viernes, mayo 16, 2008

La otra cara del SOL

A casi ya una semana del Día de las Madres, les presentamos algunas reacciones y reflexiones sobre el reportaje que nos hicieron en Comales.

Parte I: El SOL no es sensacionalista, es sensacional
Tuve de nick en mi messenger durante un par de días la siguiente frase: "Otra vez en la nota roja", y más de uno se asustó o pensó que en algún zafarrancho o en alguna redada había sido sorprendida por las cámaras de la publicación del Grupo Reforma que tiene a bien titularse EL SOL. Cuando le expliqué a un amigo que había salido un reportaje sobre COMALES, me dijo en tono madreador: "Ay, pues has de ser muy famosa entre los albañiles", a lo que yo amablemente respondí: "Fíjate que yo creo que sí, porque hace rato me gritaron en la calle 'mami', me han de haber reconocido del reportaje".

Entonces, me puse a reflexionar en que efectivamente, El Sol además de tener como mercado meta a la clase popular, es clasificado en nuestra ciudad como una publicación sensacionalista y por ende, es difícil de concebir una nota seria y respetuosa dentro de él. Cabe aclarar algunas cosas, en primer lugar que yo tenía toda la confianza en que iba a ser un reportaje muy cuidadoso y respetuoso dado que César Ramírez, el autor, fue el primer reportero que se acercó a Ana y a mí cuando recién habíamos desempacado del DF y apenas nos aclimatábamos a Monterrey de nuevo. Habíamos trabajado con él precisamente para el reportaje del 10 de mayo de 2007. Y pues yo tiendo a guardar cariños por esta clase de detalles y amabilidades. En fin, a mí no me asusta aparecer en El Sol, yo en más de una ocasión expresé mi deseo por trabajar en El Sensacional de Traileros o algo así, primero por el tiraje impresionante, luego por el nivel de audiencia que tiene.
Recuerdo a la perfección el 10 de mayo de 2007. Recuerdo la euforia que me produjo comprar el periódico, ver cómo todo mundo en la calle traía un ejemplar. Este Día de las Madres sucedió algo similar. De regreso a casa, tomé el Metrobus y de pronto un señor se me quedó mirando, yo lo vi raro, claro, y entonces veo que traía bajo el brazo El Sol y que la foto de Ana, mía, Santiago y Diego llamaba la atención. El final de la ruta es en el metro Félix U. Gómez, ahí bajé y vi el movimiento espectacular en el crucero de Colón. El voceador me ofreció un ejemplar pero yo no lo compré, ya traía uno. Y había un montón de gente sentada afuera de la estación hojeando el vespertino. Cuando el semáforo se puso en rojo, el voceador se internó entre los carros ofreciendo el periódico, y conté por lo menos a dos automovilistas que se hicieron de su respectivo número. Me quedé contemplando la escena un momento y lamenté no llevar cámara fotográfica para guardar el instante. En el tramo que me faltaba por recorrer, estuve analizando las palabras de César a propósito de un post del año pasado referente a aquel primer reportaje. Yo escribí en aquel entonces: A aquellos que no recuerden, no sepan o ni siquiera hagan en el mundo al periódico EL SOL, déjenme decirles que es una publicación cuyos cabezales versan más o menos así: "Saca jugo, a esta mami la zarandearon toda la noche". A pesar de esto, me da mucho gusto encontrar un reportaje respetuoso sobre nuestras personas. César me comentó que la idea de este tipo de artículos la tomó de la revista Playboy, en donde además de encontrar mujeres desnudas o en poses provocativas, los lectores pueden encontrar información de interés y que es manejada de un modo más periodístico, con eso la gente que compra o lee la revista tiene la oportunidad de conocer diferentes realidades o informaciones. Y esto me pareció muy interesante y sinceramente jamás lo habría pensado de esa manera de no haber tenido la oportunidad de, al buscar sensibilizar a la gente, sensibilizarme yo misma sobre los medios y mecanismos que se operan y de los que se echan mano. Finalmente, César Ramírez dijo algo muy importante, dijo que él buscaba llegarle al pueblo, y al tener esta propuesta dentro de un periódico como El Sol estaba en el camino. Cuando yo viví en Estados Unidos, los primeros días después de mi llegada, el advisor nos dijo a todos los pobres inacautos que habíamos aceptado residir durante dos años en Las Cruces, NM que "Estados Unidos no era New York, ni Chicago, ni Los Ángeles, ni Seattle", ni todas esas ciudades pomposas y glamorosas que nos presenta Hollywood a través de las sitcom y las películas. Nos dijo, y después lo comprobamos, que Estados Unidos tiene vastas y extensas poblaciones rurales y comunidades pequeñas (sí, como Salem, de Las Brujas de Salem, jajajjaa). Eso rompió completamente mis paradigmas, pero me sirvió para traspolarlo a México, en particular a Monterrey. Así, pude comprender que México no era Monterrey, que los alcances de nuestra querida (y vilipendiada) ciudad son extraordinarios, es decir, no son representativos de México, y que pocas veces vemos con ojos realistas nuestro lugar en la cadena alimenticia. Y aunque parezca que me estoy saliendo del tema, no me estoy saliendo del todo, ya que este mismo razonamiento aplica para nuestras aspiraciones en el orden político, económico y social. Vaya, Monterrey, en principio de cuentas NO es San Pedro, y aunque muchos muchos habitantes de esta maravillosa urbe son vecinos de Cumbres, Contry, Colinas, Anáhuac, y colonias de ese pelo, tampoco Monterrey es eso... o al menos, Monterrey no solo es eso. Varias veces he discutido con mis karmáticos paisanos sobre dos temas fundamentales: la pobreza extrema y el pago de impuestos. Monterrey, en mi opinión, conoce de verdad muy poco de pobreza extrema, y hasta nuestros limosneros parecen vestir a la moda y traer su botella de Bonafont, y aunque ciertamente Nuevo León es uno de los estados más prósperos de México, se me hace más mito que realidad el pensamiento popular con tintes de leyenda urbana que dice que los impuestos que pagan los regiomontanos mantienen a todo el país y a su Distrito Federal. Pero bueno, eso sí ya no es el tema. El caso es que, amén de lo profundamente clasistas que somos los regiomontanos, tendemos a no ver más allá de nuestras narices y a actuar con el prejuicio económico de por medio. No faltó quien comentó que en las fotos de El Sol habíamos salido bien despeinadas y que en cambio en las de Milenio habíamos salido bellas y radiantes. ¿Qué clase de prejuicio operó? La respuesta a la pregunta específica es lo de menos, lo interesante aquí es la reacción.
Alguien me comentó con mucha seriedad que el hecho de aparecer en este periódico no era motivo de celebración ni de festejo, ni siquiera podíamos contarla como una victoria dentro del movimiento. Y justificó de la siguiente manera: dijo que para empezar ninguno de los movimientos sociales de México debíamos de perder nunca de vista que los medios de comunicación no son un servicio público, que son un negocio, y que como negocio operan y operarán el resto de su vida. Dijo que a pesar de la aparente apertura de la publicación, no había hecho otra cosa más que ser fiel a su mercado, es decir, El Sol a final de cuentas vende morbo, y morbo es lo que historias como la nuestra despierta. Luego cuestionó: "A ver, ¿por qué no las sacaron en Vida!?" y esta misma persona contestó: "Por el mercado, porque los periódicos son un negocio y porque El Norte es 'un periódico serio' y El Sol, no; así que a final de cuentas no les hicieron ningún favor y tampoco puede ser considerado un acto de apertura".
Al final, coincidió en que la lucha no debía ser aparecer en los periódicos, sino en el discurso de los medios masivos de comunicación y de esta manera obligar a todos ellos a seguir la agenda.



Parte II: No se puede tapar el SOL con un dedo
Antes que otra cosa, este análisis es exclusivo al Grupo Reforma ya que por otra parte estoy infinitamente agradecida con Multimedios (Canal 12, Milenio, Stereo Hits), Anodis, Televisa Monterrey, El Porvenir, La Jornada, etc., que tanto espacio nos han brindado y con mucho respeto nos han tratado.
Ahora bien, en días pasado salió una nota en El Norte de esas que valen la pena comentar. Es un pequeño artículo tomado del New York Times sobre el Gay Baby Boom. Salió en la sección Vida! y me hizo casi saltar sobre la mesa en cuanto lo vi.
Me emocioné muchísimo de que lo publicaran y de que le dieran visibilidad a nuestra comunidad. Y de pronto empezó a cuajarme una sensación medio incómoda de que no es cierto.
Dicen l@s que dicen que soy una persona muy exigente, que nada me llena y que nunca tengo suficiente. Yo lo llamo ambición y me parece uno de los sanos sentimientos que nos motivan a crecer más y más.
El punto es que agradezco infinitamente la proyección y visibilidad que le da ese artículo a la comunidad LGBT. A la comunidad de Padres Gays. Quise decir a la comunidad de Padres Gays en New York y en San Francisco en ESTADOS UNIDOS.
Hujúm. Allá se ven muy bonitos, míralos, si hasta les salen güeritos con óvulos washingtonianos y un útero rentado en Michigan. ¡Qué padre que los regiomontanos se abran y se enteren de que esto existe! Allá... lejos.

Ahora, la verdad es que a lo mejor sí soy muy dura porque lo que sea de cada quien sí es un gran paso que se aborde un tema de diversidad en nuestro querido periódico local.

Claro que sería más lindo que en vez de únicamente traducir los artículos de allá, se pusieran a contar las historias que abundamos aquí. Y obvio no quiero sonar desagradecida ni nada por el estilo, porque no me gusta morder la mano que me da de comer ni mucho menos que parezca que no estoy conforme con el artículo que de nosotras hicieron para que apareciera en El Sol el 10 de mayo.

Es solo que pienso: "a los gringos les toca aparecer en la sección culta del periódico objetivo y a las lesbianas mexicanas nos toca aparecer en las páginas centrales del periódico amarillista de la tarde".
Los dos periódicos son del Grupo Reforma, entonces me siento incómoda de criticar a El Norte, pero me siento aún más incómoda de que teniendo en esta ciudad los ejemplos, los contactos, las historias, se vayan a una agencia de noticias para traducir una historia de algo que sucede en New York. Trato de tomarlo con calma, sin sobresaltos y aunque ya pasaron dos semana, me sigue llenando de furia.
En un principio pensé: "ya sé, le voy a mandar una carta al editor de Vida! exponiéndole esto y sugiriéndole que publiquen lo de El Sol en Vida!" Pero luego me invadieron dos sentimientos de auto censura, por una parte pensé: "va a parecer que lo único que me importa es que mi cara aparezca en todas partes en todos los medios sin importar qué". Por otro lado imaginé: "¡Qué si el editor de Vida! siente sus cayos pisados!, se incomoda, me vetan del Grupo Reforma y la nota ya no sale ni en uno ni en otro", y eso hubiera sido injusto para todas las que participaron en la nota. Así que decidí dejar pasar unos días y esperar a ventilarme un poco.
Heme aquí, dos semanas más tarde, sigo molesta y encuentro inexplicable que no nos brinden un espacio en El Norte. Y ya no digo para fechas especiales, sino al menos una vez a la semana. Dicho periódico en esa misma sección que viene a ser de cultura, dedica una columna semanal a la comunidad estudiantil, otra a las familias, otra a preguntas y comentarios sobre la educación de hijos y una página de las asociaciones civiles que necesitan donativos. Entonces yo pienso, si se supone que AL MENOS 10% de la población pertenecemos a la comunidad LGBTTyT, ¿no debería el periódico dedicar 10% de su contenido a nuestra comunidad? Y si es "mucho" ese 10%, ¿no podría entonces ser una columna a la semana?
Bueno, son ideas que se me ocurren, ya que por historias no paramos. Y hablando de columnas fijas en periódicos del Grupo Reforma, existe ya la columna "Detrás del arcoiris" escrita por el mismo César Ramírez que tanto nos ha apoyado hasta el momento, pero en el periódico Metro*.
Espero que esta disertación no me gane efectivamente un veto. Y no es que quiera que me vean hasta en la sopa, es solo que abogo por nuestra visibilidad y necesito que tú que me lees sepas que no eres la única lesbiana en el mundo, habemos muchas más caminando de tu lado. Reitero una vez más mi profundo agradecimiento a la nota en El Sol ya que gracias a ella le llegamos a muchísima gente.

*Otro periódico de contenidos diversos y menos prestigio.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Alguien sabe cómo se llama la teoría que dice: hablen, mal o bien, pero hablen?

viridiana dijo...

Al contrario... Lejos de verte en la sopa... Se te agradce Crix, que hagas esto por la gente (al menos por mi) que no tenemos un estado mega woao, en el cuál se nos respete... Gracias por hecharle pa' delante por nosotras...

Y gracias a EL SOL por tomar en cuenta a nuestra comunidad...

Haber que tal nos va con eso del "DÍA CONTRA LA HOMOFOBIA" ya que según el Senado, se nos va a respetar je je.. Estos siguen creyendo en los reyes magos...

Pero en fin...

Saludos

Mariaurora dijo...

Desde mi punto de vista el articulo El Sol es excelente para los objetivos del moviminto LGBT. Con este articulo logramos hacer visible una realidad del colectivo LGBT que es muy desconocida incluso dentro del colectivo. Requerimos sensibilizar y educar a todas las clases sociales, asi que articulos respetuosos son bienvenidos en todas las publicaciones.
Ahora bien, si la queja es de no aparecer en el Norte, yo les pregunto: a cuantas ruedas de prensa hemos invitado al Norte? cuantas cartas hemos enviado al Norte? Recuerden que ellos buscan la noticia y el colectivo LGBT es noticia, solo debemos saber posicionarnos.

Mariaurora Mota, gessac@gmail.com

claudiogarcia dijo...

Coincido contigo, Crix!

Yo soy consejero ciudadano en la sección local de El Norte, y la semana pasada (el 11 de Junio) en el consejo les dije lo siguiente (citando un mail que envié a un amigo):

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Hoy tuve mi reunión de consejo en El Norte, y la aproveché para exponerles lo que pienso de la homofobia en Monterrey. Les dije que cada año cubren la marcha, pero que ponen sólo una foto y siempre en páginas interiores, casi junto a los criminales de la nota roja. Les dije que a la comunidad gay deberíamos resarcirle el daño que como sociedad les hemos causado al discriminarlos, y que El Norte debe de impulsar el cambio cultural necesario. Los acusé de tener homofóbicos entre sus articulistas, y me dijeron que las opiniones de la página editorial deben de reflejar a las de la sociedad en su conjunto. Yo les dije que una opinión mayoritaria no es automáticamente respetable, y les pregunté que si de igual forma le darían espacio a un racista.

Les hablé también de lo penoso que es que profesionistas gays escojan irse de Monterrey, y que además de injusto representa una pérdida económica grande para la ciudad. Tambien les sugerí hacer un reportaje sobre esta migración.

Encontré una actitud de apertura hacia el tema. La mayor parte de los consejeros parecieron estar de acuerdo con mis peticiones, aunque algunos no, como el que comentó que "dios hizo sólo hombres y mujeres".

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No me hicieron mucho caso, como habrán podido ver. En ElNorte.com pusieron una galería de fotos de la marcha. La nota en la sección impresa tenía una crónica, que es ganancia respecto a lo del año anterior.

Abrazos,

Claudio

(Nacido y críado en Colinas de San Jerónimo :-)