lunes, julio 30, 2012

Ana anda de gira: Día 3

Me desperté muy temprano, antes de que sonara la alarma del despertador, pero decidí esperar hasta que el reloj me reclamara. Salí de la cama con entusiasmo y me bañé con placer. Creo que la cama y el baño hacen por si mismos que valga la pena el viaje, pero no creo que eso le gustaría escuchar a la embajada. Me dispuse a tallar cada milimetro de piel y dejar que corriera sobre la misma el agua cálida de la tupida regadera. No me tardé mucho, de hecho fui más rápida de lo que me hubiera gustado. Luego me vestí, me peiné y hastame maquillé porque hoy decidí no salir a la calle con cara de espanto como ayer. Bajé a desayunar a las 8:40 am. La cita era en una habitación del hotel a las 9:20 am, por lo que disponía de tiempo para disfrutar mi desayuno caliente.
A las 9:15 am subí nuevamente a mi habitación a dejar en el refri un panecillo para comerlo como cena. Al salir de la habitación entré al elevador que está justo al frente de mi puerta. Se cerraron las puertas y en eso comenzó a sonar una alerta junto con una tranquila voz de mujer instruyéndonos a abandonar el elevador y proceder a la escalera más cercana para evacuar el edificio ya que se había detectado una emergencia relacionada con fuego.
Mi vida pasó frente a mis ojos. Yo estaba encerrada en el elevador. Se abrió entonces solito en el piso 10 y salí corriendo hasta la escalera. Allí me topé con una familia que tranquilamente bajaba por la escalera de incendios como si fuera cosa de todos los días. Bendita educación gringa que los prepara para esto. Decidí calmarme, después de todo en la bolsa llevaba mi pasaporte, la visa y algo de dinero. En el peor de los casos habría conservado lo más importante (mi vida, sobre todo). Llegué finalmente al lobby y enontré a toda la gente desayunando en santa paz. Un seños nos vio cara de preocupados a los que íabmos saliendo de la escalera y nos informó, casi burlándose que había sido una falsa alarma.
Pero ya era tarde para la cita. Tuve que esperar de nuevo al elevador y en lo que llegué al lugar donde era la reunión, entré tardísimo. Fui la última y ellos al parecer, ni se eneteraron ni escucharon la alarma. Vaya susto, al menos no soy cardiaca.
La primera reunión fue para conocer mejor el programa y a los integrantes del mismo. Aún no llega nuestro compañero de Guadalajara porque gracias a algunos problemas de la aerolinea no ha podido salir de allá. Somos dos lesbianas y 5 gays de los cuales hay 4.
Lizeth es de Juárez, activista independiente que en horas laborales se dedica principalmente a los derechos de los migrantes y en horas libres a la visibilidad de la comunidad LGBT.
Miguel es de Tijuana, pero reside en el DF, el pertenece a una red que se dedica a trabajar con jóvenes y principalmente tratan de prevenir el VIH.
Gabriel, del DF, es periodista. Estudió turismo, pero la vida lo llevó a los caminos de la prensa y ahora tiene un programa de radio con temática gay en el DF. Fue candidato abiertamente gay hace algunos años.
Manuel es creo que de Michoacán, pero vive en el DF hace ya muchos años. Es sociólogo y activista independiente con el proyecto de crear un grupo. Se dedica a la protección de grupos vulnerabilizados y la equidad LGBT.
Iván es un niño de 23 años, es el más chiquito del grupo. Bajo el cobijo del grupo de padres y madres de hijos gays en el DF formó un grupo para jóvenes, muy jóvenes que viven situaciones complicadas por salir del clóset en sus casa. Además toca el violín, lo cual le salvó el pellejo cuando el mismo tuvo que hir de su casa hace algunos años.
Hoy también nos dieron nuestros estipendios, o sea los dineros para pagar comidas, gastos de transporte y hotel.
Luego nos invitaron a comer a un restaurante de comida tipo cajun, o sea de corte sureño. Yo comí un gumbo (que es como una sopa/guisado espesa de animales marinos y verduras), un pescado empanizado, grits (que es como un puré de papa, pero en lugar de papa se hace con maizitos, y además lleva un chile que sabe como el jalapeño) y de postre un pastel de fudge de chocolate con helado encima. No es que sea golosa, es que era una comida en 3 tiempos y así venía todo.
Al terminar, toda la energía se concentró en mi digestión por lo que yo moría de sueño. Pero teníamos otra junta, sobre federalismo.
En esta junta, la primera de muchas, vimos las similitudes y diferenciass entre el sistema norteamericano y el mexicano y cómo se pasan leyes. Vimos que es una gran ventaja que aunque los matrimonios sólo se pueden efectuar en el DF y Quintana Roo, el hecho de que nuestra federación funcione como funciona hace que una vez realizado en un estado debe ser aceptado, validado y respetado en los demás. Lo cual no pasa en USA porque cada estado decide lo que acepta o no.
Finalmente, al terminar la reunión, casi a las 5 pm (estaba programada para terminar a las 4:30), Gabriel y yo decidimos ir de Shopping a Pentagon City. Salimos del hotel a las 6 pm y nos fuimos a explorar. Para mi gusto el centro comercial está grandísimo, lindísimo y carísimo. En realidad no compré nada porque o no se me antojó o no me parecía que valiera la pena el gasto. Así pues, prácticamente me regresé al hotel igual que como llegué, salvo por un calzón de oferta en $2.95. Al menos me sirvió para aprender a usar el metro, el cual se paga al salir.
Llegamos temprano al hotel, como a las 8:30 pm, pero el cansancio no me deja ni pensar, ni ver la tele, ni nada. Más bien es un cólico mortal, pero bueno, ya queda claro el origen de esa horrible melancolía que tenía yo ayer (no se pierdan el post de ando en mis días).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

que pequeño es el mundo, miguel fue mi maestro de psicología social. Mándale un saludo de mi parte por favor. Cintli (de tijuana)

Ana de Alejandro dijo...

:) Claro que sí!