lunes, abril 29, 2013

La ley está de parte de los hombres hasta el final

Hoy fuimos al Registro Civil para ponerles mi apellido a Diego y Santiago. Ya teníamos los papeles listos, la cita programada y todo. Llenamos la solicitud y pusimos cómo es que debería quedar el nombre completo de ambos. Le entregamos todo al registrador y éste con todo convencimiento preguntó quién era la madre biológica. Ana contestó que ella, aunque en realidad eso debería ser lo de menos. Nos dijo que el apellido de Ana tendría que quedar en segundo término porque era la madre biológica. Obviamente no nos metimos en los vericuetos de explicarles que eso no se nos hacía un argumento ni viable, ni válido, ni comprensible porque para empezar la biología no determina nada. En nuestro caso, no queremos llevar los trámites, ni los juicios, suponiendo la supremacía biológica porque pensamos que el caldo saldría más caro que las albóndigas. Bajo esa lógica, Diego tendría que llevar el apellido de Ana en segundo término y Santiago el mío, lo cual es completamente absurdo. Aunado a que si decido embarazarme yo, esos hijos llevarían mi apellido en segundo término y crearía diferencias jurídicas entre Diego y Santiago y el resto de nuestros hijos.
El juez dijo que comprendía e incluso estaba de acuerdo con nuestro caso pero que desgraciadamente la reforma decía que los padres gays sí pueden escoger el orden de los apellidos pero las madres lesbianas no. Yo no daba crédito a que existiera un documento que dijera tal cosa. O sea que si fuéramos hombres ¡hoy mismo habríamos salido con nuestros hijos con el apellido en el orden que hubiéramos querido! 
Al final, nos mandó a que interpusiéramos no sé qué recurso legal en un juzgado de lo familiar, porque solo así ellos podían hacer una excepción. Entiendo que podríamos optar por hacer como dice el Registro Civil, pero no es nuestro deseo y no es justo que los hombres puedan decidir el orden y las mujeres no. Es absurdo. Esta situación es sumamente desgastante. No es posible que tengamos que gastar tanto tiempo y dinero por pequeños detalles como que hay una ley para las mujeres y otra para los hombres en un país en el que se supone que todos somos iguales ante la ley. No soy el padre, no quiero las responsabilidades de un padre, quiero las obligaciones y derechos de lo que soy: la otra madre de los niños. El hecho de no haber parido no me obliga ni a más ni a menos. Además que la ley ya les debe bastantito a Diego y Santiago en estos 6 años como para que aparte una consideración estúpida venga y les cambie por completo la identidad. Digo, ya suficiente es que a los 6 años, edad en la ya saben cómo se llaman, cómo se apellidan, haya que explicarles el hecho de que debe modificarse uno de los apellidos como para que sea el primero que es con el que se han identificado toda la vida. Me encabrona toda la situación porque en 2010 se nos escuchó pero se nos escuchó a medias. Me enoja porque nuestras autoridades nos hacen gastar más dinero a nosotras, las lesbianas, las que ganamos menos por ser mujeres y por ser lesbianas. Ustedes dirán "pero pa qué tanto escándalo, total, póngale el apellido como dicen los del Registro Civil y quítense de problemas", pero es que no puedo creer que hasta en la diversidad, hasta en los derechos de gays y lesbianas, sigamos siendo ciudadanas de segunda clase.
En fin, seguimos con la telenovela. Apenas inicia lo bueno.
Y ya saben, si simpatizan con nuestra causa y quieren colaborar, he aquí el link de PayPal.

5 comentarios:

cecilia dijo...

Me parece que lo que narran sólo demuestra que en este país sigue existiendo la inequidad. ¡Es algo absurdo! Ni la ley es igual, muy cierto, lo que se dice sobre la aplicación de la ley es una mentirota.

Oigan, ya las había entrevistado en alguna ocasión, en un programa LGBT de radio que se llama "dancefloor". ¿Me concederían una nueva entrevista para el 9 de mayo, en el cuasi marco del día de las madres? Me encantaría. Mientras tanto, saludos solidarios :)

Cecilia Juárez
353935@gmail.com

Anónimo dijo...

Una felicitación a las dos mamás y alos pequeños. Actualmente me encuentro trabajando el tema de las familias homoparentales en México, es una investigación de doctorado. Les agradecería mucho me dejen entrar en contacto con ustedes. Les dejo mi correo schere_zada@hotmail.com mi nombre es Scherezada. Gracias

encantada dijo...

No doy crédito... ¿Los gays sí y las lesbianas no? ¡¡Es el colmo de los colmos!!

A mí me parece bien que sigan luchando, a pesar del desgaste. No se trata del orden de los apellidos... ¡¡se trata de mucho más!!

Ánimo :D

ALexis Cárdenas dijo...

Hola nos sirve mucho su información.

Y cómo les fue a DIego y a Santiago en sus inicios en la escuela, en cuanto a decir que tienen dos mamás, inscribirlos, con sus compañeros y las mamás de estos? Etc. Cómo lo manejaron?

Saben que pasa fuera del país, es decir, cuando viajan, y cuando los hijos (as) tienen los apellidos de ambas madres, cómo se maneja legalmente?

Gracias

Anónimo dijo...

en Coahuila pueden registrarlos como gusten y sin problema (claro , hasta donde sé...)
saludos!