en otra empresa. Nos quedamos de ver en casa de Manuelito, pero yo como siempre y mis Anuyadas, me perdí del taller a la casa. Cuando finalmente llegué retomamos el trabajo, pero ya no dio tiempo de hacer muchas vueltas.



El viernes, volvimos a trabajar los cuatro. Toda la familia feliz en el coche. Ya mejoramos nuestra logística porque ya compramos unas canastas en Waldo's (mi más reciente adicción son las tiendas de todoa un mismo precio) y ellas ponemos las mamilas y los pañales, además llevamos las pañaleras cargadas de cobijitas y cambios de ropa. Crix ya mejoró la técnica del cambio de pañal en el asiento trasero, de dar de comer durante los altos, y de salir persiguiendo a los señores de los elotes y las conchitas cada que los vemos en una esquina. Todo pintaba para que fuera un viernes feliz y cerráramos tranquila la semana, pero no contaban con mi astucia. Al dar la vuelta después de recoger unas piezas y llegando casi a la casa de Manuelito un tipo me cerró por la izquierda y yo me pegué más a mi derecha, entonces me le embarré a un carro rojo y yo me asusté cando oí crac, así que salí huyendo porque vi un espejo roto. Después de darle varias vueltas al parque de la colonia me di cuenta de que el espejo que faltaba era el mío. En pleno ataque de risa nos entró la llamada de Manuelito y Crix le explicó la situación de mi ataque de pánico y mi resistencia para volver a la escena del crimen. Eventualmente volví. Y Manuelito se acercó a nosotras con mi espejo en la mano. Él le explicó a Crix que desde el 2000 los coches tienen espejos retráctiles por lo que al carro rojo no le había pasado nada. Fiu, la vi cerca.



Así pues ha transcurrido nuestra nueva vida laboral.



Mi padre sigue diciendo que no debería de llevar a los niños, Myrna dice que no los exponga de oquis y mi madre dice que ni se me ocurra dejarle a los dos a la vez porque se vuelve loca ella sola con los nietos. En fin, a mí me está gustando mucho mi nuevo trabajo.