martes, agosto 01, 2006

MI mujer


No escribí ayer porque el fin de semana fuimos a una encerrona feminista en San Francisco Tepojaco y quedamos suspendidas en el tiempo. En la encerrona se trataron muchos muchos muchos temas, entre los cuales destaca el socialismo, anarquismo, feminismo, matriaje, patriarcado, zapatismo, lesbianismo, etc, etc, etc. Esta encerrona tenía por principal objetivo conocer las diferentes definiciones y posturas de aquellos que en la actualidad coinciden con estas propuestas sociales. Nosotras ìbamos con la intención de aprender, aunque tenemos nociones de algunas de las cosas.

La encerrona tuvo cosas positivas, en principio de cuentas la mayoría de las que fuimos eramos lesbianas y tuvimos la oportunidad de explicarles a las heterosexuales algunas particularidades sobre el lesbianismo y demás, aún así, no falta la típica buga arrogante que piensa que por ser buga está bien buena y cualquier lesbiana le va a hacer caso.

Pero bueno, una de las cosas que más se discutieron fueron los aspectos referentes al patriarcado y la sociedad falocéntrica y heteropatriarcal. En pocas palabras de la heterosexualidad obligada como parte fundamental de un sistema económico y la construcción de familia que tenemos a partir de esto. O sea que gracias al capitalismo y al neoliberalismo, las minorías sexuales somo relegadas y pasadas a segundo término porque amenazamos, no a las conciencias puritanas, no a Dios nuestro señor sino al mismísimo sistema que nos sustenta. Las más radicales piensan en términos de que como la importancia de la propiedad viene del capitalismo y en nuestros días, la familia es una más de nuestras propiedades, la monogamia no es más que uno de los controles que nos impone el capitalismo y a huevo asegura nuestro patrimonio, nuestra propiedad privada, de manera que decir "ésta es mi mujer", "estos son mis hijos" es una réplica del patriarcado y del sistema político económico. Dentro de esta misma línea de pensamiento, el matrimonio y el hecho de que socialmente no esté bien visto tener más de una pareja sexual o amorosa, es una doctrina más política que moral. Así que, en otras palabras, yo no tendría por qué esperar que Ana me fuera fiel, pero tampoco que ande del tingo al tango, sino que haciendo un consenso, ella pueda ir libremente a buscar lo que más necesite. Y bueno, en la teoría suena hermoso, pero en la práctica cómo se hace para lidiar con todas las implicaciones psicológicas.

En medio de la encerrona, fuimos a la Bodega Aurrerá más cercana y yo, tomando en cosideración que Ana querría picar algo entre choro y choro, dije: "voy a llevar esto para mi mujer" y tomé unas Barritas Marinela. Unas chavas se acercaron y me preguntaron: "¿Cómo le dices a Ana? ¿Novia? ¿Pareja?" Y yo les contesté: "La considero mi esposa, la única razón por la cual no nos hemos casado es porque no hay figura jurídica, es mi mujer, cómo no". Lógicamente, esto les pareció un pensamiento de derecha y no de izquierda y el hecho de ser parte de una minoría por ser mujer, luego lesbiana y luego morena, debería inscribirme inmediatamente a los movimientos de izquierda revolucionaria, sino al zapatismo, por lo menos ser adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Yo estoy de acuerdo en una cosa, en que debemos hacer una revisión de cómo hemos estado llevando nuestras sociedades en la actualidad. Yo no sé si el matrimonio, la pareja y los hijos sean parte de una visión de vida egoísta y de absoluto deseo de la posesión, lo que sí sé es que debería poderse incluir estas minorías en un sistema de protección. Yo quiero un mundo mejor y si alguien me dice "aquí está la ley que validará tu unión y te dará personalidad jurídica en el caso de tus hijos", de inmediato me integro y firmo cualquier papelito, aunque me tachen de estar en favor de la propiedad privada. ¿Por qué? Porque antes de una renovación total de valores y de cambiar radicalmente una forma de vida, debemos apostarle a las pequeñas conquistas, alejarnos de la postura de "o todo o nada" y permitir uno que otro cambio, sólo así se va a poder dar pasos, de lo contrario vamos a negar cosas que ni siquieran forman parte de los imaginarios. Referirme a Ana como mi mujer tal vez es una réplica de un modelo de vida que nos ha negado y castrado a los homosexuales y lesbianas, pero adoptarnos al sistema momentáneamente podría darnos la visibilidad y fuerza y presencia necesarias para por lo menos formar parte de una sociedad que ya madurarará tarde, nunca y mal.

1 comentario:

Elva Ocañas dijo...

Me parece lógico tu proceder. De hecho historicamente a través de tratados es como las "minorías" han tomado más fuerza, una vez que se otorga un derecho a un grupo, lo más dificil es quitárselo.
También por lo visto existe un puritanismo de izquierda. El puritanismo es una reacción muy interesante que involucra miedo, miedo de contagio.
Qué triste que los valores que hayan tomado algunas personas que se dicen de izquierda, sean los que menos cuesta trabajo llevar a cabo. La fidelidad que ustedes dos se tienen es muy respetable porque no es facil, requiere de disciplina y de amor.
El esfuerzo al final se ve recompensado, en este caso con una familia sólida y feliz.