jueves, julio 05, 2007

Primeros tropiezos



"Todavía no puedes andas y ya quieres corres." Eso le dice mi mamá a Santiago cada vez que lo ve jugando a las escondidas, o tratando de abrir un Gerber vacío. También se lo dice las ocasionales veces en que se llega a rodar afuera del cobertor que usan como tapete de juegos.

La rutina de Diego y Santiago es muy simple, todas las mañanas llegan alrededor de las diez a "casa de la abuela" a desayunar mientras ven el BabyTV o el Discovery Kids. Después se ponen a ver un ratito a los perros para darnos tiempo de trapear el "área de juegos". Luego se sientan en su tapete a ver la tele, a tomar el biberón y más tarde una siesta. El horario de la siesta es varible, depende de cómo hayan pasado la noche, pero suele ser Santiago el que se extienda más porque es el más desvelado. A las tres, comen y luego juegan otro ratote. Como a las cinco y media o seis se toman una segunda siesta. Entre siete y ocho toman un laaaargo baño relajante en la alberquita inflable y después mami les unta quincemil cremas y aceites para relajar y dormir. Finalmente, comen su cena y luego un biberón. Santiago entonces juega otro par de horas más y no se duerme sino hasta las once, o hasta que llegue su mamá, lo que suceda primero. Antes era Diego el que se despertaba como a las once para esperar despierto a Crix, pero ya se le quitó la maña porque prefiere aprovechar que muy temprano es el único despierto y tiene más chance para jugar y dar lata.

Lo más importante del día, como se puede notar transcurre en el cobertor en la "casa de la abuela" que es como ellos conocen su área de juegos. Lo malo es que ahora ya se la pasan explorando más tiempo abajo del cobertor que arriba y por consiguiente ya son muchos los zopapos que se han dado. Sobre todo Santiago que aunque es más tranquilo y explora menos, le gusta más estar sentado, por lo que a la hora de perder el equilibrio es más fuerte el golpe que los que se da su hermano que se la pasa arrastrándose y reptando sobre su panza. He allí que no me tomó por sorpresa anoche cuando Crix y Myrna me hicieron notar que Santiago presume en su frente su primer moretón. Para los que no alcancen a verlo es la tenue mancha que está encima de su ceja entre la primera y segunda arruga.

Así pues, este parece ser el anuncio de una larga lista de catorrazos y chipotes que van a sufrir mis dos pequeños cavernicolitas. Lo bueno es que lo toman con filosofía y despuésdel susto viene el besito de mami, el abrazo de la abuela y la visita a los perritos para olvidar la conmoción. Me estoy temiendo que empiecen a autoinflingirse daño solo para que mi madre los pasee en brazos por toda la casa visitando veintitantos perros diferentes.

1 comentario:

rizoma dijo...

Definitivamente sí, el primero de varios. Después seguirá el malestar por la aparición de los primeros dientes. No han tocado el tema de lo feo de cambiar pañales :S

Me encanta su blog, que bueno que ya actualizan más seguido :]