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martes, octubre 20, 2015

Vida gringa .- El Concierto

Esto pasó hace ya un par de semanas. Como tenemos esa manía y facilidad para edscubrir eventos gratis, teníamos boletos para ir a un evento, una Christmas Cantata 2015 en El Paso. Fue el miércoles 7 de octubre. Antes de eso, y para entrar en calor, mis hijisto iban a dar su propio concierto escolar.
La escuela hace muchas actividades, y eso tiene muy emocionados a mis hijitos. Así pues, como técnicamente cada uno está en salones diferentes, aunque en la práctica están en el mismo, sólo a Santiago le tocaba presentarse con su grupo para cantar. Sin embrago, Diego fue y preguntó si él también podía cantar, y lo dejaron.
El miércoles, fui por ellos a la escuela a las 3:15 como es usual, y caminamos a la casa para comer algo. Santiago quería ponerse algo elegante en lugar del uniforme, pero en vista de que su guardarropa aún es limitado, tuve que convencerlo a quedarse con el uniforme. Volvimos a las escuela muy puntuales a las 4:30, se suponía que el concierto comenzaba a las 5 pm. sin embargo, descubrimos que el dichosos concierto era una especie de "trampa" para lograr el quorum suficiente para que se pudieran llevar a cabo las elecciones del PTA (parent-teacher association). Como para poder participare n el PTA hay que pagar $6.00, yo definitivamente opté por no involucrarme este año en nada de eses tipo.
Una vez que fue elegida la mesa directiva del PTA se llevó a cabo el magnífico concierto estelarizado por lxs alumnxs de kínder, primero, segundo y tercero. Hubo un delicioso repertorio de canciones en inglés, español, francés y alemán que versaban sobre partes del cuerpo, pollitos de granja y actividades con la abuelita. Lo que puede esperarse de eventos de esta magnitud, por supuesto. En el cuadro musical de lxs alumnxs de tercer año, a Diego le tocó bailar la polka, lo cual supongo lo hizo recordar sus raíces regias, o algo así. Se puso muy contento dando vueltas con la niña que le tocó, contrario al otro compañero al que le tocó hacer lo mismo en el extremo opuesto del escenario (ya saben, para guardar la siemtría del evento se pone una pareja del lado derecho y una del izquierdo. A Diego le tocó el lado derecho, por si se preguntaban).
Al finalizar tan magno evento musical, pasamos a la casa para ir al baño y recoger los suéteres porque las noches ya han estado frescas. Sin embargo, algo habrá salido mal con nuestros cálculos, porque llegamos al lugar pasaditas las 7 pm y ya estaba repleto el auditorio. No nos permitieron pasar, lo cual fue una pena, porque además comenzó a llover y nos quedamos afuera mojándonos un ratito, hasta que se pasó la lluvia y pudimos emprender nuestro camino de vuelta.
Por supuesto, Diego se quedó muy enojado. Santiago, que tiene mejor leche y es más filosófico lo vio como una bonita oportunidad para caminar de noche por el centro de el Paso. Nuestro camino de regreso a casa se vio un poquitín accidentado porque ya venía yo enfermilla de varias dolencias que he traído y en cuyos detalles quizá entre en un post próximo.
En fin, así transcurren nuestros días, entre actividades de la escuela de los hijos, actividades de UTEP y uno que otro evento que nos topamos para darle variedad a la vida.

lunes, octubre 19, 2015

Vida gringa .- La venta de Chocolates

La vida no es del todo como en los programas y caricaturas de Disney, pero se le parece bastante. Antes de venirnos a El Paso, les dijimos a Diego y Santiago que las escuelas eran como las de la tele, con casilleros y todo. La verdad es que falló nuestra expectativa, porque los casilleros son para middle school y no elementary. De ahí en fuera, todo ha sido muy similar a lo que ellos esperaban de acuerdo con lo que veían en Nick y Disney Channel. Las maestras son lindas, hay una persona "cuidapasillos" que no los deja correr en los pasillos, hay un coach y la escuela tiene biblioteca, comedor (con todo y charolas), "parque" (playground o área de juegos que mis hijos insisten en llamar "el parque"), salón de música y enfermería.
Por eso, para ellos no fue de extrañar que un día les pidieran vender dulces y chocolates. "Se hace igual que en las caricaturas, mami, vas casa por casa y casi se venden solos," me dijo Santiago para convencerme. Resulta que la escuela necesita fondos para poder pagar así paseos y demás actividades, y su solución fue poner a vender dulces y chocolates a lxs niñxs. La caja traía 60 piezas de $1 cada una. Yo me infarté pensando de dónde iba yo a scar $120 dólares para pagar el contenido de dos cajas (una por cada hijo). La maestra tuvo el buen tino de decirme que solo tendrían que, "si querían," vender una. Eso hizo mi vida más sencilla.
Ya me veía yo, a mil grados bajo el sol, por la tarde recorriendo casa por casa, acompañando a mis hijos, para poder vender los chocolates. Sin embargo, la primera tarde que les dieron la caja, mientras hacían su tarea en la biblioteca, una chica se les acercó y en inglés les preguntó si vendían chocolates. Mis hijos con cara de what, ella señalando la caja. Ya salió Criseida al quite a interpretar entre ellxs y consolidar la transacción. Resulta que los chocolates estos sí se venden solos!!! La gente (local) reconoce la caja, saben que son para recaudar fondos, y solo preguntan para qué y compran muchos. Ella de una sola se llevó diez.
Así, en tan sólo dos días mis hijos vendieron todos sus chocolates y no hubo forma de que les hiciera yo entender lo "difícil" que resulta recaudar fondos y ganar dinero en el mercado neoliberal. Para ellos todo se resuelve con su bonita cara, una sonrisa y ni si quiera ocupan entender a la otra persona.

miércoles, octubre 14, 2015

Competencia en dos idiomas

Y entonces, se supone que los hijos están en un programa bilingüe. Y Bueno según esta nota de periódico: "‘Los programas bilingües han demostrado que pueden enseñar a los niños a comunicarse de una manera competente en dos idiomas’, afirmó el senador Rodríguez." A mi me dijeron que les permitiría conservar su cultura y adquirir competencia en AMBOS idiomas, es decir inglés y español. Y entonces hoy llego a recoger aSantiago Coco y me entero que está en "tutoría" porque (y cito textualmente) "no entiende español". Sorprendida pedí que me enseñaran el examen y bueno... resulta que YO TAMPOCO entiendo español o lo que sea que su google translator interpreta como "español". De plano le dije a la maestra: "oiga, ¿y qué quiere decir esto de 'Qué los detalles son más detallados en el parágrafo segundo'?" Y como esa joya TODO el examen. :/ No, si mi hijo sí entiende español, lo que no entiende es Google Translate.
Otra hermosa era: "¿Por qué extraño conceder deseo a Midas?" Y yo con ganas de decirle, "no pues no sé por qué lo extrañe, maestra"
Estoy muy enojada porque me manda recados que dicen: "al niño le tocava(sic) la vacuna" y así se supone que sean competentes en dos idiomas :/

domingo, octubre 11, 2015

El cumpleaños de Diego y Santiago

Finalmente cumplieron 9 años nuestros adorables monstruos, y por lo tanto, había que festejarles. Ellos, muy buena onda, muy en buen plan, se ajustaron a la nueva realidad que vivimos y aceptaron que una fiesta nos vendría resultando imposible. Diego fue un poco más renuente a la idea porque soñaba con una fiesta con temática de legos en la que le regalaran muchos legos. Sin embargo, pudimos negociar y llegar al acuerdo de elegir regalos por cierta cantidad y dedicarles un día especial en su mero cumple.
Así pues, como el día de su cumpleaños cayó en sábado, nos vino muy bien para dedicárselos completo. Por la mañana, al despertar, les cantamos las mañanitas. Luego, conseguimos unos pasesitos de Sun Metro (el autobús de el Paso) y nos los llevamos a desayunar al IHOP con unos cupones de desayuno gratis para cumpleañeros.
Eso no fue lo mejor del desayuno, sino que los meseros hacen el show de las mañanitas y les llevaron un sundae de vainilla con fresas a cada uno. Como Sampi traía molestias con una muelita, Diego se terminó comiendo los dos.

(Se alcanza a escuchar la voz de Diego apenadillo diciendo "te dije que no" porque le daba pena que los meseros cantaran, pero a Santiago sí le gustó la idea.)
Tuvimos que hacer una pequeña pausa para arreglar la situación muelística, pero una vez resuelto ese asunto, seguimos en la festejación llevando a los angelitos a elegir su regalo al Toys r us. Diego eligió, OBVIAMENTE, legos, y una caja con 96 crayolas, unas pulseritas que brillan en la noche y un par de chucherías de a dollar. Santiago se enamoró de un oso que superaba por mucho nuestro presupuesto, así que tuvo que explorar dos veces toda la tienda hasta encontrar un nuevo amor. Finalmente, eligió un Ukulele, un bastón de porrista con las princesas de frozen, un arco y unas flechas (esas cosas de plástico que se consiguen por un dóllar), y ambos eligieron una plantita que baila con el sol para decorar sus habitaciones. Crix y yo les compramos además un distintivo que decí a"Birthday boy" y que portaron orgullosos el resto del día.
Ya con los brazos llenos de regalitos, fuimos a "pasar el rato" al Barnes and Noble. Resultó que el 10 de octubre es el día de Star Wars y que en la librería tenían programada una actividad para celebrarlo, la cual por cierto, incluía hacer una nave espacial con legos. La actividad era gratuita y los hijos estuvieron muy emocionados de participar. Primero les leyeron un libro, para lo cual tuve que fungir como traductora simultánea. Después armaron la nave y finalmente hicieron una marioneta de papel con la figura de Yoda. Lo que más les gustó fue ponerle esos ojitos que se mueven al muñequito.
Cuando terminó la actividad, me pidieron leerles libros y nos pasamos todavía un buen rato más en la librería. No compramos nada, pero hicimos una enorme wishlist que esperamos poder comprar eventualmente.
Después de eso nos fuimos a un buffet de chinos, donde Santiago quedó a deber el equivalente a tres buffets. Lo bueno es que todavía paga menú infantil, así que sí conviene. Ahí finalmente se pudo desquitar comiéndose tres helados y fue muy feliz (y nosotras también, para qué negarlo).
Ya con la barriga llena y el corazón contento, decidí llevar a Diego a conocer el Michaels, una gran tienda de manualidades, porque él dice que le encanta el arte y pues de paso yo aproveché para ver cosas muy lindas. Mientras, Crix y Sampi estuvieron en el Target. Ahí había más osos y Santiago amenazaba con tomar rehenes hasta que le compráramos uno, hasta que mamá se puso sería y Santiago decidió no negociar con terroristas.
Como ya se hacía tarde, decidimos ir por la siguiente sorpresa que era un helado gratis en Baskin Robins (esas listas de cumpleaños son buenas). Pero la noche aún era joven y tuvimos energía después del helado para ir al centro a ver el evento de Chalk the Block donde varios artistas locales hacen dibujos con gis en las calles de El Paso. No íbamos preparadxs, es decir no llevábamos gises, pero nunca falta alguien a quien le sobra un pedacito y con la suerte de mis hijos fueron varios pedacitos que les sirvieron para rayonear a gusto todas las banquetas que quisieron.
Ya bien entrada la noche, volvimos a casa, pero para ellos el día aún no terminaba, aunque Crix estaba ya muriendo de sueño y cansancio, así que todavía tuvieron energía para darse juntos un baño en tina con burbujas y sus muñecos favoritos. Al terminar su baño se durmieron felices, asegurándonos que había sido el "mejor día de sus vidas".

martes, octubre 06, 2015

Jugo de manzana con sabor a... ¿manzana?

Me gusta tener opciones, creo que es bueno tener opciones, así una no se aburre de siempre lo mismo. También es cierto que un mundo de opciones puede ser desconcertante. Para mí resulta terapéutico ir al súper, ver cosas, escoger, distraerme y llegar a casa con una selección de productos para llenar mi vacío existencial, o la panza para ser honesta. Con frecuencia recuerdo una anécdota de una conocida de Criseida, según lo que Crix me contó, esta mujer, al llegar de Cuba a los Estados Unidos no supo qué elegir en el súper, ya que se vio abrumada ante tantas opciones. 
Si bien es cierto que los súper mercados en México tienen muchas opciones, no puedo dejar de admitir, que desde que era niña ir al súper en cualquier ciudad fronteriza de USA me parecía un verdadero sueño. Ahora bien, yo tenía sin estar de este lado del charco ya tres años y bueno, volver a entrar a "la gualmar" gringa es OTRA cosa, no se diga si quiera de visitar el Walgreens, Albertson's o el imponente Target. 
Así pues, mis hijos que nunca habían estado en un súper de estos, la primera vez que se vieron ante el reto de elegir entre cientos de refrescos diferentes, se tardaron casi 40 minutos para decidirse por compartir Dr. Pepper y en el último minuto arrepentirse. Arrepentimiento que les fue denegado porque ya era mucha necedad y había que avanzar.
Así pues la vida entre miles de opciones puede resultar abrumadora y muy consumidora de tiempo, más para un par de niños libra que nunca parecen decidirse de verdad por una sola opción.
Y entonces resulta que en la escuela, en los desayunos y almuerzos escolares las niñas y los niños están ya hartos de comer "siempre lo mismo". Por eso, las compañías de productos típicos de desayuno ( es decir leche, pasitas, jugo de manzana, etc.), han pensado en una campaña capaz de volver indecisa a cualquier persona en el mundo: ¡¡¡hay que ampliar las opciones!!!  ¿Por qué conformarse con un jugo de manzana que sabe a manzana o unas pasas que saben a pasas cuando puedes tener toda una variedad gourmet?
Así pues, entre aquí las pasitas Raisels que saben a limón, naranja y sandía. O los juguitos de manzana con sabor a ponche de frutas Apple & Eve, porque la neta... ¡qué hueva! Que tu jugo de manzana sepa a... ¡¡puaj!! ¡¡¡manzana!!

En fin, que ahora ya no solo se trata de que hay muchas opciones sino que las opciones vienen con más opciones de sabores diferentes para que no te aburras nunca. En fin, puede que solo sea cuestión de idiosincracia y que eventualmente me acostumbre y que ya no quiera yo que mi leche para el café sepa a leche, sino a vainilla o avellana... espera... 
Y ni si quiera voy a meterme en honduras con el contenido de los productos, porque un jugo de manzana con sabor a quién sabe qué sigue estando elaborado con manzanas (eso dicen ellos) y jugo de uva (esta trama se complica). Y luego una va a los restaurantes de comida rápida y le aseguran a una que su pollo es 100% pollo, ¿contrario a qué? ¿85 % pollo? ¿o cómo?

Y la leche... ¡omaigad! ¡¡La leche!! El otro día Criseida compró una que anunciaba con letras grandes y orgullosas que era 0% Leche y yo me preocupé pensando que tomaba agua pintada, hasta que leí las letras chiquitas y capté que era Leche 0% grasa... ¡Ah! ¡Pos así sí!
En fin, que esto de aprender a vivir entre opciones parece un poco complicado, no tan saludable, pero pos eso sí NUNCA aburrido.

lunes, octubre 05, 2015

Reacciones secundarias

Dice el popular refrán anónimo (me encantan las tautologías) que: "No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague."
Así pues, a Diego y a Santiago les llegó la fecha de  su segunda tanda de vacunas (esas que nos obligaron a repetirles para poder entrar  la primaria porque fuchi que los mexicanitos traigan bichos de jueras). La fecha prevista era el jueves 1er de octubre. Ya venía Diego llorando ante el hecho irremediable desde el miércoles, pero el día en cuestión no dimos con la clínica y se nos frustró el plan.
En vista de lo cual decidimos buscar la dirección de nuevo en internet y llevarlos el viernes. El viernes, muy temprano, Criseida y yo compramos un pase para andar todo el día trepadas en los buses de la ciudad. La razón es que no sabíamos cuántos tendríamos que tomar para completar todas las vueltas que traíamos pendientes, entre ellas recoger la llave del buzón y llevar en la tarde a los hijos a las vacunas. Yo, tres semanas antes, había agarrado una guía con todas las rutas de El Paso, TX. y sus horarios, así que armada con la guía en mano, me dispuse a agarrarle la onda a la esperada de autobuses en su parada y calcular a qué hora debía de llegar si había salido de su parada obligatoria las tal o cual...
Por la mañana fuimos a punta de la chingada por la llave y descubrimos por casualidad cómo llegar a "la gualmar" de Remcom Cir. Luego descubrimos que Google Maps te dice con exactitud dónde tomar la ruta y a qué hora pasa y cuál es la hora estimada de llegada a tu destino de acuerdo a lo que hay que caminarle para tomar el camioncito. Así fue como nos aventamos una correteada para que no nos fuera a dejar uno de los viajes, porque si no iba yo a llegar una hora tarde por los hijos a la escuela.
Ya con eso en mente, y con los hijos de la mano, nos dispusimos por la tarde a llevarlos a tomar sus vacunitas. Sólo tres, y no seis, es lo que tenían programado en su cartilla. Llegamos y la señorita que nos atendió, muy amable, me señaló que "alguien" había cometido un error y en realidad les correspondían cinco.
Esta vez, Diego pasó primero, gritando más fuerte después de cada piquete. Al contar tres quiso soltarse corriendo de mis brazos, pero se vio detenido y no entendía la razón. Le expliqué que habría dos más y se sintió profundamente traicionado por el sistema. Le pusieron 3 juntas, en el brazo, pegadas al hombro. 1 en el gordito de más abajo y la última en el gordito del otro brazo.
Luego fue Santiago, quien estoico recibió sus vacunas y luego muy formal le dijo a la señorita: "¿Puedo tomar una paleta?" Y ella accedió como muy a fuerzas, así que yo le dije: "claro, mijito, ¡y llévale una atu hermano!" La vez anterior, por 6 piquetes les dieron 5 paletas, y ahora una sola. Entiendo perfectamente la frustración de ambos niños.
Como habíamos comprado dos pases de "todo el día" y Criseida ya no lo iba a usar por irse a la biblio, le propuse llevarse a Diego a leer y yo me llevé a Santiago conmigo a recorrer la ciudad hasta dar con el Sunland Park Mall. Así pasamos horas recorriendo Pier 51, Target, Dillard's, The Dollar Tree y lo que pudimos, hasta que fue hora de volver, ya muy noche, pero antes de que pasara el último camión y nos dejara en tierra de nadie. Volvimos ya noche, pero como era viernes, estuvo chido y tranquilo.
No debió sorprendernos si duda, que el sábado las reacciones secundarias dejaran todo adolorido a Santiago. Estaba súper cansado, no se podía doler y le dolían todos sus músculos, igual que los ganglios y la garganta. Por la tarde le dio temperatura y en la parte trasera del brazo, donde recibió la cuarta vacuna, traía una gran roncha donde parecía que se le habían acumulado juntas las paperas, el sarampión y la rubiola. Una sola roncha del tamaño de la ubre de la vaca con la que Louis Pasteur practicaba. Pobre de mijito, tan malo que estaba. Nos quedamos en casa y vimos pelis, para que se relajara.
El domingo le tocó el turno a Diego. Por la mañana había estado bien, y Santiago ya estaba como nuevo, pero en la tarde, y ya en la biblioteca de UTEP, Diego de pronto "dejó de funcionar", se hizo bolita en un sillón y se durmió, con temperatura y mucho frío. Dicho sea de paso, la temperatura en El Paso bajó este fin de semana, por lo que volver a casa andando le resultó una tortura.
Hoy por la mañana ya estaba bueno y pristino, ni rastro de sus malestares de la noche previa. Pobriños mis hijiños, lo bueno es que ya no tocan más vacunas hasta marzo.
*NOTA IMPORTANTE: Parece que su capacidad intelectual sigue igual después de las vacunas, pero cualquier cosa, les seguiremos informando. :D

domingo, septiembre 27, 2015

Un bebé llorando en la biblioteca de UTEP

Hay un bebé llorando en la biblioteca. Cierto es que me resulta molesto, pero más cierto es que me pone MUY FELIZ que suceda. Un bebé llorando en la biblio significa que una persona en situación de crianza decidió que va a ejercer su derecho a la educación con todo e hije. Hoy la biblioteca está llena de niñxs de distintas edades. Diego y Santiago se esntretienen entre libros, un rato con las compus, otro rato paseando por los pasillos. Lxs otrxs niñxs acompañan a quien les trajo. Un par jugaban con barajas en el piso, otra miraba videos en la compu. Los domingos en la biblioteca de la universidad son familiares y acogedores, respetuosos para la gente de todas las edades. Yo también lloro, porque soy harto sensible y estas cosas me conmueven, me llenan de una alegría infinita. Hace mucho que un espacio "para adultxs" no mostraba tanto respeto con mis hijos.

domingo, septiembre 20, 2015

"Chuchita has been bagged"

Miércoles.
El miércoles por la tarde, finalmente, Santiago, Diego y yo fuimos a conocer el OUTright Community Center, un lugar donde puede reunirse la comunidad LGBTIQ de El Paso, Tx. Fuimos a una noche de jugar Tabú con una moderadora que se llama Celest. Llegamos después de caminar diez minutos, ya que a todos lados vamos caminando y realmente no queda tan lejos de nuestra casa. Llegamos puntuales, la reunión estaba marcada para las 7:00 pm. Al entrar en el lugar había varias personas sentadas en unos acogedores sillones que se quedaron calladas al vernos entrar. Pregunté si allí sería la Noche de Tabú y me dijeron que sí, que me snetara. Eso hicimos. Entonces todxs ellxs se papraron y nos dejaron ahí. Yo me preocupé, pensé que a lo mejor no les gustaban lxs extrañs, así que nos quedamos caladitxs mientras que llegaba la anfitriona de la noche. 
Pasaron como 15 minutos y no llegaba la chava. Un chico súper alegre se le acercó a Diego y Santiago y extendió su mano para saludarlos casi gritando de emoción: "Hi, I'm Sam, what's your name?" Santiago se quedó perplejo sin saber qué contestar y Diego intentó escupir dos o tres palabritas para identificarse. El chico les dijo que él no habla español, y yo le expliqué que ellos apenas están aprendiendo inglés, aún así, ese intento de cortesía me dejó más tranquila. A los pocos minutos llegó finalmente Celest y comenzó la noche de juegos.
A los niños les prestaron un montón de juegos de mesa apropiados para su edad y como 6 adultxs y una adolescente nos pusimos a jugar Tabú que trata de describir una palabra sin usar algunas palabras prohibidas. Por ejemplo, describir "amarillo" sin usar la palabra "color", "sol" o "yema". Y nos pusimos en dos equipos. Los niños y yo nos fuimos a las 8:30 pm, me dijeron que todos los miércoles tienen actividad y que nos esperan ahí el siguiente miércoles. Me reconforta integrarme en las actividades LGBTIQ de la zona y que quede tan cerca de nuestra casa. Además el siguiente jueves es la reunión de PFLAG (parientes de la comunidad LGBTIQ) en el mismo lugar.
Jueves.
Criseida se encontró la publicidad de un evento sobre matrimonio igualitario. Era una plática sobre cómo se concretó legalmente el matrimonio igualitario a nivel nacional en Estados Unidos. En realidad era una clase abierta impartida por un profesor de UTEP. Lo divertido es que decía: "trae tu propio refresco, hay pizza gratis". Llegamos a la conferencia y nos servimos cada una dos rebanadas de pizza. Muy casual, muy apropiadas y nada de golosidad. Sin embargo, al terminar la plática que duró una hora y estuvo súper interesante, la anfitriona de actividades estudiantiles dijo que les sobraba mucha pizza y que pasáramos por más. Para no hacer el cuento largo, terminé llevándome una caja entera para que los niños comieran pizza también ese día.
Son cosas así las que hacen más divertida nuestra estancia. Justo el día anterior alguien estaba repartiendo donas gratis, y pues nunca falta algún lugar dónde conseguir "free coffee". UTEP es muy divertida.
Viernes.
Llegué por los niños a su escuela y los esperé a la salida de su biblioteca, donde regularmente los recojo ahora que son adictos a scar libros. No llegaban. En eso veo que Diego me anda buscando. Fui con él y me explicó que sus maestras querían verme. Me improvisaron una reunión escolar con un comité de tres de sus cuatro maestras y una mediadora (es requisito en la escuela su presencia). Resulta que mis querubines a veces me engañan con el tema de las tareas diciendo que no entendieron o que la maestra les habló en inglés, pero ya las maestras me acalararon que TODO se los dicen en español. Así que ya no hay conque "Chuchita has been bagged". Nos pusimos de acuerdo con su metodología, les expliqué la mía de traerlos a UTEP a trabajar y acordamos en rehacer la libreta de ciencias.
Dice Criseida: "Diego and Santiago's teachers are concerned. They said my sons don't know how to "copear". They're 8, señora, how is it possible? They have to learn ASAP. So, I need advice: ¿Está bien empezar con un poco de vino tinto por las mañanas? ¿Lo tendré que rebajar con agua? ¿O simplemente bastará con servirles leche en una copa? We're working on it, se los juro. En fin, yo pensaba copear con ellos cuando estuvieran más grandecitos, but such is life."
Como la reunión improvisada duró casi una hora, una de las maestras terminó ofreciéndonos un aventón a la casa. Sentí mucha vergüenza, pero me la aguanté y acepté. Criseida y yo habíamos quedado con un par de sus compañerxs de vernos a las 5:30 pm en tal parte para ir juntxs a un evento de su maestría esa noche, así que tenía urgencia por llegar a casa.
Por la tarde, lxs amigxs de Criseida y nosotrxs fuimos primero a conocer el campo de futbol americano, luego al foro que hay a un lado para el evento de esa noche y finalmente terminamos en un mirador admirando las luces de El Paso y Juárez desde lo más alto de la ciudad. Una de las chavas con la que íbamos compró unos Rancheritos con Valentina para todxs, pero sólo Crix, Santiago y yo le entramos al mero, mero sabor ranchero.
Sábado.
Necesitábamos ir a Juárez para "hacer un mandado" como diría la Abuela. Así que tempranito nos fuimos y agarramos TOOOOOODO Stantos y caminamos hasta llegar al puente y luego cruzamos y desayunamos allá. Pasado un rato, creímos prudente volver. Al cruzar, nos regresaron a  mi y a los hijos porque no teníamos aún el permiso firmado y sellado. Así que tomamos unas valiosas horas de nuestro tiempo para realizar el trámite. Finalmente, ya con el permiso engrapado en el pasaporte volvimos a intentar cruzar. Criseida y los hijos por delante, cruzaron y siguieron de frente, tal cual el rotocolo lo indica, cuando de pronto la oficial me detiene y me pide ir a la puerta atrás. Yo con cara de estúpida, perpleja como estaba le dije: "mande?" Y ella desesperada me señaló nuevamente la puerta, luego dijo en español dos veces PUERTA y en inglés muy despacio DOOR. Yo ya me hacía cateada y manoseada por la oficial detrás de la puertita, pero no. Me pasó a una oficina y con su nula amabilidad me mandó a sentar en un lugar para esperar. Estuvimos dos minutos ahí, alguien le dijo que ya me dejara pasar y me llamó y me dijo que ya podía irme.
No supe realmente qué pasó, pero corrí a alcanzar esposa e hijos que me esperaban ya del lado de El Paso, detrás de una puerta de cristal y nos fuimos caminando de regreso a casa.
Yo hice con papel y crayolas el sombrero y parche,
con pluma los tatuajes y bigotes, los "pericos" son un par
de tucanes del Arca de Noé de Playskool.
Por la tarde, no suficientemente cansados con la caminata de la mañana, los hijos pidieron ir por su docena de donas gratis en Krispy Kreme. Resulta que ayer, 19 de septiembre fue día del Pirata y mis hijos pidieron vestirse de piratas porque supieron de una promoción en la que si te vestías de pirata te daban una docena de donas. Caminamos una hora de ida y otra de regreso, ya de noche, pero obtuvieron sus donas. Como somos 4, nos tocaron de a 6 donas a cada quién. Aún no se acaban, pero ya quiero que se terminen antes de que nos de un coma diabético.
Domingo.
Por la mañana nos tocó día doméstico de lavar, ir hasta la lavandería no es lo más divertido del mundo, pero al menos tuvimos la suerte de que la secadora que seca bien estaba desocupada. Al medio día preparamos comida para toda la semana y por la tarde nos vinomos a UTEP para hacer toda la tarea pendiente y aquí seguimos. Me encanta tener ya una agenda apretadita y que siempre hay una aventura nueva qué contar.

miércoles, septiembre 16, 2015

Alley cat

Pues sí, parezco ya una gata callejera, no porque me la pase en la calle, sino porque ya me di cuenta de que me gusta más irme por los callejones que por las calles abiertas. Resulta que en El Paso, entre cada hilera de casas hay una callejuela trasera, precariamente pavimentada y que da a las puertas traseras de edificios y casas. Por ahí pasa el camión de la basura y hace su mentenimiento, por ahí casi no hay gente.
Una de las compas de maestría de Crix es de Vallarta y nos contaba hace unso días que en su ciudad es usual encontrarse gente en la calle o en los comercios y saludarla, la conozcas o no. Y que por lo tanto se siente aquí a sus anchas. Que se habla mal en su ciudad de quien no saluda, porque es como si su mamá no le hubiese educado. Yo le explicaba, que acostumbrada al anonimato de las grandes ciudades, yo a veces no saludo ni a la gente del elevador, que de ehcho em parece incómodo y lo evito a toda costa.
Así pues, aprece que en El Paso, TODO mundo sale de su casa a las 7:40 am que salgo a encaminar a Diego y Snatiago a la escuela, y mientras ellos van muy orondos saludando en inglés y español a cuanta gente encuentran, yo mascullo entre dientes "muenis días" sin hacer contacto visual con quien me topo. Por lo tanto, a mi regreso y ya a solas, me voy entre callejones para evitar todo tipo de saludador contacto humano. Soy como una gata huraña entre callejuelas.
Ya por la tarde, el mismito sol candente y hostigante me protege, porque nadie quiere andar en la aclle aesa hora. Así que me pongo un ENORME sombrero rojo de ala ancha que Santiago se encontró en un paseo y me voy caminando sin encontrar a NADIE a quien saludar. Aún así en mis paranoias me imagino a lxs vecinxs asomadxs por las ventanas y viendo a la "lesbiana del sombrero rojo" que nunca saluda. Yo me imagino que traigo un letrero tipo la "L" violeta (mi remake de la letra escarlata, en versión lencha).
JURO que en la escuela, cuando llego por mis hijos todas las mamás voltean a verme con cara de "qué le pasa a esta tipa loca con su sombrerote" y menos ganas me dan de decir hola. La verdad es que a veces, cuando me pongo de antisocial, ni yo me aguanto... Pero supongo que son los pensamientos que provoca la insolación en el desierto...
En fin, esta tarde me tocará ser sociable, porque pienso ir con mis hijos a un centro comunitario LGBT a conocer lesbianas. Dicen que hoy hay un evento y me pondré cordial y saludadora...

martes, septiembre 15, 2015

Leer, leer y leer más

Parece ser que andamos de promotoras de la lectura o algo así. Pasamos en la biblioteca de UTEP las tardes de martes, miércoles y domingos. A Diego le ha dado por ponerse al día con el Diario de Gregg, que tuvo a bien encontrar en español, a Santiago lo hemos puesto a aprender inglés con videos de youtube en las compus de la biblio. Pasar aquí las horas es divertido, pero sobre todo es fresco.
Sin embargo, yo pensaba que ellos iban a extrañar muchísimo ver la tele, y pues resulta que no. Al llegar a su nueva escuela descubrieron que pueden sacar y devolver libros cuando quieran y a su ritmo. Cada uno tiene un numero y la bibliotecaria no habla español, pero tiene una pequeña becaria que la ayuda como intérprete con mis hijos. Todos los días, cuando los recojo en la escuela me dejan esperándolos hoooooras. A veces, somos lxs últimos en salir de la escuela. Por eso hoy, al ver que no salían decidí irlos a buscar. Resulta que la biblioteca cierra hasta las 4 pm, por eso es que ellos se toman con calma escoger los libros que van a sacar ese día. La biblioteca de su escuela es iluminada con muchísimos libreritos pequeños llenos de libros de cualquier cantidad de temas, en inglés y español. 
Cada día sacan como de 4 a 7 libros. Es obvio que no les da tiempo de leerlos todos, pero ellos gozan la acción de rentarlos y saber que pueden regresarlos o no al día siguiente. Santiago particularmente prefiere sacar libros en inglés y luego me pide que se los lea. Yo paso muchas horas leyendo y traduciendo libros. Leo una línea en inglés y luego la traduzco al español, y así me la llevo un buen ratote. El caso es que ya descubrí que ya va reconociendo palabras, porque comienza a corregirme: "Mami, light no significaba luz?" "No, aquí significa ligero" Y así sucesivamente.
Diego también tiene claras muchas palabras en inglés y Criseida y yo creemos que entiende un chorro, pero él no quiere todavía soltarse y prefiere leer en español, porque le gusta sobresalir y le da miedo intentar cosas nuevas.
Ayer sacó una serie de libros sobre una mosca que se llama Fly Guy, está en inglés, y cuando le pregunté me dijo que sólo la entiende por los dibujos, pero yo se que le capta también a las palabras aunque no quiere que nos demos cuenta.
Gran parte del tiempo en la biblioteca es para hacer la tarea. La estructura de las tareas que les dejan es muy metódica, así que básicamente todos los días hay que hacer 100 multiplicaciones, unas páginas de un libro de matemáticas, unas cosas de vocabulario, y un daily review del refuerzo de matemáticas. Luego, tengo que firmar la agenda que dice que chequé que hicieran su tarea. En un inicio ientras que le agarrábamos la onda, yo firmaba lo que entendía que era su tarea y las maestras mandaban decir que no debía de haber firmado porque no venía completa. Así hasta que me harté y le escribí a la maestra que yo no le firmo por ociosa, sino que firmo lo que creo que es la tarea y que si no estaba completa es porque ella no revisba que los niños la apuntaran completa. Desde ese día las tareas viene apuntadas completitas y sin fallas y no ha habido una queja más. Faltaba más, pues. 
Entonces, entre tanta lectura ya sueño letras, porque además yo me ando leyendo a unas feministas de los 60's porque ando queriendo llenar los huecos en mi linea del tiempo del feminismo de la segunda ola. Me ha tocado pura teórica blanca de momento, así que tengo que apurarme con mis lecturas, no vaya a ser que luego me de por querer renegar de la vida en los suburbios.
En fin, esto de pasar las tardes en la biblio es divertidísimo y ya le agarré la onda a las compus de aquí, ya se cuáles son para redes sociales y cuáles no, y ya me acostumbré a usar el código ascii para escribir como la RAE manda. 
Es una lástima que aún no tenemos cómo sacarnos fotos, pero bueno, poco a poco iremos contando cómo nos va y qué novedades tenemos.

domingo, septiembre 13, 2015

Nuevas rutinas

Ahora que llevamos dos semanas en El Paso, los niños y yo hemos tenido que retomar nuevas rutinas. Yo me levanto a las 6 am, me baño y luego los despierto para ir a la escuela de lunes a viernes. Ellos entran a las 8 am, y hay que hacer una caminata de 15 a 20 minutos desde la casa hasta su escuela. La mañana es sencilla, lo complicado es a las 3:15 que salen de la escuela y debemos caminar bajo el sol. Griselda, la amiga de Crix que nos ayudó con la mudanza en esta nueva ciudad me dejó una sombrilla, y yo pensé que exageraba hasta que tuve que caminar bajo el sol de las tres de la tarde y de regreso. No hay sombra que surta efecto y el clima no tiene clemencia. Siento que la piel se me cae a pedazos. Los dos primeros días estuve roja como camarón cocido, luego agarré un bonito y saludable color tostado, y después comencé a notar ámpulas en algunas partes de mi pecho y hombros. Así pues, parece ser que ya la piel se me acostumbró a esta horrorosa nueva rutina de caminar bajo el sol.
Otra rutina que hemos implementado es la de venir dos tardes entre semana y la tarde del domingo a la biblioteca de UTEP. La biblioteca es un lugar muy tranquilo y hay una gran colección de libros para niñxs en inglés y español. Diego ya pudo leer El Diario de Gregg 5, después de meses de espera.
Volvemos andando a la casa porque a esa hora (después de las 6 pm) ya no hay shuttles que nos acerquen de forma gratuita a la casa.
En cuanto al tema literario, nuestros hijos son fans de las bibliotecas, así que cuando supieron que en su escuela hay biblioteca y pueden sacar libros, comenzaron a hacer uso de sus prestaciones. TODOS los días sacan algún libro diferente. Diego ya sacó todos los que pudo de la colección de piñata books (unos que conoció a través de Criseida, ya que se imprimen en Houston). Santiago encontró la serie de Goosebumps, y aunque están en inglés y aún no logra descifrarlos, me pide que se los traduzca porque ama la serie.
Los últimos dos sábados hemos caminado por Staten Ave. hasta el centro, en específico para visitar la tienda del Dollar Tree. Como todo es "barato" (o algo así), podemos permitirnos comprarles una cosilla. Entonces ellos son felices y ya me pidieron que los lleve todos los sábados en adelante. También hemos podido explorar más los juegos de cartas y dominó, así que estamos sacándole provecho a no tener internet, ni televisión en casa.
Por las mañanas yo, después de dejar a los niños en la escuela, me reuno con Criseida y nos venimos juntas a UTEP. Ella trabaja y mientras yo aprovecho para leer. Hasta el momento he tendio chance de ponerme al día con algunos artículos de feminismo y con un texto muy interesante sobre la muerte.
Estoy disfrutando mucho el crear nuevas rutinas y dejar partir la antigua vida que llevábamos. Aún así, hoy descubrí información sobre una reunión de lesbianas. Quizá vayamos y bueno, luego les contaré si nos da por conocer a más lesbianas en El Paso.
Otro cambio que tuvimos fue el de guardarropa. Ese fue forzoso, ya que tuvimso que dejar, sobre todo yo, gran parte de nuestras pertenencias en México, y ahora estoy intentando hacer el experimento de tener tan solo 33 prendas en uso y combinarlas por tres meses (una temporada) y dejar ir todo aquello que no me queda bien o que de plano ya ni me queda, ni uso. Resulta que con todo y lo que dejé allá, aún así me traje un montón de cosas que en realidad no me quedan o ya ni me ponía y pies finalmente me he dado cuenta de que no vale la pena conservarlas, así que irán a dar un paseo al GoodWill a ver si alguien les da un mejor uso en sus vidas.
También estamos aprendiendo a cocinar con la estufa eléctrica, ya que el tiempo de cocción es distinto y bueno, los nuevos ingredientes nos traen un poco creativas para darle el toque esperado. Hoy inovamos haciendo una garbanza con chili, en fin, esto del sincretismo cultural es la onda.
Hemos tenido que acostumbranos hasta a nuevas toallas sanitarias, pero quizá esos detalles los narre después, dejemos hasta aquí los aprendizajes y nuevas rutinas que nos cargamos y veamos qué nos depara el futuro.

viernes, septiembre 11, 2015

"There ain't no such thing as free lunch"

Dice esa frase que no hay tal cosa como ¨comida gratis¨... Se supone que la frase hace referencia a los bares gringos que daban comida gratis para impulsar el consumo de bebida. En DF y varias partes de México, todavía hay muchos muchos de esos lugares, muy conocidos y frecuentados por nosotras, dicho sea de paso... Así íbamos los jueves a la carne asada gratis de El sultán en Monterrey y a los sabaditos de comidita rica en El Dos Naciones en DF.
Ahora, en nuestras aventuras en El Paso, hemos descubierto que aunque no hay ¨free lunch¨, la verdad es que sí hay mucha y muy buena gente...  Mi amigo Manuelito me decía que yo voy por la vida con una actitud muy similar a la de Blanche en el Tranvía llamado deseo, confiando en la bondad de lxs extrañxs, y la verdad es que sí, siempre hay gente buena en el mundo. Lo simpático es que hace unos días me escribió una amiga a la ue hace años no veo y me dice que ahora le ha dado por intentarlo... Creo que es una buena actitud en la vida, me identifiqué con ella y me acordé de la frase.
La cosa es que para llegar a El Paso, Tx. tuvimos que vender en el DF hasta el sillón, el refri y todo, todo lo imaginable e inimaginable. Aún con todo eso recaudado, nada nos habría preparado para algunos gastos que acá no esperábamos. Recién que llegamos me entró una angustia terrible al darme cuenta de que no teníamos lo suficiente para comprar comida, y que el primer pago de Criseida sería hasta octubre. Una amiga de Criseida nos hizo favor de apoyarnos con algunos víveres y unas cosas de súper. Unas mamás de la Red de Madres Lesbianas en México que viven en Juárez nos apoyaron con sopas secas, puré de tomate y algunas latas.  Una compa de la maestría de Crix nos señaló que en el edificio estudiantil hay algo que se llama ¨food pantry¨ que es como una despensa gratuita para emergencias, otro compañero de la maestría, que ya lleva aquí un año nos comentó sus truquitos de supervivencia, como ir todos los miércoles a la comida estudiantil que hace una iglesia cercana y finalmente otro compañero más nos dijo que hay una iglesia que tiene un food pantry para pobres y regala víveres.
Así pues, mis angustias de comida han ido menguando. Me siento tranquila. Ya sé dónde queda la dollar store y cómo y dónde encontrar comida por menos de un dollar. Los miércoles que llevo aquí ya he ido a la comida estudiantil de la iglesia que es una comida completa con postre y bebida, te piden donar un dollar, y la primera vez que fui, fue gratis. Se come muy rico. Hemos buscado los festejos estudiantiles como el ¨International Student Cook Out¨ que ofrece comidas o bocadillos gratuitos. De hecho el viernes pasado, nos tocó comer hamburguesas, chips, galletas y refrescos gratis. Cosas que por cierto, hacen muy feliz a Santiago. Ya fuimos a inscribirnos al food pantry de la iglesia, y nos regalaron un montón de latas de cosas que ni conocíamos, y varias hortalizas frescas de un huerto cultivado por una pareja retirada que se dedica justo a proveer vegetales a las food pantry de El Paso. El otro día hice ratatouille con unas berenjenas que nos regalaron en el pantry. Lo chido es que hasta chile, cebolla y tomate nos dieron, así que por toque ¨mexicano¨ no paramos. Y ahora tengo dos ¨butternut squash¨ que no sé ni cómo usar, pero para las que ya ando buscando recetas. Ciertamente, yo ya estaba preocupada por mis riñones, pensando que iba a estar condenada a comer enlatado y congelado todo por los siguientes tres años, pero es un alivio saber que sí tengo productos frescos (y se ven bastante orgánicos) accesibles.
En cuanto a lo ¨orgánico¨ de algunos vegetales, sólo puedo decir que aunque todo producto derivado de una planta técnicamente es orgánico, hay cosas que me da miedo que sean radioactivas. A Diego le dieron una naranja partida el miércoles por la mañana. El jueves por la tarde, con todo y el calor de El Paso, la naranja seguía viva, color naranja brillante, olía rico y saía DE-LI-CIO-SA. Me la comí, no porque quiera yo abusar de los free breakfast y lunches que le dan a mis hijos, sino porque me da miedo que ellos se coman una cosa que nunca se muere a la interperie. Okey, está bien, la verdad es que la olvidó y yo la vi tan solita que me pareció una pena dejarla ahí conservándose sola. Nos regalaron una lechuga... ¿Habían ustedes visto una lechuga que se conservara fresca por casi diez días y siguiera crujiendo a la hora de comerla? Yo no sé ya qué pensar... tengo sentimientos encontrados... por un lado pienso, a México no llegan estas cosas y por otro me digo, nada bueno puede resultar de ingerir comida que parace no morirse ni al digerirla... En fin, volviendo al pantry de la iglesia, esos vegetales se ven cultivados de formas más tradicionales y sus productos se ven más suceptibles a conducirse de acuerdo a las acciones naturales del tiempo...
Finalmente, también hemos hecho uso de la student's pantry. Ahí a veces hay leche*, jugos y demás cosillas que a Diego y Santiago les parecen básicas y que se salen por mucho de nuestro presupuesto. En fin, me siento tranquila de saber que al menos de hambre no vamos a morir. Yo sé que hay mucha gente que me juzgará de irresponsable por mil y un cosas, pero la verdad a veces no basta con ¨enseñarle a la gente a pescar¨, a veces también se ocupa que le den pescadito en lo que le agarra la onda al asunto... 
Así pues, gracias a todas las personas y a la vida que nos han apoyado con los pescaditos.

*Nota: Diego y Santiago llevan ya un buen rato consumiendo todo tipo de productos. A veces todavía les salen ronchitas, pero en este momento nuestra prioridad es que se alimenten aunque se pongan raros.

jueves, septiembre 10, 2015

La escuelita

Ahora que estamos en El Paso, Tx. Diego y Santiago tienen que ir a una nueva escuela. Nosotras, y por lo tanto ellos, pensábamos que tendrían que ir a la escuela más cercana a UTEP que se llama Mesita y que queda cerca de la Universidad a la que va Criseida. Pero las vueltas que da la vida, la casa más cercana que conseguimos nos dejó con otra escuela pública como correspondencia a la dirección. Así pues, esta escuela a la que van lleva uniforme y tiene como regla que lxs alumnxs traigan completo su esquema de vacunación.
Llegamos a El Paso el lunes 31 de agosto, mismo día en que fuimos a inscribirlos y ver los requisitos de la escuela, que por cierto, llevaba ya una semana de iniciadas las clases. Ahí nos mandaron a ver a la "nurse", es decir a la enfermera que checa a lxs niñxs para ver si son aptos para entrar a la escuela. Ella nos pidió que le entregáramos las cartillas de Santiago y Diego y pues... por una parte, las cartillas de vacunación se quedaron en México, por otra parte, aunque las tarjeran, dichas cartillas pertenecen al antiguo nombre legal de D y S, por lo tanto, tuvimos que explicarle que no traíamos cartillas de vacunación. Por lo tanto, nos envió a una clínica pública a conseguir nuevas cartillas y nuevas vacunas.
Ese mismo día, mis pobres hijos tuvieron que chutarse 6 piquetes de un jalón, tres en cada brazo. Primero fue Santiago quien ni pío dijo. Luego fue Diego, que antes de que la enfermera del lugar lo tocara si quiera, ya estaba pegando alaridos y diciendo "ay, ay, ay, me va a doleeeeer! No quieeeero!!!" En fin, les dieron como "premio de consolación" cinco paletitas a cada uno.
Al martes siguiente volvimos a la escuela, ora sí con los papeles completos, y ya con un comprobante de domicilio que corroborara que nos tocaba efectivamente esa escuela.
Nos informaron que el uniforme son pantalones khaki y camisa verde oscuro de lunes a jueves. Los miércoles que es el "spirit day" (día de animar al equipo escolar) pueden llevar una camiseta amarilla y el viernes es libre. Todas las camisas necesitan llevar el logo escolar, y pues es un gasto que de ninguna forma teníamos previsto.
A eso había que agregar un montón de útiles para cuarto año.
El miércoles por la mañana, finalmente, darían inicio a sus clases. sin embargo, me mandó llamar la subdirectora antes de iniciar. Yo pensaba que era por el asunto de las dos madres o algo así, pero en realidad, fue para informarme de que por la edad no les corresponde aún cuarto año, sino tercero. Yo, la verdad, en aras de que aprendan inglés mientras que repasan algo que ya saben, y con afán de evitar el bullying tanto como sea posible, estuve de acuerdo en que reinicien el tercer año.
Así pues, Diego se molestó muchísimo con mi decisión, pero Santiago lo tomó con filosofía. Desde el primer momento se hizo amigo de medio salón. A Diego lo pusieron de inicio en un salón diferente, pero luego lo cambiaron con Santiago, porque es el salón en el que van los niños que aún no dominan el inglés. 
La escuela les da "brakfast and lunch" todos los días. Aún así, yo los mando con algo en la pancita, porque mis hijitos son muy comelones. Todos los día me cuentas qué cosas les dan, como hamburguesitas de pescado, enchiladas, tostadas o quesadillas. Todo va con leche y jugo. Además, llevan unos "extras on the side" que pueden ir desde pasitas, hasta jícamas con pepinos. Anadn muy contetos con sus lunches escolares.
Ya les compramos parte de sus uniformes, pero aún nos faltan camisas, porque fueron solo tres las que pudimos comprar... En fin, ahí la llevamos.
En cuanto al sistema, pues resulta que tienen 4 maestras, una de mate y otra de reading, luego otra que da sciences y refuerzo de math. Finalmente, otra que imparte languages and grammar y refuerzo de raeding. Así pues, llevan 8 libretas que fue un hallazgo encontrar porque ya se habían agotado en walmart. Hoy por hoy, van muy contentos a clases cada mañana que os vamos caminando y regresan felices por la tarde cuando caminamos ya sea a la casa o a UTEP, según sea el caso.
En fin, pues a ver cómo les va con la escuelita y ya les seguiré contando de nuestras aventuras en #GoingChicanas...

miércoles, septiembre 09, 2015

Living La Vida Loca o "ya soy chicana, amá!"

Por mucho tiempo, creo que más de un año en 2008 usamos la etiqueta #GoingChicanas. En 2009, Criseida estuvo un año en Houston, Tx. y por una u otra razón, yo no pude cruzar el charco que divide estos dos países. Nuestros hijos y yo, esperamos en Monterrey, tan pacientemente como nos fue posible, hasta que la Virgencita le hizo a Criseida el "milagro" de la reunificación familiar... sólo que del lado equivocado del Río Grande...
"Por algo pasan las cosas", eso dice el adagio, o al menos, eso me decía siempre Myrna cuando las cosas se me complicaban... Y pues por algo pasaron. En 2010, Criseida y yo pudimos casarnos legalmente y de ahí, regresar al DF. Mucho dijimos que volver atrás, ni para tomar impulso, pero pues siguiendo con frases hechas y lugares comunes, "más pronto cae un hablador que un cojo" y pues sí volvimos al DF. Ahí, en 2012, comencé a estudiar la Maestría en Estudios de la Mujer en la UAM-Xochimilco. Ahí también, fundamos la Red de Madres Lesbianas en México y ahí en agosto de 2013, Criseida pudo finalmente lograr el reconocimiento de Diego y Santiago que le permitió, después de casi 7 años de maternidad, poner su apellido a Santiago y Diego.
Pero las luchas siguen y como dice la canción "¿quién detiene palomas al aire?" o como digo yo, ¿quién nos para? Así pues, en 2014 se nos metió la cosita y la necedad de volver a intentar cruzar el charco... efectivamente, volvimos para atrás a tomar mucho impulso y así fue como le sacamos a la SRE los pasaportes de los hijos con los apellidos de ambas madres después de dos meses de lucha y esfuerzo. Con esos pasaportes, Criseida pudo, gracias a una beca en UTEP, sacarnos las visas y traernos ahora sí a todxs a El Paso, Tx.
Y así es como finalmente comienza a hacerse realidad ese hashtag que parecía tan lejano: #GoingChicanas
Ya estamos de este lado. Ha sido una travesía cansada y fastidiosa en la que tuvimos que dejar atrás, nuevamente hasta al gato, pero estamos seguras de que todo esfuerzo ha valido la pena. 

miércoles, agosto 29, 2012

Ana anda de gira: El regreso

Dìa 30.-
Domingo
El último día tuve que madrugar muy tempranito. Creo que nos despertamos como a las 4:45 am. La verdad las maletas estaban en el coche desde la noche anterior. Y también, aunque espero no me juzguen, he de confesar que dormí vestida. Llevaba puestas unas medias, unos leggins, un pantalón de vestir y encima de todo otro de pana. Arriba llevaba dos blusas y tres suéteres además de la bufanda. No era por frío, sino para ahorrar espacio en la amleta. Me fuí a los Estados Unidos con una maleta dentro de otra y una mochila, o sea dos piezas, una documentada y otra de cargar arriba. Me fui de regreso a México con dos maletas llenas, desbordando, casi en el límite de su capacidad permitida en el avión, una maleta de cargar arriba y la mochila, o sea en total 4 piezas de equipaje.
Desayuné con calma unos grits en polvo seco que traía cargando desde Kentucky, pero que le había sacado a probar. Como ya era mi última oportunidad los hice. Me gustó bastante, pero tampoco me veo muriéndome por prepararlo de nuevo en casa. Envié por supuesto a última hora y con prisas las últimas postales que habría de mandar desde aquel país.
Manuel y Elva me fueron a dejar al aeropuerto, pero me dejaron en el área de asenso y desenso, o sea que me tocó cargar todo mi maleterío hasta el área del check in. Fue complicado, pero lo logré. Llevaba la tarifa exacta para documentar las dos maletas, así que hasta allí todo iba marchando a pedir de boca.
Llegamos súper temprano, como a las 6 am, aunque había que estar allí 6:15. Me acomodé a esperar el abordaje al avión a eso de las 6:45 am. Despegó el aviòn hasta las 7:15 am. Llegué como a las 9 y cacho a San Francisco. Paseé por el aeropuerto, luego fui al baño y cuando estuve preparada emocionalmente fui a recoger mis maletotas. Llegué al área de vuelos domésticos y tenía que moverme hasta la terminal dos, de donde salen los vuelos internacionales. Con la bufanda amarré la maleta más chica a la más grande, luego puse la mochila arriba de la segunda maleta, así en cada mano llevaba un par de maletas. Con mucho esfuerzo y después de media hora de deambular por el aeropuerto llegué a la terminal dos.
El primer pasillo una vez que llegas de una terminal a otra es el doce, pero United Airlines, que era mi aerolínea, estaba en el pasillo uno. Así que con mucho más trabajo del esperadome moví hasta el pasillo indicado. Iba ya eechando el bofe. Como yo ya había hecho el check in online, se suponía que sólo me faltaba documentar equipaje. Pregunté y me mandaron a una fila. Luego de un rato regresó el señior que me había informado y me dijo, que no, que se había equivocado y que esa no era mi fila, que lo siguiera. Como los dos de adelante mío también iban al DF se fueron tras el señor y llegaron conmigo a documentar. Nos metieron a la fila adelante de un montón de personas que se ve llevaban horas haciendo ahí fila.
Cuando llegó mi turno, detrás de los otros dos suertudos que nomás se enteraron por metiches y porque me vinieron a decir a mí, me atendió un hombre muy cansado ( y eso que no eran todavía ni las 10 am). Le entregué las dos maletas y me quiso cobrar a $40 la segunda maleta. Yo había checado bien en línea la noche anterior y decía que iba gratis la segunda. Además por mis malas cuentas me quedaban exactitos en efectivo $25 y mi tarjeta se puso en huelga. No tuve tiempo de pensar claro. Simplemente entré en pánico, me puse histérica y me solté llorando diciendo que ni tenía dinero ni decía en línea que me fueran a cobrar por la segunda. Entre impaciente y condolido el hombre me pidió mis reservaciones, más porque a cada pregunta que me hacía yo le contestaba un lloroso, acongojado y agudo "Ay don nou!" Revisó mis papelitos y dijo algo así como "ah es que usted sacó sus reservaciones por American airlines y ellos no cobran la segunda maleta. Bueno, por esta vez le daremos chance." Y pasó mi maleta me mandó toda echa mocos a la sala de espera.
Tan nerviosa estaba que olvidé mi equipaje de mano en el mostrador. Media hora más tarde, cuando me sentí muy ligera y extrañé mi bufanda, noté que me faltaba equipaje. Volví al mostrador y al menos nadie había pensado que fuera una bomba. ahí seguía la mochilita tranquila esperándome.
Me fui ya a la sala 100 a esperar mi vuelo. Y esperé. Y esperé. Y volví a esperar porque sufrió un retraso terrible. Originalmente habría de haber volado como a las 12:50, luego que a la 1:30 y terminó saliendo a la 1:45 pm, o sea un retraso de 55 minutos!!
Una vez arriba morí de frío, a pesar de los kilos de ropa que traía yo encima. Lo bueno es que al menos no morí de hambre porque me suministré una papitas y en estos vuelos todavía se conmiseran de uno y te dan juguitos. También nos entregaaron las hojitas de aduana para declarar nuestros bienes. Ahí se enlistan todos los elementos que se consideran equipaje personal y los que son "franquicia" de los cuáles una no puede exceder de $300. Ahí empecé a sudar frío y no por el airecito del avión, sino sumando y restando y multiplicando y dividiendo en mi cabecita todas mis compras para ver si no iba yo a tener algo qué declarar. Lo peor fue al llegar a la parte de trae usted "alimentos". Yo entonces me puse más nerviosa, y lo peor, indeciza: "¿serán alimentos los chicles, dulces y golosinas que traigo?"
Finalmente llegué, bajé del avión, fui a la banda 16 a recoger mi equipaje y una mujer que era su primera vez viajando en avión y entrando a México me agarró de su gurú preguntándome ¿cómo se agarran las maletas de la banda?, ¿dónde se entregan las contraseñas?, ¿se agarra carrito? (en México sí son gratis), ¿dónde lo recogen a una sus parientes?, etc... Yo que estaba más que nerviosa por la aduana, medio la instruí y me desafané.
Fuí a entregar mi papelito donde me aclararon que los dulces no son alimento, me hicieron firmar y entregar. Pasé las maletas por la banda. Toqué el timbre y me tocó verde. Pasé. Ya me iba, cuando me atajó una aduanera y me dijo: "creo que trae alimentos en una maleta. ¿Podemos abrir la maleta donde trae un Budha?" Y yo casi caigo como en Condorito con un plop, ¿es broma, verdad? Puedes ver que traigo un Budha, pero no te queda claro si traigo alimentos. Hmmm. Abramos la maleta. Pero Ana no se acordaba si la del Budha era una u otra, as´ñi que le abrí las dos. Ya que esculcó mis calzones y brasieres y se dio cuenta de que eran unas banderillas de dulce y no alimentos, me dejó ir. Pues a final de cuentas pasé y no tuve que pagar extra.
Me recibieron mis hijos y Criseida muy emocionados.
Llegamos a casa donde estuvimos hasta altas horas de la noche desempacando mil y un cositas que les traje a regalar. Hmmm... En fin, ya es miércoles, llevoa quí dos días y medio y ya perdieron una par de las que les traje... Pero esa es otra historia.
Ana de vuelta a la realidad.

Ana anda de gira: La última semana

Lo siento muchísimo, la puntualidad no es lo mío y me quedan dos días para aprenderla ya que es el valor del mes en la escuela de Diego y Sampi. Ya hace una semana que no reporto en qué ando. Como imaginarán ya volví. Pero ahora un resúmen de esa última semana por Redmond y Seattle.
Día 25.- Martes

Minutos antes de que apareciera "el jabón asesino"
Elva se puso a preparar jabones en la mañana. Como son los primeros de lujo que hace les puso muchos aceites variados y distintos. Ya ha hecho jabones de castilla en otras dos ocasiones. De hecho es una experta en manejar la sosa y me hizo verla detrás de la puerta de vidrio, como niña pequeña que ve a su madre hacer experimentos. Me encantó todo el proceso, hasta gogles se pone para no dañarse con la sosa. Luego mezclò los aceites con la base y despuès de un rato la mezcla nos atacó como un Blob gigante de película de terror inflándose, moviéndose y saliéndose de la olla.
A media tarde fuímos de paseo por un par de tiendas. Lo malo es que conforme el día se iba haciendo viejo, Manuel también. Resultó que Manuel se enfermó de lo que sea que Elva había traído la semana pasada y andaba adolorido, cansado, con cuerpo cortado y todos esos síntomas de las gripes. Lo interesante es que me llevaron a conocer un consultorio médico en los Estados Unidos y pude leer una revista muy coqueta de Martha Stewart.
Día 26.- Miércoles
Más de 1500 pins de AC/DC
Elva y yo decidimos salir a explorar el mundo mientras Manuel convalecía en cama. Nos escapamos en un camión urbano hacia Seattle. Ahí fuímos a comer a un delicioso restaurante de comida griega donde uno de los chicos nos acó conversación con la típica "you don´t look like Mexicans" (disculpe usté, olvidé mi rebozo encima del burro). Comimos hasta reventar una carne de borrego, con ensalada, humus y otro gerber de leguminosas de esos que se acostumbran en Grecia. Todo muy rico y acompañado de pita.
Luego pasamos como una hora en una tienda de antigüedades y finalmente fuimos al EMP, un museo de música rock y cultura pop, la cosa más "trendy" que pude conocer en Seattle. Me fascinó el concepto, hay todo tipo de pins de AC/DC expuesto, mil y un guitarras, una megapantalla con videos deconciertos, una sala interactiva donde puedes crear tu propia música y no sé cuanta más cosa para melanómanos. En otra sala, estaba una exposición de artilugios de la película de Avatar donde pude grabar un videíto, qué cosa tan más ridículamente divertida, nos reímos mucho y mi pierna evidentemente flotaba en el aire.
Ana protagonizando "Dinosaurios en la Luna"
Luego vimos una exposición de películas de terror donde pudimos gritar como desaforadas, bueno, màs bien yo, porque Elva más se reía que gritaba. Y otra donde había íconos de la ciencia ficción y pudimos hacer un simulacro de peliculita de marcianos y dinosaurios en la luna.
Finalmente tomamos el monoriel hacia el centro y de ahì un camión de regreso a casa. Donde Elva exploró el arte de manejar por Redmond.
Día 27.- Jueves
Soñé que ligué en el mercado
Manuel ya se sentía más sanito después de un día tirado en casa y decidió acompañarnos a Seattle. Como él nunca se había trepado en un camioncito quiso disfrutar la experiencia y decidió ese día no manejar. Llegamos al centro y por ahí comimos en un Subway. Luego paseamos en el Target y conforme nos fuimos adentrando a lo desconocido terminamos en un mercado. Literalmente un mercado casi como los de México, con flores y frutas y pescados en puestos, con la diferencia de que todo es limpio y huele a rosas.
Pasamos varias horas en el mercado viendo puestos y observando mil y un chacharitas. Había muchísimas artesanías y en un puesto hasta árnica vendían. Después de pasar por el típico "no parecen mexicanos", nos pusimos a discutir las ventajas y privilegios de la cultura del árnica y las curaciones naturales mexicanas. Me enamoré totalmente de ese mercado.
 
Día 28.- Viernes
Por lo visto no fui la única que cayó ante los encantos del mercado. Volvimos porque Elva y Manuel siempre sí querían comprar el árnica, además de que Elva quería comprar varias sustancias para sus jabones, cremas, shampoos y demás pociones mágicas que hace en casa. Descubrimos en el mercado nuevos niveles y tiendas que no habíamos visto el día anterior. Entre ellos una de puras especias y cosillas traidas de la India, Nepal y demás lares exóticos. Hasta había una pomada de hemp que estuve a dos minutos de comprar, hasta que me convencieron de que no era legal pasarla a México... too bad. :(
Día 29.- Sábado
El último día que habría de pasar en Redmond lo dedicamos a las compras de pánico para llevar todas aquellas cosas que esposa e hijos me habían encargado. También compré muchas que nada tenían que ver, pero que eran lindas. Me llevaron a un mall donde mientras ellos comían hot dogs y galletas y cuidaban a sus niños, yo me puse a chacharear. Compré camisetas para Crix en una tienda hipster y una bufanda para mí. Luego me llevaron a un Toys R Us para comprarles un detallito a los hijos, pero no encontré lo que buscaba, así que salí con juguetes para Crix. Lo positivo es que encontré la maquinita de chicles que Diego quería desde la navidad pasada. Finalmente pasé por unos conflictivos frijolitos de goma de 49 sabores distintos. Todo se resume en un breve parrafito, pero parece que extenué a mis anfitriones hasta su máxima expresión. Recomendación: hospedar a Ana por un máximo de 3 días, cualquier exceso puede dañar la salud.






Do these look like Mexicans to you?
 

jueves, agosto 09, 2012

Ana anda de gira: Día 12



A mis trolls con amor desde Louiseville, Kentucky
I love trolls!
Día 12.-
Miércoles.
La despertada no fue tan mortal ya que como saldríamos hasta las 9:30, tenía tiempo según yo. Por si las dudas, pedí la “wake-up call” a las 7 am. No quería abrir los ojos y los pies otra vez no se querían extender en el piso. El suelo del baño estaba resbaloso porque la noche anterior antes de arreglarme para ir a cenar con los chicos, me di un baños de burbujas (con la novedad de que me las había comprado en el súper el día anterior, no quería desaprovecharlas) y babosa yo y babosa la superficie del bote, se cayó al piso y se salió un poco. Recuperé lo más que pude para verterlo directo en la tina, pero gran parte quedó desparramado en el piso y era una trampa mortal. Probablemente con pasar la toalla por el piso se hubiera remediado, pero quien me conoce sabrá que fácil no es chido.
Sin caídas dignas de las olimpiadas, procedí a bañarme y tallarme tan bien como pude. Estrené una muestra gratis de shampoo fructis, o sea, no de botellita de hotel, sino de esos sobres que te dan en las farmacias para que pruebes el producto. Ahora no puedo dejar de tocarme el pelo porque la cosa esa brilla como recién pulido y se siente suavecito como gamuza.
Obvio siempre dejando todo al final, me senté a escribir incoherencias en las postales. Una vez que estuve lista retaqué las maletas como la vida me dio a entender y procuré que todo lo que llevo frágil fuera envuelto en una o dos capaz de ropa. En cuanto estuvo lista la maleta me fui al súper de nuevo. Creo que en Atlanta mi paseo principal fue el Publix, el súper que nos quedaba enfrente. Ahí encontré cositas para el pie que da gusto, y muchas otras monerías. En esta ocasión fui a comprar las estampillas. Iba ahora sí, preparada con suficientes fondos como para comprar la planilla completa, para que no pasara lo de DC.
Cuando volví al hotel ya la gente estaba casi lista. Tan rápido como me fue posible, fui al cuarto por mis 2 maletas y la mochila. Me aseguré de no dejar nada y bajé otra vez. Veinte minutos más tarde ya estábamos en el aeropuerto documentando y echando las maletas. Nos entretiene, me parece, jugar con las balanzas mientras que Sara (una de las intérpretes) hace nuestros check-ins. Ya que nos aseguramos que ninguna de nuestras maletas se pasaba del peso aceptado procedimos a la documentación.
Rombos de amor en el aeropuerto,
no pude desaprovechar la oportunidad.
Luego Liz y yo nos separamos para echar mis postales al buzón. Me puse a convencerla de las gracias y simpatías del correo tradicional. Llevar una postal es lindo, pero enviar una postal es haberte tomado el tiempo de decidir de antemano cuál le ibas a mandar a quién, llenarla, poner su dirección, ir al correo, comprar la estampilla y tener fe y confiar en que los sistemas postales, tanto gringo como mexicano van a funcionar para que tu amor hecho postal le llegue a esa persona tan especial y digna de que te hayas tomado la molestia. No sé si hizo efecto o no mi speech, pero al menos justifica mi obsesión por mandar una postal de cada ciudad, aunque luego acaben pescando polvo en el fondo de un cajón.
En este aeropuerto no me hicieron pasar por la cabina antiterroristas, hasta casi que lo extrañé. Lo malo es que sí me hicieron quitarme los zapatos y bueno, con la venda, la calceta y demás aditamentos que trae el zapato ya era imposible meterlo de nuevo.  Con la novedad al llegar a la sala que nos habían retrasado el vuelo y bueno, tuvimos que emplear recursos desgastantes como ponernos a platicar y convivir en la sala de espera. Ya no hay pudor, ya no hay decencia.
El vuelo transcurrió tranquilo, lo feíto fue cuando Mike se subió “amenazando” con vomitarnos porque le tocó en medio y él quería de perdis ventanilla. Yo con mi acostumbrada amabilidad le dije que mí no me anduviera con amenazas, que si lo que quería era el lugar tan fácil como haberlo pedido. Dicho pues nos recorrimos y cambiamos. Nos dormimos una siesta, pero el vuelo fue corto, así que no descansamos mucho.
Llegamos al hotel donde no estaban muy listos para recibirnos, tuvimos que esperar a que se fueran preparando las habitaciones y terminaran de arreglarlas. Nos dio la bienvenida una chica muy amable que se parecía un poco a Anne Hathaway en la película de “El diablo viste de Prada”. Ella es la encargada de International Affairs en Louiseville.
No sólo tienen estacionamientos de bici,
sino que son parte del arte urbano en la ciudad. 
Sylvia y Sara nos dieron literalmente 5 minutos para correr hasta el noveno piso, dejar las maletas, ir al baño, quitarnos la ropa que sobraba (ya que hacía mucho calor) y cambiarnos los zapatos si fuera necesario. Obvio con sólo 5 minutos casi no alcancé a hacerlo todo y estaba yo en un mood gruñón cuando bajé. Nos llevaron al súper en este caso tuvimos que hacerlo así, ya que no queda cerca del hotel y es mejor comprar las provisiones porque luego no hay a dónde ir.
Todos se burlaron de mi porque decidí llevarme dos paquetes de 24 crayolas por 1 dólar. O sea, cada paquete como por 7.50 pesos, a mí me disculpan, pero ni en la calle de Bolívar. Y menos si son de marca Crayola. En fin, también llevé un yogurt durito, ya no es como antes que se conseguían en cualquier súper. Ahora todos son batidos como el yogurt en México, pero yo tengo este recurrente recuerdo de la infancia en que cada vez que iba a visitar a mi tía a Houston había de ese yogurt que parece gelatina de tan cuajado que está, como un mousse de yogurt. Y bueno, finalmente después de tres ciudades pude cumplirme el antojo.
También me compré helado de vainilla. Quizá no fue la elección más sabia, ya que en el hotel hay frigobar, pero no tiene congelador. Un desastre, si me hubieran dado más de cinco minutos antes de salir del hotel, lo hubiera notado y me hubiera evitado amanecer hoy con crema de vainilla. En fin, más se perdió en la guerra.
Volvimos al hotel y nos acomodamos, luego Gabo, Mike, Iván, Rodrigo y yo salimos a comer y explorar la ciudad. Teníamos tres opciones: comida serbia, americana y americana del sur. Yo prefería serbia, pero ganó la americana del sur. Así que me empaqué un gumbo, muy bueno, por cierto. La mesera estaba muy linda y mis compañeritos llegaron a la conclusión de que “me gustan traileras”. Ash, todos los estereotipos que se carga una blusa de cuadros. Pero sí, las chicas con cuadros gozan de mis simpatías.
Estos son los tróglodas que me hacen víctima de su misoginia diaria. Los amo.
Iván, Gabriel, Rodrigo y Mike.
La comida fue un momento muy provechoso, creo yo. Pudimos ventilar algunas de nuestras incomodidades. A Gabo le gusta se rudo físicamente en sus caricias, pero no es muy abrazador, entonces le da por hacer masajes toscos. A Mike le gusta que lo traten suavemente. Así que de pronto hay choques de interés y carácter. A mí en cambio los masatosques que me da me gustan. Extraño mucho a mis hijos cayéndome encima, así que compensa un poco. Iván es súper cariñoso, muy joven, expresivo, emotivo, pero sobretodo muy imprudente (cosa de la edad) y bueno a veces desespera a Gabo que es muy grinch.
Gabo es en sí un grinch, un señor gruñón que se la pasa todo el día como Calamardo murmurando entre dientes y gruñendo por la vida. Pero es muy divertido. Mike es una diva mamona, pero muy dulce e inteligente, entonces es muy divertido escucharlos discutir a los tres todo el día. Yo gozo. Rodrigo es el serio del grupo y suele ser muy acertivo en sus intervenciones, no dice ni más ni menos de lo que se necesita, así que cuando hay que bromear bromea y cuando hay que ser serio lo es.
Iván, el overol amarillo, Mike y Rodrigo.
En la comida hablábamos de sexo (como casi todo el tiempo, yo creo que porque es nuestro tema en común) y bueno, pues ya, fue la gota que derramó el vaso porque Mike que es más como de teoría Queer estaba harto de las etiquetas y que las conversaciones girasen todo el tiempo en torno a eso. Yo pues, un poco en broma, pero más bien en serio, noté que su cuerpo se había puesto rígido y su cara roja roja y lo enfatizé y pregunté cuál era la molestia y qué proponía para cambiarlo. Nos compartió su interés por abordar otros aspectos de nuestras vidas en la conversación y bueno, creo que fue un gran paso hacia el entendimiento.
Este adorable monstruo se llama Gabriel.
Una de las más grandes ganancias de esta experiencia es el ejercicio de tolerancia, respeto e integración que necesitamos hacer para entendernos y llevarnos bien. No necesitamos estar de acuerdo todo el tiempo, ni pensar igual, ni siquiera querernos, pero al menos trabajar juntos nos permitirá estar mejor.
Yo también les compartí que no me parece que de pronto sean tan misóginos en algunos comentarios y sin embargo soy paciente no le he caído a la yugular a nadie, ni pienso hacerlo. Estoy lo más moderada posible. Al grado que me gané de Gabo el título de “feminsta de pose” no lo va a twitear para no bajarse el rating, jajaja pero yo que no soy envidiosa no me importa subirle su rating hablando de él y posteando los links a sus videos.
Justo antes de llegar al hotel vimos esta tortugota
de 9 años, dicen que son muy comunes en Louiseville.
Recorrimos un tramo del río y luego gran parte de la calle cuarta que está llena de restaurantes. Caminamos hasta decir basta y cansarnos mucho. En el regreso, Rodrigo y yo veníamos casi que arrastrando los pies. Los otros se nos adelantaron mucho, pero ahí los íbamos siguiendo. Iván y Mike en pleno desplegado activista-exhibicionista iban de la manita alterando a los jóvenes que vienen de visita a la ciudad por un congreso cristiano.
De vuelta en el hotel, quedamos de vernos en la habitación de Mike a las 9 pm para tomarnos una chela y platicar de otra cosa qque no fuera sexo. Sin embrago, yo apenas toqué la cama (era las 7:45pm) y quedé muerta. No volví a saber de mí hasta las 2:12 de la madrugada que me desperté, vi el reloj y doje: “creo que ya no le caí”. Apagué la luza y la tele. Me quité el overol amarillo, puse el despertador a las 6am y me volví a dormir.




miércoles, agosto 08, 2012

Ana anda de gira: Día 10

Día 10

Lunes.

Esta mañana nuevamente batallé para levantarme. Creo que tengo que disciplinarme más y no quedarme chateando en el Facebook hasta tarde. Lo mejor del mundo son las “wake-up calls”. La grabación me avisa la hora y me dice hasta qué hora está disponible el desayuno.

Como vi en las noticias el reportaje de un señor que bajó de 250 kilos a 125 k, me entró la cosita y me puse a hacer ejercicio. Lavé un poco y me metí a bañar. Hemos llegado al punto medio del viaje. De aquí en más quedan otros 10 días, luego yo me voy a Redmond y mis compañeros a México.

Estoy ya un poco agotada mentalmente con el tema, pero como es lunes ha sido cuestión de volver a empezar con las citas. Teníamos la primera a las 9:30 am y otra vez nos dejaron plantados. En parte estuvo bien, ya que tuvimos más tiempo para desayunar con tranquilidad. Cosa que hay que aprovechar ya que en el hotel de DC estaban en remodelación y encontrar un lugar para sentarse a desayunar era una odisea.

 A las 10 nos reunimos afuera del hotel para ir con Raymond Duke presidente de In the Life Atlanta. La plática versó acerca de los estigmas que vive la comunidad negra LGBT, ellos además de participar en la marcha gay de Atlanta, también organizan la marcha del Atlanta Black Gay Pride. Es básicamente un fin de semana entero de vida negra gay. Su misión es promover la unidad, el orgullo, el empoderamiento ya la visibilidad de la comunidad LGBTTTI con ascendencia afro.

Durante la reunión le pregunté acerca de cómo trabajan las lesbianas acá y lo que me contestó es que suele pasar que los hombres y trans están más interesados en las fiestas y las lesbianas en el trabajo. Así termina pasando que ella están más politizadas que ellos. Así mismo ellos ponen más negocios relacionados con la diversión (bares, antros, etc.)  y ellas con la cultura (librerías, teatros, etc.). Mencionó que a veces parecen estar más comprometidas con los cambios las lesbianas y pueden inclinar la balanza cuando es necesario.

También se tocó el tema de la religión. Parece que es parte muy importante dentro de su comunidad. Raymond de hecho es ministro autorizado para ejercer en cualquier iglesia, entre ellas la ICM. Bromeó diciendo que si le rezas a las lechugas también eres bienvenidx. Me dio risa, pero él seguro no tiene idea de los juegos de palabras mexicanos.

“If you pray to a head of lettuce we welcome you to do it and join us.”

Finalmente, mencionó que una de las cosas que les ha permitido recibir y brindar apoyo de la organización del gay pride a su organización del black pride (o sea que tienen las dps marchas, pero ellos nada más se encargan de la afroamericana) es la colaboración. Dice: “you make pies I make cakes, lets make a big sale together.” O sea, tu haces una, yo hago otra, hagamos algo grande juntos. Sin competir, sino en colaboración.

Nuevamente a gran velocidad, nos llevaron a un lugar como a dos cuadras del hotel que es Positive Impact con Luis R. Álvarez y Manuel Sánchez-Mejorada. Esta plática fue en español. Positive Impact trabaja en la prevención del VIH-Sida. Entendí que es mayoritariamente enfocada a HSH’s, aunque también dan consejería de salud mental/emocional a todo tipo de poblaciones.

En las poblaciones latinas el problema, o desencuentro que se vive es que no sólo hablan diferente idioma los padres que los hijos, sino que sus experiencias de crianza son distintas y muchas de las cosas que son accesibles para estos jóvenes no existían para sus padres y ellos, no solo no están preparados para procesarlo, sino que probablemente no sepan ni si quiera que eso existe. Las pruebas de VIH se hacen con saliva y no con sangre.

Después fuimos a comer a un delicioso restaurante de comida india en la calle Euclid, donde de hecho también pudimos Lizeth y yo visitar una librería lésbica. El problema fue que nos entretuvimos tanto en la librería que nos dejaron. Sara (una de las intérpretes) y los chicos se fueron a la siguiente cita con la cámara de comercio gay, mientras que Sylvia (la otra intérprete) se espero para avisarnos que nos habían dejado y como a la media hora pasó por nosotras el transporte para llevarnos a la reunión.

Con la pena llegamos tarde. La verdad que sí me sentí un poco decepcionada, pero no por llegar tarde, sino porque finalmente pudimos hacer algo de tema lésbico y resultó que nos “castigaron” dejándonos. Anyway, para mi gusto fue mejor, porque yo las juntas después de la comida no las aguanto. Siempre me estoy como muriendo de sueño y siento que me voy a quedar dormida en la mesa.

Por la tarde, volvimos al hotel como a eso de las 6pm. A las 7 había una reunión lésbica en la misma librería. Lizeth y yo intentamos llegar, pero ya que del MARTA nos bajamos en la estación que habría de llevarnos a Euclid St, el camioncito se tardó mucho en pasar y Lizeth prefirió volver al hotel. Volví y seguí escribiendo las últimas reseñas que no he tenido a tiempo. Estoy ya casi por ponerme al día y eso me parece un gran logro.
Y por su puesto, les comparto el video que hizo Gabriel Gutiérrez:
Rodrigo Rincón, Ivan Tagle y Ana de Alejandro comentan sobre sus puntos de vista sobre el viaje de activistas
y personas de México que trabajan el tema LGBT a los Estados Unidos.