sábado, junio 21, 2008

Se le fue el avión

Así como lo oyen, a Ana se le fue el avión. Y no por otra cosa, sino literalmente llegó al aeropuerto y ya no la dejaron abordar ni a ella, ni a los bebés, ni a la madre de ella que tan amablemente accedió a acompañarla.
Resulta que, según fuentes oficiales, es decir, según Ana y su madre, el padre de ésta (de Ana, claro) había de llevarlas al aeropuerto el día de ayer pero no apareció por ningún lado alrededor de las seis de la tarde que tenían que marchar jubilosas así que Ana con la ecuanimidad que la caracteriza me dijo: "Mi papá no aparece por ningún lado, vas a tener que ir a dejarnos al aeropuerto". Yo estaba trabajando y pasando por alto mis deberes editoriales, tomé un taxi y las alcancé en la casa. Para no hacer el cuento largo, cuando llegaron, pese a que todavía no cerraban el avión y todo eso, el piloto no quiso esperar a los pasajeros y fue necesario discutir para que los mandaran en el siguiente vuelo, mismo que sería hasta las 10:40 de la noche.
Yo estaba con los nervios de punta porque la última vez que había agarrado un automotor fue en febrero de 2007 y bien recuerdo que choqué contra un auto del año. Después del incidente, le dije a Ana que yo no quería volver a manejar en mi vida y menos semejante camionetón donde apenas si cabemos con todo y carriola. Pues así las cosas, lo único que me dijo Ana fue: "¿traes tu licencia de manejo, verdad?" Y ya.
Total, estuvimos mil horas esperando a que se diera la hora de entrar a la sala de espera de adentro y mientras mi olfato detectó una cámara de televisión. Yo le dije a Ana con curiosidad "¿a qué celebridad estarán esperando?", pero no supimos atinar, sino que simplemente nos dedicamos a cuidar de Diego y Santiago y de paso echarle un ojo a los que iban llegando para ver de quién se trataba.
En el ínter, Diego decidió ir a jugar con una beba que estaba en brazos de su madre, y total, que después la mamá vio que Diego tenía un hermano y que juntos amenazaban con destrozar una tienda de souvenirs y entonces decidió hacer la pregunta: "¿son gemelos?" y Ana respondió que sí. Yo creo que por andar pensando en que nos iba a preguntar de quién eran atraje la mala suerte de que efectivamente lanzó las palabras: "¿y de quién son?" y Ana sin dudar contestó: "de las dos... somos pareja y los niños salieron de un tratamiento", la señora no se despeinó ni nada, sino que siguió actuando natural "ah qué padre", dijo, y Ana y yo aprovechamos que Santiago quería saltar de las escaleras para dejar la plática.
Total, después de una hora, decidimos comprarles papas criss cut para aplacarles el hambre y justo con Ana haciendo fila y yo persiguiendo a Santiago para que no rompiera un cenicero de la tienda de souvenirs que voy viendo que se enciende la cámara de televisión y va saliendo de la Entrega de Equipaje nada más y nada menos que Eduardo Yánez. Yo, claro, quise correr y pedirle un autógrafo en la panza de Santiago por varias razones:
a) No traía papel
b) No tenía pluma
pero no puede hacerlo porque
a) Santiago estaba destruyendo una planta
b) Hubiera sido irresponsable abandonar a la planta por muy artificial que ésta fuera.
A lo que me limité fue a empezar a gritar: "¡¡¡Muchachas!!! ¡¡¡Es Eduardo Yánez!!!" y luego Ana me preguntó y me acerqué a aclararle que era el de FUEGO EN LA SANGRE. Ana se quedó con una impresión que se podría traducir en "no me podría importar menos", así que no me dijo lo que debía haber dicho: "Yo me encargo de Santiago, toma la cámara y consigue una foto". No, al contrario, me dijo: "Ash, quién va a querer un autógrafo de Yánez".


Al cabo de otra hora ayudé a Ana a equipar a lo niños para el viaje y les deseé buena suerte. Y agarré el camionetón y me fui tranquilamente a otro lado.
Me paró la anti alcóholica pero me dejaron pasar y ya cuando llegué a la casa el papá de Ana me preguntó qué onda. Yo le dije más o menos cómo habían estado las cosas y él aseguró que no tenía idea de que el viaje fuera a efectuarse ese día. Pero bueno, como me sentí muy bien porque no choqué contra una palmera ni nada por el estilo, al día siguiente, hoy sábado, pensé que era buena idea venir al trabajo en vehículo particular y apenas tomé Félix U. Gómez un tránsito me paró con una excusa inverosímil: "Intención de pasarse un rojo". ¿Podrán creerlo? Cómo se mide la intención de pasarse un alto. Yo le contesté que dado que no me lo pasé la infracción no se había realizado, le dije "pero no me lo pasé", y él contestó "pero si no me hubiera visto se lo habría pasado" y yo, sumamente ofendida le dije: "Mire, yo ni siquiera manejo, esta vez porque me prestaron el carro, así que después de un año lo último que busco es pasarme altos, porque no tengo prisa, porque yo no me paso altos porque soy nicolaíta", total, la conclusión de todo el asunto fue como siempre: "algo para las sodas". La cosa sucedió en Monterrey y lógico el argumento de "soy nicolaíta" le valió un cacahuate.
En fin, extraño mucho a mis despertadores ambulantes (mis hijos) y extraño mucho a mi mujer. Lo bueno es que la veo el sábado y la ausencia terminará pronto.

6 comentarios:

ivan castañeda dijo...

Segun he investigado y la nueva modalidad de nuestros agentes de tránsito mexicanos inventaron ciertamente "intención de pasarse un alto".

se conecta un sensor en la suela del zapato o zapatilla conectado simultaneamente al acelarador del vehiculo y ambos conectados al cerebro.

NAAA pinches tránsitos corruptos.

TQ CRISS

LIEBE ZWISCHEN FRAUEN dijo...

ay no maaaaaaaa!!! como k intención de pasarse un alto oseaaaaaaaaaa así o mas pateticoooos!!!

Duende dijo...

Jajaja oye perdòn que me rìa de la terrible desgracia de que se les hay ido el aviòn, pero el post estuvo muy divertido!
Lo bueno que si pudieron abordar el pròximo vuelo, y tambièn què bueno que ni fumaron a ese Eduardo Yàñez, sinceramente a mì tampoco me llama en lo absoluto la atenciòn...en fin...veràs que se pasa `ràpido la semana Cris, y podràs ver a tu family again!
Saludos y espero no pase mucho tiempo para que suban post.

Besos y abrazos.

Anónimo dijo...

Daniela dice:
Ay mi querida Guadalupe, nadie entiende tu fasinación por el "choubisnes" nacional (incluso local), pero me imagino que de haber tenido el marcador a la mano, tendríamos una foto de la panza de Santiago que sumar para el "desahogo de pruebas".
En cuanto al tránsito ¿qué te puedo decir? son para ti como los taxistas cuando andas de peatona jajajaja.
Espero que la ausencia de tu familia, más el trabajo no incrementen tu flujo de nicotina e histera, sí es así, te ayudare a resolver el asunto (solo el que a la nictotina se refiere eeehhh)

marga dijo...

yo soy especialista en perder vuelos, micros, barcos, lo que sea

a propósito, y de quién son los niños? jajaja

Ana de Alejandro dijo...

Si le preguntan a Diego, los niños son de mi mamá!!! Hmmm, y ahora el socarrón está dale que dale con decirle mami a su abuela, y lo hace a drede porque me voltea a ver con cara de "ves, si no te portas bien yo me consigo otra mami mejor"!
Ash!
Crix, procura que las palmeras sigan sin atravesarse!