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martes, enero 10, 2012

Parques nuevos.

Esto del nuevo hobbie de mi mujer tiene sus ventajas... bueno, eso es lo que me dice ella para que me emntalice y le baje a la mala leche. La verdad, caminar me encanta. Pasearme y pasar horas caminando por la ciudad, por museos, por centros comerciales, me parece maravilloso. Pero dar vueltas como caballo de molienda alrededor de una pista con números aleatorios y distancias predeterminadas por una cultura en particular me parece un poco pointless, un sinsentido.
Pero soy una buena compañera, y no cejaré en el intento de dar ánimos a mi esposita que ha decidido correr su cinco k imaginario. La ventaja, porque sí las tiene, es que podemos conocer parques nuevos y llevar a los niños a lugares diferentes cada día. aunque sólo son 25 minutitos diarios, es un momento dedicado a nuestros cuerpos, a nuestra salud, a nuestra familia. Incluso, como ella misma lo ha mencionado es un deporte en el que podemos incluír e involucrar a más personas como amig@s y familiares que decidan acompañarnos.
Hoy corrimos en la arboledas de San Nicolás, por Avenida Las Puentes. Allí hay muchas áreas de juegos para los más pequeños, y mucho espacio para correr, caminar, patinar y hasta hacer sentadillas. Además tiene marcas en el piso que indican los metros recorridos. Me pareció un parque muy lindo. Y ya les iré reseñando luego los otros parques.
¿Alguien quiere salir a correr?

domingo, septiembre 05, 2010

Uniendo voluntades

Hoy fuimos a un evento en la nave Lewis dentro del parque Fundidora. Los niños se divirtieron muchísimo. Nosotras más, porque nada hace más felices a las mamis que ver a sus hijos entretenerse en mil actividades distintas que los regresen agotados a casa para dormir.
El parque Fundidora es relindo, de las mejores atracciones que hay en la ciudad:


Foto de familia en el Parque Fundidora, saliendo de Uniendo Voluntades (antes Expo Ayuda). La foto la tomó el Tío Hernando y exigió que pusiéramos el crédito.


Santiago haciendo gala de su talento expresionista.


Santiago, 100% actitud. La parte que más lo divirtió fue la de los 15 locales con caballetes dispuestos para que él experimentara su talento artístico. Diego también hizo de las suyas, pero no quedó constancia gráfica del momento.


Se divirtieron con la cuenta cuentos, que les leyó una historia de la tortuga Franklin a la cual ya conocen gracias al Discovery Kids. Le hicieron muchas preguntas y Sampi exigió que le "leyera" hasta el dibujo de la portada.


Jugando con Lucy. Aquí Sampi hizo gala de su testarudez porque no quiso dejar este puesto hasta que hubo puesto 10 veces las bolitas en cada una de las cien patas de este ciempiés. Diego que ya andaba un poco caleturiento (andaba enfermito) se ofuscó y mandó a volar las canicas del hermano al suelo.

Al final y luego de tanto dulce, todos moríamos de sed. Nuevamente Sampi anduvo un poco protagónico del momento en que tuvo a una niña haciendo fila como por media hora en el bebedero sin dejarla tomar agua. Creo que definitivamente Santiago fue el más divertido durante la primera parte del paseo de hoy.
Al ratito en la segunda parte Mamá Crix les contará el resto del paseo dominical.

martes, noviembre 18, 2008

El rally de los altares

No habíamos posteado nuestro tour por los altares de muerto. Pues en total habremos recorrido 9 lugares donde tenían altares, pero solamente en 6 de esos lugares nos dieron sello por detalles de logística.
Me quedé gratamente impresionada, me gustaron casi todos. Nos divertimos mucho y definitivamente, si estamos aquí para esas fechas, lo volveríamos a hacer.
Al final, llegamos a la meta y nos regalaron dulces regionales y una camisteta.
He aquí la historia gráfica:



sábado, julio 26, 2008

Súper Poderes de Santiago

Todos los súper héroes tienen talentos. Me imagino que si Santiago fuera un súper héroe tendría un súper imán que súper atrajera súper golpes en súper situaciones súper extremas. En pocas palabras, sería EL NIÑO MAGNETO GOLPÍGENO, o sería EL NIÑO IMÁN, o sería EL NIÑO ATRAPAGOLPES, o en resumidas cuentas tendría una pinche suerte para atraer los golpes.

¿A qué viene eso?

Pues resulta que el domingo pasado fuimos a una reunión informal de COMALES que se llevó a cabo en el Parque Fundidora. Antes de que llegaran las chicas, Diego y Santiago estuvieron ocupados en diversas actividades. Se subieron a resbaladeros, a columpios, jugaron con la pelota y recolectaron piedras. Bueno, Diego recolectó piedras.
Luego, a medida que fue llegando la gente, Ana se animó a ir al Oxxo a comprar algunas cosas. Entonces, Diego se quedó jugando en el jardín y Santiago quiso sentarse en la banca de pic nic, pero como no vio nada interesante ahí, ni comida ni bebida, se nefasteó y quiso bajarse, sin embargo, algo sucedió que el aterrizaje de mi pequeño bebé fue aparatoso y doloroso. No sé muy bien cómo se originó la caída, si se atoró, si perdió el equilibrio o simplemente se le olvidó meter las manos. El punto es que cuando lo levanté para ver cómo estaba, lo que parecía un simple raspón fue adquiriendo matices más escandalosos, al extremo que pedí que alguien me llevara al hospital más cercano.
A punto de entrar a Urgencias de un hospital en el centro, me sentí muy extraña, porque el niño iba aparatosamente bañado en sangre y cabe recordar que aun cuando se parezca mucho a mí, no soy la representante legal de él. Afortunadamente, Ana se comunicó con la pediatra de Santiago y le dijo que nos veíamos en otro hospital. Yo me tranquilicé, primero porque ya había llevado a Santiago a ese hospital en otra ocasión y porque su doctora iba a revisarlo.


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El antes



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Claro que cuando llegué a Urgencias de ese hospital, todo mundo me empezó a cuestionar las circunstancias en las cuales había ocurrido el accidente. Santiago estaba sumamente serio, no quería hablar, pero como nos dejaron esperando a que llegara la pediatra, al cabo de unos minutos pidió agua. Le regalaron una botella de 500 ml y a partir de ahí empezó a actuar como si nunca se hubiera caído.
Llegó Ana, llegó la pediatra, y empezaron a hacerle los estudios a Santiago. Por desgracia sí se fracturó un huesito que es el que tenemos "entre ceja y ceja", pero fuera del golpe y del dolor que eso debió provocarle no pasó a mayores. Sin embargo, descubrieron que tenía sinusitis y que debíamos empezar un tratamiento porque eso debía estarle molestando el doble.

Total, cuando salimos del hospital Santiago moría de hambre y me pidió el hot dog que Mami se había comprado. Entonces le di un pedacito de salchicha y apenas la mordió cayó rendido.
Como en las carreras habíamos dejado encargado a Diego, fuimos por él a Fundidora. Cuando vio a Mami lo primero que hizo fue preguntar por Tati (Santiago) y quería despertarlo pero no lo dejamos. Él también cayó rendido apenas avanzamos unas cuadras y despertaron hasta mucho después de haber llegado a casa de la abuela.
Ese fin de semana, la abuela se había ido de campamento con el abuelo a pescar, y cuando le contamos lo ocurrido nada más exclamó: "No las puede uno dejar solas".

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El después

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Al día siguiente, Sampi se despertó adolorido por completo. Mami había dado permiso de que no fuera a la escuela, pero cuando llegamos y vio que Diego se quedaría, gritó: NOOOOOOOOO, MAMÁAAAAAAAAAAA, YEYI, NOOOO. Y se saltó al asiento delantero. Diego, por su lado, señaló la camioneta desde la entrada al kinder y dijo: ¿E Tati? Y como le expliqué la condición en que estaba Santiago a la Miss, ella dijo que si se trataba de darle medicinas y cuidarlo ella lo hacía con gusto, entonces regresé por Santiago y le pregunté: "Sampi, ¿quieres ir con Diego al kinder?" y contestó que sí. Yo estuve todo el día dudando si había sido buena idea dejar a Santiago en el kinder, pero bueno, a lo hecho pecho.
Por fortuna, pese a todo, Santiago está muy bien y continúa corriendo y tropezándose con todo, y yo no dejo de recordarle: Con cuidado, Sampi, no te vayas a romper.

lunes, marzo 24, 2008

Dicen que la gloria está en el cielo...

Pero no es cierto...

El aigronazo

El miércoles pasado cayó en Monterrey un aironazo, un ventarrón que fue catalogado como huracán seco. Bueno, el aire no fue el que cayó, sino más bien Monterrey en pequeños pedacitos. La ciudad se quedó sin luz y a muchas colonias todavía hoy lunes 24 de marzo no les conectaban la luz. En fin, así empezó el receso vacacional... o la ausencia de éste.

La foto fue tomada de Milenio

Los planes

Para este fin de semana pasado teníamos planeado ir a acampar, sí, pero a la playa, pero por uno que otro malentendido en mi trabajo terminamos modificando todo el plan. En realidad, Ana y yo pensábamos vacacionar desde el jueves hasta el domingo, pero todo se arruinó porque yo ingenuamente pensé que mi empresa era católica, apostólica y romana, pero no, resulta que se va a condenar en el infierno porque uno podía tomar los días a cuenta de vacaciones o a discreción y bueno, burocracia. En fin, se suponía que no me iban a dar ningún día de la Semana Santa así que fui a trabajar el jueves y al final del día mi jefe (o uno de ellos), se apiadó de mí y me dijo que estaba bien, que nos veíamos el lunes. Yo salté de alegría y le dije a Ana que nos fuéramos a alcanzar al resto a Tamaulipas, pero se le hizo que era muy aventurado porque no sabíamos las señas exactas, así que nos fuimos a convivir con los amigos. Hicimos una muy hereje carne asada e intentamos jugar Maratón. Como justo el día anterior había caído el ventarrón criminal en Monterrey, no teníamos luz en casa y mis hijos estaban seriamente molestos por la ausencia de televisión. Así que ellos se la pasaron viendo Discovery Kids en la casa donde se llevó a cabo la carne asada.


Diego y los pájaros
El viernes, aún y cuando la luz ya había vuelto, el Cable estaba desconectado, así que desde temprano decidimos llevar a Diego y Santiago a pasear al Parque Fundidora. Al parecer, la inmensa mayoría de la gente que se quedó en Monterrey pensó lo mismo porque no había sombra que no estuviera ocupada por la gente. Santiago se divirtió empujando su carrito de súper y mientras tanto, Diego siguió lentamente cuanto pájaro se le puso enfrente, así que Ana tuvo la brillante idea de ir a la Casa de los loros. Y de verdad sí fue buena idea, porque Diego quería ver uno por uno a cada de los plumíferos animales de la creación.

Los bebés quedaron agotados, y sus mamis también, pero no podíamos dejar pasar la oportunidad de irnos al cine y ver una película acorde a la temática de la sociedad: 10 ooo antes de Cristo, que bueno, ya haré próximamente mi reseña en mi blog.

El día del camping
Pero como Ana se quedó picada con la idea de ir de excursión y dormir en casa de campaña y todo, de pronto me llegó con la novedad que había quedado con algunas mujeres de Comales para ir no sé a donde a media hora de Monterrey. Claro, yo dije, como Monterrey no tiene cuatro puntos cardinales y la mandé a averiguar bien. La idea era ir a Hualahuises y acampar en la Angostura, dijeron. Salimos el sábado ya de tarde, como a las 4 de la tarde, y luego de andar preguntando, terminamos en Las Adjuntas. Nada más nos dio tiempo de armar el campamento porque enseguida oscureció. Algunas se pusieron a asar carne y bombones y Ana y yo tomamos turnos para dormir a los bebés dentro de la casa de campaña que en términos generales les gustó. Luego nos salimos a platicar, ver las estrellas, oír el arullo del río y todas esas cosas. Cuando todas nos metimos a nuestras respectivas casas de campaña, el show empezó porque sospechamos que Diego se indigestó un poquito y estuvo quejándose toda la noche. A las siete de la mañana, después del gorro que estuvo poniendo durante la noche, muy puntual como suele ser, se despertó, pero yo me salí de la tienda y me fui a refugiar a la camioneta. Para colmo de nuestra peculiar suerte, el domingo amaneció haciendo frío y lloviendo, y aunque algunas tenían esperanzas de que se quitaran, el día avanzaba y no se veía que fuera a salir el sol. De tal suerte que decidimos ir a Linares y comprarnos por lo menos una gloria, pero francamente cuando llegamos mejor optamos por emprender el regreso que no se antojaba nada fácil puesto que se esperaba una gran cantidad de gente entrando de vuelta en Monterrey. Para Ana y para mí las cosas fueron fáciles porque en dos horas, a lo sumo tres, estuvimos de vuelta en Monterrey y pudimos bañar a los bebés y prepararles una sopita calientita que se comieron con entusiasmo.


Yo bien sé que la gloria está en el cielo y es de los mortales el consuelo al morir
Dice el bellísimo bolero de José Antonio Méndez y completo yo: Bendito Dios porque al tener you tube en mi cuarto no necesito ir al cielo. En fin, resulta que dentro de las cosas que trajo el viento por fin tenemos compu y con internet y lo que es mejor, tiene tarjeta de sonido, con la cual he podido accesar a uno de mis placeres culposos que es el youtube. Dice Ana que eso equivale a como si me estuviera masturbando y que "esas cosas" las haga mínimamente en privado y cuando ella no me viera. En fin, el punto es que espero no morir de sobredosis de youtube, y espero que Ana no se inicie en estos vergonzosos vicios.
En fin, así fueron nuestras breves pero intensas vacaciones. Ya Ana les contará más detalles.

miércoles, mayo 09, 2007

¡Auxilio!


Este es un grito desesperado. Necesitamos ayuda, ya no puedo más. Me voy a volver más loca de lo que ya estoy. Vivir en esta casa y en esta situación es un infierno. Llevamos desde el sábado en la noche sin poder dormir tranquilas. Fuimos atacadas por un ejército de cucarachas asesinas. Por favor, necesito una casa en la que pueda formar un hogar para Crix y nuestros hijos.

Las cosas sucedieron así... El sábado muy temprano salimos de casa Crix, Santiago, Diego y yo dispuestas a celebrar el cumpleaños de Crix lo mejor posible en un picnic en el Parque Fundidora. Bueno, testigos presenciales les dirán que no fue tan temprano porque en realidad llegamos a la cita hasta las dos de la tarde, pero eso es lo de menos.

Estuvimos en el parque un ratototote como hasta las ocho y media, hora en que nos fuimos con una pareja de amigos y su bebé a ver películas y cenar en casa de él y ella. Fue un día muy tranquilo y muy a gusto. Lamentablemente llegamos a la casa en la que estamos metidas como a eso de las dos de la mañana y ya teníamos mucho sueño y ganas de dormir.

En eso, cuando entramos al cuarto y prendimos la luz de la recámara, las vimos, eran cientos, o quizá miles de hormigas invadiendo nuestro nido de amor, nuestra cama, nuestras sábanas y almohadas. Eso no fue lo peor, lo peor es que sobre la cama también había al menos diez cucarachas enormes y prietas, caminando por todas nuestras cosas. Caminando sobre lo que por falta de disciplina dejamos encima de la cama antes de salir: la ropa recién lavada y los biberones de los niños.

A Crix le faltó poco para agarrar sus cosas y los niños e irse a un hotel. Yo no sabía ni qué hacer. Dimos vueltas y vueltas por la habitación sin atrevernos a mover las cosas. Cabe agregar que las dos les tenemos tanto miedo y asco a las cucarachas que no nos atrevemos a quitarnos la chancla y apachurrarlas por miedo a que contraataquen y se nos suban. A parte estas cucarachas son de las feas que vuelan.

Pasado el primer susto, poco a poco y con mucha cautela jalamos la colcha por las cuatro esquinas, doblándolas hacia el centro y formamos una especie de paquete donde quedaron guardadas todas las cosas que estaban encima de la cama, incluidas las hormigas y las cucarachas. Dejamos todas las luces prendidas e hicimos tanto ruido como nos fue posible para espantar a los bichos. Rociamos lysol (desinfectante) por todas partes y tratamos de dormir. Bueno, más bien yo dormí y Crix se quedó paranoica con los ojos pelones cuidando que a nadie se nos treparan las cucarachas. Aunque nuestros esfuerzos no evitaron que una maldita le pasara por encima a Diego mientras nosotras gritamos y nos trepamos a las sillas. Después de rescatar a Diego hicimos de tripas corazón y empezamos con nuestra venganza, nos decidimos a matarlas a chanclazos y pisotones.

Después de tres días el saldo es de muchas cucarachas muertas, pero el marcador sigue dándoles la razón: cucarachos 3 - humanos 0.

La segunda noche pintaba para ser mejor, pero cuando desperté no pude dejar de notar la hilera de hormigas que decidió que mi pecho era la ruta alterna más divertida para llegar a las moronitas de comida. Tengo una hilera de piquetes que va de mi axila a mi garganta, pasando por debajo de mi booby(lola) derecha.

Si se hiciera un videojuego de esta situación sería algo tan escatológicamente hilarante. Nivel uno: atravesar el patio para llegar a la recámara sin dejarte manchar por los perros y sin pisar minas biológicas. Nivel dos: Entrar al cuarto y matar a la mayor cantidad de arañas, y hormigas que sea posible. Nivel tres: Entrar al baño y atacar a los gérmenes y hongos. Nivel cuatro: En el cuarto de noche combatir y dar pisotones a las cucarachas. Nivel cinco: combatir a todos a la vez para poder volver a salir y rescatar a los bebés y la tortuga. Se presta a unos gráficos muy interesantes. Y hasta podríamos hacerlo interactivo y sacarle un juego de wii en el que piques un botón si lo quieres en modalidad de matamoscas y otro en modo de insecticida.

No, no nos quedamos con los brazos cruzados viendo como el mundo se nos cae encima. Si el perro con diez días de muerto nos sacó de nuestras casillas, las cucarachas en los biberones nos dieron fuerza para buscar un lugar nuevo donde vivir. Ahora estamos como locas deseperadas buscando departamentos y si la vida nos alcanza muy pronto viviremos en un nuevo lugar.

Por cierto, si saben de departamentos económicos con dos recámaras, estufa y boiler, nos avisan porque ya queremos una casa nueva.

miércoles, febrero 21, 2007

Sí, pero no


Sí, pero no. O sí, pero no así. Hace un año y un mes o dos, cuando Diego y Santiago aún eran proyecto sin fecha específica, Crix tuvo una fuerte discusión con su familia. Los motivos son lo de menos, pero como siempre salió a relucir que Crix es lesbiana y vive conmigo. Crix decía que tenían que aceptarla a ella, tal cual, y también su relación conmigo. Les pidió a sus difuntos padres que eran casi unos santos que la aceptaran ya que pronto tendría hijos. Los papás enviaron de regreso (puesto que la discusión fue vía e-mail) un mail diciendo cosas contradictorias y confusas como que a) sí la querían y aceptaban, pero b) esi bi significaba que en las fiestas la quisieran sentada con ellos en la misma mesa y que c) respetaban la decisión de tener hijos, pero d) no querían que les endosaran niños a ellos que ya habían criado tres y no necesitaban más.

Un par de mails luego, vinimos a Monterrey y con un intercambio más de opiniones dejaron de hablarse. Luego en el terrible incendio del 19 de julio se acabaron las esperanzas de cualquier reconciliación.

Ahora que está de moda el caso Castrillón y que sigue en boga el caso Santoy (además de cuestionarnos qué tan bueno es vivir en Cumbres) nos ponemos a pensar que hay cosas peores que tener hijos gay e hijas lesbianas. Pero el punto viene a que recién que Santoy desparramó a esos niños por toda su casa, Rous (que es una amiga nuestra del DF) se cuestionaba si no sería una gran vergüenza como padre o madre tener un hijo asesino. Rous trabaja en un consultorio médico y le participó sus dudas a uno de los doctores. Él le dijo a Rous que se equivocaba, que a los hijos hay que quererlos siempre y sin condiciones, que cuando cometen un error hay que quererlos más. Luego vino la anécdota motivacional donde le contó que en un pueblo del África a cada niño le componen una canción al nacer. Toda la aldea se junta y le cantan la canción en su cumpleaños y en las celebraciones especiales, pero sobre todo se la cantan cuando comete un acto violento como robar o matar, para que la persona se de cuenta de que se le ama a pesar de todo. De que tiene un hogar donde se le valora como la persona valiosa que es, sin condiciones sin desvalorizarlo ni avergonzarse de él por los actos violentos que haya cometido.

Hace unos días vi en TVAzteca una plática sobre Ángeles, la conductora era escéptica sobre su existencia y como para demostrar que no existen preguntó: "¿Y los ladrones, violadores y asesinos tienen un Ángel de la Guarda?" El "especialista" dijo que sí, y que en especial ellos ya que necesitan más amor y ayuda para guiarlos por el "buen camino". El disclaimer para justificar que sus ángeles no eviten que hagan daño a terceros es que como quiera existe el libre albedrío y el asesino puede elegir no escuchar el buen consejo que se le da.

Lo que me pareció interesante de esa discusión fue el hecho de recalcar que una persona "mala" necesita más amor, y que las personas cercanas a ellas, o afectadas por ellas necesitan más amor, para poder comprender y perdonar sus actos.


¿Qué hago yo a estas alturas de la vida comparándome con asesinos? ¿Estoy diciendo que ser lesbiana es malo, o simplemente un poco menos peor? No, nada de eso. Hablo de que no siempre somos, ni hacemos lo que se espera de nosotros. A veces podemos decepcionar a las personas por nuestros actos o nuestars elecciones de vida, a veces no podemos evitar lo que somos. Esto viene a que estamos acostumbrados a condicionar nuestro amor, a sólo darlo a cambio de un buen comportamiento y no querer a quien nos da la contra. El típico mijito-si-no-tienes-10-en-todas-las-materias-no-me-vas-a-ver-orgulloso-de-ser-tu-padre. Todo esto me ha puesto a pensar que no siempre decimos SÍ pensando en decir sí. Creo que al decir sí debería ser en realidad sí y no un sí a medias y con condiciones. Sí te acepto, pero no te beses dealnte mío porque a) qué asco, b) qué pena que me vean contigo mientras besas a tu pareja y piensen que soy como tu, c) qué miedo que digan que soy así, y/o d) ¿cómo explico que sí te acepto como eres pero no soy como tu y quién me va a creer? Por su puesto no creo que sea lo mismo ser lesbiana que asesina y por eso no entiendo por qué produce tanto miedo.

Un sábado de enero, fuimos Crix y yo con los niños al Parque Fundidora porque Olivia (una coahuilense que conocimos en el DF) vive ahora en Monterrey y nos tomó unas fotos. Como era sábado y los sábados checo tarjeta con mi comadre Myrna y mis ahijados, los invité a ir. Realmente nos la pasamos muy bien. Compramos pollo frito y nos lo comimos en una banca de picnic junto a los juegos para que Dany, Fer y Ana Paola jugaran, brincaran y saltaran todo lo que quisieran. Recorrimos el parque y posamos para las fotos. Nosotras le pedimos a Myrna que nos tomara unas con la cámara que nos prestó Stella para ponerlas en el blog. Y estuvimos gozando de lo lindo.

Sin embargo, en una de las fotos Oli nos pidió que nos besáramos. Myrna y yo ya habíamos tenido una conversación al respecto hace cuatro años cuando Crix y yo comenzábamos nuestra relación. Myrna me dijo: "Ana, yo sí te acepto, pero sí te pìdo que no te beses delante de los niños porque son muy chiquitos para entenderlo." Por supuesto, he respetado su petición en la medida de lo posible, así que le avisé que nos íbamos a besar para que tomara las medidas que considerara pertinentes.

Myrna mandó a los niños a jugar a otro lado mientras nosotras nos dábamos el dichoso beos. Daniel tiene 6 años y Fernanda casi 8. Yo creo que si Myrna les explicara con naturalidad la relación entre Crix y yo, los niños tomarían como algo normal y no algo de lo que hay que esconderse. Yo recuerdo que cuando yo era pequeña mis abuelas no me dejaban ver los besos en las novelas y por eso me daban más morbo y curiosidad. Ella dice que cuando estén más grandes les va a explicar, yo opino que entre más tiempo pase más difíciles y complicadas serán las explicaciones. En fin, no son mis hijos y no me puedo imponer. Tampoco se me haría justo dejar de verlos por un berrinche sobre cómo educarlos.

Los niños, como era de esperar voltearon a vernos todo lo que pudieron a pesar de los esfuerzos de u madre por evitarlo. Aquí me surgen dudas: ¿Cuánta más gente nos va a aceptar "sí, pero no así"? ¿Qué condiciones nos van a poner el resto de nuestros amigos bugas con sus hijos ahora que todo mundo de nuestra edad se está reproduciendo? ¿Será que yo me debo poner en elo mismo plan y pedirle a todos los heterosexuales que conozco que no se besen delante de mis hijos? ¿Es que acaso yo no tengo el mismo derecho a decir "sí te acepto aunque seas buga, pero no así porque qué asco"? ¿Me tengo que seguir aguantando a que sí me acepten, pero no en la misma mesa? ¿Tengo que seguir aceptando que me comparen con pederastas, asesinos, psicópatas, delincuentes, violadores, criminales, etcétera para que entonces digan "ay, ser lesbiana no es tan malo"? Finalmente, ¿tengo que tolerar que mis hijos crezcan viendo como mandan a jugar lejos a otros niños cada vez que sus madres se atrevan a expresarse el más genuino y auténtico amor?