Habiendo tanto que contar entre que Ricky Martin salió del clóset y mil y una cosa más y este blog desértico. La cosa es sencilla: seguimos sin internet. Y bueno, mi horario es tan horrendo que un día no vi a Diego en toda la semana y el sábado que lo volví a ver me dijo: AAAAH Mamá, ya volviste de tu viaje??? O sea, para el pobre niño que yo esté en Monterrey o en Houston no hace la más mínima diferencia, ese es el tipo de cosas que de pronto te ponen en perspectiva el significado de UN SACRIFICIO.
En fin, pero no es de eso de lo que quiero hablar. Sino precisamente de Ricky Martin y su salida de clóset. No les voy a postear la carta que esa ya la deben haber leído mil veces, sino de lo chido que fue. A mí me encantó cuando tuvo a sus gemelos y todo el cuento pero lo que más me encantó fue lo que dijo en esta carta: "Dejarme seducir por el miedo fue un verdadero sabotaje a mi vida" y luego dijo: "Seguir viviendo como lo hice hasta hoy, sería opacar indirectamente ese brillo puro con el cual mis hijos han nacido. BASTA YA! LAS COSAS TIENEN QUE CAMBIAR! " y es cierto, a Ana y a mí nos entró una verdadera urgencia por salir del clóset y estar orgullosas de nuestras preferencias sexuales en el momento en que Diego y Santiago aparecieron en nuestra vida. Es fundamental que nuestros hijos vean que no están viviendo una mentira, ni que sus madres o padres están acojonados de miedo escondidos en apariencias. Es cierto, tal vez la humanidad siga estancada en prejuicios y exista gente malintencionada que por hacerles pasar un mal rato les grite comentarios homofóbicos pero finalmente hay que confiar en la inteligencia y amor de nuestros hijos para que ellos vean que el problema es el miedo y el odio y que sus madres y padres siempre fueron congruentes, nunca les ocultaron la realidad y siempre dieron la pelea en situaciones adversas.
No es nada del otro mundo, es simple y pura congruencia, honestidad y vamos, es lo que cualquier madre o padre haría por su hijos. ¿O no?