jueves, agosto 23, 2012

Día 27

Hoy tuvimos un día menos apurado. Aunque todavía tengo que andar acarreando a Diego que no entiende que no puede estar jugando con la gatita en lugar de desayunar y/o vestirse. Santiago anduvo más al tiro y al parecer lo tienen marcando el paso porque asegura que ya no se sale del salón como solía hacerlo en el kinder.
Cuando regresé de dejar a los críos tenía toda la intención de lavar pero Susi me había ganado la lavadora. Me senté frente a la compu para, según yo, trabajar un rato pero en realidad me quedé dormida. Tuve otro de esos sueños extraños: Soñé que tenía el pelo largo. El barullo de los huercos de la escuela de al lado me despertó y me fui a bañar, en eso me encontré con Susana y me dijo que había habido un corto en la caja de la lavadora y que no se podía usar hasta que en la noche regresara su esposo y nos hiciera un diagnóstico de qué fue lo que pasó y cómo se podía resolver. Ash, estos detalles tan mundanos y tan domésticos.
Randonmente, les quería compartir una imagen que ya postié en mi facebook:


Yo creo que mucho tiene que ver la personalidad del niño. Sampi ha sido mucho más cariñoso y de jugar con muñequitos como si fueran sus hijos que Diego. Tengo la impresión de que Diego sí capta el patrón social y a Santiago le vale madres. Aún así, Diego compensa eso con algo socialmente más aceptable: los animales. Una vez que recuperó su verdadero yo y dejó de atentar contra el gato, lo trae cargado todo el día, lo abraza y le dice cosas bonitas. A veces, Leonora lo busca para dormirse con él o se mete al cuarto y escoge la cama que está al nivel del piso que es donde por lo general duerme Diego, aunque ahorita traen una onda de estarse turnando el lugar para dormir.
Hoy me dieron en la escuela un acuse de recibo de los libros de texto. De Diego me los dieron luego luego el primer día, pero Santiago no, así que me salté la valla humana y fui y le dije a la maestra que si le firmaba aunque no me hubiera mandado sus libros y resulta que el muy comodino le había pedido que pues mejor ahí se los guardara para no andarlos cargando y que ha tenido tarea en estos días pero el señor ni me dice, ni me informa y además de todo al parecer perdió la libreta de tareas. Resulta que debía llevar una foto de sus abuelos y le dijo a la maestra que no tenía. Le encargaron hacer bastoncitos y no me dijo. Hoy tenía que llevar un carrito y no me lo pidió. El otro tampoco canta mal las rancheras, a la hora de la salida va saliendo sin mochila porque se le había olvidado que llevaba. Además de todo, había un plátano batido adentro porque, según él, yo no había tenido la delicadeza de informarle que era parte de su lonch... porque ahora no dicen lonche, ahora dicen lonch, como buenos chilangos. Y dicen goma y dicen coche. ¡Qué barbaridad!
En la comida Diego me platicó que Karla (la misma niña con la que se peleó el primer día) ya no quiere juntarse con él. Yo le dije que le pidiera disculpas. Él dijo que ya había pedido disculpas pero al parecer no había sido suficiente. Así es, este hijo mío tendrá que aprender a moderar su carácter o empezará a perder amigos.
Santiago trae un ejercicio muy raro en la libreta, pero lo que más me angustia es que le pusieron 8. Yo que estoy con él poniéndole los ejercicios y poniéndole planas de su nombre y resulta que lo sigue haciendo a la ahi se va y le ponen 8. Obviamente, hoy tocó otra sesión de ejercicios del famoso libro.
Es un gran fraude eso que dicen de que lo que haces batallar a tus padres te lo cobran tus hijos. De verdad, mi mamá nunca tuvo que batallar para que yo hiciera la tarea. Nunca, nunca. O al menos que yo recuerde. Ya en la secundaria fue otra historia, pero la primaria la verdad no le provoqué tantas canas como las que este par de huercos me sacan a mí. Me salen y me salen y yo me las corto y me las corto y ya no tengo cabello...
Por la nochecita fuimos a Soriana para comprar pintura vegetal, pero yo me confundí y compré colorante vegetal. En fin, a ver qué le dicen a mi muchacho mañana. Regresamos, cenamos y de ratito llegó el Tío Andrés con pastel porque cumplía años y nos invitó a todos a partirlo. Cabe destacar que somos como una vecindad, fácil vivimos 11 personas en este edificio.
En fin, a ver qué pasa mañana.

2 comentarios:

NN dijo...

Como mi señor esposo es depor aquellos lados tambien , aunque ya adopto muchas palabras de aqui, no deja de decir lonch, y corrije tanto a mi niña para que lo diga asi, que eso es lo correcto, que ya hasta se me pego.

saludos ¡ me encantan as aventuras de tus niños, ya que la mia tiene la misma edad.

Ana de Alejandro dijo...

Este... estimada esposa, creo que la vida me anda cobrando a mí, pero... te tocó pagar mis deudas! Sorry!