jueves, septiembre 04, 2008

El qué dirán

Como siempre, estaba haciendo otra cosa menos la que tenía que hacer, y me encontré con un artículo de Dolores Juliano publicado en libertadeslaicas.org.mx y que se llama Lesbianismo y roles de género. Y en algún punto habló sobre el famoso "qué dirán".
Debo confesar. No soy una persona a la cual le valga madres la vida, aunque parezca. Así que todo lo que hago previamente me conlleva un fuerte análisis y un ejercicio de autoconvencimiento para por fin tomar una acción.


Yo no era así. En la prepa solía ser una persona desparpajada, deprimida eso sí, pero mi actitud ante el mundo se reducía a una solo frase: I just don't give a fuck. O sea, el mundo podía acabarse en ese segundo y no me preocupaba en lo más mínimo.


Andaba por los pasillos de la escuela con tenis llamativos, de colores poco convencionales. Me ponía camisetas con una cucaracha que decía: TU CUCA MADRE, como la de a continuación:




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Cuando mataron a Colosio, yo llené de carteles el edificio de la escuelacon la frase emblemática: MÉXICO REPUDIA LA VIOLENCIA, porque todavía nos las dábamos de ser un país pacifista sin tanto desmadre de guerrillas ni ajustes de cuentas del narcotráfico.
Pero sucedió de pronto que crecí, y de alguna manera ya no quise seguir siendo "la diferente", y entré en un proceso de seguir las reglas, no molestar a los demás y a vivir en el clóset.
Para mí andar en marchas y andar en eventos lésbicos fue de cierta manera recuperar ese ánimo "rebelde" que tenía yo en la prepa, pero es cierto que me cuesta mucho porque me educaron con un fuerte temor al "qué dirán".
Yo soy una azotada, yo lo llevo hasta su máxima expresión, pero entiendo que rendirle cuentas a este famoso "qué dirán" solo me traerá infelicidad.
Creo que de cierta manera, algunas lesbianas caemos en un absurdo culto al "qué dirán". Digamos que, si ya está bien definido el comportamiento que las mujeres regiomontanas deben observar a lo largo de su vida, pues que el "único defecto" sea nuestra proclividad por las mujeres. Y entonces empezamos con ser perfectas en la escuela, en el trabajo, entre nuestras hermanas, vestir bien, traer carro decente, ahorrar para la vejez, viajar, hacer deporte, interesarse en la cultura, y una serie de cosas que llena perfectamente el perfil de las exigencias de nuestra sociedad. Dice en el artículo, y a su vez es una cita de otra escritora, que: "La sociedad en que vivimos tiene muchos ojos y brazos, que nos vigilan e interfieren en nuestra realidad. Uno de ellos se llama opinión ajena... Fuera de las paredes domésticas, nuestra inserción en una cultura tiene una fuerza inaudita. Para superarla necesitamos discernimiento, no precisamente una dosis de juventud. Mientras no alcanzamos la madurez somos mucho más vulnerables a esta presión".
Y pienso que es cierto. Recuerdo, y no es exageración ni tampoco me enorgullezco, que precisamente en la preparatoria yo le dejé de hablar a una chica que me dijo una locura. Me dijo: "Quiero tener un hijo tuyo". Obviamente no debí tomármelo a pecho, debí actuar, no sé, de cualquier otra forma. Recuerdo que dentro de mí tenía un pensamiento muy cercano a este: La chava no me gusta, no me cae bien, no me gusta lo que dice y aparte es lesbiana... y aparte de todo, aparte de que yo era bastante masculina (o asexual, si prefieren) creí que si me veían con ella el mundo iba a pensar que yo también era lesbiana. Y QUÉ IMPORTABA!!!!! A fin de cuentas resulté lesbiana y a la gente que encarnaba el "qué dirán" en ese entonces me vale y le valgo un cacahuate a estas alturas.
Otra actitud bochornosa de la cual he sido partícipe, es la de no procurar las amistades que, pese a tener buena química, puntos en común y hasta un ideal de vida similar, son feas o "no son bonitas" o como decía la mamá de un amigo "no es gente como uno", donde "uno" es un universo infinito de combinaciones donde generalmente el estatus económico es factor determinante.
Y no sé, tengo mis sospechas de que todo esto es debido a una representación ridícula de lo que era la alta sociedad antes de la burguesía, que es un ánimo (o peor, es una inercia) de vivir en apariencias que no nos permiten valorar a todo ser humano y a la humanidad por sí misma.
Creo que parte del proceso de desestructurar este monstruo de represión que se esconde bajo la cama, es empezar a cuestionar qué cosa del "qué dirán" tiene un verdadero peso en nuestras vidas.
Si Ana y yo nos hubiéramos detenido por el "qué dirán" ciertamente no estaríamos en pareja ni mucho menos tendríamos hijos, pero... ¿quién dice que no podemos ser pareja ni tener hijos?

Y la lista de cosas que se supone no debemos hacer continúa y cae dentro de los terrenos de una moralidad que urge ya se modifique y permita la convivencia de otros modos de vida.

Mientras tanto... pues que digan lo que digan...

6 comentarios:

La Mama de Patito dijo...

Jo !
Aparentemente nada tendria que importarnos, pero la verdad es que pesa muchisimo lo que ese colectivo imaginario piense. No podemos negar que en algunos casos esa opinion si tiene consecuencias graves para la vida de una, como por ejemplo la discriminacion.

Supongo que ese "que diran" es una manera que tiene la raza humana (porque se da a nivel global) de autoregularse o autocontrolarse and such.

Te imaginas un mundo donde a nadie le importara la opinion de los demas ? seria un caos.

Supongo que lo unico que podemos hacer es tratar de adaptarnos y luchar contra nosotras mismas cuando lo que hagamos o seamos no le afecte a nadie y ahi si deba dejar de tener tanto peso la opinion ajena.

Feliz viernes

Akaotome dijo...

Como diría Arturo de Córdova: Eso no tiene la menor importancia

marga dijo...

cuando te das cuenta de que la vida es una sola empezás a c*garte en el qué dirán
(perdón por el exabrupto)

al menos así lo vivo yo, muy a pesar de mi madre :)

salu2

Adrii Sweety dijo...

Tienes muchisisima razon en todo esto que pusiste. Pero lamentablemente desde que nacemos somos educados a que nos importe el "que diran", siempre ya sea sobre moda, status, comportamiento social, reglas, normas y disciplina, todo gira en el mismo entorno y tal y como dice la mama de patito lo que realmente importa es sentirnos bien nosotras mismas y con eso es mas que suficiente, uno no vive para complacer a la sociedad sino para ser feliz como persona tal y como es asi que la opinion de los demas que nos valga un comino, de cualquier forma seas como seas nunca se tiene contenta a toda la gente.

Aqua dijo...

La verdad es que de todo esto lo mas miedo me da es poder educar a nuestro hijo con una mentalidad más abierta y no hacerle lo que nos han hecho a nosotras con cosas como "el que diran" "la culpa" y "todo lo que es socialmente correcto" y que muchas veces no nos deja disfrutra o ser felices por quiza a mucha gente le importe un comino lo que somos, hacemos o vivimos pero en nuestra cabeza estan todas esas ideas de autocensura que nos impiden llegar a una liberación de las opiniones.

Aqua

Anónimo dijo...

Esa frase "no son bonitas", cuantas veces las he oido a lo largo de mi vida, siempre me han dicho que mis amistades "no son gente como uno", por que??? por que no entran en el estereotipo de "gente bonita".......y lo que mas duele es que tu popia madre te lo diga, que aun a pesar de ser su hija no te conozca y no entienda que las apariencias no son importantes si tienes muuuchas cosas en comun que te sientes a gusto con esa persona y por ese que diran perdi al que pudo haber sido el amor de mi vida
Lupita