lunes, octubre 19, 2015

Vida gringa .- La venta de Chocolates

La vida no es del todo como en los programas y caricaturas de Disney, pero se le parece bastante. Antes de venirnos a El Paso, les dijimos a Diego y Santiago que las escuelas eran como las de la tele, con casilleros y todo. La verdad es que falló nuestra expectativa, porque los casilleros son para middle school y no elementary. De ahí en fuera, todo ha sido muy similar a lo que ellos esperaban de acuerdo con lo que veían en Nick y Disney Channel. Las maestras son lindas, hay una persona "cuidapasillos" que no los deja correr en los pasillos, hay un coach y la escuela tiene biblioteca, comedor (con todo y charolas), "parque" (playground o área de juegos que mis hijos insisten en llamar "el parque"), salón de música y enfermería.
Por eso, para ellos no fue de extrañar que un día les pidieran vender dulces y chocolates. "Se hace igual que en las caricaturas, mami, vas casa por casa y casi se venden solos," me dijo Santiago para convencerme. Resulta que la escuela necesita fondos para poder pagar así paseos y demás actividades, y su solución fue poner a vender dulces y chocolates a lxs niñxs. La caja traía 60 piezas de $1 cada una. Yo me infarté pensando de dónde iba yo a scar $120 dólares para pagar el contenido de dos cajas (una por cada hijo). La maestra tuvo el buen tino de decirme que solo tendrían que, "si querían," vender una. Eso hizo mi vida más sencilla.
Ya me veía yo, a mil grados bajo el sol, por la tarde recorriendo casa por casa, acompañando a mis hijos, para poder vender los chocolates. Sin embargo, la primera tarde que les dieron la caja, mientras hacían su tarea en la biblioteca, una chica se les acercó y en inglés les preguntó si vendían chocolates. Mis hijos con cara de what, ella señalando la caja. Ya salió Criseida al quite a interpretar entre ellxs y consolidar la transacción. Resulta que los chocolates estos sí se venden solos!!! La gente (local) reconoce la caja, saben que son para recaudar fondos, y solo preguntan para qué y compran muchos. Ella de una sola se llevó diez.
Así, en tan sólo dos días mis hijos vendieron todos sus chocolates y no hubo forma de que les hiciera yo entender lo "difícil" que resulta recaudar fondos y ganar dinero en el mercado neoliberal. Para ellos todo se resuelve con su bonita cara, una sonrisa y ni si quiera ocupan entender a la otra persona.

1 comentario:

LUZ GARIBAY dijo...

Pues si su hermosa cara y su sonrisa es suficiente. Que buena historia Ana me encanta saber en que van en esta su nueva vida. besos a todes.