jueves, diciembre 14, 2006

Estoy sentada frente a la compu, con Crix y Santiago a mi lado, Diego ha sido secuestrado por su abuela y por lo tanto no está aquí. Crix me presiona para que escriba algo. Nuestro muy célebre amigo Manuelito también me presiona para que sea puntual, disciplinada y escriba cuando me corresponde: los miércoles a las ocho de la mañana para ser constante. Sin embargo ya es jueves en la noche y Shanty está llorando porque tiene mamitis de mí.
Ok, hemos resuelto que tengo que aprender a teclear con una mano... o conseguir la cangurera para poderlo tener cargado en mi panza todo el día.
No es que no tenga nada de qué escribir... de hecho se me ocurren muchos temas, aunque ya un fan nos dijo que le gusta más cuando escribimos de algo personal que cuando nos ponemos muy doctas. Sin embargo me siento un poco saturada y presionada porque un bebé vestido de conejo está en mi hombro y no le basta una sola mamá para cuidarlo, ¡¡quiere a las dos!!
Llevamos ya dos semanas y tres días en Monterrey y debo decir que me he puesto muy pensativa. He regresado en condiciones muy distintas a las que me fui. Cuando me fui prometí no volver, iba desilusionada por una ciudad muy cerrada, por un ambiente muy complejo. No creo la verdad que haya cambiado mucho, pero yo sí. Definitivamente no es que me haya vuelto más "normal", pero creo que al menos un céntimo más tolerante sí.
Me tomó mucho tiempo poner mis sentimientos en paz. Dicen que cuando huyes tus problemas no se quedan en el lugar del que te vas, sino que se van contigo. Yo no siento haberme llevado problemas al DF, sin embargo sí creo que estar allá me dio perspectiva para aprender a tratar con los que tuve alguna vez aquí.
Bueno, no eran muchos, sólo un par de amigas que eran muy religiosas y su amor por Dios no les alcanzó para poder aceptar y entender que todas las personas merecemos un trato equitativo y digno y por lo tanto tenemos derecho a enamorarnos de quien queramos y vivir con quien queramos (mientras sea consensuado entre dos adultos). Así que la lejanía me dio oportunidad de apreciar que tenía y tengo otras amistades muy buenas y muy fuertes en esta ciudad. También me permitió aprender que donde quiera que vaya todavía puedo hacer nuevas amistades muy sólidas y agradables.
Una vez superado el hecho de que sin importar a quién le guste y a quién no que Crix y yo seamos pareja, aquí viven mis papás y la mayoría de mis amigos y amigas. Por eso vale la pena regresar, para estar más cerca de ellos, porque son la familia de Diego y Santiago y quiero que mis bebés convivan con esta gente.
Bueno, total que tras mucha insistencia de Myrna, y tras un intento fallido en Abril, nos hemos decidido a regresar a Monterrey aunque sea por un tiempo. Estamos seguras aun así de que no queremos quedarnos aquí toda la vida, ésta es solo una parada en nuestro camino al norte.
Y es por eso que he estado tan pensativa... me siento ambivalente. Por un lado dejé en el DF muy buenas amigas, grupos lésbicos, la Zona Rosa, las sociedades de convivencia y la apertura de la gente para tomar con naturalidad a un par de lesbianas tomándose de la mano por la calle. Por el otro vengo a que mi mami me ayude con mis bebos, a que mis amigos me consientan y a comer muchas cosas ricas. Pero me preocupa algo: ¿qué va a pasar cuando se acabe la novedad?
Desde que llegué solo he visto a Myrna tres veces, en cambio antes de irme (hace cuatro años) y cuando venía de visita nos veíamos a diario. Mi papá no quiere que nos salgamos de su casa, está tan encariñado con sus nietos que quiere tenernos en casa, y eso no es divertido cuando los otros inquilinos son 25 perros.
Además claro, eventualmente entrará Crix a su nuevo trabajo, y me da un poco de pánico escénico enfrentarme SOLA a ser una mami de tiempo completo. Más con un bebé con mamitis y los dos con reflujo. Me imagino que esto le pasa a todas alguna vez, bueno, las que regresan a trabajar tienen otros temores, pero el mí es: ¿y ahora qué hago sola diez horas con dos bebés? ¿Y ahora dónde están las que me dijeron que me iban a ayudar? Jajaja... en fin, no me va a quedar otra que aprender.
No puedo evitar sentir tantas cosas. Me da mucho pendiente estar en una ciudad tan de derecha. Me preocupa haber encontrado una página que anunciaba la reunión de un grupo lésbico y que resulte que no se juntan por falta de quorum. Me preocupa que Crix tenga que borrar de su solicitud de empleo los nombres de sus hijos (aunque me quede claro que éste no es el momento para querer hacer un statement político).
Por otro lado, me da esperanzas haber encontrado una pediatra comprensiva. Ayer llevamos a Diego y Santiago a su consulta de dos meses con una doctora que nos recomendó una amiga. Cuando hicimos la cita, no nos hicieron preguntas, pero cuando llegamos al consultorio tuvimos que llenar los expedientes de los bebés. Por supuesto, hay que llenar los datos del padre y yo expliqué que no tenían. Una vez que nos recibió la doctora, le explicamos el procedimiento al que nos sometimos y que por lo tanto las dos somos mamás de los niños. Al tratar de explicarle la relación genética, ella dijo que no importaba, que efectivamente las dos somos mamás de los niños. Y puso los datos de Crix en el expediente de ellos. Me hace sentir bien que no tengamos que andar escondiéndonos de alguien a quien vamos a ver al menos una vez al mes para tratar la salud de nuestros hijos.
Ahora nos falta comunicarnos con las chicas que organizaron el grupo que no se juntó. Habíamos leído que se juntaban hoy en un antro que se llama BETWEEN, fuimos hasta allá y no las encontramos, pero no perdemos las esperanzas de que a lo mejor se juntan en otro lugar. De eso les contaremos más adelante.
Así que ahora estoy conociendo aspectos de Monterrey que no conocía y como no tengo coche como antes, también estoy conociendo, literalmente, la ciudad. Las rutas de camión nos han llevado por lugares en los que nunca habíamos estado. Por cierto, no es nada fácil andar con dos bebés en camión y menos con lo cafres que son los choferes de ruta aquí. Por supuesto, hay unas rutas peores que otras, no les recomiendo La Estanzuela ni el 201. Física y emocionalmente se abre ante mí una nueva ciudad (y no es porque sea San Nicolás) y espero que la experiencia sea agradable y positiva.
Esto ha sido a grandes rasgos lo que ha pasado por mi mente las últimas semanas. Seguiremos en nuestra incansable búsqueda de lesbianas con hijos en Monterrey y su área metropolitana. Los mantendré al tanto de nuestros avances.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,
Es bueno que digas lo que sientes, es dificil acoplarse y mas cuando su vida ha cambiado tanto, los bebe seran tu fuerza para seguir luchando, ojala que pudiesen avisarnos de este grupo, mi novia y yo tambien nos sentimos apartadas, si hay algunos grupos, no los conocemos, tan solo a maria Aurora y la casa en que la podemos encontrar, pero no frecuentamos mucho. Nuevamente molestandolas espero puedan proporcionarme los datos del doctor que las asistio
Un saludo y animo con todos estos cambios. Rebecca Arreguin

Anónimo dijo...

Para mí fue una sorpresa grata la manera en que se condujo la pediatra. Francamente la relación con un médico, en este caso, la pediatra de los bebos, se parece mucho a la de un matrimonio.

Por otro lado, todavía no hemos encontrado algo sólido en cuanto a los grupos de lesbianas en Monterrey, esto me preocupa, espero que haya uno por ahí, escondido, para entrar en contacto. Es importante que las lesbianas nos agrupemos, es una manera efectiva de contar con una red de apoyo que pueda entender o aconsejar o compartir vivencias similares.

Anónimo dijo...

Para aquel que dijo que es más padre leer sobre la vida y sentir de las dos mamis y para un servidor la semana laboral ha cerrado con broche de oro. Es lo padre de escribir como se habla.

Estoy seguro que las muy sinceras y grandes amistades capitalinas han sentido estas palabras como si las tuvieras ahí a un ladito... y así ni se siente la distancia ni el tiempo.

Todo va a estar bien chicas, estoy seguro... estos angelitos suyos son una garantía de lo linda que será la vida.

Un gran abrazo para tod@s

Héctor

Hernando dijo...

No estoy seguro si te refieres a mi como el "fan" que te dijo que le gustaba mas que hablaras de sus vivencias personales, pero independientemente que bueno que al menos uno de cada tres post sea asi de personal.

Bueno, me entristece que esten batallando para encontrar una red de madres lesbianas de apoyo, estoy seguro que tarde o temprano la encontraran, si les sirve una red de padres "a secas" pues cuenten con nosotros.

Y bueno, vamos a tratar de ocuparnos de que la novedad no se les pase tan rapido.

Anónimo dijo...

A ver si un día de estos dejan de escribir sobre ser madres lesbianas, y escriben sobre ser madres de gemelos. Creo que ser un gemelo va a ser igual o más importante para Diego o Santiago que ser el hijo de un par de lesbianas.

Daniela dijo...

Hola Chicas:
Leo desde hace mucho tiempo su blog, conozco el activismo que han realizado desde siempre y cuando lei que volvíán a Monterrey debo confesar que sentí cierta preocupación. Me las imagine como ahora, tratando de encontrar un grupo como Grumale o compañeras como las que encontraron en Lunas de Cibeles y no me gustaría decir que en esta tierra no existen, solo que lo que yo he encontrado en los últimos 8 años no ha sido ni remotamente similar. Algunas personas me han dicho que es porque he estado buscando en lugares equivocados. Si quieren información de los grupos existentes y sus organizadores puedo darselos para que vean y juzguen, aunque por otro lado pienso que nos serviría mucho a muchas comenzar de cero y proponer una nueva opcion. Les dejo mi correo
danielaporvenir@yahoo.com.mx
Un Beso a los pequeños.