lunes, agosto 07, 2006

Pertenencia o no pertenencia

Mucho me han insistido mis amigas lesbianas, mi prima Nayeri, algunos amigos, las mujeres de GRUMALE y hasta mi psiquiatra, que me preocupe seriamente por el tema legal respecto de mis hijos. Me preguntan qué apellidos llevarán, cómo le vamos a hacer con el Acta de Nacimiento, qué va a pasar si Ana muere o nuestra pareja truena. La mejor respuesta que tengo hasta ahora es NO SÉ. Y vivir en esta ignorancia me ha arrojado una buena cantidad de consejos para buscar huecos en la ley.

Mi desinterés porque lleven mi apellido es debido a mis reacciones viscerales con mi familia. He llegado al punto de verlo, no como un reconocimiento a mi maternidad, sino como un reconocimiento al linaje y la estirpe de estos perfectos desconocidos que son los Santos. Lo reconozco, esto es muy estúpido de mi parte, porque no por mis desconsuelos huerfanísticos o porque ellos desearan que desapareciera de la faz de la Tierra voy a dejar de tener mi nombre y mis apellidos en la partida de nacimiento. Y pelear que mis hijos lleven mi apellido es una cosa muy independiente de mis cuitas personales.

El sábado pasado tuvimos junta en GRUMALE y una de las mujeres ahí presentes me hizo un comentario que, aún hoy, da vueltas en mi cabeza. Me dijo <>. Estoy sumamente mortificada por esto, porque esta mujer tiene razón en un punto, mis hijos deben tener claro que Ana es tan su madre como yo y al verlo reflejado en la documentación legal verán la coherencia de tal aseveración.

La pregunta es: ¿cómo lograr que la ley reconozca la maternidad simultánea?

Me encantaría saberme los artículos del Código Penal y Civil de memoria. Sin embargo, me han dicho que los procedimientos de reproducción asistida ya están regulados y, según la ley mexicana, puedo reclamar mi maternidad porque “madre es la que engendra”. El conflicto es que, si a mí se me ocurre poner una demanda para que me reconozcan como madre, no vayan a querer desplazar a Ana y resulte la misma cosa, sólo que al revés.

Hasta el día de hoy, mis hijos se llamarían Diego Alfonso de Alejandro y Santiago Javier de Alejandro, lo cual me gusta y con lo cual estoy conforme. Las sugerencias para que lleven en su nombre algo mío son las siguientes:

1. Que les pongamos como tercer nombre mi apellido. De tal manera que su nombre sea un chorizote: Diego Alfonso Santos, Santiago Javier Santos. Luego llevarían un único apellido que sería De Alejandro. Así, cuando fueran mayores de edad podrían reclamar “por usos y costumbres” que Santos no fuera su nombre, sino su primer apellido.
2. Que un familiar mío los registre como su padre, ante lo cual me opongo fuertemente porque le daríamos a un tercero en discordia “beneficios y obligaciones” de un chiquitín que no es suyo.
3. Que al momento de registrarlos pongamos a un padre ficticio, digamos Crisóstomo Santos y luego vayamos a la Plaza Santo Domingo por un acta de defunción falsa para poder tramitar los otros documentos legales como son pasaporte, cartilla de vacunación y demás. Esta idea tiene su riesgo, porque donde nos cachen no podemos sacar a los niños del país NUNCA.
4. Que yo me convierta en su albacea para poder fungir como tutora.
5. Que quede acordado ante notario el procedimiento al que nos sometimos para poder reclamar “derechos y obligaciones” en caso de muerte o separación.
6. Que consigamos un juez o una jueza del Registro Civil que esté sensibilizada con la comunidad y los procedimientos de reproducción asistida ante el cual expongamos el caso: las dos somos mamás. Una es la madre biológica, la que engendró a los bebés, la otra es la madre portadora, la que va a parir a los niños. La cuestión sería convecerla(o) de que se aviente un round y emita un Acta de Nacimiento que diga Nombre de la Madre 1 y Nombre de la Madre 2. Dicen que legalmente es posible porque el juez sería quien se encargaría tanto de interpretar como de validar la ley. La mayoría de los abogados que hemos consultado han dicho que esto es prácticamente imposible, pero el sábado, ahí en GRUMALE, una abogada nos dijo que es factible siempre y cuando haya un juez o jueza dispuesto a modificar el Acta.

Ana y yo no nos hicimos ilusiones pero decidimos preguntar e investigar un poco sobre esta última opción. De todos modos tenemos pensado emigrar hacia Canadá donde se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo y formar una familia de un solo apellido De Alejandro.

Pero bueno, ¿qué es lo que queremos hacer legalmente? Irnos. Vivir y casarnos en Canadá. Yo, después de pensarlo mucho y de analizar las posibilidades soy de la idea de formar una sola familia con un solo apellido y estoy de acuerdo en que sea De Alejandro y estoy de acuerdo por una simple cosa: me gusta. Es más, estoy pensando en crear mi nombre artístico de una vez: Criseida de Alejandro. A lo mejor algunos se preguntarán, “bueno, y esto no es igual a la estructura patriarcal que han estado criticando tanto”. Sí y no. Sí porque ni modo de inventar un apellido nuevo. Pero No porque es el resultado de horas de meditación y discusión entre Ana y yo. Tengo derecho a reinventarme a sacar a tiempo a mis hijos de núcleos familiares viciados a ignorar los consejos de los demás si eso no me va a hacer sentir bien. A quitarme lastres y ser una nueva persona. A darles el nombre de la familia que sí los quiere y los espera con cariño, como es el abuelo Javier y la abuela Elizabeth, quienes desde un principio saben cuáles son nuestros planes y entienden a la perfección la co – maternidad y se han comprometido en no tomar acciones legales que perjudiquen a nuestros hijos en caso de faltar Ana.

Siempre he sido de la idea de que no se puede extrañar lo que no se conoce. Yo apenas conocí a mis abuelos Santos y a mis primos Santos porque mi papá no pensó que valiera la pena fomentar esa convivencia. Ni siquiera sé cómo se llaman mis primos o qué estudiaron o qué edades tienen. Si se casan o tienen hijos o se divorcian o hacen de su vida un papalote, no me puede importar menos porque no los quiero ni ellos me quieren a mí. He hecho mi vida, he viajado, he estudiado y no pienso en ellos ni los extraño ni siento la necesidad de buscarlos y salir del clóset ante ellos. Y fue precisamente en esta reflexión cuando dije, si esto funciona para mí, seguro funciona para mis hijos. Y no van a extrañar a mis papás así como yo nunca extrañé a los papás del mío. El sentido de pertenencia lo van a desarrollar de las tradiciones, creencias y relaciones que Ana y yo les inculquemos y si formamos una familia legal en Canadá, esa misma legalidad los ayudará a sentirse tranquilos, felices y aceptados porque pertenecen a un núcleo familiar, el que construimos Ana y yo, Cloti y ellos.

5 comentarios:

Ana Luisa dijo...

Hola Chicas, acabo de leer su artículo y no imaginaba lo complejo que puede ser, espero consigan a un juez sensible con el problema y las apoye. Por lo pronto, cuándo es el baby shower??? Muchas felcicidades y me da orgullo concerlas por las adversidades que han enfrentado.

Un beso y un abrazo x 4
Ana

ZUAG dijo...

Creo que si es DEMASIADO difícil conseguir a un huez que se a quiera jugar, por todas las implicaciones que conlleva. Sin emabrgo creo que la opción de vivir en Canadá, y legalizar su matrimonio allá puede ser la perfecta elección.

Ánimo y sigan adelante. Hay que amar y, como diría la Madre Teresa, "Amar hasta que duela"

Beatriz Paredes dijo...

¿Y cómo le van a hacer para pagar el viaje a Canadá si apenas pudieron conseguir el dinero para llegar a Mty en una línea área chafa? Creo que Azteca Airlines no llega a Canadá, ni Volaris tiene vuelos Toluca - Toronto.

Anónimo dijo...

Hola Ana y Cris, pues de entrada mil felicidades por la valentía y coraje de la desición que tomaron. Efectivamente en México la cuestiòn legal esta del nabo, pero siempre hay estrategias a la mexicana para tratar de asegurar un minimo nuestros hogares.
Considero que independientemente de esas feas cuestiones legales la clave esta en la uníòn y entereza de ustedes para salir adelante con la familia que decidieron ampliar y no dudo que podràn con todos los obstáculos, y bueno ya saben que cuento con unos pequeños e insignificantes trabajos sobre el tema que les puedo compartir con todo gusto.

Les dejo un beso
Sara Islas

Anónimo dijo...

hola! me causa muchisima alegria por la pronta venida de esos angelitos, pero ahora mi pregunta es: A caso no nos queda otra opcion que emigrar a otro pais?.
pronto nosotras tembien seremos madres y me desiluciona un poco el saber que nos tendremos que marchar! Por que?