jueves, octubre 04, 2012

Vorágine

Los hijos de las madres lesbianas no pueden ser otra cosa sino perfectos. No destacar, no sobresalir, sino pasar desapercibidos. Yo creo que he sido una madre pésima. Creo que la peor de mis equivocaciones ha sido creer que una madre lesbiana debe ser una súper madre y al menos yo no medí las consecuencias de tener un hijo cuyos alcances no podía (ni podré) encontrar en mi familia.
Quiero mucho a Diego, quiero mucho a Santiago. Tener gemelos es una experiencia agotadora y por momentos parece que el mundo se cae encima. Yo no puedo con Diego. Ese niño me sobrepasa. Lo estoy diciendo en un arranque como el de los grupos de apoyo en la cual tienes que tocar fondo para poder salir a flote. Así pues: ese niño me sobrepasa.
Ayer me dio mucho miedo pensar en las consecuencias. Como muchos de ustedes saben yo no soy la mamá legal de Diego y si me acusan de maltrato infantil y violencia intrafamiliar probablemente nunca lo seré. Tristemente, eso es lo de menos. Tuve que reventar la burbuja de mis hijos para explicarles el problema en el que nos había metido el berrinche del jugo. En pocas palabras, le dijimos algo que nunca hubiera querido decir: Diego, según la ley yo no soy tu mamá.
Y le tuve que explicar algo peor: Hay personas que piensan que no es bueno para ti tener dos mamás. Si tú les dices que en casa no te tratamos bien te pueden llevar a un lugar que se llama DIF, ahí están los niños que no tienen adultos que los cuiden o que los puedan o quieran cuidar. Tú tienes dos mamás que te quieren.
Si alguien le llama al DIF porque cree que te maltratamos, te pueden llevar a ti y a tu hermano y ya no nos van a dejar verte, ni te podremos ir a visitar. También le dije que si él pensaba que alguna palabra o acción física lo estaba lastimando que tenía que decirnos inmediatamente porque yo también soy una persona que se enoja, que se pone de malas cuando gritan, lloran y no hacen caso. Aunque el público expectante y conocedor opine que debería tener un equilibrio mental sobresaliente, impecable y súper dotado porque tengo que probar que sí puedo ser madre.
Algunas personas me recomendaron que me tranquilizara y que viera, en todo caso, qué tanto fue Diego y qué tanto fue la escuela. Y sí, Diego tuvo mucho que ver. Y yo tuve mucho que ver por no saber manejarlo. Y todos los milagritos que se le quieran colgar a mi imperfecta maternidad. En segundo lugar, creo que la directora exageró y levantó un reporte creyendo en falsos testimonios y sin averiguación previa. Creo firmemente que a una madre heterosexual no se le mediría con una vara tan alta. Algunas personas me tacharon de paranoica por pensar que la directora es doña lesbofobia. Algunas otras efectivamente sospechan de la reacción de la escuela.
Yo reconozco mi carácter. No es ninguna novedad que soy gruñona y que tomo de la mano o del brazo a mis hijos pero no me gustan los escándalos, ni las escenas y necesitaría estar yo muy pendeja para levantarle la mano a mi hijo enfrente de la escuela y enfrente de la patrulla que se pone a vigilar afuera todas las mañanas.
Pero también reconozco que la lesbofobia sutil o descarada está presente en todas partes. Yo he estado muy cerca de las escuelas públicas de la SEP desde que nací. No soy psicóloga pero soy escritora y sé cómo es la construcción de psicología de un personaje y creo firmemente que ningún niño maltratado es así de extrovertido, chiflado, libre y seductor como lo es Diego y como lo es Santiago. Ningún niño maltratado, cuando lo maltratan, es enviado a la escuela. Ningún niño maltratado con la mano en la cintura va y denuncia. Ningún niño maltratado tiene la desvergüenza de obtener REGALADO el desayuno escolar que a los demás les venden solo porque "es bonito" y a pesar de llevar lonche todos los días. Dudo mucho que los niños maltratados pasen tanto tiempo en obras de teatro, convivencia con otros niños y sean consentidos al extremo de decir basta. Tampoco creo que los niños maltratados tengan la confianza de decir con firmeza "mi mamá me hizo esto", "mi mamá me hizo lo otro" viendo a los ojos a la directora.
No soy trabajadora social pero soy activista que ha leído infinidad de cosas sobre la discriminación por color de piel y de ojos. Y no, no es creíble que maltratemos al niño MÁS BONITO, MÁS INTELIGENTE, MÁS GUAPO y no es que yo lo crea así, son seis años de estar escuchando como  esas bocas metichonas de la sociedad han dicho delante de Santiago que Diego es más bonito. Simplemente no lo puedo creer y no lo puedo aceptar y esa es la razón principal por la cual pienso que hay prejuicio en contra de nuestra familia.
Acepto que Diego es un huerco cabrón que llevó muy lejos su berrinche. Acepto que alguna medida tendré que tomar para hace más sociable la conducta de Diego. Acepto que me he tardado mucho en llevarlo al psicólogo o meterlo al Tae Kwan Do. Lo acepto. Pero también tienen que aceptar esas madres de familia chismosas que si yo fuera soltera o fuera heterosexual con marido que trabaja todo el día serían infinitamente más compasivas que lo que fueron ayer. Habrían dicho el consabido "y no tiene nadie quien le ayude, pobrecita, y con gemelos" y hubieran exonerado al papá y no se les hubiera ocurrido llamar a la policía y no se les hubiera ocurrido levantar un reporte que puede terminar en una tragedia no para mí, no para Ana, sino para el propio niño al que terminarían entregando al sistema y al que terminarían cortándole sus lazos afectivos y sus figuras nutricias y convirtiéndolo en un niño sin afecto poseedor de una gran inteligencia y me da miedo pensar en lo que se convierten esos niños cuando crecen.
Diego es un cabrón de primera, lo entiendo, lo acepto. Incluso comprendo que algunos hayan generado antipatía por él y por mí por no hacer nada al respecto, pero hay que quererlo. Es un niño de casi 6 años. Inteligente, manipulador, pero un niño al que hay que querer y nadie nadie nadie en su vida entera lo va a querer como lo quiero yo, como lo quiere su Mami y como lo quiere su hermano.
Nunca hay que olvidar eso cuando samaritanamente piensas que le harás un bien al menor o cuando piensas que en un hogar no homoparental estarían mejor.
Think about it.

8 comentarios:

Xitlally Romero dijo...

Auch... Qué situación tan díficil. Sí, no dudo que para ustedes la vara esté más alta, y si de por sí es difícil educar a un hijo, es peor cuando tienes encima los ojos de los demás. Eso le pasó a mi madre (por otras circunstancias pero lo padeció), y todavía hoy arrastra con ese peso. Deseo de corazón que todo se resuelva para bien de su familia.

Ana de Alejandro dijo...

Muchas gracias Xitlally! :)

Anónimo dijo...

Yo, que tengo un hijo incomodo y soy una mama incomoda, veo con mucha deseperanza y frustracion como es verdad que la maestra de mi niño y la directora de la escuela hacen lo posible para deshacerse de nosotros. En su caso,es la combinacion de una maestra sin vocacion real mas un hijo manipulador, mas una posible lesbofobia, no les digo que hacer porque ni yo misma se que hacer en mi situacion. Solamente mandarles animos. Tal vez si ayude lo del karate y/o psicologo... en mi caso, mi hijo no procesa instrucciones, osea que el karate no es una opcion y de psicologos ya estoy hasta el copete, no nos ha funcionado... quiza a ustedes si.Animo y a seguirle, no nos queda de otra de todos modos.

Anónimo dijo...

Hola Crix, Hola Ana!

Pues si que están en una situación dificil, sobre todo, por el madrazo moral en que las ha metido el berrinche de Diego. Yo tengo 2 hijas a las que adoro, y no sé ni como le he hecho, pero si he tratado de ponerle un alto a sus berrinches. Todo antipedagogico pero efectivo. Unas buenas nalgadas, una encerrada, un castigo de un mes. Cosas asi, y no es que no tenga paciencia ni que sea nefasta, es que he visto gente que tiene 40 años y es super berrinchuda y se echa a perder la vida y se chinga la vida de quienes los aman por sus berrinchillos. Tienen que ponerle un alto a Diego, porque como está peque, el no tiene idea de lo que está haciendo y tampoco creo que entienda muy bien eso de que Cris no es su mamá legal y el DIF y eso. Tienen que ponerle un alto y decirle que no es el mas bonito ni el mas inteligente ni el mas nada, para salvarlo de ser un tirano. Suena facil, esta de la pellizcada pero es posible. Ademas ustedes son unas super mujeronas, asi que pueden! PD. Si les sirve de consuelo: Una amiga de mi mamà estuvo a punto de ser detenida en Mcallen porque su hijo cabrón se enojó y emberrinchó porque no le compró un juguete, entonces empezó a gritar que se lo habían robado hasta que un guardia del mall llegó y le habló a la policia. Pues ahí tienen a la mamá en el berrido rogandole al jijo que dijera la verdad y al hijo tirano diciendo que no la conocía, hasta que ya que vió que le pusieron unas esposas, la agarró a besos y le dijo ay si ay si eres mi mami y te quiero mucho. Sobra decir que la mamá le metió ultra madriza cuando pisaron suelo mexicano y que el gu-erco jamás de los jamases volvió a hacer lo mismo. Digo habrá gente que se queje y lo tache a uno de incompetente, pero esa gente no conoce a sus hijos como los conocen ustedes. No pierdan el rumbo. Ustedes y solo ustedes tienen el control de la educaciòn de sus hijos. No la escuela, no el DIF, no los polis. No se dejen amedrentar por personas que quieren que ustedes sean quienes se den por vencidas!
les mando un abrazo y muchas oraciones!
M.

Ana de Alejandro dijo...

Gracias anónimos por su entendimiento! La verdad que sí se pone dura la cosa. Y como decimos, no son enchiladas. Es la vida de una personita que no es nosotras pero es parte de nosotras. Y cómo hacerle y cómo encontrar ese punto medio está del nabo. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero carajos NADIE dijo que iba a ser tan pinche complicado, jajaja

Chocolate dijo...

Ok, sólo quiero reforzar algo: no importa lo que diga la escuela, o el DIF (si dijera) o el vecino metiche (necesita un quehacer, diría mi abuela). Es más, ni siquiera importa si sus mismos hijos dicen que son las peores madres del mundo, porque todos lo dijimos alguna vez.
Cuando lo único que impulsa cada acción que hacen por o con sus hijos es el amor, ustedes están siendo buenas madres. No importa si el mundo piensa lo contrario.
Leo cada uno de sus posts y no me cabe duda de lo mucho que se esfuerzan por criar a sus hijos lo mejor posible. Así que ánimo, paciencia y corazón.

P.D. Si te sirve de consuelo, alguna vez cuidé a un niño en Canadá que me encajó agujas en la mano por obligarlo a lavárselas para comer, y otro día me arrojó una piedra del tamaño de su cabeza por hacerlo entrar en la casa para la cena. Y definitivamente Diego NO es ese niño. Muchos Besos.

Linda dijo...

Hola Ana y Crix!

Coincido al 100 con M. Los hijos son lo mejor que la vida o Dios han querido darnos...pero con todo y lo hermosos, maravillosos o perfectos que nos parecen...son niños que necesitan ser moldeados por manos no tan frágiles (y no digo que ustedes las tengan, ok?). No es mi intención darles consejos, porque no soy quién, pero honestamente no hay berrinche que no se calme con unas buenas nalgadas. Y que conste que el mismísimo pediatra de mis hijos me lo ha dicho.

Nadie como las madres sabemos de qué pata cojean nuestros hijos...y de la misma forma, nadie como ellos sabe cómo nos hacen cojear a nosotras...así que nada, cuando comienzan a pasarse de listos y creerse los superdotados, supermaravillosos e intocables -porque también ya me pasó-...es hora de ponerlos en su sitio...los niños son eso, niños. Y las madres tenemos la obligación, no con la sociedad, familia, vecinos, escuela o X metiche, sino con ellos y nosotras mismas de hacer todo lo que sea necesario para criar hombres y mujeres de bien, rectos, íntegros...y ustedes lo han hecho, y lo han hecho muy bien. Que nadie les diga lo contrario...ni siquiera sus hijos.

Creo que Diego no podía llegar a mejores manos que las suyas. Y él lo sabe.

Saludos!! =)

Angelica Meza Mendez dijo...

hi, que fuerte!! Nunca había pensado lo que dices de tener una vara más alta para las madres, creo tambien influye el cole, los y las madres del cole, etc; en el cole de mi hija hay una mamá lesbiana y jamás nadie la ha hecho ninguna discriminación. Niños traviesos o que las maestras no entiendan las inquietudes o carácter hay en todas partes, y todas tenemos días malos. Espero que todo este bien, besitos u.u