viernes, enero 19, 2007

Cuidado Mami a bordo






Esto podría titularse una serie de eventos desafortunados o lo que antes era mi vida, ahora es mi leyenda, pero es sólo un capítulo más de mi vida. Juro por las diosas que si yo les dijera que a Chuchita la bolsearon deberían de creerme porque estas cosas sólo me pasan a mí.



Un día de la semana pasada, estábamos Crix y yo, devanándonos los sesos, pensando qué hacer para ganar dinero y conseguir un trabajo que nos ayude a no malpasarnos tanto. Se nos ocurrió que sería bueno hacer tarjetitas, separadores de libros, muñequitas hechas a mano y esas pendejaditas que a mí me encanta comprar. Estábamos debatiendo acerca de los materiales que deberíamos usar cuando entró la llamada de nuestro amiguito Manuelito y éste le preguntó a Crix que si estaría interesada en un trabajo. Èl y su esposa acababan de leer nuestro blog y se enteraron de lo del Tec Milenio, así que le ofrecieron un trabajo como repartidora para su empresa de enseres computacionales en pleno crecimiento: PC Azul.



Mis papás se fueron de espaldas cuando les contamos de la propuesta y les dijimos que aceptamos. Mi padre opina que si me "subempleo" ahora lo haré siempre. Sin embargo, Crix y yo escuchamos lo que es importante para nostras: "pueden venir las dos y traer a los niños." Obviamente, el trabajo y la paga son para una, pero la oportunidad de andar juntos los cuatro para todos lados es única e inigualable.



Originalmente la idea era que Crix fuera la repartidora y se llevara el coche que nos presta mi papá (le hacemos un favor al llamarle coche, en realidad es casi una carcacha, pensábamos dedicarnos a carretoneras, con borrico y perro ya que los niños cumplan cinco años, para que ellos vayan tocando la campana y gritando "basura, le recogemos su basura!"). Sin embargo, a los 40 minutos de haber aceptado el trabajo Crix estuvo de acuerdo en declararse una papa al volante. Yo que de perdida me defiendo fui declarada chofer, pero ambas concluimos que era mejor que ella tuviera el trato con el público (por si me daba por atacar a alguna persona).



Empezamos el jueves pasado, después de medio día (tenemos flexibilidad de horario, hola Manuelito, eres el mejor jefe del mundo :P ). Ese día todo fue muy divertido, llegamos a todos los lugares que nos mandaron y nos fue muy bien.



El viernes, hicimos varias vueltas por la mañana, nos perdimos por San Nicolás de los Garza. Fórmula para perderse en un municipio en tres pasos: a)Busca un puente en una calle con nombre de militar sin pena ni gloria; b) trata de seguir las vías del tren (si las encuentras); c)busca una empresa que le quita el zinc a los tubos para ponérselos al cereal. Tras encontrarnos en una Guía Roji volvimos a un municipio conocido e invertimos nuestro tiempo porque tuvimos un par de horas libres en las que intentamos vacunar a los niños, pero resulta que sólo ponen vacunas de 10 a 11 de la mañana así que no pudimos. Más tarde fuimos a una empresa donde hacen semáforos a recoger una factura, nada del otro mundo, todo muy bien. La nota del día la dio el último reparto. Nos mandaron a punta de la chingada, y si no era la punta, seguro era una de sus orillitas, al límite entre Guadalupe y Juárez (nota: Juárez es divertido cuando vas por tamales, pero pasada la media hora que toma comerlos, ese municipio pierde todo su interés).



Salimos como a las seis de la tarde rumbo a casa de un señor al que le íbamos a dejar unos audifonos y a graparle una red en la pared. Crix recibió las instrucciones mientras yo cuidaba a los niños en el coche. En el camino, Crix me pidió que mejor yo grapara la red porque me quedan más derechitos los trabajos manuales. Llegamos pasaditas las siete, ya cuando todo estaba oscuro en aquel pueblo. Como nos dijeron que la casa quedaba en una esquina, pero no se veía el número tocamos en tres de las cuatro esquinas hasta que alguien se adjudicó la red y los audifonos.



En la casa correspondiente salió un señor mayor con cara de pocos amigos, se nos quedó viendo con desconfianza y preguntó qué queríamos. Le preguntamos que si allí esperaban unos audífonos y dijo que sí, luego dijo: "¡ah, ahora mandan mujeres!" Intenté pasar por alto el comentario y sonreí con mi mejor sonrisa edecanezca. Entré a la casa y me llevó hasta el fondo y luego al segundo piso para que empezara yo a engrapar el cable de la red a la pared. Eran metros y metros y metros de cable para una casita tan pequeñita. Me paré viendo la pared con la mirada perdida en el infinito mientras evaluaba la situación en mi cabecita. Luego con resignación pregunté: "¿Movemos los muebles para empezar desde detrás de la compu?" Me dijo, o más bien me gruñó que no y me indicó desde dónde junto a las escaleras. Volví a perderme en la nada tratando de dilucidar por dónde convendría pasar el cable. La casa tenía escaleras con mosaico, pero el hombre pretendía que yo le grapara allí para que nadie se tropezara. Hmmm, qué grave dilema. Y yo como burócrata (pero eso sí, muy sonriente) le dije "pos no se va a poder". El hombre me vio feo y me regañó por no llevar cinta adhesiva para pegar el cable. Luego me preguntó que si no llevaba yo otra cosa además de la grapadora, le dije que claro que sí, también llevaba yo las grapas. Total me dediqué a grapar, pero al señor no le gustó por dónde quería yo pasar el cable. Me regañó por mi falta de visión estética y luego me quitó la grapadora para ponerse a grapar el. Ante esto me dijo que le iba a cobrar a Manuelito por su tiempo. Luego cuando vio que de cada tres grapas que yo ponía se me salían dos por falta de fuerza el muy grosero me dijo, que yo no la hacía para este trabajo. Le dije que entonces iba al coche por Crix para que ella le siguiera y me contestó: "No, mejor que mañana venaga el Ingeniero porque éste no es trabajo para mujeres". Hmmm... Y yo mordiéndome la lengua para que Manuelito no pierda clientes por mi culpa. Al volver a la civilización Crix y yo decidimos que de ser posible ella se encargara SIEMPRE de dar la cara al público y yo solamente manejaría.



El lunes transcurrió sin problemas, a pesar de la lluvia y de las pésimas condiciones del coche y de las horribles calles regias. Y entonces llegó el martes y las pésimas temperaturas. Como estuvimos entre 2 y 0 grados Celsius, decidimos que era muy frío para llevar a los niños a trabajar, así que sólo fui yo. Desempeñé bastante bien mi rol. Recogí facturas, dejé partes de computadora donde correspondía, me enamoré de un gabinete rojo con uno de los proveedores, y escogí la que va a ser mi tele de pantalla plana Samsung de 40 pulgadas con otro de los proveedores (in my dreams). El miércoles volví a trabajar solita, y esta vez me mandaron a Ciénega de Flores. Para que se den una idea, este municipio es taaaan interesante que se autodenomina la capital de la machaca con huevo. Éste lugar ya no queda en el área metropolitana, pero fui a un parque industrial a la planta de GE para dejar unos tapetes para teclado. Seguí las instrucciones lo mejor que pude y como quiera me perdí. Pasé tres veces por el mismo monumento y por dos retornos antes de encontrar el dichoso lugar. Cuando finalmente llegué seguía haciendo mucho frío, sino es que más porque tan lejos de la civilización suele hacer más frío. Ma estacioné junto a la caseta de vigilancia y esperé a que el guardia saliera a preguntarme a dónde iba. Desde la caseta el guardia en cuestión le preguntó a un fulanito con el que platicaba que yo qué esperaba. Muy atento el fulanito le dijo: "pues espera aque usted vaya a preguntarle qué se le ofrece, ¿no?" Y desde adentro me grita, "oiga, ¿qué busca?" "Vengo a..." "No, párese aquí" y me hizo una seña indicándome un espacio muy ancho, por lo que yo entendí que debía mover mi coche y pararme más pegada a la caseta. Giré a la derecha, avancé, giré a la izquierda el volante y retrocedí, me enderecé, volví a avanzar y retroceder hasta que mi coche estuvo lo más pegado posible a la ventanilla. Me asomé por la ventana y le dije: "Vengo a..." "Que no, que se baje y que se pare aquí". Me bajé, me paré frente a él y en eso suena su teléfono y se pone a platicar dejándome allí parada en medio del frío, así que corrí y me regresé al coche. El guardia colgó el teléfono: "¿Qué hace? ¿Por qué se va? Necesito verla, póngase aquí" "Pos a ver a qué horas, ¿no? Hace frío y usted allí me tiene parada, como está usted muy calientito..." "¿Qué necesita?" "Vengo a dejarle unos tapetes para teclado a don Zutano de tal" "A pos no se va a poder" "¿Por qué?" "Porque el señor ya se fue a su casa" "Bueno, me mandaron a dejarlos en el almacén, no importa quién les de entrada" Total ya me indicó cómo y con quién ir a dejar las cosas. Se tradaron muchísimo en recoger las cosas y luego dieron mil vueltas con los papeles administrativos que les llevé y lo único que le pedí al muchacho que me recibió es que me regresara una hojita azul con un sello y una firma de recibido. Dicho sea de paso fue lo único que no me regresó. Al salir le pedí al guardia mi hojita porque el muchacho me había dicho que él me la daba, pero el guardia me dijo que si no me la habñían dado es porque ellos la necesitaban más que yo. Hmmmm.... Me pregunto si estaré haciendo algo mal...



El día mejoró en cuanto a trato con la gente se refiere, pero la temperatura siguió bastante mal y para rematar me fui a perder a una zona de Monterrey que no sabía que existía y cuando finalmente recuperé mi camino mi coche se apagó en medio de Gonzalitos, más bien Fidel Velázquez que es una de las avenidas más transitadas. Era hora pico, la hora de salida de todos los empleados que regresan a sus casa en San Nicolás. Todo mundo me pitó, me la rayó y me gritoneó. Por su puesto cual es mi costumbre cada que me sucede una Anuyada de ese tipo entré en pánico. Me estaba colapsando dentro del coche sin poder salir porque los coches pasaban super pegadito y no podía abrir la puerta. Entonces un chico que se ve que se estaba dando la divertida de la vida viendo mis caras, se animó a cruzar y me ofreció ayuda (casi a costa de su vida, porque estuvieron a punto de atropellarlo). El chico empujó mi coche y me orilló. Ya ahí me preguntó si se habría calentado el coche y yo toda inteligente conteste: "no sé." Le dije que quizá se le habría acabado el aceite (porque en el tablero todo estaba prendido y mi padre me había advertido que este coche tan viejo necesita aceite a diario). El chico me vio con cara de condesendencia y me explicó que si le faltara aceite se habría calentado. Ok, opción descartada. Entonces le dije: "quizá sea la terminal de la batería, me mandaron con unas pinzas en la bolsa, ¿las quieres?" Esta es la parte en la que Manuelito y Elva agradecen que no hubiera yo dicho algo así como: "traigo dinero en una bolsa y pinzas en la otra, ¿cuál prefieres?" El chico me miró extrañado y le dije que en la mañana y también a mediodía el coche se había quedado sin encender, entonces alguien le había movido a la terminal del menos en la batería y ya había prendido. Nuevamente mirada de ternura y condesendencia en la cara del chico. Barbie Malibú y Barbie Mecánica saben más de automovilismo que yo. El chico me hizo el favor de moverle y mi coche volvió a encender. Cinco minutos después llegué a mi casa sana y salva.



El jueves pasamos medio día tratando de arreglar el coche. Y Crix fue a una entrevista de trabajo para el mismo puesto que el del Tec Milenio, pero en otra empresa. Nos quedamos de ver en casa de Manuelito, pero yo como siempre y mis Anuyadas, me perdí del taller a la casa. Cuando finalmente llegué retomamos el trabajo, pero ya no dio tiempo de hacer muchas vueltas.



El viernes, volvimos a trabajar los cuatro. Toda la familia feliz en el coche. Ya mejoramos nuestra logística porque ya compramos unas canastas en Waldo's (mi más reciente adicción son las tiendas de todoa un mismo precio) y ellas ponemos las mamilas y los pañales, además llevamos las pañaleras cargadas de cobijitas y cambios de ropa. Crix ya mejoró la técnica del cambio de pañal en el asiento trasero, de dar de comer durante los altos, y de salir persiguiendo a los señores de los elotes y las conchitas cada que los vemos en una esquina. Todo pintaba para que fuera un viernes feliz y cerráramos tranquila la semana, pero no contaban con mi astucia. Al dar la vuelta después de recoger unas piezas y llegando casi a la casa de Manuelito un tipo me cerró por la izquierda y yo me pegué más a mi derecha, entonces me le embarré a un carro rojo y yo me asusté cando oí crac, así que salí huyendo porque vi un espejo roto. Después de darle varias vueltas al parque de la colonia me di cuenta de que el espejo que faltaba era el mío. En pleno ataque de risa nos entró la llamada de Manuelito y Crix le explicó la situación de mi ataque de pánico y mi resistencia para volver a la escena del crimen. Eventualmente volví. Y Manuelito se acercó a nosotras con mi espejo en la mano. Él le explicó a Crix que desde el 2000 los coches tienen espejos retráctiles por lo que al carro rojo no le había pasado nada. Fiu, la vi cerca.



Así pues ha transcurrido nuestra nueva vida laboral.



Mi padre sigue diciendo que no debería de llevar a los niños, Myrna dice que no los exponga de oquis y mi madre dice que ni se me ocurra dejarle a los dos a la vez porque se vuelve loca ella sola con los nietos. En fin, a mí me está gustando mucho mi nuevo trabajo.

4 comentarios:

Ana de Alejandro dijo...

Hernando! De la emoción hasta escribo tu nombre completo! Qué padre! Bueno, puesto que no va a haber bautizo, al menos déjame amadrinarla de cariño! O le hacemos una ceremonia de imposición de nombre al estilo antiguo, jajaja... Exótica yo, como siempre! Bueno, hay muchos testigos de que yo siempre dije que iba a ser niña, si no pregúntale a Elva, yo le dije justo esta semana que ya me sospechaba que iba a ser niña! Y cómo le vamos a poner? Felicidades!!!

Akaotome dijo...

El paso siguiente es comprarnos una casa trailer y vivir en el estacionamiento de Wal Mart.

Hernando dijo...

Gracias Anita! Pues si estamos muy muy contentos! El Doctor nos dijo que no habia ninguna duda e incluso nos motro la feminidad de mi hija en todo el explendor que el eco puede mostrar. Justo dos dias antes habiamos decidido que se va a llamar Lucía Catalina (Maru escogio Lucía, yo Catalina).

Hernando dijo...

Por cierto, tu aventura del post WOW! Hasta podriamos hacer la pelicula! Cuando nos vemos?