lunes, agosto 16, 2010

No puedo respetar una Iglesia que llama al odio, incita al odio y que sólo demuestra su gran capacidad de odio

¿Debería enfocarme a las buenas noticias? Tal vez. Debería celebrar el triunfo del estado laico y que la Suprema Corte se pronunció en contra de cualquier posible intento de constitucionalizar la discriminación. Debería saltar con alegría y debería enfocarme a destacar lo memorable, pero en la discusión los líderes católicos de México se han ensañado y han golpeado la dignidad de la comunidad LGBTTTI de una manera deplorable.
La última noticia se lee en EL UNIVERSAL. El encabezado es horrendo: Leyes de Ebrard dañan más que narco: Iglesia. Lo dijo el vocero de la Arquidiócesis de México y me pregunto: ¿Dónde chingados estaba Norberto Rivera, dónde chingados estaba Juan Sandoval Íñiguez ayer en la noche cuando Monterrey una vez más sufría 40 narcobloqueos?
Es una aberración tratar de venderle a una ciudad como Monterrey que el matrimonio entre personas del mismo sexo y su derecho a la adopción es más grave que circular por la ciudad que hasta hacía 5 años atrás era la más segura de todo México. Es una tontería tratar de vendernos a nosotros, regiomontanos de la comunidad LGBTTTI que somos más peligrosos que un tiroteo, una balacera, un coche bomba, amenazas de bomba en estaciones de Metro y granadas que explotan en las televisoras de nuestra ciudad.
Y lo que es más grave. Es deplorable ver cómo nos arrancan poco a poco nuestra humanidad y nuestra espiritualidad al compararnos con delicuentes cuando está decretado ante la Ley que no lo somos.
La Iglesia se preocupa por mis hijos eh? Pues pídasele cuentas a la Iglesia por cada gay, por cada lesbiana, por cada transexual, por cada intersexual, por cada bisexual golpeado, violado, maltratado e incluso asesinado por HOMOFOBIA. Pídasele cuentas a la Iglesia católica de no pensar en el bien superior del menor, del bien superior de Diego y Santiago si algo me llegara a pasar. Pídasele cuentas a la Iglesia si alguien en su fanatismo decide que soy peor que el narco y decida atentar contra mi vida.
No sé. No entiendo. ¿Qué cree la Iglesia que va a provocar con tanto odio? ¿Cómo cree la Iglesia que eso va a afectarme a mí? ¿Cómo cree la Iglesia que eso va a afectar a mis niños que dependen emocionalmente y económicamente de dos madres lesbianas? ¿Cree la Iglesia que hace mucho bien a mis hijos que sus mamás sean comparadas con delincuentes? ¿Cree la Iglesia católica que mis hijos necesitan que a sus madres, por el solo hecho de ser sus madres, sean equiparadas con narcotraficantes?
Si camino por la calle y la gente me señala, me agrede, me insulta a mí y a mis hijos ¿cree la Iglesia católica que esta doctrina de odio, discriminación y falta de amor es el catecismo que debe promoverse para vivir en paz con Dios?
NO esperaba que la Iglesia católica brincara de alegría y realizara ceremonias espirituales para bendecir a nuestros matrimonios, pero un ataque verbal, donde sólo se ve prejuicio y una enorme falta de amor al prójimo, compasión y misericordia no es algo que se deba esperar de religión alguna... y mucho menos la que culturalmente rige a México: la católica.

3 comentarios:

fátima dijo...

Esta tendecia a creer que la legalización del matrimonio gay es una "pantalla" para distraer a la población de otros males mayores, no es nueva, a mi me llego el rumor desde hace meses y lo confirme cuando un alumno de la UVM me detuvo para hacerme una encuesta y precisamente una de las preguntas era sobre eso. Yo no sé si realmente funcione como distracción, no sé hasta que punto. Lo que si sé es que al mismo tiempo que se nos conceden nuestros derechos hay un sector de la población que se vuelve mucho más homofóbico y agresivo.

Respecto a la iglesia, son contados los miembros que se prestan a la apertura y a la diversidad, siguen pensando que la homosexualidad es un pecado y que puede curarse si uno se acerca a Dios.

elain.gin dijo...

Es muy gracioso que te des cuenta que la iglesia está llena de odio tras alzarse contra los homosexuales. La iglesia católica-apostólica-y-romana estuvo ahí para quemar a las mujeres que se atrevían a pensar por ellas mismas acusándolas de brujería, estuvo ahí en las cruzadas para aniquilar a los infieles quienes por el simple hecho de tener una fe diferente, estuvo ahí para afirmar que los indígenas de la Nueva España (o los aborígenes de África) no tenían alma, por lo que era justificable utilizarles como esclavos. Misma organización que hasta hace poco condenaba que las mujeres se dedicaran a otra actividad que no fuera la del hogar, y frenó la actividad intelectual durante la edad oscura.

Pero qué importa si se lo han hecho a otros, ¿no? Lo escandaloso es que están atacando a una comunidad a la que curiosamente pertenecemos tú y yo.

La religión católica, misma que rige culturalmente a México, no apoya la diferencia. No lo ha hecho antes y no lo va a hacer ahora.

Akaotome dijo...

Fátima: Puede ser cierta la idea de que este tema polémico surge para tapar problemas graves, pero no por eso vamos a dejar de entrarle al debate. Se haga como se haga, el punto es que se está haciendo y nos deja muchísimo trabajo porque ahora directamente tenemos que crear estrategias para educar y sensibilizar a ese sector de la sociedad que se le olvida que no tiene que estar de acuerdo pero que sí nos debe respeto.

Elain.gin: De acuerdo, pero no podemos dejarles el foro abierto sin que haya una respuesta. El tema religioso siempre ha tenido espinas y ellos están acostumbrados a dar sermones pero olvidan que los medios de comunicación no son un púlpito. A eso sí hay que contestar, a ese sí podemos responder. Tal vez al entendimiento que tengan del Evangelio no, pero a utilizar medios públicos para propagar odio sí.