martes, octubre 20, 2015

Yo soy lesbiana... y soy madre

Yo soy lesbiana. Soy lesbiana con hijos. Soy lesbiana madre.  Soy lesbiana política. Me asumí lesbiana, no sólo porque me supe enamorada de una mujer, sino porque asumí que no deseaba ser una cuerpa disponible a la heterosexualidad obligatoria. Me asumí lesbiana queriendo construir relaciones diferentes con otras mujeres, de forma sororaria, accesible, desde el empoderamiento que da el reconocerse a una misma vulnerable y vulnerabilizable, pero acompañada en la fuerza de muchas recorriendo el mismo camino que yo.
Yo soy lesbiana. Soy lesbiana mientras hago el desayuno, mientras llevo a mis hijos a la escuela y cuando me subo al autobús. Soy lesbiana todo el tiempo, no se me quita. Es una identidad que yo elegí. Sí, así es, yo elijo llamarme lesbiana, no soy lo que otras personas quieren que sea, ni lo que esperan de mi. Yo me nombro, yo me elijo. 
Soy lesbiana y soy madre. Participo en la crianza de Diego y Santiago, junto a Criseida cada día, todos los días. Tuve el privilegio de gestarlos y por ello la ley me concedió por muchos años un estatus de "ser más madre" que su "otra" madre. Soy lesbiana y no puedo separarlo de ser madre porque me atrevo a ejercer una maternidad que a muchas personas les ofende, les cuestiona y les explota sus limitados pensamientos.
Como lesbiana y madre, cada día necesito pensar estrategias de supervivencia y adaptación que muchas otras madres quizá no imaginen. Las dos somos igualmente madres, ninguna es más madre que la otra. Todos esos años que la ley decía que Criseida no era "tan" madre como yo, sus hijos aprendieron a llamarla "mamá" y a mi "mami", para que cuando la gente tuviera duda y preguntara "¿quién es tu mamá?" la señalaran sin dudarlo a ella. 
Ayer, un día como cualquiera, descubrí que en DF hay una jueza nueva que no está al día con toda la lucha que nuestras familias han tenido que efectuar. Una persona a la que no le convence que se haga un reconocimiento de hijx y se elija en qué orden deben ir los apellidos de ellas. Para la jueza, una de las dos es "más" madre que la otra. Para ella es cuestión de interpretación de un código, para nosotras es cuestión de seguridad de nuestras familias. Somos personas, vivas, sintientes, palpables. No somos un papel en el registro civil. ella puede decidir que como es muy complicado y no aceptan su disposición, mejor ya no se hagan reconocimientos. Y así, de un plumazo y carpetazo pone punto final a la seguridad de cientos de familias que están en una condición como la nuestra (en la que los hijxs nacieron fuera del matrimonio y no pudieron ser registrados con los apellidos de ambas desde el inicio). Aún está pendiente hasta mañana qué decisión tomará, si se seguirán haciendo o no los reconocimientos (logrados desde el 20 de agosto de 2013) y qué acuerdos se tomarán con respecto al orden de los apellidos.
Yo soy lesbiana y contrario a la mayoría de las madres heterosexuales, necesito pensar cada día en estrategias para que el patriarcado no lastime a mi familia. Por eso me enuncio, por eso me visiblizo, por so lucho y por eso existe este blog. 

2 comentarios:

Itzel Benítez Arcos dijo...

Las admiro, siempre.

Xana dijo...

Triste que unes tengan que demostrar y pensar día a día lo que otres damos por hecho sólo por decidir ejercer su derecho de ser quien se quiera ser sin pensar un poquito en que para los hijos lo importante no es la orientación sexualidad sino moral de los padres y la moral no la define la heterosexualidad.