sábado, septiembre 19, 2009

Corazón Vernáculo

Hay días que me pongo vernácula y churrigueresca, lo cual, mis buenos entendedores, sabrán que de plano significa que me pongo típica y muy mexicanamente "naca". En fin, que me pongo a escuchar esa estación de cumbias, bandas, reguetones, salsas, viejitas setenteras y malos, más bien pésimos chistes sexistas, heterodominantes y homofóbicos: la Banda 93.3. Me reanima un poco y me permite mover el esqueleto, el cual sigue pesando lo mismo, pero al cual se le ha ido pegando más músculo y ha dejado escurrir un poquito de grasita, no mucha, la música barata y popular tampoco hace milagros. Sí he bajado un poquitín de peso, ya me preguntaron en mi trabajo si mi hobby es vomitar después de comer, obvio no, con la crisis una no está para desperdiciar comida, la dieta es dar de comer a los hijos y ver qué sobra después, nunca falla! En fin, que me desvío...
El caso es que hay días que amanezco más vernácula que otros y me pongo a escuchar la 93.3, porque el AW decide enlazarse con las noticias de multimedios y me suspenden el concierto de música viejita de Rafael, Julio Iglesias, José José y Rocío Jurado a la cuál soy semiadicta. Me la paso escuchando música romántica y lo que sea que haya existido antes de que el pop se volviera pop y se convirtiera en el mainstream musical. Lo simpático es que yo no hubiera esperado encontrarme en la estación de cumbias canciones clásicas como la de Jeanette de "Por qué te vas?" y sin embargo, ahi estaba como esperándome.
Aceptémoslo, por muchos 100mgs de Lamotrigina al día que me tome sigo más deprimida que una cuenca, pero no importa, soy disciplinada en las cosas que me importan así que sigo haciendo sin falta mis 20 minutos de ejercicio al día (con 100 sentadillas incluidas) que me permitan producir suficientes "hormonas de la felicidad" en condiciones de memoria normales recordaría cuáles son las cositas que se generan en el cerebro, y las personas que platican conmigo saben que sí sé cómo se llaman (las sustancias liberadas y también las personas!), pero ahora mismo todo se me escapa de la memoria y le volveré a echar la culpa al estrés. Así pues, tras esta run-on sentence, estábamos por aceptar que ando depre, pero con mucho ánimo de reponerme, aunque lo último no viene al caso con la música ni el tema de hoy.
El caso es que cuando ando deprosa, me da por buscar paliativos, porque tampoco es caso tirarse a llorar sin un propósito en la vida, hasta para llorar hay que tener un propósito. El mío es inspirarme. Y bueno, me inspiro con el radio y la radio. Y luego pasa que cuando una tiene 30 años pues ya no es la primera vez que se avienta una sobre la cubrecama mullida, con kleenex a la derecha, dulces a la izquierda, el radio encendido sobre la cómoda, media luz, el rimel corrido y la puerta cerrada contra hijos y otros intrusos. Cuando una tiene 30, es que al menos ya ha pasado por 15 años de experiencia en depresiones más o menos intermitentes. Claro, no todo mundo habla de esto y cuando se habla hay quienes lo hacen con más gracia que otras. Creo que yo soy de las otras, pero por eso sí que no me voy a deprimir, que hay cosas más importantes en la vida para hacerlo.
Y sí, entre los paliativos queda entonces la música barata para viajar por los recuerdos. Y hasta aprende una a valorar filosofías tan entrincadas como las de Arjona y Carlos Cuauhtémoc Sánchez. La verdad sería mucha falta de humildad de mi parte no admitir que de TODO mundo puede una aprender algo en la vida, hasta de provida a veces, pero es no lo voy a discutir hoy, ni les voy a contar qué aprendí el fin pasado en el stand de provida en expoayuda. Así pues, cuando me pongo sublime, y me da por apreciar la sabiduría popular escondida tras el autor de grandes obras poéticas como "dime que no" y me da por entender que el gurú Sánchez podría tener algún punto de luz frente a sus ojos (cosa del glaucoma, nada más), me pongo a pensar en las palabras de éste último (no, las del vocho usado no), esas que decían más o menos una idea como esta (que aunque entrecomille no es cita textual): "lo malo de no llegar virgen al matrimonio es que en la cama te acompañan las sobras de todos tus examantes".
A decir verdad, a mi en la cama sólo me acompaña quien me tenga que acompañar en su momento, suficientemente pervert me parecía ya Freud con mis padres y abuelos y árbol genealógico en la cama y hasta mis suegros y demás (la cama de Sampi y Diego se va a poner hot con las mamás lesbianas!!!), como para a toda esa orgía meterle a mis 15 amantes (15 es un buen número, más mítico y ficticio que otra cosa, pero suena tan lindo). Lo que sí, es que aunque durante el sexo no me acuerde ni de mi nombre, cuando sí me acuerdo es cuando ando depre.
Y volvemos a mi corazón vernáculo y churrigueresco. Como soy de por sí barroca mi corazón parece altar chic, de esos con flores de plástico, foquitos, lentejuelas, alfileres, cristos, santos, estampitas, fotos, vasos de agua, veladoras, encaje, peluche, guirnaldas de escarcha y fieltro con tercipelo en la base. Por lo tanto, es de entenderse que un corazón tan sobrecargado esté lleno de recuerditos que se niegan a dejarlo y a la hora de llorar saco el baúl de los recuerdos y vuelvo a llorar por todo. Entonces la música viejita sirve como detergente para lavar las penas, pero no más lavarlas y dejarlas como nuevas porque las muy canijas nunca se desgastan y son reterendidoras, y a parte recompartidas, porque las penas nunca se ponen celosas de las nuevas penas con las que hay que compartir las lágrimas.
Total, que ahora que me pongo a escuchar todo el día canciones como la del reloj que no debe de marcar las horas porque la vida del sujeto en cuestión se va a acabar porque ella se irá para nunca volver y etcétera, o como la de la chica que se va a quedar junto a la estación llorando igual que un niño porque todas las promesas de amor que le juraron se irán con la persona que la deja, no puedo sino acordarme de todas las veces que me sentí así. Cuando yo tenía 20 años juraba y perjuraba que cuando le dedicabas una canción a una persona era para siempre, ahora me doy cuenta de que la canción es para una misma, no para la otra persona, así que el sentimiento refleja el alma de quién la escucha. Una persona que quiero me dijo hace poco que las canciones así son, a veces te recuerdan a más de una persona. Crix y yo tuvimos hace poco una plática en la que nos apenábamos de darnos cuenta de que las mismas canciones nos recordaban a más de una persona.
En fin, que me encanta llorar, y me encanta escuchar el radio y encontrar canciones con las cuáles llorar y me encanta acordarme de las personas por las cuales lloraba antes y que ya no tengo necesidad de llorar y me gusta saber que están bien y que les va bien en la vida. Y me gustaría a veces poder decirles cosas como que no lloro, nomás me acuerdo, no porque quiera volver a ese lugar, sino porque fue tan intenso lo que vivimos que quedará como una marca indeleble que ni todas las canciones del mundo podrán borrar. Y es lo bonito de estar con alguien que entiende que su mujer está reloca, porque cualquier persona normal diría: "a ver si entendí, me estás diciendo que lloras por tus exes y tu mujer no se altera ni muere de celos?" No, no y no. Seguro no entiendes, porque entenderme es súper complicado. No lloro por mis exes, lloro por lo que lloré cuando lloraba entonces. Y no, mi mujer es muy inteligente como para ser celosa.
Así pues voy a poner tres canciones a ver si cada cuál adivina cuál es (era) la suya. ;)


Y bueno se que será de mal gusto no poner las mejores versiones, pero la compu en la que estoy me dice: "Hola, tienes JavaScript desactivado o una versión antigua de Adobe Flash Player. Consigue la última versión de Flash Player. ", así que estoy adivinando un poco...

Saludos y felices estancias en cualquier parte del mundo que visiten cuando me lean. :)

5 comentarios:

María y Marina dijo...

¡Hola! Hace un buen rato que no pasaba por tu blog, me da gusto saberte bien y entretenida... aunque sea "llorando".
A mi esa canción de Jeannette de "Porqué te vas" siempre me dió "ñañaras" no sé porqué. Desde el primer día que recuerdo que la escuché como que me hizo estremecer, no sé aún si para bien o para mal. Su voz causa en mi un sentimiento muuuy extraño, igual me fascina que me da miedo...(???) ¿ves? a través del tiempo sigo sin definir lo que me sucede al escuchar la rolita esta. Mientras te escribo delibero si la voy a escuchar o no... jajajaja lo BARROCO hoy lo traigo a tope!!! Pero en fin, te mando muchos saludos de parte de mi Chinita y de nuestras 5 estrellas.

María

Lucky dijo...

A veces aunque hablemos el mismo idioma me cuesta un poquillo enterderte y me da una rabia... Me gusta la canción de Jannet aunque sea un poco triste.

Besitos

Susana Villanueva dijo...

Primera vez que te dejo un comentario, pero ya tengo rato siguiendo el blog. Sigue fascinándome encontrar entradas escritas en una intimidad inteligente, dulce y sensata, por mucho que pienses que no se te entiende ;)

Gracias por un nuevo vistazo a tu vernáculo corazón.

MrH dijo...

...échales un phonazo a los de la 93.3 y se te olvida por completo la depre... ya sea por la risa loca o por la encabronada de tanta guarrada que dicen. Ah eso sí, las cumbias alegran el corazón ¨:P

Un abrazo

Gloria dijo...

¿Tu mujer nunca te ha cantado eso de "tengo celos hasta del pensamiento que pueda recordarte.... a otra persona amada"?