lunes, abril 02, 2012

Segundo día de vacaciones

Hoy es lunes y por obvias razones no hubo clases. Aún así no le perdoné la vida a mis críos y apenas tuve un segundo para dedicarles me senté a hacer la tarea con ellos. Diego hizo una plana de la O y Santiago escribió los números del 1 al 10 y dibujó sus respectivas bolitas. Francamente no estoy preocupada por el desempeño académico de mis hijos, sobre todo porque están en kinder. Lo que sí me preocupa es que sean unos vagos y por vagos me refiero a que no aprendan y su cerebro no se aproveche todo lo que se podría. Yo nunca necesité que mi madre estuviera a mi lado haciendo la tarea. Como algunos de ustedes sabrán, yo asistí a la primaria en el turno vespertino, de manera que al regresar de la escuela hacíamos la tarea. En la escuela a la que mis hermanos y yo asistimos siempre había tarea del libro de Lecturas. SIEMPRE. Todas las tareas, en el número 1 iba la página del libro de Lecturas que habíamos de leer. En eso era en lo que me ayudaba mi madre. Me hacía leer en silencio la página y luego me tomaba la lectura. Fuera de eso nunca ocupé mayor ayuda. Pero Diego y Santiago son diferentes. Tal vez es la edad o simplemente que son personas diferentes, pero ellos sí ocupan que alguien esté con ellos apurándolos a terminar. Para estas vacaciones, del kinder mandaron kilos y kilos de tarea. En parte está bien porque son muchos días y regresan todos fríos a la escuela. Pienso que de poquito en poquito es mejor.
Por otro lado, Ana me pidió que le llevara comida a mediodía. Pues ahi voy yo, con toda la buena voluntad a pasarme una hora con mi esposa. Al despedirse se le ocurrió pedirme un enorme favor. Me mandó por unas copias que quería entregar el día de hoy en una reunión. Yo me encaminé hacia la copiadora y francamente cometí una imprudencia: me estacioné en un lugar prohibido y prendí las intermitentes pensando más en que no le fueran a dar un golpe que en la infracción que estaba cometiendo. Total, no había terminado de poner el pie en el lugar de las copias cuando escuché el pito de un tránsito sonar con estruendo. Entonces me regresé y le dije que ya iba a moverlo. Sin embargo, como era de esperarse el señor me pidió los papeles del carro y la licencia. Con toda propiedad, le enseñé la documentación y me dijo que esa falta ameritaba grúa. Me caga la rete puta contra madre que para todo quieran llamarle a la grúa. Sí, el carro estaba en un lugar que no debía pero ya. No hay necesidad de levantarlo y llevarlo a ninguna parte. Total, el fulano le habló a la grúa mientras me interrogaba sobre lo que me había impulsado a estacionarme ahí. Hablé con la verdad, le dije que fue de esas veces en que piensas que sí se puede pero que qué se le iba a hacer, que la multa y el corralón eran mi castigo. Total, el tránsito quiso portarse amable y me dijo que no, que no era necesario que se llevaran el carro, que él me escoltaba hasta Tránsito para que pagara la multa. Yo muy inocente le pregunté que de a cuánto iba a ser la multa y él me contestó que de 2 mil pesos. Yo me quise parar de pestañas pero me contuve y le dije que no, que no tenía ese dinero y que ni modo, que ya después veía yo cómo sacar el carro del corralón. Empecé a bajar mis cosas y el mono dijo que se le hacía muy feo dejarme sin carro, en el solazo. Yo le dije que sí, que estaba muy feo el sol pero pos qué le iba a hacer. Y entonces me dijo que me diera la vuelta, que me estacionara para ponerme nada más la multa porque no era onda dejarme sin carro. Yo todavía conciente de mi falta automovilística fui a estacionarme al sitio indicado pero el agente jamás apareció. Eso me dejó aún más intranquila porque me da pendiente de que me vaya a inventar una multa de algo que no hice. Total. Entré en estado de alteración al centro de copiado y el USB donde llevaba el documento que Ana necesita no funcionó. Entonces con toda la angustia del mundo volví a casa. Llego y cuando estaba a punto de regresar a sacar las copias vi el recado que decía que hoy no habría reunión por temporada vacacional. En ese momento sentí un instinto asesino que por fortuna controlé. Casi me meto en un problemón por una copias que ni son urgentes!!!!
En fin, para los que me conocen saben que soy extremadamente ansiosa y que un evento así mueve los platos de mis balanzas y me hace desconcentrarme de una manera asombrosa. Así que comprenderán que después del incidente con el tránsito me sucedieron cosas como acelerar en reversa cuando quería simplemente avanzar y chocar contra un puesto de tortas. Por fortuna, mi sentido del equilibrio lo recupero con Ana aunque cabe admitir que en esta ocasión también recurrí a un pan con crema de avellana sabor a cacao con leche. O sea, prácticamente parece que me comí un lonche de Duvalín. Es increíble como esas chingaderas tienen la propiedad de darte la sensación de que todo está bien y todo es felicidad.
En fin, veamos que nueva aventura me acontece mañana.

2 comentarios:

Manuel Tenorio dijo...

Nombre, luego luego te vieron con ojos de "aquí hago mi agosto"

Helga dijo...

No falla, desaparecen/te dejan ir si no les ofreces dinero a la tercer indirecta.