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jueves, abril 03, 2014

Diego necesita el feminismo

Durante esta semana, Ana ha estado facilitando unas sesiones en el taller de Poder, Género y Derechos Humanos en la UAM-Azcapotzalco. Está pensado, principalmente, para hombres que cursan ingeniería y jamás en su vida van a tener oportunidad de reflexionar acerca del feminismo, patriarcado, sexismo y todas esas lindezas.
Ayer, previendo que Diego tendría un día difícil en la escuela, decidimos no dejarlo. Así que Ana se lo llevó con ella. La idea no era que participara en el grupo, pero por alguna razón el tema le llamó la atención y sin plática previa, sin jamás haberle enfatizado conexión alguna entre el feminismo y su estructura familiar, Diego quiso hacer la actividad que los participantes debían hacer. La pregunta era: "¿A ti para qué te sirve el feminismo?"
Esta fue la respuesta de Diego, después de haber escuchado con atención el contenido del taller.
Disculparán las faltas de ortografía, pero el cartel es de absoluta autoría de él. Obviamente, Diego jamás vivirá las opresiones que viven las mujeres. Tal vez hasta le sea difícil entender que la vida que le tocó vivir en más fácil porque es hombre. No sabemos cómo ni cuándo se vaya a poner a reflexionar sobre ese privilegio, pero lo que sí podemos asegurar es que puede tener pensamientos feministas. 
A mí en lo personal me sorprendió mucho. De todas las conversaciones que hemos tenido con ellos, nunca habíamos hablado sobre feminismo, ni mucho menos lo habíamos ligado a que su familia tenía que apoyarse de éste para resistir le heteronormatividad. Fue simplemente el resultado de todas las conversaciones que escucha, de todas las conferencias a las cuales los hemos llevado. Simplemente ayer le hizo clic. Simplemente ayer nos demostró que ha estado poniendo atención.

viernes, octubre 26, 2012

¡No me lo van a creer!

Esta insana costumbre de "los viernes de la SEP" simplemente me desquicia. Es una bonita tradición de las escuelas capitalinas en la cual todos los viernes fin de mes realizan una junta de consejo técnico y bajo ese pretexto suspenden clases. Así pues, el día de hoy nos despertamos un poquitín más tarde que de costumbre y fuimos a dejar a Mami a sus clases. A mitad de camino, Mami se acordó que también tenía una conferencia con la feminista Amalia Fisher. Anita quería que fuéramos juntas así que aleccionamos al par de bodoques en lo que iba a suceder.
Primero, Mami entraría a clases y Mamá, Diego y Santiago esperarían una hora afuera. Yo aproveché para llevarlos a retozar al jardín. Diego estuvo tirando flechas con el arco que se ganó en la Feria del Mole y Santiago estuvo aventando burbujas. Luego me los llevé a la cafetería a que almorzaran un hot dog y una lechita. De ahí, fuimos al salón donde sería la conferencia y como el Q siempre está equipado, descubrimos que llevábamos un par de libros para colorear y una caja de crayolas. Así fue como armados para la guerra, estuvimos oyendo la plática que duró casi dos horas. Diego y Santiago se portaron ¡ESTUPENDO! Yo sé que la gente de Monterrey no nos lo creerá, pero estuvieron concentrados iluminando el libro y en el caso de Santiago haciendo sumas y restas. Ok, sí, Santiago pidió ir al baño, pero lo hizo tranquilo, sin gritar, ni interrumpir ni nada. Creo que después de 6 años por fin captaron que, aunque las conferencias no es el espacio ideal para la inquietud de los niños, ellos deben guardar silencio y estarse quietos. De verdad, estoy sorprendida y ni yo me la creo. Porque además de eso, cuando terminó la conferencia, Ana tuvo que regresar a clases y nos dejó esperando afuera de su salón en un pasillo en el cual, créanlo o no, primero regañaron a un grupo de adultos que hablaba en voz alta. Y digo primero por no decir ÚNICAMENTE, porque mis hijos siguieron coloreando, haciendo dibujos, platicando en voz baja y cuando se cansaban podían pasear por el edificio con DOS CONDICIONES que acataron a la perfección: No correr y no gritar.
Claro que hice un par de cosas para despejarlos. Fuimos al carro a dejar los suéteres. Fuimos a comprar un chocolate caliente. Fuimos al baño. Estiramos las piernas. Cuando Mami salió de clases ya eran las 2 de la tarde, así que fuimos al comedor de la UAM en donde también se portaron bien, aunque ya más relajados, sin tener que conservar la postura solemne. Terminamos de comer y nos trepamos al carro. Yo comenté un par de cosas con Ana sobre la conferencia y empecé mi frase con: "lo que más me gustó de la conferencia fue..." y en eso me interrumpió Santiago: "lo que más me gustó de la conferencia fue que hablaron de todas las mujeres, blancas, negras, indígenas". Ana y yo nos quedamos con la boca abierta y coincidimos en que algo no concuerda con la versión de la maestra de la escuela. Santiago SI se puede concentrar, sí puede estar sentadito y sobre todo SI PONE ATENCIÓN!
En fin, hoy fue un buen día y estoy muy orgullosa de que mis monstruos ya no son esos torbellinos que molestaban a la gente en eventos de ese tipo.

jueves, julio 14, 2011

Programa de Mariaurora Mota

Programa donde sale Mariaurora Mota hablando sobre el tema LGBTI en Monterrey.



El único comentario que yo haría es que COMALES tiene más de un año de no estar sesionando como tal.

lunes, julio 11, 2011

Defienden sus derechos

Nota de Televisa Monterrey sobre LA MARCHA DE LAS PUTAS EN MONTERREY. Salgo yo con la manta encabezando la marcha, Crix por ahí camuflada y hasta Santiago.

sábado, julio 09, 2011

Exigirán respeto a sus derechos en Marcha de las Putas

Pedirán mayor vigilancia a sus derechos

Exigirán respeto a sus derechos en Marcha de las Putas

ONG convoca a las mujeres a participar en manifestación este domingo a las 16:30.
Las regias buscan emular el éxito de otras ediciones en el mundo.
Las regias buscan emular el éxito de otras ediciones en el mundo.
Foto: Francisco Guasco/Cuartoscuro

El acoso sexual y la discriminación de género también se da en Monterrey, tanto en el aspecto social como laboral, y es importante crear una ley Antidiscriminación, según consideraron 10 organizaciones femeniles que convocaron a repetir aquí “La Marcha de las Putas”, que ya se realizó en 81 ciudades de diez países.

En una rueda de prensa, las representantes de diversos grupos femeniles señalaron que la marginación a la mujer se da, sean heterosexuales, lesbianas, amas de casa, transexuales o indígenas.

Maricruz Flores Martínez, del Colectivo Plural de Mujeres, informó que están convocando una marcha para este próximo domingo a las 16:30, saliendo de la plaza de Colegio Civil para dirigirse rumbo a la Macroplaza, donde se realizaría ahí una manifestación por sus derechos.

“Estamos haciendo un llamado a la población para participar en esta marcha, que, como se decía en un principio, no se relaciona con el trabajo sexual. Es una marcha donde las mujeres estamos exigiendo que se nos respete, queremos apropiarnos de la palabra para que ya no se nos denigre, ya no se nos discrimine.

“La palabra “puta” ha servido para menospreciar y denigrar a la mujer, y lo que queremos es que ya no nos dañen con esa palabra”, dijo por su parte Stefani Bárcenas, del Grupo Resistencia Pacífica de Nuevo León.

Invitaron a las asistentes a manifestar su derecho a vestir como quieran, enfatizando que el hecho de usar una minifalda no implica que anden buscando ser provocativas hacia los hombres.

Comentó que en esta marcha buscan apropiarse de la palabra tal y como se ha hecho en otros lugares buscando que la misma deje de ser denigrante para todas las mujeres.

“Estamos libres de vestirnos, de decidir con quién estamos, de elegir con quién tenemos relaciones, de elegir nuestra persona, qué hacemos con nuestro cuerpo”, aseveró Bárcenas.

Panorama antagónico

Sin embargo, la situación de las mujeres es difícil, porque la misma autoridad las agrede, como es el caso de las transexuales, que no pueden salir a la calle, sin que la policía las detenga, denuncia Gloria Davenfort, de Comunidad Metropolitana.

“Los patrulleros tienen el cinismo de llevárselas, las extorsionan, las meten a la cárcel y les cobran 800 pesos por dejarlas salir, estamos viendo que el sexismo también afecta a la mujer transexual, por eso vamos a incluir a la mujer”, dijo Davenfort.

Señalaron que no sólo están invitando a las damas, sino también a los hombres, quienes pueden ser víctimas de acoso o discriminación, dijo Ana de Alejandro.

“La discriminación, el acoso que sufrimos las mujeres, independientemente de nuestra diversidad, es constante, es mucho. Por el simple hecho de haber nacido como mujeres, bueno, con genitales, ya tenemos una etiqueta, una expectativa de la sociedad hacia nosotras, y ese acosos se vuelve siempre parte de nuestras vidas”, mencionó.

Monterrey • Francisco Zúñiga

jueves, junio 30, 2011

Indisciplina de jugadores del TRI en Ecuador

¡A mí qué me importa la vida de los jugadores del TRI! No me podría importar menos, de hecho. Que si andan de gira en Ecuador, que si metieron prostitutas a su cuarto, que si los suspendieron y los mandaron de regreso a México simplemente no me interesa. Pero lo que me llamó mucho la atención fue un artículo de Héctor Aguilar Camín en MILENIO titulado QUE COJAN donde prácticamente defiende el derecho de los jugadores a su vida sexual. El escritor dice:

El que esté libre de mujeres durante las giras futbolísticas, que tire la primera piedra. Medios y directivos incluidos.
Acaso contra los más altos intereses educativos de la juventud mexicana, aunque acaso en mejor servicio de ellos, yo voto porque los jugadores follen, templen o cojan cuanto quieran, y sean felices y jueguen bien y triunfen en la cancha y en la cama. 

No tengo opinión alguna sobre si los jugadores deben o no coger durante las concentraciones. De lo que sí tengo una opinión es sobre la defensa a que los seleccionados disfruten su vida sexual. Yo me pregunto: ¿Por qué razón no encontramos editoriales en los periódicos que defiendan el de las mujeres? ¿Se imaginan una editorial que diga: 

Acaso contra los más altos intereses educativos de la juventud mexicana, aunque acaso en mejor servicio de ellos, yo voto porque las mujeres follen, templen o cojan cuanto quieran, y sean felices y trabajen bien y triunfen donde sea y en la cama.

¿Se imaginan?
Ah claro. Nos tratarían de putas. Una mujer no puede ejercer plenamente su sexualidad sin enfrentar una dura crítica social y sobre todo, de hacerlo, no vendría una horda de intelecutales a tratar de defender el punto ni tendríamos una horda de comentarios que nos justificara, comentarios como "no es un secreto que las mujeres tienen relaciones sexuales" o "serás una hermana de la caridad como para no tener sexo", "mientras cumplan en su trabajo no nos interesa su vida sexual". No, por el contrario tendríamos un bonche de comentarios al estilo de: "Dénse a respetar","mejor dejen de venderse si ya no quieren que las violen", "si abres las piernas por amor eres puta, si cobras TAMBIÉN".

Eso, señoras y señores, eso es doble moral. Apuesto a que muchos de nosotros ni siquiera nos hemos puesto a pensar por qué cuando se trata de sexo el asunto es más restrictivo para la mujer.
¿Alguna idea?
Marcha de las Putas Monterrey 2011.

Ser feminista en 2011, ¿todavía?

Un artículo de  Lilian Lopez Camberos publicado en el site Distintas Latitudes:

Ser feminista en 2011, ¿todavía?

 
En un episodio de la cuarta temporada de Mad Men, la serie sobre publicistas neoyorquinos en los años sesenta, Peggy Olson está sentada en un bar con las luces bajas. Peggy no es una mujer convencionalmente hermosa, pero es tenaz: minó su camino de secretaria a copywriter, una de las buenas. Es talentosa, una mujer que hace el trabajo de un hombre en una época inconcebible. En esta escena, Peggy conversa con un tipo que a todas luces la corteja. Él es un intelectual típico de los sesenta, un progresista, las ideas bullendo del revisionismo marxista de Adorno y Horkheimer. La revolución es inminente. Hay un aire de protesta flotando, que es fino y delicado, pero que ahí, en esos años claves, está.
El intelectualillo habla de la injusticia de los corporativos, la forma en que “lanzan el dinero” que es, aunque él no lo nombra, tan capitalista. ¿Y cómo puede trabajar para esta gente, haciendo la publicidad de empresas que ni siquiera contratan negros? No puede creerlo, la poca consciencia social de esta chica, “estamos hablando de los derechos civiles, por Dios, de lo que es inequitativo en esta sociedad”. Entonces ella, permitiéndose un momento de indulgencia, de desahogo casi, comenta que muchas cosas que los negros hacen ella tampoco puede hacerlas. No puede jugar golf, no puede asistir a ciertos clubs. Y no hay copies negros, dice, pero pueden labrar su destino como ella lo hizo. Nadie la quería en la agencia, nadie sentía ningún respeto por su trabajo y aún ahora sufre la segregación a la que su sexo la condena.
El intelectualillo la escucha con la mirada en blanco. Y luego, con voz sardónica, pregunta ¿y qué quieres que hagamos, una marcha por los derechos de las mujeres?
El capítulo, que además se titula The beautiful girls, termina de una forma hermosa. Tres mujeres diferentes (la gerente de oficina, la copywriter en ascenso, la sicóloga soltera), enfrentadas al reto cotidiano de ser mujer, pero ahora en una nueva época, bajando juntas un elevador. Uniéndose, acaso sin saberlo, a la lucha de género.
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La marcha se hizo, pocos años después. Fue en Estados Unidos, incluso en Nueva York. No fue el primer acto por los derechos de las mujeres, pero la huelga por la igualdad, en 1970, fue uno de los puntos cruciales en la segunda ola del feminismo, iniciada en los años sesenta.
Hace unos días, las defeñas replicaron la Marcha de las Putas. Leo que la marcha se ha hecho en varias ciudades: de Toronto a Tegucigalpa. Que fue inspirada por la desafortunada frase de un policía canadiense, women should avoid dressing like sluts in order not to be victimized. Porque si ellas seducen deben cumplir. Porque a pesar de que la mujer es, ya lo dijo Natalia Flores, biología pura, el hombre, que es la razón, no puede contenerse ante la exhibición de sus carnes. De esos atributos que él no conoce, tan abandonado como queda a su lado animal si está frente a la tentación.
Vestirse provocativamente como atenuante para la agresión sexual tiene tanta lógica como dejar la ventana abierta como atenuante para robo a casa habitación. El ladrón que diga “no pude evitarlo, robarlos era inevitable” parece risible, pero hay quien piensa que ese mismo argumento, en la boca de un agresor sexual, tiene toda la lógica del mundo. ¿Un ejemplo? El presidente municipal de Navolato, Sinaloa, que pretende erradicar la minifalda de la vestimenta femenina para “evitar embarazos”. ¿Campañas de reproducción sexual? Qué va, el problema no está en la razón sino en el impulso. Recuerda al ex gobernador de Chihuahua, el infame Francisco Barrio Terrazas, que en 1993 atribuyó los feminicidios de Ciudad Juárez a la vestimenta. No eran chicas de buena lid, tuvieron lo que merecían.
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 La Marcha de las Putas trajo el tema a la mesa: feminismo. Y entonces, la ignorancia. Twitter fue el hervidero de la discusión. Una selección de tweets que mencionan la palabra feminismo el domingo 12 de junio, el día de la Marcha de las Putas. @brisaruch, mujer: “Al menos es un atisbo de conciencia. Si hubiera cultura sabrían que el feminismo es tan peligroso como los demás esencialismos”. @butterocio, mujer: “no hablo del feminismo, que para mí es sólo la contraposición del machismo. Hablo de mujeres en su derecho a ser, pensar y decidir”. @herziliagato, mujer: “hay cosas en las que nunca seré consecuente, una de ellas es la doble moral del feminismo”. @cherryelix, mujer: “Tanto el machismo como el feminismo no debería de existir (sic). No concuerdo con ninguna de las dos”. @luislamz, hombre: “el feminismo es machismo rosa, tal cual”. @Tales_Milet, hombre: “Feminismo: palabra que el hombre le dio a la mujer para que se entretenga”. @CualquierCabron, un cabrón cualquiera: “Feminismo de rancho es lo único que se puede esperar en un país que todavía requiere vagones exclusivos para mujeres en el metro”.
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El tema del último mes es Dominique Strauss-Kahn, ex director del Fondo Monetario Internacional, acusado de presunta agresión sexual a la empleada de un hotel en Manhattan. No es la primera vez que es denunciado por su conducta sexual, un hombre que donde pone el ojo pone la bala, de naturaleza inquieta. En el blog de Letras Libres, Alejandra Isibasi cita a un terapeuta manhattanita que trata a fauna de Wall Street, hombres con poder para quienes el impulso siempre antecede a la acción, hombres que siempre, o eso creen, se saldrán con la suya. Isibasi comenta: “esto agrega una dimensión sistémica al drama personal de Strauss-Kahn y explicaría –sin justificar– la sensación de impunidad que se resiente en su historia con las mujeres”.
La periodista Elaine Sciolino escribe en el New York Times que, históricamente, los franceses son más tolerantes con las vidas privadas de los hombres de poder, pues desde la época cortesana la información no verificada corría libremente para el entretenimiento del vulgo. Esto no exime a Strauss-Khan de varios delitos que no sólo lo separan de su deseo de contender por la presidencia de Francia, sino que lo tipifican como un agresor de mujeres.
Cuando eres un hombre poderoso, importa mucho con quién te metes a la cama. Cuando eres una mujer, marca toda la diferencia. Varias décadas de liberación femenina no han evitado que las mujeres salgan más perjudicadas de un escándalo sexual. El ejemplo más famoso: Monica Lewinsky. Vamos, Bill Clinton recuperó su prestigio y hasta se reconcilió con su esposa. ¿A qué suena? A que la sociedad tiende a ser más permisiva con los hombres que se muestran arrepentidos. Lewinsky, en cambio, porta aunque no queramos admitirlo una letra escarlata. La reputación es como un recordatorio invisible de lo que hiciste y de lo que ya no podrás ser.
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¿Quieren cifras? INEGI tiene varias: el desempleo en el sector femenino subió en un 0.6% durante la década de 2000 a 2010. De 1990 a 2005 se duplicaron los hogares monoparentales comandados por mujeres (6 millones, 24% de la totalidad de hogares en México). Sí, las mujeres constituyen el 35% de la fuerza laboral del país, pero ganan 12.6% menos que los hombres.
¿La ley? En Guanajuato el aborto es considerado homicidio y se castiga con mínimo tres años de cárcel. Hay mujeres que han sido condenadas a veinticinco años.
Ahora hay que preguntarle a los que consideran el feminismo como un “machismo rosa”, como un “esencialismo” igual de peligroso que la misoginia, si la lucha por la equidad de género no es necesaria. Si hoy, al igual que en los años sesenta, parece absurdo unirse a una marcha por los derechos de las mujeres. Y con los datos sobre la mesa, con la realidad de un país en el que los feminicidios en Ciudad Juárez no sólo no son esclarecidos sino obscenamente ignorados, por hombres como Plata Insulza y Barrio Terrazas, porque una marcha por nuestros derechos sexuales es motivo de mofa y descalificación, la única respuesta sensata es que sí lo es. Esos avances de los que nos jactamos, esa pretendida igualdad de género, no existen aún. No en el sentido práctico de nuestras vidas y de nuestro papel en la sociedad. No en nuestra participación económica. No en nuestra salud reproductiva. Esa lucha que apenas se gesta en los años sesenta no es menos pertinente hoy, ni menos necesaria. Aunque suene incómodo cuando se dice.

martes, junio 28, 2011

Tenían que ser lesbianas!!!!

A ver, no. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Ok. Soy lesbiana ¿pero eso qué tiene que ver con el hecho de ser radical? Ok, también soy feminista ¿pero eso qué tiene que ver con el hecho de ser radical? ¡Hombre! Hasta podría ser de izquierda (que no lo soy del todo) y eso ¡TAMPOCO tiene que ver con el hecho de ser radical!
Yo defiendo a las mujeres porque soy mujer. Y no, no odio a los hombres. Me gustan para hijos, me gustan para amigos, me gustan para compañeros de trabajo y activismo, me gustan como familiares, sólo que no me gustan como pareja sexual. Es más, creo que lo sexual es lo de menos. Simplemente prefiero estar con una mujer porque me siento más conectada en lo intelecutal, en lo emotivo y desde luego, en lo sexual. Pero es no tiene nada que ver con ser radical.
Ahora bien. ¿Por qué estoy defendiendo tanto la Marcha de las Putas? Pues porque soy mujer y por muy lesbiana feminista de izquierda y radical que sea el hecho de tener senos, cadera ancha y vulva es razón suficiente para que cualquier pelado me grite algo cuando voy caminando por la calle, no digamos de noche, no digamos de madrugada, sino ¡en plena luz del día! Cuando voy al súper, cuando voy a recoger a mis hijos de la escuela, cuando los llevo al dentista, cuando voy al doctor, cuando voy a pagar los recibos... Yo podría en este momento defenderme diciendo "hey! pero yo no visto provocativamente" pero ¿saben qué? NO LO VOY A HACER. ¿Por qué? Porque entonces estaría pretendiendo diferenciarme de "las otras" mujeres y estaría implicando que YO sí soy respetable y las otras no. Estaría implicando que a mí se me trata injustamente de puta y a las otras no. Y entonces no tendría sentido. Por eso defiendo la dignidad de las mujeres de vestirse como se les dé la gana y en dado caso que según los puritanos y conservadores y socialmente aceptables estándares de vestimenta dicen que estás siendo muy provocativa, andas de calienta huevos, de putona o cualquiera de esas monerías, en dado caso, defiendo que si la mujer ya dijo que no, entonces, mis vidos adorados: NO ES NO.
Vestirse con mal gusto, con poca ropa, sexy, provocativamente, como santurrona o como gustes y mandes NO ES NI UN DELITO NI UN CRIMEN. Abusar sexualmente de una mujer SÍ lo es. Así que no tiene que ver con que yo sea lesbiana feminista radical de izquierda, tiene que ver con que no podemos seguir disculpando crímenes responsabilizando a las mujeres por su atuendo. Hay que pensar en eso.

Estoy leyendo un libro que es muy interesante

No se vayan con la finta del título del libro que se llama PORNOTERRORISMO y lo escribió la pornoterrorista española Diana J. Torres. Digo que no se vayan con la finta porque hasta ahorita lo que he leído no tiene nada de porno ni nada de terrorista y esto no lo digo en detrimento sino al contrario como un punto de reflexión.
Hay algunos conceptos que me encantaría compartirles al respecto:

Diana J. Torres define un concepto que nos ayudaría mucho a entender porque se piensa que las mujeres o son santas o son putas. La performancera habla de las bio-mujeres como "un concepto de cuerpo de mujer nacida para repetir la norma secular de cuerpo binario con vagina (el clítoris todavía se ha quedado ilegal por no hablar del ano) en oposición al cuerpo del bio-hombre con polla (el ano está también fuera de la ley). La bio-mujer es educada a la sumisión no consensual y a la costumbre de no desear el poder, y a no tenerlo. Su destino: la reproducción. (Idea desarrollada ampliamente por Beatriz Preciado en su libro Testo Yonqui, Espasa, Madrid, 2007)".

O sea que mujer que no es sumisa, que desea el poder y que se niega al sexo con fines reproductivos es una mujer que se sale de la norma, que se sale de lo que es legal, que se sale de lo que entendemos por práctica sexual heteronormativa. Por eso esas mujeres son unas putas y por eso los hombres (y algunas mujeres) piensan que pueden disponer de ellas como un bien material, como un objeto, porque ellos en este binomio están acostumbrados a ejercer el poder a través de la cultura fálica y una mujer fuera de la "norma" es claramente una mujer que hay que someter a través del poder, o sea, creen que la misma falta de consenso que hay en la sumisión puede traspolarse al cuerpo y por lo tanto disponer de él. Por eso no me sorprenden los comentarios totalmente fuera de lugar de algunos detractores de La Marcha de las Putas porque piensan que las mujeres que nos rehusamos a seguir este patrón estamos promoviendo un desfile para que ellos se deleiten. ¿Por qué querríamos hacer esto?
Además, esto no es una marcha de trabajadoras sexuales. Esta es una marcha para la reivindicación de que las mujeres pueden vestir como quieran y para que el resto de la gente entienda que NO ES NO! Eso es poder, eso es querer poder y eso es tener poder... y por eso molesta, no se supone que las mujeres nos empoderemos... pero ya es tiempo.

miércoles, junio 22, 2011

La Marcha de las Putas Monterrey 2011

Los supongo enterados no sólo de que en Monterrey sino en el resto del mundo se están llevando a cabo Slutwalks o Marchas de las Putas originadas gracias a una iniciativa de unas universitarias canadienses hartas de que el consejo que se nos dé para evitar agresiones a nosotras como mujeres sea el típico y consabido "no lo andes provocando". O sea "no te vistas como puta si no quieres que te traten como una". Ana y yo como madres de dos hijos varones estamos sumamente preocupadas por educar a nuestros hijos en la diversidad, respeto, amor y feminismo. Sí, así es, queremos hijos feministas que RESPETEN a sus mujeres y no las despojen de su esencia para adjudicarles este halo extraño en el que nuestra sexualidad y género definen 1) cuánto vamos a ganar, 2) cuánto placer podemos sentir o dejar de sentir, 3) si merecemos o no ser ultrajadas, violadas, asesinadas.
Quiero que a Diego y Santiago les quede claro que la misoginia y el hecho de que exista esta creencia de que las mujeres andan de provocativas y ofrecidas es un problema no sólo de las mujeres sino también de los hombres. Porque nuestros cuerpos nos pertenecen únicamente a nosotras mismas y no es otro hombre y no es ni debería ser el Estado quien nos tendría que decir cómo, cuándo, por qué y de qué manera usarlo, vestirlo, desnudarlo, darle placer, etc. No sé si me explico. Mi cuerpo es mío y nadie tiene por qué tocarlo si yo no quiero. Nadie tiene que hacerme sentir incómoda por mis atributos y características físicas. Mi cuerpo es mío y aún si decidiera ir desnuda por la calle esto no es una invitación a que OTRO lo toque, a que OTRO lo mire y a que me diga cosas desagradables porque mi cuerpo es mío y no le pertenece a los hombres ni tampoco debería pertenecerle al Estado.

jueves, enero 13, 2011

Puto, el que no brinque, el que no salte...

En el año de 1997 Molotov sacó el sencillo Puto y despertó en la sociedad mexicana un fuerte debate.

Hay que recordar que fue hasta el sexenio de Vicente Fox (2000-2006) cuando la libertad de expresión se "garantizó" en México. Hay que recordar que hasta ese entonces, nadie podía decir nada, nadie podía criticar nada y todo estaba sujeto a censura. Y no se podía pensar en decir "güey" ni nada por el estilo al aire, en radio, prensa y televisión. ¿Hace cuánto? 17 años.
Recuerdo que en aquel entonces, Molotov se defendía diciendo que no estaban incitando al odio, sino que estaban proporcionando un camino de desfogue para que la gente en lugar de insultarse, mejor brincara al ritmo de sus canciones. Yo siempre los apoyé, por el argumento, por Voltaire y porque alguien que era capaz de darnos Gimmie The Power merecía una oportunidad.

Defendí mucho en su momento al Puto de Molotov y en mis propias incoherencias defendí (defiendo) el rap, la música ranchera, en donde, para mi desgracia, se denigra de una manera impresionante a la mujer. Y sí, numerosas e incontables veces he agarrado una buena borrachera mientras en las bocinas suena Vicente Fernández culpando a las mujeres de todas sus desgracias.
Entiendo que para que nuestros movimientos, para que el movimiento LGBTTTI, el feminismo, ecologismo, etceterismo puedan subsistir; para que dejen hablar lo mismo al Peje que a Peña Nieto hay que exigir la libertad de expresión, hay que permitirla, hay que fomentarla. Lo mismo pensaría para el rap y el reguetón y el tradicional mariachi. Lo mismo pensaría para el Cepy Boy y María Julia La Fuente. Pero de pronto, una lección valiosa aprendo de Eminem: "I guess words are a mothafucka they can be great, or they can degrade, or even worse they can teach hate". Y vaya, lo tenemos claro: las palabras son tan poderosas pero pueden denigrar y enseñar el odio.
Apenas son 10 años de "libertad de expresión" en México y nos hemos llenado de una franca pobreza en el contenido de nuestras canciones, nuestros programas de televisión, nuestros programas de radio. Todo es sexo, sexo, sexo y la manera en que un papi chulo se va a coger a su mami rica y apretadita. Vaya, que no lo critico, ni estoy diciendo que se deba prohibir, sino que creo que nos estamos formando una visión muy limitada de lo que el mundo es y podría ser.
Cuando el PUTO de Molotov salió necesitábamos diversidad, necesitábamos que la realidad fuera representada en nuestras expresiones artísticas, pero de pronto siento que nos hemos vuelto artistas en representar un solo, pequeño y en ocasiones triste aspecto del ser humano y de nuestra sociedad.
No sé si me explico.

martes, enero 11, 2011

Macho macho men

Un querido amigo me manda reflexionar sobre el machismo. Él intenta explicar a jóvenes alemanes cómo se vive en pleno 2011 el machismo en México como una manera de luchar contra este prejuicio que existe en el extranjero sobre este tema en especial. Vaya, que en Alemania y en uno que otro país del resto del mundo se sigue pensando que la mujer está restringida a lo doméstico y que ninguna mujer ha llegado a posiciones de poder. Como comprenderán, el tema tiene mucha tela de donde cortar y desde que nos envió el correo a mí y a algunas otras personas no he dejado de pensar en cómo abordar el tema del machismo, no tanto para explicarlo a un extranjero, sino como mero ejercicio empírico de revisión.
La angustia sobre el tema tampoco es nueva para mí, porque en los últimos meses me he estado espantando de muchas cosas que me ha tocado escuchar en conversaciones de camión y en programas de radio. Pero bueno, el ejercicio, aunque se antoje largo debe ser breve y he aquí lo que más o menos pude figurar.

Por mis destos: Una opinión sobre el machismo en México

La vigencia del machismo
Siento contrariar, no sólo a mis amigos, sino a mí misma, porque en algún momento de mi existencia llegué a pensar que muchos temas, incluyendo el machismo, era algo que nuestro país ya había superado. Hace un año que regresé a vivir a San Nicolás de los Garza, luego de una corta temporada en Houston, me he dedicado a poner más atención en mi entorno cuando viajo en camión urbano. En principio no fue tanto curiosidad antropológica como que mi Ipod se averió y para entretenerme me dediqué a observar a la gente que viajaba junto conmigo. En más de una ocasión me ha tocado sentarme al lado de dos o más hombres que, por alguna extraña razón, sienten la necesidad de gritar cosas bastante ofensivas a las mujeres que ven esperar en la banqueta cualquier cosa: cruzar la calle, una ruta de camión diferente, un taxi. Los comentarios, la mayor parte del tiempo, están muy subidos de tono y hacen referencia a los atributos femeninos o falta de ellos. Al principio pensé que era un caso aislado y propio de alguna clase social con poca oportunidad de educación, pero poniendo atención a la plática entre los interlocutores me di cuenta que esta actitud no es privativa de ningún sector, ya que lo mismo son estudiantes de la Prepa 7 que de alguna facultad de la Uni, que vendedores de cambaceo o buenos para nada.
Y me parece que está muy vigente dado que uno de los programas radiofónicos con mayor raiting en el radio es EL SHOW DEL CEPY BOY que es una sarta de pelagateces en las que invariablemente se coloca a la mujer como objeto sexual siempre al servicio y deleite de los hombres. El Cepy Boy, quiero decirles, tiene una frase característica que es "ssssssssssikita mamá" y luego le pega a la mesa para simular que como la tiene tan grande y se ha excitado pues le pegó sin querer a la mesa. En el siguiente video, pueden ver en el segundo 0:26 que el locutor se agarra los destos y dice "TOMA TU PREMIO". Más adelante, en el minuto 2:23, el Cepy Boy toma una llamada y le empieza a hablar sexy a la chava y le dice "yo también extraño tu partida" comentario con doble intención que no tengo ni que explicarlo.

OK, el machismo todavía existe. Los hombres aún consideran a las mujeres un objeto de posesión. Ok, ok. Lo que yo todavía no me explico cómo es que algunas mujeres encuentran divertida la dinámica. No todas, pero sí algunas. En lo personal, siento HORRIBLE cuando tengo que bajarme antes que ellos porque, por lo general, estos grupitos van sentados en la parte de atrás del camión, y ahora con la regulación de la Tarjeta Feria, todos los usuarios tienen que descender por atrás. Yo siento HORRIBLE. Siento bien raro, siento que me van a ver, me van a escudriñar y van a decir, cuando me baje, algo muy obsceno sobre cualquiera de mis virtudes o defectos. Me ha tocado ver mujeres que se les enfrentan con un "ya cálmense, ¿no?" y me ha tocado algunas que les gritan desde afuera que se bajen y les repitan en su cara lo que dijeron. Y bueno, también está toda esa bola de groupies del Sepy Boy que llama nada más para que las alburee.

La mujer fuera del ámbito tradicional
Pero no todo es tan tremendo en México, claro que no. Somos un muy mediocre país heterosexista y heteronormativo en donde se favorece el rol de género. Además de todo, somos un país con tremendas crisis económicas que obligan al más macho de los machos a reevaluar su machismo en aras de un mejor presente. La incursión de la mujer en el terreno laboral es cosa nueva. También en la política, baste recordar que el voto femenino empezó APENAS en 1953, es decir, la participación electoral de las mujeres en México tiene la edad de mi madre. Además de la evidente falta de clase política que tenemos los mexicanos, no hemos podido ni siquiera imaginar que pronto llegaremos a tener a una mujer en la presidencia. Yo sólo quiero recordarles que Chile, Nicaragua, Panamá y ahora Brasil ya han tenido mujeres en la posición de más alto poder político. Hace un par de años, cuando Hillary Clinton y Obama contendieron para ser candidatos del Partido Demócrata, una señora que atendía un puesto de tacos en la colonia Florida en Monterrey, muy docta en política, declaró que ella no votaría por una mujer porque ella pensaba que esas cosas no se habían hecho para nosotras.
Hace algunos años tuve la oportunidad de estar en un par de clases con el escritor Eduardo Antonio Parra, como eran las primeras clases, me tocó estar justo cuando asignó la lista de lecturas en las cuales no figuraba mujer escritora alguna. Nunca falta la feminista entre las butacas y nunca falta la discusión originada por la pregunta: "¿y por qué no incluyó escritoras mujeres?". La respuesta que dio el escritor fue muy interesante. En principio de cuentas, dijo, porque no encontraba en ninguna alguna técnica digna de enseñarse, pero luego se desistió y entonces incluyó a Virginia Wolf. Esto aplacó a algunas pero inquietó a otras, ya que, por ser todos hispano hablantes, tal vez hubiera sido más acertado alguna española o latinoamericana. Parra, en algún momento, se deslindó del machismo y dijo que él no iba a incluir lecturas por cuota, que él no era machista, que él sí leía escritoras aún y cuando algunos colegas consideraran eso una pérdida de tiempo y que, sobre todo, las peores enemigas de las escritoras no eran los escritores, sino LAS LECTORAS!!!! "Ellas siempre prefieren a los hombres, no compran la literatura de las mujeres", dijo.

Mi macho mexicano interno
Todos tenemos un macho mexicano interno, creo. En lo personal tengo el reto de criar dos niños feministas. Apenas tienen 4 años, de manera que no puedo decir casi nada respecto al resultado. Yo sólo sé que es muy duro tratar de enseñarle a un niño a que exprese sus emociones cuando el resto del mundo insiste en otra cosa. Vestir con ropa de niño o con ropa azul a una niña parece no ser tan grave como vestir a un niño con ropa de niña y de rosa. Que una niña juegue con carritos y pistolas parece no ser tan grave como cuando mis hijos quieren colgarse una bolsa o jugar con alguna muñeca. Han tenido serias discusiones cuando pasan a concursar con algún payaso y les dan un tonto carrito en lugar de unos trastecitos que les llamaron más la atención. Hay un severo temor en que el niño no se logre... las niñas casi siempre son lo de menos.

Este es el escrito más breve que logró: Criseida/32/de Monterrey/radicando en San Nicolás de los Garza/escritora y activista.