viernes, diciembre 01, 2006

Las otras familias

Aquí va el artículo de los viernes. Trata sobre una reseña de las pocas tesis sobre maternidad lésbica (y en este caso también gay) que existen en México.

Las otras familias
por Gabriela Granados

(articulo publicado en la ultima edición de la revista Milenio Semanal, Mexico).

Cuando una pareja de mujeres tiene hijos pequeños, la madre biológica suele ser llamada “mamá” y la otra, “mami” o “tía”; pero si la relación se establece cuando los niños son mayores, lo usual es que a la pareja de la madre se le llame sólo por su nombre. Este es uno de los hallazgos de la única investigación sobre maternidad lésbica y paternidad gay en México, a cargo de la antropóloga Angeles Haces, quien concluye -después de haber estudiado también la maternidad y paternidad heterosexual- que no hay muchas diferencias en la manera de criar en ambos casos.
Similares y distintasMadres lesbianas y padres gay igual se preocupan de que sus niños vayan a la escuela y hagan la tarea, dice la integrante del doctorado en antropología del Centro de Estudios e Investigación en Antropología Social, CIESAS; nada más que en la pareja heterosexual los roles están más fijos: se supone que el papá debe hacer ciertas cosas y la mamá otras, y en la pareja homosexual las tareas se reparten conforme a lo que le gusta a cada uno.
La antropóloga afirma incluso que si dos mujeres llevan hijos a la relación, “se ve la misma problemática que entre familas reconstituidas heterosexuales: el que una mamá pueda regañar al hijo de la otra, ponerle límites, horarios”. Y menciona otras similitudes, como los asuntos relacionados con la educación de sus hijos: escuchaba cosas como “ahorita que está pasando de la infancia a la adolescencia está de un genio que nadie lo soporta“ o “va mal en la escuela”... aunque también señala “algún hijo fue el que sacó el diploma de aprovechamiento”.
Por otro lado, dentro de la diversidad de familias que hay actualmente, también existe una distinción: la madre biológica tiende a jugar un papel más fuerte con sus hijos, si la pareja se establece después de que ellos pasan la primera infancia. Como explica Tiffany, hija adolescente de una lesbiana que vive en una ciudad mediana del interior de la República, que se embarazó mediante inseminación artificial cuando tenía otra pareja mujer (y con quien mantienen la amistad): “mi mamá-mamá es la que más toma las decisiones y la que nos dice qué hacer y todo eso, y es como la jefa de la casa; y la otra, pues, si tengo algún problema, ella me da un consejo... también como una mamá”.
Discriminación y agresiones a los hijosA pesar de esta observación, otra inquietud es persistente: ¿los hijos de gays y lesbianas son rechazados y agredidos por otros niños, por ejemplo, en la escuela? Durante la investigación de un mes y medio que se realizó para este reportaje y en la cual se tuvo acceso a entrevistas e información de casi una veintena de parejas con hijos de distintas edades, sí se registraron casos como éste: un niño de nueve años, hijo de una pareja de lesbianas que se muestra públicamente en actividades de la comunidad homosexual, fue llamado por la psicóloga de su escuela por andar divulgando que su mamá iba a “casarse” con su pareja. Después del susto por una expulsión que finalmente no ocurrió, la familia acordó tener más discreción.La petición suele ser que el niño no llegue y le diga a todo mundo “tengo dos mamás” o “tengo dos papás” y solamente se abran a los amigos muy íntimos que, por ejemplo, los visitan en la casa. Por protección: porque las madres y los padres han sufrido discriminación y les inculcan cierta cautela a los hijos, coincide la antropóloga Angeles Haces.Aunque ella relata casos como el de una pareja de mujeres cuya situación es conocida en toda su calle, y cuando la que se queda en casa sale a la puerta le preguntan: “¿y tu esposa, y tu mujer dónde está?”, y ella contesta, como si nada: “se fue a trabajar”, la realidad es que la mayoría de estas familias son bastante reservadas en relación con la orientación sexual de las madres o padres. Sin embargo, el temor de ser abiertos –aunque hasta cierto punto justificado- también tiene otras implicaciones.
Hablar o no hablar
El tener o no una actitud abierta respecto a la orientación sexo-afectiva de padres y madres puede tener importantes efectos, especialmente al interior de la familia. Como ejemplifica el caso de Juan, hijo adolescente de otra madre lesbiana, con quien tuvo conflictos en su momento, y sobre los cuales difieren las versiones de ambos. Aunque ella todavía sufre la supuesta falta de aceptación de su hijo, él dice sencillamente: “a mí me costó trabajo porque nadie me explicó”. Juan supone que esto se debe a la intención de no hacerle enfrentar ciertas cosas “sino hasta que creces; pero tú como persona te das cuenta de lo que va pasando”.A diferencia de Juan, quien con sus 13 años ahora entiende el término “lesbiana” como “amor y comprensión entre personas del mismo sexo”, Tiffany no tuvo que “ir amarrando nudos”. Su mamá, Luz María, decidió no explicarles demasiado temprano a ella y a su hermana gemela, pues “no entenderían nada”; pero tampoco esperar hasta la adolescencia, cuando suele haber confrontaciones entre padres e hijos. Cuando a los ocho años empezaron a estudiar la reproducción, les dijo que había otra alternativa respecto a lo que les estaban enseñando en la escuela. Y un par de años más tarde, cuenta, “les planteé mi preferencia sexual y les dí también un motivo de porqué yo las habia tenido con inseminación artificial”.
Si bien Tiffany tampoco habla mucho con sus amigos acerca de cómo es su familia porque dice que no le gustaría que le hicieran burla con ello si se peleara con alguien, aclara que enfrentaría la eventualidad: “yo no siento que tengo una familia que somos los raros, porque sé que hay miles de familias que son así, y si me quieren aceptar así como soy pues bien, y si no, pues que se busquen otras amistades”.
Autoestima, afirmación y empoderamiento
“Si el proceso de ‘desclosetamiento’ de las personas homoeróticas está muy avanzado, el hijo es fortalecido porque entonces ellos no se sienten culpables” observa la autora de la investigación del CIESAS, Angeles Haces. Y en ello coincide el psicólogo Juan Carlos Hernández Meijueiro, especialista en salud pública e historia de la sexualidad en el mundo occidental, para quien el problema a enfrentar por las familias homo o lésbicas es similar al que enfrentaron las madres solteras hace medio siglo, a cuyos hijos llamaban “bastardos” y no los aceptaban en la escuela si tenían sólo el apellido de la mamá.
Socialmente puede haber ataques y golpes bajos a la autoestima de los hijos de gays y lesbianas, admite Hernández Meijueiro; pero también señala: después de cuarenta años nos hemos dado cuenta de que no hay un solo modelo de familia, y que hijos e hijas de madres solteras o padres divorciados, por ejemplo, pueden ser gente exitosa e íntegra. Así como se hizo con los primeros niños negros que fueron a escuelas para blancos, el sexólogo propone “empoderar” a hijos e hijas de homosexuales mediante talleres y programas educativos para padres, maestros y también para niños, “haciéndoles conscientes de que están siendo pioneros, de que están siendo protagonistas de un cambio social”.
Por supuesto que no todo es color de rosa; pero la sociedad madura. Un hombre relata que su primera intención fue ir solo a la escuela a registrarse como padre de su niño; pero casi al llegar a la dirección, decidió regresar al coche por su pareja, y ambos varones se presentaron como padres a la hora de inscribir a su hijo en la guardería. Sí les hicieron pasar más filtros que a las demás parejas, inclusive les hicieron exámenes psicológicos complementarios; pero al final su hijo fue aceptado. Es cierto: ésta era una escuela Montessori; pero al menos en esta investigación no se encontraron casos de expulsiones u otros actos de discriminación abierta, aun en escuelas públicas.
Si bien existen dificultades reales y necesidades especiales, como la de acercar deliberadamente a amigas, abuela o tías en el caso de familias con dos padres varones (y viceversa) para que tanto niñas como niños tengan modelos de ambos géneros a quienes recurrir y de quienes aprender, la afirmación de los hijos de gays y lesbianas puede ser tal que, por ejemplo, a sus 15 años Tiffany opina que es una ventaja tener dos mamás, porque “entre mujeres se entienden más y son más comprensibles”. E incluso niños como Juan, después de tener ciertas diferencias con su madre, ahora reconoce su fortaleza y las muchas cosas que le ha enseñado, de las cuales, asegura, “nunca me arrepentiría”.

RECUADROS1.

PAÍSES DONDE LA LEY PERMITE LA ADOPCIÓN AHOMOSEXUALES
Fuente: Marcelo Ferreyra, de la AsociaciónInternacional de Lesbianas y Homosexuales, ILGA.

Australia: Australia Occidental eliminó la penalización de la sodomía en 2003 y modificó leyes como la de adopción y concepción artificial para reconocer esos derechos a parejas homosexuales.

Tasmania que adopten desde 2003.

Brasil Hay sentencias favorables a homosexuales en materia de adopción en Minas Gerais y Río de Janeiro desde 2002.

Canadá Las leyes de ocho estados permiten la adopción a parejas homosexuales; en Columbia Británica también se permite que personas del mismo sexo se anoten como madres o padres en el certificado de nacimiento de sus hijos e hijas.

1 comentario:

Fiona dijo...

Muchas gracias por el artículo...
A mi me sirve muchísimo poder leer estas cosas.

Un beso.