miércoles, septiembre 10, 2008

Y siguen los días de lluvia...

Un día como hoy, más bien hoy, cumple años una persona que yo conocía. Una de esas personas que de pronto llega, sientes que es tu mejor amiga y de repente ya no está. En realidad era la hermana de la que sí fue como por 15 años mi mejor amiga. La oficial, es decir la mejor amiga que era nada más una mejor amiga, y no era ni "la examiga" que esa era Crix, ni la "casi, casi, casi una hermana y apéndice" que era Myrna. Esta dos mujeres, es decir la mejor amiga y su hermana, fueron para mí casi que un fenómeno social. Llegaron en un momento en que yo necesitaba amigas y en un momento en que ellas a su vez también necesitaban alguien más para no pasar los recreos solitas, ni ellas, ni yo. Fui el centro de quince mil de sus conflictos, pero siempre terminaba teniendo la razón la mejor amiga, porque pues la otra no más era su hermana.

Los días de lluvia como hoy me recuerdan a mis días de pubertad y por ende de total "raridad" social. Cuando era víctima de acoso escolar y golpes y violencia por parte de varios compañeros. Pero también me recuerdan que yo creía que "Dios me hablaba" por medio de la lluvia. Obvio con mi filosofía Dios no me dirigía la palabra la mayor parte del año en esta zona semidesértica, pero yo era pseudo mística en aquel entonces.

Y yo juraba que Dios se dignaba a voltear a verme cuando llovía porque me gustaba brincar en los charcos y romántica yo me gustaba creer que alguien se acordaría de mí en días como hoy. Y ahora resulta que la única que se sienta meláncolica en días como este a recordar gente soy yo. Tres días en particular son los que "mejor recuerdo". Uno en que brinqué en todos los charcos de FCPyA (una facultad de administración y qué se yo de la UANL) con la hermana de la mejor amiga, hasta que ella se enojó porque la mojé. Otro en que llovía intensamente y Manuelito y yo brincamos por todos los charcos de la prepa de banca en banca hasta que terminamos calados de agua hasta los huesos. Y finalmente uno en que creí que había pasado un examen de matemáticas que al final no pasé, pero que ese día la gente en la iglesia había pesiso que lloviera y yo me sentí tan banal de pedir por mi exámen de mate que cuando llovió pensé que Dios solo cumplía las cosas relevantes.

La hermana de la mejor amiga y yo jugábamos a "darnos beso en la boca" al despedirnos cuando ella tenía once y yo trece. Pero lo haíamos delante del mundo. Parábamos la trompa de forma exagerada, acercábamos los labios casi al punto de tocarse y entonces aventábamos un beso tronado que escandalizaba a nuestras madres. Nunca nos besábamos en realidad pero la mera idea, la mera mímica ponía a sudar a nuestras progenitoras y encelaba a la mejor amiga que se sentía excluida "del juego". Entonces mi madre nos propuso cambiar de saludo a uno más "bien visto en público". Desde ese día nos despedíamos recitando "mua, muá y reuqtemuá" fingiendo darnos tres besos en las mejillas. Así pasaron casi quince años. Porque los seguimos haciendo ya de adultas.

Claro, hasta el día que la mejor amiga se convirtió en ratón de iglesia y la hermana en psicóloga experta. Yo por mi parte pasé por el taoísmo, el brahmanismo, el buhdismo y el chingaquedismo hasta que me declaré Hedonista Ecléctica y me di libertad de creer en todo y nada, lo que fuera que me viniera bien el día en curso y con la intensidad que mi emotividad requiriera en ese momento. Por su puesto nunca dejó de llover. Ni si quiera cuando empecé a rezarle a Sofía, a Coatlicue y a Hera. Además salí del clóset. Muy rápido y muy de pronto para el gusto de muchas y muchos. Muy abrupto para el gusto de la mejor amiga y muy inapropiado para el gusto de la hermana psicóloga, o al revés.

Entonces nos dejamos de hablar. Y yo hice lo que suelo hacer cuando me enojo con la vida: mandé un mail. De hecho mandé varios. Y entonces sí, de verdad nos dejamos de hablar. En fin, hoy está lloviendo y me acuerdo, y es cumpleaños de una y más me acuerdo. Y luego pasan cosas raras, como que un niñito llega y dice "Mami, agua, mía agua, é uvia!" Y ese niñito me regresa al mundo y pienso, que en efecto las fuerzas del universo me siguen hablando y que lo que sea que haya dejado en el camino ha estado bien recompensado con lo que he ganado.

Lo bueno de tener a mis hijos en días como hoy es que me permiten crear nuevos recuerdos relacionados a los días de lluvia. Nuevos recuerdos frescos y llenos de risas y dulzura. Nuevos recuerdos llenos de promesas por cumplir, nuevas promesas.

6 comentarios:

Pato dijo...

Los dias de lluvia son bastantes particulares, tuve una epoca en la que me encantaba salir a caminar solo en los dias de lluvia, hasta que me cruce con Euge y me propuso hacer otras cosas ... los dias de lluvia que mas recuerdo son los ultimos que pasamos en el departamento antes de venirnos a España, me acuerdo de la gata mirando por la ventana, me acuerdo del olor .... hoy por hoy cuando llueve lo primero que hago es sacar la trompa por la ventana, y Euge hace lo mismo ... y en poco mas tambien lo hara el coco, ahora que se viene el frio ...

Un saludillo

pao dijo...

hay siiii el olorr es tan particular!!! los dias de lluvia me encantan!!! pero si son muchos se me complican porque tengo 30 nenes en mi guarderia y tenerlos adentro es complicado, hay que hacer malabares (enserio) para entretenerlos jaja

besotes!!!

Aqua dijo...

Los dias de lluvia me encantan, sentada en un buen porche, con una taza de café o chocolate, viendo llover y oliendo la tierra mojada, que de recuerdos. Gracias por compartir estos bellos momentos connosotras.
Aqua+Lotus=Daniel

Magally Harvenheit dijo...

Yo aun me baño en la lluvia (siempre y cuando no truene ni relampaguee)xD sola o acompañada.

Le contare un secreto: lo de pensar que en los días de lluvia alguien te recuerda yo aun lo creo xD jojo.

Duende dijo...

öralessss ya tenía días sin entrar a su bloo y mira con lo que me encuentro...nueva imagen..uy si uy si...pues ya era hora de que cambiaran no?? jeje
Qué buenos recuerdos tienes Ana! y sus hijos pues buenooo qué decir...cada vez más lindos y grandes.
Saludos

AMOR SIN FRONTERAS dijo...

los dias de lluvia siempre son geniales cuando eres niño recuerdo cuando me divertia cuando niña mientras salia a jugar en los charcos uy me imagino k tus hijos han de disfrutarlo igualmente y tu a su lado viendo lo felices k son