viernes, diciembre 26, 2008

Fiestas navideñas

Pues sí queridos amigos. Ha pasado la traumática fecha del 24 de diciembre.

En estos últimos días, como podrán notarlo, hemos tenido poca actividad cibernética y eso se debe en gran parte a que han suspendido el servicio de internet en nuestro hogar. Así que, heme aquí, robando algunos minutos de mi trabajo para mantener actualizado el blog.

Les cuento que la Noche Buena fue bastante tranquila. La pasamos con los abuelos. Comimos pollo al tamarindo, una sopa thai que Ana consiguió no sé de dónde, y un montón de chucherías más.

Como la ley de Murphy lo pudo haber predicho, el 24 de diciembre tuve que venir a trabajar, pero por fortuna para las 2:30 ya me habían dado salida y llegué justo a tiempo para hacer las tradicionales galletas de reno. Diego y Santiago cooperaron bastante aunque hubo que convencerlos de algunas cosas como que a) la masa cruda no se puede comer, b) los chocolates eran para simular los ojos y la nariz, c) los pretzels no son en realidad cuernos de reno y d) definitivamente hay que esperar a que las galletas se hayan cocinado para comerlas.

A las 7:00 de la noche Ana y yo fuimos a Soriana por algo para el brindis y un regalo pequeño para los bebés, para que tuvieran que encontrar debajo del pino. De paso, entramos en Blockbuster para rentar algunas películas ya que cenaríamos a las 8:00 y a Ana se le ocurrió que sería buena idea que ella y yo hiciéramos un mini maratón de películas.
Para las 8:00 ya habíamos vuelto a casa, curiosamente fue la primera Navidad en que no batallamos para conseguir taxi, lo cual me hace pensar que en efecto, la crisis está dura. Lo triste fue que Diego se había quedado dormido y ya no hubo poder humano que lo despertara. Santiago nos acompañó a la cena y comió de todo, especialmente acitrones (y yo toda la noche estuve cantando en la mente acitrón de un fandango sango sango sabaré).
Cuando Santiago ya trastabillaba de sueño lo llevamos a su cama y Ana y yo nos dispusimos a ver las películas pero por alguna razón no funcionaron en la computadora y terminamos viendo una de Jorge Negrete que yo no había visto.
Al día siguiente, para cuando Ana y yo nos levantamos, Diego y Santiago ya habían volteado de cabeza el cuarto y habían intentado comerse los cuentos que pusimos debajo del pino. Mami les preguntó si ya los habían visto y Diego se quedó muy pensativo y después preguntó por los otros regalos. Como no le convencieron los cuentos como regalo de Navidad, los llevamos a casa de los abuelos y abajo de ese pino descubrieron un par de osos con su respectivo cargamento de chocolates, lo cual los hizo muy felices.
Santiago pidió un poco de cuernos de reno (pretzels) para balancear tanta azúcar.
El día 25 fue de hueva total. Habíamos quedado de ir con algunas amistades a Mc Donald's, pero al final por equis o por ye, el plan se vio frustrado y terminamos quedándonos en casa viendo un arsenal obsceno de películas de Navidad que provocaron en mí las siguientes reacciones:
1. Un deseo ardiente y desbocado de escribirle cartas a cada una de las personas con las cuales creí tener cuentas pendientes.
2. Un deseo insaciable de cambiarle para ver programas de muertos como CSI y Ley y Orden.
3. Migraña.
4. Una reflexión de por qué me molesta tanto la Navidad.
5. Un deseo de NO volver a festejar NUNCA en la vida la Navidad.
A las 9:00 de la noche, cuando se terminó la última película de Navidad (una de Tim Allen), Ana lanzó la única amenaza de todo el mes: el próximo año voy a rentar TODAS las películas que pueda sobre la temática navideña como pretemporada para que los niños se vayan ambientando.

Diego y Santiago se la pasaron bien, esa impresión me dio. Y Ana y yo tuvimos una Navidad tranquila, casi con el 99% de buen humor y que intentamos coronar yendo al cine a las 10 de la noche, sin embargo, nuestro plan se vio frustrado no porque no hubiera taxis (que sí los hubo, ¿ven lo que digo sobre la crisis?) sino porque como era día festivo la cartelera había cambiado y no pudimos entrar a ver la única película que Ana andaba con ánimo de ver... así es, amables lectores, la única con temática de Navidad.

Hoy Santiago volvió a pedir cuernos de reno... y Ana y yo iremos a ver la del estribo navideño.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ANA Y CRISSSSS DONDE ANDAN? ANTES QUE NADA UNA MUY FELIZ NAVIDAD, Y PUES SÍ, SIGUIENDO SU EJEMPLO QUE CREES?, PUES PAO YA TIENE 4 SEMANAS DE EMBARAZO, ESTAMOS BIEN CONTENTAS.
LES MANDAMOS UN ABRAZO Y UN BESO A TODA LA FAMILIA POR FA CONTACTENOS.
SALUDOS¡¡¡
ATTE: YADI

marga dijo...

jajaja muy buena la lista

películas de Navidad? oh no! qué es eso! a mí me tocó ver Shrek 3 y Madagascar 2... y eso que en casa no hay chicos ;-)

Euge dijo...

Yo soy la de las peliculas navideñas a María no le gustan ni un poco(ella es alergica a la Navidad) Pero este año logre ponerle cuernos de reno y sacarla a la calle así jajajaja. Si, si yo soy una ridicula y no temo ridiculizar a toda la familia.
Que problema estos chiquitos que no esperan a que las cosas esten hechas, porque sera que a todos les gusta tanto la masa cruda
Muchos besos