martes, diciembre 08, 2009

Familias diversas, de sangre, lágrimas, sudor, saliva, mocos y otros fluídos.



Vengo con el tema de las familias a todo lo que da. Seré recurrente y repetitiva y bastante pleonástica. ¿Por qué? Pues porque es el tema que me mantiene obseso compulsa desde pequeña y será mi issue de por vida.


Así pues todo este tiempo sin conexión a internet me la he pasado reflexionando en el tema y visto pues que ya se acerca el nefasto día en el que los humanos ponemos a prueba nuestros lazos filiales, heme de nuevo en la crisis prenavideña.


No es algo que pase cada diciembre, noooo, quien lo crea así es que no me conoce. Es algo que pasa cada año como desde septiembre, mes en el que se empiezan a acumular los convivios patrios y luego simplemente uno casi sin percatarse se la ve rolando de casa en casa con festividades exponencialmente cercanas hasta que se ve una con ponche hasta por las orejas y buñuelos y piñatas y de repente llega Navidad y parece, oh cielos, parece que todo mundo desaparece y corre con su "verdadera" familia.


La familia.


La familia. Ese concepto tan ajeno a mí que me asusta, pero me gusta. Ese que por no tener de cerca siempre veo con recelo y le saco la lengua. Ok, exageré: a) porque sí que tengo "familia" en el sentido nuclear y clásico de la palabra y b) porque ese concepto no es aquel por el que me peleo, sino por el otro, el que sí me gusta, el del clan, comunidad de intención, red de apoyo o de plano familia por opción al que me siento más unida.


Toda mi reflexión de noviembre surge a partir de dos eventos:


Primero, el mes pasado se celebró el mes de las familias en ICM o sea la Iglesia de la Comunidad Metropolitana, mejor conocida en Monterrey como la "Iglesia Gay". "Las Familias", así en plural, porque se reconoce la pluralidad y diversidad de las mismas. Porque a final de cuentas, ¿qué son las familias sino núcleos de gente unidos por cualquier cantidad de circunstancias diversas?


Segundo, una de esas personas por las que yo daría las nalgas, media anatomía y probablemente un cuarto de vida y hasta un poco de sangre (si me la aceptaran clrao, porque como soy lesbiana y tengo piercing no me aceptan, ya ven como es de discriminatorio esto), tuvo a mal decirme una de esas cosas que nunca, nunca, nunca, NUNCA (¿entendieron? ¡nunca!) deben decírcele a una lesbiana como yo (ni siquiera a una pseudofeminista, cuasiizquierdosa que adopta posturas de neoliberalismo, come Burger King, celebra el cumple de sus hijos en MD y hace pavo en San Guivín): "La familia consaguínea es más como que más familia, porque pues es la familia de verdad, es la que siempre está allí y te saca de apuros."


Obvio con estos argumentos, yo casi flipo y me voy de espaldas y casi creo que poco me faltó para que el síncope cardiaco me paralizara la última neurona del cerebro y me diera un colapso nervioso de aquellos en que casi me bajo del coche y corro desnuda por Lázaro Cárdenas (avenida grande, concurrida y transitada).


Respiré, me tranquilicé, seguí escuchando y luego voltié a ver a esa persona con profundo odio y le dije mis más terribles palabras: "espera a leer mi respuesta en el blog". Desde entonces sigo pensando... y pensando.. y pensando...


Y sólo una frase me brinca a la cabeza y se resbala por mi lengua hasta la punta y explota en mis labios como alabanza al cielo:


"¡Consaguíneas mis nalgas y no por eso se sacan de apuros la una a la otra!"


Pero yo soy una persona decente, y hay cosas que jamás diría en voz alta. Y bueno, en todo caso cualquier culpa la tiene la familia disfuncional en la que yo fui criada. Tomando en cuenta que mi familia "bilógica, natural, de orígen y circunstancia" parece nido de alcranes donde los grandes se comen a los pequeños no se puede esperar más de mi. Anoche platicaba yo con los McJueveros en lunes y la siempre abundante sabiduría de Elva iluminó mi vida de esperanza. Comentaba yo aquello de la crianza natural, y ella tan escueta como siempre dice: "lo natural es que la madre se trague a las crias que no le gusten" y yo casi escupo la soda. Correción, sí escupí la soda, haciendo el oso de mi vida, y bañando a la pobre bebé Emma que estaba abajo de mi.


No pudo expresar con mayor sencillez lo que pienso sobre mi familia "extendida" y bilogiquísima.


Este tema es largo...


Tomen asiento, impriman el texto y vayan a leerlo al baño.


I


A donde vayas voy, tu dios será mi dios...


No, no me he puesto religiosa, ni le hago a las cristianerías ni nada de eso, es que fui a una boda hace poquito y el texto me conmovió, que la literatura buena hay que reconocerla sin importar la teología que defienda. Ah y por cierto, la visita a la ICM es meramente circunstancial y no practicionaria.


Bueno, el caso es que eso le dijo Ruth a Noemí, una mujer que no era su madre, ni su hermana, ni su hija, y presumiblemente según algunos teológos tampoco su amante (aunque muchos otros dicen que sí, pero eso no lo vamos a disertar aquí). Se lo dijo a su suegra, pero cuando se lo dijo, su marido ya no existía. El hombre que las había unido, la razón legal que las mantenía unidas había desaparecido. Ellas no eran nada, no había sangre que las uniera. La ersona que lo dijo fue una mujer que amó (en el sentido que gusten y manden) a otra mujer y que decidió seguirla a pesar de las circunstancias y del destierro al que se autocondenaba.


El pasaje de Ruth se lee en bodas gays y quién sabe, quizá hasta en algunas bugas, pero no lo podría asegurar. Hace como dos meses fuimos a la boda de dos amigas que decidieron consagrase la una a la otra y el reverendo leyó ese pasaje. Es realmente hermoso y es una promesa de amor y abnegación absoluta al ser amado. Un verdadero compromiso del alma.


Yo tenía un amigo muy estimable que una vez me dijo para consolarme de mi autosentida viudedad: "Mira, ¿lo conociste en la calle? ¡Pues mándalo a la calle! ¡Que se regrese por donde vino que al fin y al cabo no es familia". Y a mi de pronto me dio mucha risa. De hecho me sigue pareciendo graciosa la frase, pero por la forma en que lo dijo y por las circunstancias de aquel entonces. Aún así, la gente más asidua al blog ya sabrá que sin importar el status vital de dicha persona, yo sentí que había perdido un algo importante en mi vida, un alguien que era más importante que cualquier sangre y cualquier familia. Perdí la promesa de un mañana que nunca llegó. Y sí, ya lo dice la canción: "al fin y al cabo que ni parientes somos..."


II


Aunque...


¿¿No hubiera sido completamente grotesco y asqueroso que sí lo fuéramos?? Aquí entre nos, yo duré 20 años enamorada de mi primo hermano (el hijo bilógico de la hermana consanguínea de mi madre biológica y de crianza, esa que me parió de sus entrañas), ese hombre comparte (y lo digo al tanteo porque lo de la biología me choca) hasta 25% de información genética conmigo. Él a su vez, una vez me comentó que le parecía atractiva una prima tercera (hija de una prima segunda de su madre y la mía). Yo sonreí. Él me vió y me dijo asuemiendo no sé qué: "tienes razón, sería terribles, nuestros hijos podrían salir enfermos, pero al menos no tanto como si me casra contigo". Será cuestión de `´epocas, porque les he de contar que los bisabuelos de mis hijos por uno de los lados sí que eran primos hermanos. Y los otros bisabuelos se casaron entre hermanos, no, no incestuosamente, sino dos hermanas Woodward con dos hermanos García, en fin esas cosas en las cuales los hijos resultantes son primos dobles y no sabes quién es cuñado de quién ni cuál es la concuña.


¿Pero qué tipo de canción se cantaría en esos caso? ¿¡ Al fin y al cabo que somos medio parientes, pero de a perdis no somos hermanos?! ¿O cómo? Y luego ya ven lo que dicen en los ranchos... que si los primos se casan los hijos o los nietos salen con colas de cochinos...


III


Entonces, ¿hay que ser parientes consaguíneos para ser familia? ¿O sea que la persona que me dijo esa barrabasada no es pariente de su pareja porque no son consanguíneos o cómo? O será que esa personita no se puso a pensar que a final de cuentas los seres humanos sí tenemos el potencial de elegir nuestros círculos de acción e influencia y por ende decidimos con quién pasar el resto de nuestras vidas, dónde pasar las navidades o a qué parientes invitar a los quinceaños, bodas, comuniones y demás eventillos de ese tipo que solo quedan reservados para la "familia" ya saben, la de verdad, solo concedo excepciones para quien lo compensa dos veces por semana ;P.


No sé si todo mundo sepa, pero Diego y Santiago son solo "medios hermanos", no, no se preocupen, de vista se ven enteros, ya saben, veinte dedos, cuatro extremidades, un ombligo, esos detalles que por prerequisito casi todo mundo tiene. Pero sólo comparten donante desconocido y los óvulos son de madres distintas. Y sin embargo, vieran qué hermanos se sienten. Es más dudo que ellos se sientan menos hermanos o más hermanos que cualquier otro par de hermanos. Tuvieron a bien coincidir en la vida, gestarse en la misma panza, dormir en la misma cuna, vivir en la misma casa. Pero no tienen las mismas "familias". Sus familias son diferentes. Según el estricto significado de la horrible palabra que aplicó esta persona.


Pero, no importa, tienen las mismas madres, y los mismos abuelos y tienen los mismos tíos y tías y estas últimas personas nos son consanguíneas.


Aquí va la anécdota:


Estábamos una noche en la lectura del cuento de cada noche y les leía yo a nuestros hijos "tengo una tía que no es monjita". Entonces viene la frase "tiene muchas sobrinas del alma, pero yo soy la única de verdad". Independientemente de lo controversial de la frase, les expliqué a los niños lo que significa ser "sobrino" y Diego tras un par de mohínes y negaciones captó la relación. Así pues continuó describiendo su lista familiar: "Mi familia completa es mi Mamá y mi Mami, y el Abuelo y la Abuela, y mi Tío AMnuel y Magüelito y la Tía Elva, y el Tío Hernanndo y Lucy, y la Tía Maru y Nandito y la Tía Ixchel y el Tío David" (chistoso que a estos últimos casi ni los ve, pero el los emparenta consigo y yo nunca le impongo ni le quito a quien elegir como SU familia). Y muy orgullosa volteo con Santi y le pregunto: "¿Y la tuya Sampi? ¿Quién es tu familia completa?" Y el muy orondo y feliz, levanta su piecito derecho al aire y se echa para atrás gritando alegremente: "¡mi pie!" Él lo tiene claro, lleva su familia consigo a todas partes.


Cada cuál escoge a quién querer y ellos quieren a mucha gente. Lo triste me parece es que a veces nosotros por ideología, costumbre, o falta de una sana "familia extensa" consideramos familia a quien no nos considera igual. Aunque sus hijos nos vean más seguido, aunque se emocionen más cuando van a salir con nosotras, aunque los conozcamos mejor y sepamos que bailan con la canción tal o que toman siempre el juguito tal, o que el pediatra dijo que tenían que tomar muchos líquidos. A veces, simplemente una no sabe.


Por otra parte, hay quienes ya se cansaron de explicar que la amiga lesbiana y su mujer pasan a diario por allí y ahora sólo dicen: "sí, son mi hermana y su mujer". No me cabe duda, yo sí tengo familia, aunque como todas las familias, tengamos nuestras diferencias.




Y espérate, que mi respuesta tiene segunda parte...




2 comentarios:

Akaotome dijo...

Lo chistoso es que mis abuelos maternos eran primos hermanos... yo creo que por eso salí lesbiana. Psyche I JOKE I JOKE I KID I KID! Justo reflexionaba en la familia a raíz de esta anécdota, Anita, porque mi familia biológica y yo tenemos muuuuuuuchos choques y la verdad no veo cercano el momento en que pueda pensar en convivir con ellos como se supone debe convivir la dichosa "familia de verdad". Creo que finalmente lo que uno necesita es sentir que tiene un hogar a donde regresar a que lo consuelen y lo conforten. Y tú sabes, últimamente a mí me ha calentado la sopita más mi suegra (que ni relación biológica tiene con mi hijo que es su nieto) que mi madre. Y no me estoy quejando amargamente de mi madre, estoy poniendo en evidencia que uno necesita una persona que juegue cierto rol, sea consanguínea o no. Sin embargo, ese lazo debe ser fomentado, definido y respetado. Y la única defensa que se le ocurre a la gente es lo consanguíneo. Como si lo consanguíneo fuera una garantía.

encantada dijo...

¡Qué bonita foto! No me resisto a decir que salís guapísimos los cuatro :D